sábado, mayo 27

Masones en Valencia y Alicante, masones en primera línea


Siempre he pensado que la Masonería española de la época democrática actual, al estar tan plegada sobre sí misma, es un poco limitada a la hora de defender los principios que vienen marcando su paso desde que existe. He contemplado cómo en aquellos talleres y proyectos en que he participado, costaba un gran trabajo adoptar decisiones y llevar a cabo actitudes públicas de reivindicación de la memoria, o de defensa de todo aquello en lo que se decía creer. No puedo olvidar los sinsabores que nos supuso a unos cuantos el empeño de colocar una placa en el cementerio de Gijón, donde se fusilaba a hombres y mujeres a partir de 1937, cuando la ciudad fue ocupada por las tropas del dictador Franco.
Pero algo está cambiando en España. Hay masones que empiezan a tomar una conciencia de qué es lo que hay que hacer no sólo dentro de los muros de las Logias, sino también en la calle. Este esfuerzo de romper con el misterio y el oscurantismo con el que decenios de opresión han bloqueado la memoria y la educación de muchos ciudadanos y ciudadanas, empieza a verse no sólo en la realización de actos públicos, u homenajes a Hermanos y Hermanas, sino también en la toma de posiciones, de forma digna y férrea, frente a determinadas agresiones.
Si a principios de año, como consecuencia de la iniciativa de un equipo de gobierno municipal que le dio el nombre de un parque público, de toda la ciudadanía, al extinto y penúltimo dirigente de la confesión católica, para mayor gloria de ésta, la Logia canaria Luz Atlántica nos sorprendía a todos con su protesta valiente, reivindicando el laicismo obligado para las Administraciones y autoridades públicas, ahora, en la Comunidad Valenciana, nos encontramos con algo digno de admiración.
Es ya sabido que la alcaldesa de Valencia, Rita Barberà, ha intentado poner en marcha una serie de obras -construcción de nuevos nichos- en el Cementerio de la ciudad. Los trabajos en cuestión implicaban borrar del mapa -y de más sitios- el espacio ocupado por la fosa común a la que habían sido arrojados los cuerpos de ciudadanos y ciudadanas, ligados a la masonería o no, que habían sido represaliados por las tropas y autoridades de la dictadura franquista.
La historia de la ocupación de las ciudades y la consiguiente depuración es algo que se repite en toda España. Pero no así el empeño por arrojar los huesos a la basura y dejar como único recuerdo un "Aquí no ha pasado nada". Sólo un comportamiento ruin puede dar amparo a actitudes semejantes.
Tampoco se repite la circunstancia de que dos Logias masónicas, la Constante Alona, de Alicante, y la Blasco Ibáñez, de Valencia, sumen su esfuerzo al del colectivo ciudadano para detener este disparate nada inocente y sí muy mal intencionado. Felizmente, además, han conseguido por el momento detener este expolio trágico y cobarde.
Desde este modesto espacio no puedo menos que dirigir mi felicitación a estas dos Logias y a esa sensata ciudadanía que sabe que derechos, principios e ideas se han de defender desde abajo y no desde las alturas vertiginosas del poder. No puedo menos que admirar esta actitud reivindicativa, seña de identidad de una Masonería diferente que empieza a dar pasos.
Ahora toca ya cabalgar, cabalgar por las Tierras de España, la grande, la sola, desierta llanura, hasta echarlos al mar de una vez por todas.
Salud, Fuerza y Unión, Hermanos.

martes, mayo 23

Una historia de la Masonería en Asturias II. Francia



Mi llegada a Francia, cargado con la pesada maleta verde, es un instante inolvidable. Creo que seis horas de autobús me llevaron a cruzar la frontera por Irún. El chófer se apiadó de todo aquel rebaño de estudiantes y nos dejó delante de la estación de tren de Hendaya. Allí esperamos sentados en el suelo. Recuerdo a Pelayo, quien sería mi compañero de habitación, de despacho y uno de mis mejores amigos, bostezando y durmiendo en una posición complicadísima.
Yo hacía el viaje impactado por la posibilidad que se abría ante mí. Todo eran novedades. Tal era la excitación que la verdad no puedo decir hoy en día que estuviera muy cansado.
A las seis de la mañana abrieron la estación. Una estación histórica en la que se celebró el encuentro entre dos tiranos que de un modo u otro marcaron el destino trágico de Europa.
Nos subimos a un tren que nos llevó a Toulouse. Allí no había nadie en la estación esperándonos. Recuerdo que tuvimos que hacer una primera llamada de teléfono a Madame Cabanis, que era la persona responsable de aquel grupo de estudiantes. No entendí prácticamente nada de lo que me dijo; y en aquel momento me pregunté cómo había sido posible que hubiera obtenido la beca que me llevó hasta allí. Lo cierto es que pronto me habitué al idioma y recuperé la soltura francófona de mi infancia.
Apilamos todos los bultos en el centro de la Estación de Matabiou y tras un par de horas de espera el esposo de Madame Cabanis vino a buscarnos. Comenzó entonces el reparto de los españolitos en los alojamientos que se nos habían buscado. Recuerdo que cuatro de nosotros teníamos que esperar hasta el día siguiente y nos alojaron provisionalmente en una especie de apartamento adjunto que había en la propia facultad de Derecho. Dormí en un sofá rojo. Y los mosquitos que había en aquella habitación me picaron hasta en los dedos de las manos.
Los primeros días en la Universidad fueron apasionantes: Primero organizamos la ocupación de la vivienda que se nos había asignado, un enorme piso, con una pequeña cocina y una distribución extrañisima en el número 1 de la rue d´Astorg. Había un gran salón con chimenea y un largo pasillo que llevaba a la habitación que ocupábamos Pelayo y yo.
Pronto empezamos a participar en las clases, en el comedor universitario, en interminables paseos descubriendo la ciudad...
En mi equipaje llevaba las direcciones que me había facilitado Emilio La Parra, del Instituto alicantino Juan Gil Albert. En especial la de un profesor, que en aquel entonces, y en la actualidad, trabajaba en el estudio de la masonería. Pertenecía al Gran Oriente de Francia. Pronto me puse a escribirle y entablé contacto con él. Ya en las primeras cartas me hablaba de las dificultades que existían en España, pero me facilitó también el contacto con figuras históricas de la masonería española como Rafael Vilaplana, de Barcelona, o José Antonio García Diego, ingeniero que vivía en la Calle Prim, en Madrid, autor de un trabajo que leí casi con voracidad sobre Juan Gris y Antonio Machado. Tiempo después pude además conocer en persona a los dos ilustres corresponsales, y el primero tendría una gran importancia en el devenir de la Francmasonería en Asturias.
En noviembre, coincidiendo con la celebración del Armisticio -la conmemoración del final del la Primera Guerra Mundial y la consiguiente derrota del Imperio alemán- Pelayo y yo viajamos a París. Para mí fue la realización de un sueño poder bajarme del tren en la Estación de Austerlitz y poder recorrer con él aquella ciudad. Nuevamente la maleta verde me seguía, esta vez en la capital del mundo y hasta la rue Lamartine, al hotel Krondstat
Me entrevisté con mi querido profesor en la rue Charlemagne. El encuentro fue breve; pero para mí supuso el primer contacto no sólo con la masonería real, de carne y hueso, sino con una forma de entender la masonería, la republicana, abanderada del laicismo y la democracia, que era la que me había motivado y que, luego, tardaría mucho tiempo en volver a encontrar en España. Recuerdo que en aquel momento aquel profesor al que hace poco pude abrazar ante la sede del Gran Oriente de Francia en París, me preguntaba por mis creencias religiosas, mis ideas políticas... Me preparó hasta una bonita carta, que conservo, en la que me encomendaba o recomendaba a quien viere y entendiere.
Aquella carta dio muchas vueltas luego. Intenté con ella, tal y como me había dicho su autor, abrir puertas en un lugar y otro.
Aquella carta, la entrevista mantenida, el contacto habitual con quien sería un Querido Hermano, me permitió sostener una correspondencia febril. Por aquel entonces me acostumbré a escribir de forma cotidiana. Carta tras carta, me dirigía no solo a personas relacionadas con la masonería. Mis cartas se dirigían a Cuba -a donde quería ir como fuera-, a la Xunta de Galicia y hasta a la sede de la OTAN en Bruselas.
Pero gracias a aquella puerta que se abrió ante mí en París pude tomar contacto con la Logia Toulouse, en la rue de l´Orient. Nunca podría haber imaginado que luego el tiempo me depararía la posibilidad de conocer mejor aquel lugar. Además se daba la circunstancia de que una de las personas con las que trabé amistad, Emer Lavin, estudiante de Derecho irlandesa y católica, vivía en la misma calle, y casi frente a la sede de la Logia. Nuestros debates eran muy animados. A ella, su catolicismo militante, no le permitía ver las cosas de la misma forma que yo. Pero a mí todos aquellos diálogos casi diarios me permitieron solidificar aun más mis convicciones.
Recuerdo bien haber asistido a una conferencia sobre la Franc Masonería. Recuerdo que luego, pasado el tiempo, siendo ya masón, volví a entrar en aquel local que reconocí inmediatamente. Reconocí el techo bajo, el compás y la escuadra trazados en una baldosa del suelo...
Dirigí mi primera petición de entrada en la Masonería a la Logia Toulouse. La historia quiso que Toulouse fuera capital de la República española en el exilio, y que esta logia tuviera una vinculación extraordinaria con el exilio español. Allí por ejemplo trabajó el Hermano José Artime Fernández, a quien llegaría a conocer en el año 2004, en noviembre, recién fundada la Logia Rosario Acuña. En cierta manera, ideológicamente, aquel paso suponía no separarme de mis orígenes: en otro momento he hablado de la España que me heló el corazón, y aquel paso, casualmente, me mantenía muy unido a todas aquellas ideas y vivencias que habían ayudado a formar mi pensamiento.
El tiempo dejó de ser mi aliado. Un año pasa rápido; un curso universitario es realmente un lapso de tiempo que transcurre fugaz. Y cuando además uno se siente agusto, la velocidad de las agujas del reloj se multiplica. No hubo posibilidad de dar los pasos para formalizar mi pertenencia a la masonería en Francia; únicamente pude sentar los cimientos de una construcción que se revelaría muy dura y complicada. Pero eso es ya otra parte de la historia.

Recordando a José Artime

Quiero recordar aquí a una persona muy especial para mí: José Artime Fernández. Cuando le conocí no pude evitar tener la sensación de estar escuchando a los abuelos de mi madre, memoria viva que sirvió para educarme.
No puedo olvidarle a él, ni la emoción que sentí, ni aquella frase rotunda:
"Chaval, yo soy socialista y masón del Gran Oriente de Francia... Y nunca me he arrepentido de ninguna de las dos cosas"

José Artime Fernández

¡Honor y reconocimiento!

sábado, mayo 20

No, decididamente, Benedicto, no te esperamos...



MANIFIESTO ANTE LA VISITA DEL PAPA NOSOTROS/AS NO TE ESPERAMOS


Los días 8 y 9 de julio el Papa vendrá a Valencia a clausurar el Quinto Encuentro Mundial de las Familias. La doble condición que ostenta –cabeza de Estado del Vaticano y cabeza de la Iglesia católica- hace que esta visita no deje indiferentes a los ciudadanos y ciudadanas, tanto si estos son católicos como si no profesan ninguna religión, sobretodo porque las posturas públicas de la Iglesia inciden en las valoraciones de los derechos y deberes de la ciudadanía. Por otro lado la implicación, el apoyo incondicional que están prestando las diferentes administraciones de la ciudad, la Diputación, la Generalitat y el Estado está mucho más allá de lo que es tolerable en un Estado aconfesional. No es aceptable que las instituciones públicas estén destinando un volumen ingente de recursos humanos, económicos, infraestructuras... a unos actos que no dejan de ser una propuesta de una organización, la Iglesia católica, que ni nos representa a todos ni es parte del interés común que debe guiar la actuación de los poderes públicos. Y todo eso en un acto que impone un modelo excluyente de familia.Los grupos, colectivos y organizaciones que suscriben este documento, plurales y distintos en su orientación política, composición ideológica, confesional o no, manifestamos:

1/ Estado laico y sociedad laica

No vivimos en una sociedad con una única cultura o una única religión. Esta realidad es un rasgo insoslayable del momento histórico y social, pero es también una oportunidad para enriquecer nuestra visión y vivir la solidaridad con “el otro”. Todos y todas tenemos derecho a ser y celebrar lo que somos: ateos, agnósticos, religiosos, creyentes... y armonizar mediante el diálogo y las prácticas concretas – defensa de los derechos humanos, sociales, ecológicos y una sociedad más justa- nuestras creencias con las de los otros y con la sociedad. Para que la convivencia sea posible y positiva para todos y todas, es necesario, como condición insoslayable, que el Estado sea laico, y haga posible en una sociedad laica, el ejercicio de los derechos inherentes a todo colectivo.Alertamos consecuentemente a ciertos sectores de la Iglesia católica para que eduquen su arrogancia confesional y asuman que el futuro pasa por la laicidad del Estado y de la sociedad con todas las consecuencias de respeto y de igualdad, sin ningún privilegio para una determinada religión. El Gobierno, por otro lado, debe ser consecuente con la aconfesionalidad que consagra la Constitución, legislar según criterios de laicidad y fomentar el respecto a la diversidad.

2/ Víctimas del neoliberalismo

El sistema neoliberal se desarrolla y se extiende a costa de crear exclusión y marginación en personas, pueblos y regiones. Reivindicamos la opción moral y ética a favor de los desfavorecidos y denunciamos el apoyo legitimador al sistema neoliberal que practican las confesiones religiosas. La connivencia que año tras año exhiben las autoridades católicas con los representantes del poder político y militar, como a la procesión del Corpus de Valencia, es una imagen plástica de esta perversión.Instamos, pues, al conjunto de la sociedad y, especialmente a todas las iglesias y tradiciones religiosas a trabajar por un planeta limpio, habitable y sostenible; a fomentar unas relaciones entre los pueblos y personas basadas en la solidaridad, la cooperación y el respeto mutuo; a comprometerse en la cultura de la paz, de la no-violencia activa y del diálogo como herramientas eficaces en la resolución de conflictos, y a optar decididamente por la desmilitarización de los estados y naciones como garantía de una paz justa en un horizonte posible. Todas y todos, incluidas las iglesias y religiones, se acreditarán hacia las generaciones futuras en la medida en la que les legamos la cultura de la paz y de la vida.

3/ Acuerdos Iglesia-Estado

En el origen de muchas situaciones de privilegio de la Iglesia católica y del conflicto con el Estado español están los acuerdos firmados entre la Iglesia y el Estado el 3 de enero de 1979. Estos acuerdos generan desigualdad de la Iglesia católica con las otras confesiones religiosas, condicionan la libertad de las dos instituciones firmantes y difícilmente algunos aspectos de estos acuerdos pasaría la prueba de su constitucionalidad. Propugnamos, pues, su denuncia y derogación.

4/ Estado del Vaticano

La existencia y reconocimiento internacional de este teocrático, minúsculo, artificial y anacrónico estado, la cabeza del cual es el Papa, es un privilegio y un atributo de poder que daña la representatividad de la organización internacional de las naciones. Recordamos que el Vaticano no ha firmado la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Abogamos, pues, por la supresión y no reconocimiento de este estado.

5/ Sistema educativo y religión

Propugnamos un sistema educativo público, laico, democrático, de calidad y valenciano. Y eso no es compatible con la imposición de la enseñanza de la religión que defiende la jerarquía de la Iglesia católica, su influencia en la configuración y gestión del sistema educativo con criterios discriminatorios por razón de sexo, nivel socioeconómico..., su monopolio de la transmisión de valores de convivencia y cualquiera otro.El reto de la cohesión social que nos depara la juventud y la multiculturalitat exige el esfuerzo público por crear condiciones de igualdad de oportunidades para poder ejercer la libertad en el futuro.

6/ Cultura y valenciano

La tendencia a la censura del libre pensamiento, de la expresión artística o científica... en definitiva, de la cultura es una constantación que perdura a lo largo de los siglos en la historia de la Iglesia católica. No es extraño encontrarnos en nuestros días con prohibiciones o coacciones de las administraciones públicas instigadas desde la jerarquía religiosa sobre obras de teatro, festivales musicales, exposiciones... Reclamamos la plena independencia de la sociedad y las instituciones pública frente a las maniobras censoras.Por otro lado desde el infausto arzobispo Mayoral, hace casi 300 años, la Iglesia ha practicado la limpieza lingüística del valenciano. Ramon Llull, Ausiàs March, Joanot Martorell, Sor Isabel de Villena, Francesc Eiximenis, entre muchos otros, dan fe de la contribución literaria que hemos legado a la humanidad. Igualmente la Iglesia se ha caracterizado, especialmente el sector dirigente, por unirse a los sectores poderosos que han eliminado los rasgos culturales de nuestro pueblo y expulsado de su práctica la lengua de los valencianos y valencianas. Denunciamos enérgicamente como un atentado a la inculturación y a los derechos humanos la imposición forzada del castellano que ha sufrido la Iglesia del País Valenciano, así como su influencia decisiva en la castellanización de la sociedad, y reclamamos la reparación de este derecho conculcado.

7/ Ostentación y miseria

La madurez ética de una sociedad se manifiesta por la forma de tratar a los que ocupan los últimos lugares en lo escala social y por la preferencia de objetivos en la distribución del presupuesto público.En una sociedad democrática son las ciudadanas y los ciudadanos los que evalúan los acontecimientos públicos y tienen la última palabra. En primer lugar, ante la visita del Papa exigimos contención en los gastos públicos, sencillez y sobriedad, y transparencia financiera: de donde vienen los recursos económicos, quien los aporta y en cuanta cantidad, en qué se esmercen, etc. No hay que olvidar que a unos cientos de metros de distancia de donde se monta un tablado que cuesta más de 130 millones de pesetas, malviven inmigrantes bajo el puente porque la administración valenciana no dispone de ningún albergue.

8/ Diversidad familiar

Desde hace décadas asistimos a una importante transformación de las estructuras familiares en nuestra sociedad. Existen familias tradicionales, extensas o nucleares, monoparentales, reconstituidas, homoparentales, con hijos o sin, parejas de hecho... La liberación de la mujer, el reconocimiento de la dignidad de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales, y sus traducciones legales en matrimonio, uniones de hecho, divorcio, filiación... son parte de esta evolución que encuentra la oposición intransigente de los sectores más reaccionarios de la sociedad que se oponen a cualquiera cambio que suponga perder el poder simbólico y real que ejercen sobre la sociedad en esta materia.Los gays, las lesbianas, los y las bisexuales y transexuales y también las madres solteras, las personas divorciadas... han sido colectivos estigmatizados, perseguidos, incluso, han sido quemados y condenados a muerte a lo largo de la historia. La Iglesia católica también tiene en este asunto las manos manchadas de sangre y de ignominia. Contrariamente a lo que cabría esperar para reparar sus fechorías históricas, cuando el Gobierno español agiliza el derecho al divorcio o amplía el derecho del matrimonio civil, la jerarquía católica se opone con vehemencia contumaz, de tal forma que sale a la calle a manifestar el rechazo al amor entre personas del mismo sexo, cosa que no hizo en la guerra de Irak y tantas otras reivindicaciones sociales.Recordamos al Papa y a la jerarquía católica que la competencia para legislar sobre las familias, el matrimonio o el divorcio es del Gobierno, y no de la Iglesia. Esta sólo tiene atribuciones sobre su sacramento, no sobre la legislación civil del matrimonio. Olvidar este hecho es pretender retornar al nacionalcatolicismo de infausta memoria, y es que la Iglesia Católica tuvo con su actuación en el alzamiento militar del 36 y durante el franquismo mucha responsabilidad colaborando en un genocidio, siendo parte activa, sin haber pedido disculpas ni reconocer errores.

9/ Las mujeres

Las iglesias, unas más que otras, son instituciones fuertemente marcadas por el patriarcalismo y por el machismo, y a lo largo de la historia han producido una teología misógina que ha considerado a las mujeres como prácticamente inductoras de todos los males, sobretodo de los que hacen referencia al sexo. Por otra parte, difícilmente podría haber sido de otra forma, si tenemos en cuenta que la producción teológica y la dirección de las iglesias han estado en las manos de teólogos y eclesiásticos célibes. Aún así, las mujeres a través de una tenaz y constante lucha van adquiriendo situaciones de igualdad en la sociedad civil. Contrariamente a esta tendencia emancipatoria, la jerarquía católica asume una retórica que loa las excelencias de las mujeres, pero en la práctica no les permite elegir libremente e, incluso, justifica los maltratos a las mujeres. Denunciamos por lo tanto esta práctica adulteradora y misógina, y exigimos la plena igualdad para la mujer. Hay que acabar con cualquier discurso o práctica discriminatoria hacia a las mujeres.

10/ Derechos reproductivos y salud sexual

El uso de los anticonceptivos en la vida sexual de las personas es el recurso que más ha humanizado las relaciones sexuales y las ha dotado de responsabilidad en las decisiones reproductivas. La maternidad y la paternidad responsables son posibles gracias a los anticonceptivos, la reproducción asistida, a la implantación de óvulos fecundados.... Nos oponemos, por lo tanto, a la doctrina de la Iglesia que los condena, y le pedimos, en tanto está influyendo en las políticas de los Estados y las decisiones de las personas, qué, con criterios multidisciplinares, revise su tradicional postura sobre todo aquello que hace referencia al sexo en general.Los derechos reproductivos están reconocidos internacionalmente como parte de los derechos humanos e incluyen que tanto las mujeres como los hombres tengan el control de su sexualidad, y de los métodos anticonceptivos en particular, y puedan decidir si quieren tener hijos, cuando y cómo. También implican un reconocimiento de las diversas opciones sexuales para vivir una sexualidad feliz, libre y con salud. Reivindicamos que se garantitcen estos derechos para la autonomía de las mujeres.

11/ Preservativos, SIDA y estigma social

Los preservativos son el medio más adecuado para tener unas relaciones sexuales más seguras, y es el recurso que la OMS propugna por frenar la pandemia del SIDA. Consideramos que la jerarquía de la Iglesia se hace cómplice de esta pandemia con la increíble condena que hace de esta medida de prevención sexual, necesaria para poder tener unas relaciones sexuales responsables y saludables.Es indispensable la desestigmatización que erradique los mensajes punitivos difundidos desde los púlpitos y que contribuyeron a crear la imagen del SIDA como a "castigo de Dios". Somos conscientes que el estigma del VIH-SIDA se relaciona con la carencia de medicamentos antirretrovirales, por lo tanto es necesaria la movilización para proporcionar tratamientos a todas las personas que viven con el VIH, contribuyendo de esta manera a eliminar el sufrimiento provocado por el estigma de la SIDA.

12/ Bioética

Actualmente los seres humanos tenemos la inmensa suerte de conocer científicamente muchas cuestiones que forman parte del proceso originario de la vida. Los constantes avances en la investigación genética y las biotecnologías ponen a nuestro alcance unas posibilidades terapéuticas que hacen posible curar y prevenir muchas enfermedades hasta ahora incurables. Mejorar, sanar y humanizar la vida es la tarea más noble de los científicos. Aunque todo lo que se puede hacer, no por eso debe hacerse -porque la ética debe acompañar la investigación científica- no comprendemos la postura de principio que tiene la Iglesia de oposición y de condena a las investigaciones científicas y a la posibilidad de poner la ciencia al servicio de los seres humanos.En el umbral de una época rellena de esperanza en el campo de la vida necesitamos la búsqueda común e intercultural de una bioética que acredite y fomente la responsabilidad humana. La verdad no se posee, se búsca, y es la suma de muchas verdades. Y siempre llegan nuevas certezas. Cuando una verdad excluye las otras, deja de ser verdad porque la duda es parte de la verdad.En definitiva, la diferencia fundamental entre el modelo social que defiende el Vaticano y los que podemos plantear las entidades que apoyamos esta declaración es que nosotros respetamos la diversidad ideológica y su traducción en leyes y normas de convivencia que siempre buscan dar libertad y responsabilidad para que sean las personas las que puedan decidir; por contra, el discurso oficial de la Iglesia católica y muchas religiones tratan de imponer su propuesta ideológica particular, mediante leyes y normas de convivencia, al conjunto de la ciudadanía, tanto si comparten su moral como si no. Queremos denunciar el talante excluyente y exclusivo que caracteriza el discurso religioso.Por estas razones invitamos a la sociedad, a la ciudadanía, a expresar su posición crítica, de manera activa y libre. Por responsabilidad, por dignidad.

La laica Turquía

Mustafá Kemal Ataturk, la Rosa de Oro, rubio y de ojos azules, que diría mi médica favorita, puso fin a la época de los Sultanes y creó la actual República de Turquia. Falleció en 1938. Dejó como legado una República formalmente laica, y el sufragio femenino, reconocido por primera vez en la historia de la humanidad en el país que dirigió con mano de hierro. Curiosidades de un país que tiene demasiadas sombras; que está lejos de la Europa democrática y del bienestar, y a la vez tan cerca.
Ha sucedido algo estos días que ha hecho resucitar el recuerdo por este personaje histórico, uno de cuyos principales objetivos políticos consistió en mantener una separación estricta y tajante entre religión y Estado. Así, con ese principio fundamental, nació la República de Turquía.
Con el correr de los tiempos un partido islamista ha llegado al Gobierno turco tras una consulta electoral. De ese Gobierno los europeos hemos retenido una cara, la de Recep Tayyip Erdogan, el Presidente que se ha encargado de poner en marcha una serie de reformas legislativas de cara a enfocar una segunda modernización turca que, con el principio y horizonte del respeto a los derechos humanos, permita a Turquía entrar en la Unión Europea.
Erdogan había dejado en un segundo plano aquella parte de su agenda política estrechamente ligada a las creencias religiosas. Sin embargo tal actitud no se ha mantenido en el tiempo y el Presidente Erdogan se ha enfrascado en una batalla política para acabar con uno de los pilares laicos del sistema administrativo turco: Derogar la prohibición que impide a las mujeres que trabajan en al Administración Pública llevar el velo islámico. No le ha salido bien.
El Consejo de Estado de Turquía ha guardado, vigilante, el carácter laico de la República, y no ha flexibilizado ninguno de los criterios que hasta la fecha han permitido mantener la separación entre lo público y lo religioso. Para colmo de males para Erdogan, un abogado islamista radical -¡menuda mezcla explosiva!- asesinó la semana pasada a uno de los miembros del Consejo de Estado. En el funeral, los representantes del Gobierno de Erdogán fueron abucheados como no se recuerda. Hasta el Ministro de Justicia recibió un puntapié, imagen gráfica del rechazo de una gran parte de la sociedad turca que se ha manifestado ante el mausoleo en el que yace Ataturk reivindicando el carácter laico del Estado.
Curiosa esta reacción que tan pocas veces se da y que nos permite ver a los occidentales de a pie que en el mundo islámico no todo son turbantes explosivos. Quizá haya que dar una oportunidad, tener un poco de paciencia, con un país de cuya población, una gran parte, tiene una idea clara sobre lo que es el laicismo. No todas las sociedades occidentales pueden decir lo mismo. Esperemos.

Bendicto 16, el Castigador

El anciano de la foto, tocado con el tricornio de la Guardia Civil que tan malos recuerdos les traerá a muchos españoles, acaba de castigar duramente a Marcial Maciel, fundador nada menos que de eso que se conoce como Legionarios de Cristo.
Los motivos del castigo parece que tienen su origen en una serie de denuncias recibidas por el anterior Jefe del Estado totalitario de la Ciudad del Vaticano, en las que diferentes hombres relacionados con la Iglesia denunciaban cómo habían sido abusados, palpados y degustados en los tiempos en que eran tiernos, jugosos y apetecibles adolescentes seminaristas. Humana natura.
El castigo terrible para el anciano Maciel no ha sido otro que invitar al reo pecador a llevar una vida reservada de oración y retiro. Se le acabaron las ruedas de prensa a Don Marcial Maciel Degollado. El segundo apellido no es invento mío. Aquí he de decir que toda coincidencia macabra ha sido pura casualidad.
Cada uno sacará sus conclusiones de todo lo anterior. Y también se podrán plantear preguntas. La primera que a mí me viene a la cabeza es ¿Dónde está la justicia ordinaria mejicana que no interviene? ¿Cómo es posible que la perpetración de abusos sexuales permanezca impune? Aunque bien mirado, visto lo que pasa en Ciudad Juárez con las mujeres desaparecidas, violadas y asesinadas ante la pasividad de toda autoridad, tendremos que alegrarnos por que a Maciel alguien lo mande a rezar sin cena.
La otra cuestión que no puedo evitar está ya muy manida y se refiere a la hipocresía eclesiástica en materia de educación, vida sexual y sexualidad.
Lo de Maciel Marcial, Marcial Maciel es una gota en el océano. Me he entretenido en informarme un poco y me he encontrado con lo siguiente a título de ejemplo:

1) Alphonsus Penney, arzobispo de la diócesis de San Juan de Terranova (Canadá), dimitió, en julio de 1990, por haber encubierto decenas de delitos sexuales cometidos contra unos 50 menores por más de una veintena de sacerdotes de su diócesis.
2) Hubert Patrick O'Connor, obispo de Prince George (Canadá), en febrero de 1991, fue formalmente acusado por la Policía de haber violado a varias mujeres y de cometer asaltos obscenos contra varias otras.
3) Eamon Casey, obispo de Dublín (Irlanda), dimitió, en mayo de 1992, tras conocerse que era padre de un adolescente y que de los fondos de la diócesis había pagado a la madre, en 1990, unos doce millones de pesetas "para gastos".-- Rudolf Bär, obispo de Rotterdan (Holanda), fue forzado a presentar su dimisión, en marzo de 1993, tras ser acusado de "homosexual".
4) Hans Hermann Gröer, cardenal y arzobispo de Viena (Austria) y presidente de la Conferencia Episcopal austriaca, fue forzado a dimitir de todos su cargos, en abril de 1998, tras ser acusado, en 1995, de cometer una diversidad de delitos sexuales contra menores, por una decena de antiguos seminaristas de los que fue confesor ).
5) John Aloysius Ward, arzobispo de Cardiff (Irlanda), fue sustituido al frente de su diócesis, por el Vaticano, en diciembre de 2000, por la presión social desencadenada por haber encubierto a dos curas pedófilos de su diócesis que acabaron encarcelados, aunque la causa oficial para dejar su puesto fue la convalecencia de una trombosis.
6) Pierre Pican, obispo de la diócesis francesa de Bayeux Lisieux, fue condenado, en septiembre de 2001, a tres meses de prisión por haber encubierto a un sacerdote pederasta. Si hubiera caído en las poco clementes manos de Benedicto 16... Tres meses de prisión ¿de qué estamos hablando?
7) Anthony J. O'Connell, obispo de Palm Beach (Florida), dimitió en marzo de 2002 tras admitir haber abusado de dos seminaristas; con uno de ellos, a finales de la década de los setenta, se había metido en la cama, desnudo, cuando el joven acudió a él para pedirle consejo pastoral. O'Connell reconoció que su diócesis pagó a su víctima, en 1976, la suma de 125.000 dólares para ocultar los hechos (que incluían los tocamientos de O'Connell y los abusos sexuales de otros dos sacerdotes).
8) J. Keith Symons, el obispo anterior de Palm Beach al que O'Connell tuvo que sustituir en 1999, también debió dimitir tras verse obligado a admitir que había abusado de cinco monaguillos durante las décadas de los años 1950 y 1960.
9) Julius Paetz, arzobispo de Poznan (Polonia), renunció al cargo, en marzo de 2002, tras haber sido acusado de cometer abusos sexuales sobre decenas de seminaristas
10) Brendan Comiskey, obispo de la diócesis irlandesa de Ferns, dimitió en abril de 2002, al hacerse público que encubrió los delitos sexuales que uno de sus sacerdotes cometió sobre varios menores.
Y sigue, y sigue, y sigue...
¡¡¡SEMINARISTAS DEL MUNDO, UNÍOS!!!
Hecha la mención anterior quiero terminar este apunte con dos curiosidades. La primera se refiere al fruto del trabajo de Marcial Maciel: Los Legionarios de Cristo. Una especie de invento de extrema derecha vestido de hábito y sotana y al que las malas lenguas llaman "Los millonarios de Cristo" váyase a saber el porqué. Su presencia en España, junto al Opus Dei es una lamentable realidad. Disponen de su "prestigiosa" Universidad, la Francisco Vitoria, Colegios, Centros de formación diversos; y hasta una fundación de la que sacan dineros con los que ayudar a los "negritos". Me refiero a la Fundación IUVE que mantiene sus contactos con El Corte Inglés y con Banesto ¿no le suena de nada? Pues cuando en una tienda de Hipercor se acerque a la Caja verá cómo al lado de los chicles y las maquinillas de afeitar hay unos bonos de ayuda por distintos importes. Mire el querido lector quién promueve el asunto.
La segunda curiosidad: Los Legionarios de Cristo han estado siempre ligados al poder. Pobre Cristo. En España hay tres figuras a las que se ha vinculado con este invento: Ana Botella, la homófoba esposa del anterior Presidente del Gobierno. José María Michavila, a quien creo debemos la tomadura de pelo en que consisten los Juicios Rápidos; y Ángel Acebes, ex Ministro de Interior con Aznar y sobre el que sobra todo tipo de comentarios (pongan la palabra miserable en el buscador de Google y verán lo que sale).
De Ana Botella no puedo decir nada. Sólo que me reí mucho cuando salió con aquella teoría de las manzanas y las peras que reveló la deficiente educación sexual que le habían dado en su colegio de pago.
De los otros dos solo puedo decir que han negado su pertenencia a los Legionarios de Cristo. Conocidos como son por el rigor de sus afirmaciones, seguro que podemos descartar en sus labios la mentira.
Ya he terminado. Ahora pueden santiguarse e ir en paz recreando la mirada con la última foto que ilustra este artículo. El de negro es el castigado Maciel Marcial, Marcial Maciel.

Logia Rosario Acuña

Cuidado, que nos torcemos

Ayer leía en el periódico que el Presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, había asistido a la ceremonia de entrega de diplomas de fin de carrera del Colegio Auseva.
El citado Colegio es uno de esos ejemplos de enseñanza concertada, impregnado de su ideario católico, del que hace pocos días hablábamos. Sus niveles educativos de infantil y bachiller son privados exclusivamente, el resto concertados. Pero seguro que hasta los hijos de los albañiles pueden recibir tan excelsa formación.
¿Qué hace Tini Areces en un sitio como este?
Lo desconozco y no salgo de mi asombro.
Pidamos un poco más de cuidado, pues hay fotografías que pueden ser muy costosas, demasiado contradictorias, que nos harán olvidar aquella etapa, allá por los años ochenta, en la que siendo Director General de Educación, Areces ordenó la retirada de los crucifijos de las aulas asturianas. Hoy estamos en otro momento y no podemos contentarnos sólo con vivir del recuerdo.
Pidamos más precaución y regalemos con todos estos gestos a la Escuela Pública que, aparte de estar mucho más necesitada de ellos, es el único marco en el que el laicismo que supuestamente pregona el Partido Socialista Obrero Español desde su fundación, encontrará su asiento y mejor acogida en bien de la Democracia en España
Cuidado, que nos torcemos...
Y si alguien quiere terminar de descorazonarse, ayer también, el compendio sindical asturiano salía en defensa de los profesores de la industria educativa concertada ¿Cómo casamos esto luego con la defensa de la Escuela Pública? Quizá así se explica por qué esos que tienen la boca tan grande, a la larga la acaban cerrándola y haciéndole el juego perverso a las sotanas.
A veces pienso que ya estamos demasiado torcidos.

viernes, mayo 12

Homenaje a Rosario Acuña

Recojo aquí, por su relevancia, el siguiente texto de la página de la Logia Gijonesa Rosario Acuña




El día 6 de mayo, la Logia Rosario Acuña, acompañada por ciudadanos y ciudadanas de Gijón, conmemoró el 83 aniversario del fallecimiento de la mujer que representó la conciencia del libre pensamiento, del laicismo y de los valores democráticos encarnados por la República en una sociedad y en un tiempo convulso, tanto en España como en toda Europa.
Hemos recogido el nombre de Rosario Acuña para identificar a nuestra Logia con la intención de reivindicar no sólo la identidad de esta mujer ejemplar, sino también para marcar con él nuestro compromiso con los mismos valores que impregnaron toda su existencia.


Recuperamos con este acto la costumbre de homenajear en el mes de mayo a Rosario Acuña, símbolo también en la villa de Gijón de la defensa de los más humildes, de los desfavorecidos, que acudían a su casa cada Primero de Mayo en señal de reconocimiento y respeto; y que luego siguieron visitando su tumba homenajeando así a aquella mujer fuerte, heróica y digna.
A cuantos nos acompañaron, Hermanos y Hermanas, y Ciudadanos y Ciudadanas comprometidos con las libertades y con la Democracia queremos expresarles nuestro sentimiento de gratitud.


En Gijón, a día 6 de Mayo de 2006

Una historia de la Masonería en Asturias I. De Silvela a Francia

Hay algo sobre lo que pienso que nadie puede escribir: son las vivencias personales experimentadas a lo largo de varios años de pertenenencia y militancia activa en la Masonería. Y dado que este es un capítulo un tanto oscuro en lo referente a Asturias y los últimos años, y que yo he sido un poco espectador y otro poco protagonista, me gustaría, despacito, desgranar lo que ha sido mi paso por esta institución desde el principio hasta llegar a los días actuales, donde se viven quizá los momentos en que se percibe que por fin, un sueño tan anhelado, comienza a hacerse realidad.
La primera vez que escuché la palabra "masonería" fue en Galicia, en la casa de mis abuelos paternos situada en Silvela. Creo que tenía más o menos unos quince o dieciséis años; y uno de mis tios, recuerdo que delante de mi abuela, me preguntó por el asunto. La verdad es que no tenía una idea muy clara entonces. Pero sí guardo en la memoria la certidumbre de que mi abuela sabía a su manera más del asunto que ninguno de los que estábamos a la mesa cenando en ese momento: "La masonería es algo malo. No quiere la religión", sentenció.
Habría que explicar que yo soy uno de esos españolitos de Machado, a los que una de las dos Españas le heló el corazón. Evidentemente a mi abuela paterna le heló el corazón otra España distinta a la mía. Y como podrá imaginarse quien esto lea, soy uno de esos abundantes ejemplos de niños nacidos en los años sesenta y setenta, en el seno de familias formadas por padres y madres que provenían de mundos ideológicos que veinte o treinta años antes se habían matado sin contemplación alguna.
Volviendo al origen de esta relato, recuerdo ahora que aquella expresión de mi abuela generó en mí la evidente reacción contraria que se podría esperar. Creo que fue por aquel entonces que comencé a leer los primeros textos, enciclopedias fundamentalmente, donde pude apreciar que la masonería no era enemiga de la religión exactamente; sino que más bien se enfrentaba a aquello que representaban quienes habían ahogado en sangre el país en el que había nacido. Pude leer sobre la proximidad de aquella organización misteriosa a los principios que encendieron la Revolución Francesa; y así, poco a poco, merced al lazo con Francia del que ya he hablado en otro texto, fue haciéndose fuerte mi curiosidad por una entidad invisible que no existía en mi ciudad.
Recuerdo que en aquellos años leía muchas biografías. Y frecuentemente me encontraba con que el personaje en cuestión había militado en "la masonería". Muchos de los libros no decían más. Ahí se quedaba la afirmación y allí me quedaba yo, con más preguntas que respuestas.
Algo hubo que me impactó especialmente. Entre aquellas biografías fui a dar con un personaje que me marcó en cierto modo: Santiago Ramón y Cajal. Curiosamente mi existencia ha tenido una especial vinculación con la medicina; debo muchas cosas a un médico y una médica con los que comparto una vida intensa. Debo una gran amistad, un cariño indescriptible, algún momento dolorido -que no doloroso- y una lealtad inquebrantable. A este otro médico que encarnó a su manera una nueva Ilustración en una España pobre y atrasada, le debo quizá haber tenido una primer noción clara de lo que era la Masonería. Don Santiago era masón. Don Santiago, el Premio Nobel con el que tanto se había vanagloriado el pobre ego de una España triste, había pertenecido a la Masonería; aquella organización tan denostada por la dictadura y por quienes habían sido sus fieles siervos. Si Don Santiago había sido masón, la cosa no podía ser definitivamente tan mala como había dicho mi abuela, porque Don Santiago había sido un hombre verdaderamente excepcional, comprometido, progresita e irrepetible.
Ya con diecinueve años mis esfuerzos se empezaron a orientar a buscar una Logia Masónica en Oviedo o en Gijón. Recuerdo que tenía que hacerlo de forma clandestina. Como mi modestísima actividad política. Recuerdo con especial simpatía y cariño a mi madre, siempre preocupada porque no me metiera en ninguna organización "por lo menos hasta que terminara la carrera". Sé bien hoy que aquel miedo de mi madre, aquel precavido temor, no obedecía más que a protegerme para evitar que me sucediera lo que le había sucedido a gran parte de los miembros de su familia: Todo el mundo entenderá que mi corazón se heló por el mismo sitio que a esa familia, y que corazones como esos siempre han sido más delicados. Mi madre siempre lo ha sabido muy bien.
Mi convicción "promasónica" llegó a ser tan intensa que hasta fui capaz de salvar la distancia creada entre el Partido Comunista y la Masonería: La Komintern hacía muchos años que había prohibido en su día la "doble afiliación" y había declarado aquel invento como un engendro burgués. Y de aquella yo era muy comunista. Quizá tuve la suerte de que justo en pleno auge hormonal prosoviético en mi cabeza, se desmoronó el Telón de acero y Julio Anguita comenzó a volverse loco. Aquello me dio qué pensar. Mucho qué pensar.
La suerte se puso de mi parte en plena búsqueda en el año 1991. Recuerdo que fue un año de mucho trabajo en la Facultad. Estudiaba cuarto de Derecho. Era el año más complicado de la carrera; el que más asignaturas acumulaba. No sé cómo lo hice, pero conseguí liquidar todo aquel suplicio teórico impartido en muchos casos por inútiles en el mes de Junio. Seis fuimos los afortunados en un aula de ochenta y pico personas. Y el destino quiso que ese año existiera una convocatoria de becas para estudiar fuera del país. No lo dudé un minuto. No comenté nada en casa. Creo que fue la primera vez que recurrí al sistema de hechos consumados e irreversibles que luego he aplicado muchas veces.
La beca salió adelante. Y ante mí se abrió la posibilidad de un verano feliz y un quinto año de Derecho en una ciudad que luego descubrí maravillosa: Toulouse, Francia.
Empezaba la Libertad con mayúsculas para mí. Empezaban los sueños que se hacía realidad casi al instante. Empezaba, creo, uno de los momentos más felices de mi vida. Pero antes de marcharme ocurrió algo especial. Un día, casualmente, descubrí una publicidad acerca de una exposición en la casa natal de Jovellanos: La Masonería.
Por fin aparecía algo relacionado con aquello que me obsesionaba enfocado de forma científica. También tengo en la memoria el instante en el que me acerqué desde la playa hasta la casa natal de Jovellanos. Aquella exposición tenía que organizarse en Gijón. Era evidente, y sigue siéndolo, que la ciudad en la que he nacido tiene una predisposición hacia el aperturismo que no tiene, por ejemplo, aquella en la que vivo ahora, Oviedo, que sigue siendo la Vetusta de Clarín. No hace falta para comprobarlo más que salir un domingo a dar un paseo. Sea por la mañana o por la tarde, uno puede encontrarse a las Regentas o a los personajes del Casino al doblar cualquier esquina.
En la exposición me encontré con quien había sido mi Jefe de Estudios en el Instituto Jovellanos, Guillermo, excelente profesor, gran persona, y toda una sorpresa y un hallazgo para mí al encontrarlo en un evento como aquel. Allí conocí, gracias a él, a Emilio La Parra, director del Instituto Juan Gil Albert, de Alicante, que era quien organizaba aquella exposición. Y a través de Emilio pude acceder a las primeras direcciones de masones, que no eran un invento, ni una quimera, ni un fruto de la propaganda antifranquista.
Pocos días después de aquella primera visita que repetí otras dos veces, me subía a un autobús despidiéndome de mis padres, cargado con una pesada y vieja maleta de color verde en la que llevaba toda mi ropa marcada pacientemente por mi madre, y con las ganas de llegar cuanto antes a Hendaya para subirme al tren que desde allí me llevaría a Toulouse. Francia era ya una realidad y a partir de ahí todo cambió: Eso será otra historia de la Masonería

miércoles, mayo 10

El Consejo de Derechos Humanos


¿Habrá mucha distancia entre aquella ONU que aprobó la Declaración de los Derechos Humanos en 1948 y la actual?
La pregunta, densa, tiene su causa en lo que acaba de suceder con el Consejo de Derechos Humanos, del que, si nada lo remedia, formará parte la República Popular China, que es, como ya se sabe, uno de esos paraísos donde todo el mundo es feliz y además tiene la obligación de serlo.
La República Popular China se ha levantado sobre una gran mentira. Y es que no hay dictadura que se precie que no necesite de la falsedad como alimento indispensable para su existencia.
Cuando en Naciones Unidas, tras la catástrofe bélica vivida por el mundo, veía la luz la carta formal de los Derechos Humanos en 1948, China comenzaba a prepararse para dar lo que se llamó "Gran Salto hacia Adelante", y que no fue otra cosa que un batacazo que le costó la vida a millones de infelices, muertos de hambre, y con Mao Tse Tung en el poder como responsable de tal desastre.
Hoy, China, dictadura consentida por todos los países de la tierra; China, gran mercado, refugio del comercio universal donde ya no es pecado hacerse rico; China, donde los tanques masacraron a la población civil en Tiananmen; China, donde todo se copia -hasta los Rolex-; China, donde se venden al peso los órganos de los ejecutados; China, donde no se sabe a ciencia cierta qué son los Derechos Humanos; China, donde la adopción internacional de niñas y la venta al por mayor son un todo único; hoy, digo, esa China va a tener algo que decir sobre los Derechos Humanos en el mundo.
Señalaba antes lo de la gran mentira que ilumina a todas las dictaduras. Y a medida que escribía me venían a la cabeza las imágenes de la propaganda oficial durante aquel Gran Salto que emprendió el sátrapa de la Larga Marcha: Niños gordos, rollizos, de rasgos occidentalizados, que ofrecían un gran albaricoque al Presidente Mao; o que recogían una sandía enorme; o mujeres que no sabían que hacer con las mazorcas de maíz que, a base de comunismo y planificación, se habían hecho gordas y sustanciosas. Todo esto sucedía mientras realmente el país se moría de hambre y setenta millones de chinos cerraban los ojos sin saber qué había sido del sueño socialista. No quiero ni pensar en qué serán capaces de hacer los descendientes del Gran Timonel, con los medios que existen en la actualidad, para vender una nueva imagen paradisíaca de la China moderna, donde los Derechos Humanos conocerán una nueva dimensión.
Junto con China, otras maravillas tendrán también algo que decir sobre los Derechos Humanos: Pakistán, Marruecos, Arabia Saudí, Guatemala, Venezuela... ¿Alguien da más?

martes, mayo 9

Noruega: Algo diferente


Hace unos meses, el hijo de un querido amigo, maestro y compañero de viaje, se fue a Noruega. Trajo consigo de vuelta una extraordinaria impresión nórdica que me fue transmitida a través de las palabras de su padre. Y recuerdo entre todas las cosas que me contó cuál era el planteamiento noruego acerca de la extracción y explotación de la riqueza petrolífiera del país: El recurso natural se consideraba patrimonio del pueblo noruego; no sólo de las generaciones actuales, sino también de las futuras, motivo por el que la administración del recurso era muy cuidadosa con las dilapidaciones y el derroche.
La comparación con la Venezuela de Chávez y el sueño fantasma que se ha levantado en este país, es inevitable ¿cómo es posible que con una riqueza inmensa escondida en el seno de la tierra, Venezuela siga siendo un hondo pozo de miseria antes y durante la fiesta de este chivo de gorra colorada?
La respuesta la he encontrado de nuevo esta mañana leyendo la prensa. El Ministro de Exteriores de Noruega, Jonas Gahr Stoere, tras bajar a buscar a la calle al periodista que le iba a entrevistar y acompañarlo hasta su despacho sin necesidad de pasar controles de seguridad -curioso esto último en los tiempos que corren, ¿no?- declaraba nada menos que "... Cuando encontramos petróleo en los años setenta, Noruega era una democracia muy sólida, con instituciones sólidas. No había corrupción, y existía un consenso político en la redistribución de los beneficios. Se tenía claro que los recursos pertenecía a la gente y que el Estado gestinaba esos recursos para el beneficio del pueblo. Fue un punto de partida muy bueno. Hoy hay gente rica en Noruega, pero no hay ningún individuo que se haya hecho multimillonario con el petróleo. La propiedad del gas y del petróleo es estatal, aunque operen compañías extranjeras. Eso sí, pagan un 80% de impuestos sobre sus beneficios".
Produce un cierto alivio que en la Europa continental aparezca no solo esta forma de expresar un pensamiento político, que va mucho más allá de la militancia socialista del ministro que la pone de manifiesto, sino también la sabia mezcla entre libertad política y social, y economía. Ése quizá sea el eslabón que le falta a Venezuela... Y por qué no decirlo, también al otro paraíso obrero y campesino de moda, Bolivia.
En otro tiempo, respecto a gran parte de los países de lo que algunos llaman América Latina, se dio la circunstancia de una explotación desmesurada de los recursos bajo la mirada consentidora de dictaduras modélicas o de democracias decorativas. Ahora tocan las versiones New Age de la dictadura del proletariado... O del indígena, según sea el caso. La cuestión que se plantea no es otra que la libertad política sigue brillando por su ausencia y que, en consecuencia lógica, el invento volverá a salir igual de mal para los mismos.
Me quedo con Noruega. Me quedo con un modelo que no quiere integrarse en la Unión Europea porque puede marcar el camino que a esa Europa social le queda todavía por recorrer. Me quedo con un modelo que se ha convertido en una referencia fundamental en materia de política exterior mundial, no sólo dirigida a la pacificación de los conflictos más "sonados" del planeta, sino también otros más larvados, más discretos y más terriblemente cercanos a nosotros como la mal llamada cuestión vasca.
Sí, decididamente me quedo con Noruega para aprender modos ajenos de los que no andamos sobrados.

domingo, mayo 7

Apostasía



No hace muchos días repasaba una entrevista de este respetado ciudadano, Gonzalo Puente Ojea, que tanta satisfacción me produce leer y escuchar cuando no se pone muy radical. Creo recordar que la primera vez que oí su nombre fue allá por el final de los años ochenta. Recuerdo tibiamente la polémica que envolvió su presencia en el Vaticano, ejerciendo como embajador ante este Estado atípico y totalitario tras su designación para ello por el Gobierno de Felipe González. Y aunque entonces yo era muy jovencito, tuve la suerte de venir al mundo y formar parte de él en una familia que no me privó de la educación histórica (y mi familia tiene mucha historia a cuestas), ni me hurtó la formación política ni ética. Quizá por eso guardo memoria de muchas cosas aun cuando fuera niño, y puedo sorprenderme con el desconocimiento que hoy existe del pasado más reciente, el que hemos vivido y también el que vivimos cada día.

El caso es que desde la primera vez que oí hablar de Gonzalo Puente Ojea he ido siguiendo su trabajo y sus opiniones, unas veces con más intensidad, otras con menos, pero con la fortuna de identificarme en ocasiones con su pensamiento.

Volviendo a la referencia que hacía al comienzo de estas palabras sobre una entrevista, me llamó la antención la respuesta que en ella daba el Sr. Puente Ojea a la pregunta de si había apostatado. Contestaba negativamente, señalando que no lo había hecho porque no le daba ninguna trascendencia al sacramento del bautismo y, seguir el trámite eclesiástico implicaría reconocer esa trascendencia.

Dado que yo he cumplimentado todos los pasos requeridos para formalizar mi apostasía, y con idependencia de que la cuestión no me parece tan trascendental, sí me he planteado a raíz de la observación cuáles han sido los motivos exactos por los que he dado el paso de darme de baja de la asociación religiosa católica. Desde luego no he tenido conciencia de darle trascendencia a un sacramento, más cuando no sé ya exactamente qué es un sacramento. Pienso por el contrario que no se puede presuponer que alguien que apostata da trascendencia a un acto confesional. Es posible que esa trascendencia se la dé la Iglesia, pero no quien da el paso.

En mi caso dos son los factores que me han movido a apostatar: El primero ejercer mi soberana voluntad. Desde el nacimiento de un ciudadano la costumbre existente no es la de administrar un sacramento, sino cumplir socialmente con una apariencia o determinado rito. Cierto es que la Iglesia huye, o pretende huir, de todo aquel mercantilismo que impregna determinadas ceremonias. Pero cierto es también que se beneficia de tanta pompa y boato. Y en todo caso, aunque no existiera el dispendio económico, cierto es que muchos de los que dan el paso de bautizar a un hijo sin esperar a que éste tenga uso de razón para saber en qué consiste tal acto, quieren cumplir con un trámite que evite un inoportuno "qué dirán". Afortunadamente esto ya no plantea tantos problemas hoy, pero en los tiempos de mi nacimiento no era precisamente un régimen de libertades el que existía; ni tampoco la Iglesia Católica era ajena a la dictadura y al totalitarismo religioso españoles. No puedo echarles la culpa a mis padres, pues no la han tenido, siendo más bien víctimas de la situación. Y así sucede con una gran parte de la población.

Frente a la imposición me parece legítimo que al día de hoy hagamos uso del estado de libertades públicas existente; y eso es lo que he hecho: Darme de baja en una asociación en la que se me inscribió sin mi consentimiento; sin esperar a que yo pudiera decidir. Que los católicos lo llamen apostasía o acto formal de abandono de la Iglesia Católica me trae sin cuidado. No he hecho otra cosa que interesar de la citada asociación la aplicación de la normativa de protección de datos existente en mi país, aprobada por el Parlamento, expresión de la soberanía del Pueblo.

Otro motivo para actuar así ha sido la afortunada tozudez con que se ha ido revistiendo mi carácter con el paso de los años. Lo llaman perseverancia, creo. Recuerdo la primera petición que hice hace años al anterior Arzobispo. La Iglesia, tan respetuosa ella con los credos y opiniones de los demás no atendió mi petición. No llegó a contestar. Sin duda lo hicieron por mi bien.

La segunda ocasión en que solicité la petición de baja en los ficheros de la organización de la que hablamos recurrí, como ya digo, a la aplicación de la legalidad vigente: una amenaza con un procedimiento judicial por vulnerar la normativa de protección de datos ha representado el lenguaje fácilmente entendible por los sabios doctores de esta confesión benéfica, tan "respetuosa".

Hay un partido político, el Partido Comunista, o su fórmula leve para concursos electorales, Izquierda Unida, que cree haber descubierto la pólvora con la cuestión de la invocación de la normativa sobre protección de datos frente a la Iglesia. Pero esto ya lo venimos practicando algunos desde hace tiempo, así que, señoras y señores, quien quiera borrarse no por no constar en el anuario católico, ni en los ficheros, ni por dar trascendencia a un sacramento, sino por ejercer su santa voluntad y su libertad individual, tiene el camino abierto para poder hacerlo. Si tienen alguna duda, otro día les cuento cómo.

sábado, mayo 6

¡La Conferencia Episcopal quiere más!

Sí, parece que quieren más. A los señores de negro que transportan supuestamente el mensaje del amor y de la misericordia no les alcanzan los dineros y necesitan un respiro en su presupuesto. Aunque más que un respiro, parece que lo que les hace falta es una hiperventilación. Los señores de negro, que se han covertido en una siniestra prolongación política, no tienen plata bastante. Proponen que todos los españolitos de a pie, como en su día hizo la difunta Lola Flores, pongamos unos céntimos de nada para poder seguir manipulando, modelando conciencias, a su gusto en los colegios que explotan; en las emisoras de radio que controlan; en los periódicos que dominan. Necesitan dinero abundante para que el poder que han ejercido obscenamente no caduque y decaiga. Necesitan del vil metal, ellos que tanto lo desprecian a no ser que sea para vestir a la última como el que llaman Santo padre, para atender a sus múltiples quehaceres, entre los que se encuentra anatemizar a quien no piense como ellos y juzgar las vidas ajenas sin la mayor consideración. Está claro que Cristo llevaba bolsa.
Me inquieta lo que hará el Gobierno de la Nación. Porque no creo que exista mejor escuela diplomática que la fundada en los modos y maneras eclesiásticas. Me inquieta lo que haga el Gobierno en este proceso de negociación que se acaba de abrir, porque las cifras que en este momento se manejan resultan escandalosas: 130 millones de euros deberán ser recaudados por los servicios tributarios en las declaraciones de la Renta de este año. Ese dinero no alcanza, según los señores de negro, para cubrir las necesidades eclesiásticas, por lo que piden que el Gobierno de la Nación les dé 12 millones de euros más.
La Iglesia es una máquina de hacer dinero; lo fabrica, lo cuida, lo mima... Y lo multiplica: Cuando el sistema recaudatorio vigente, el que se gestiona a través de la declaración del IRPF, se reveló monetariamente insuficiente porque los ciudadanos no eran tan católicos como se decía, comenzaron a aparecer Organizaciones No Gubernamentales que se beneficiaban de esa crucecita por cuya virtud el 0,5% de lo recaudado se destina a fines sociales. Ni que decir tiene que estas ONG habían sido creadas (inspiradas, dicen ellos) por el "pensamiento católico". Otras ONG que ya existían desde los años cincuenta, INTERMON OXFAM, por ejemplo, comenzaron a publicitarse masivamente. Lo del dinero de las misiones invertido en el pufo de Gescartera es una mera anécdota al lado de esta obra maestra que supone el invento o la potenciación de la "ONG recaudadora". Da igual que Ud. sea católico o ateo: marque lo que marque en su declaración, "ellos" siempre se llevan una tajada.
Ahora proponen que el porcentaje que antes citaba se eleve al 0,8%. Casi nada. Muchas veces he hablado de este tema. Y tengo muy claro que el proceso de relaciones con la Iglesia Católica pasa por lograr que las confesiones se financien por sí mismas, pues no es lógico que con el dinero de todos se soporten asuntos tan particulares e íntimos como las estructuras levantadas en torno a las creencias religiosas de los ciudadanos que las tengan. Es decir, la Iglesia debería poder pagarse sus propios gastos. Y si no consigue recursos suficientes para mantener todo el aparato montado, deberá hacer como cualquier hijo de vecino: Apretar el cinturón y emprender una retirada a tiempo que evite una quiebra. Creo que lo llaman reestructuración.
Una concepción laica de la sociedad implica, entre otras cosas, que las religiones se sustenten a partir del esfuerzo de sus acólitos. España es lo que es, tiene la historia que tiene, y la Iglesia ejerce el papel y el peso que ejerce, tres aspectos que no podemos olvidar para entender que la evolución del laicismo en torno a las instituciones democráticas, así como la impregnación de éstas más allá del sustantivo "laico", debe ser lenta.
No sé si habrá llegado el momento en que se comience a poner coto a este desenfreno presupuestario, a este elevado nivel de privilegios fiscales y de todo tipo. Ya va siendo hora de que alguien se tiente la ropa, o la sotana, o la cartera. El paso laicista que algunos propugnamos ha de ser lento, sí, pero inexorable. Y esta es una nueva oportunidad que no se debiera desaprovechar: ¿Tendrán reflejos esta vez los que abren la boca, la llenan de aire y defienden lo público, lo laico y lo intolerable de la situación? O guardarán una vez más silencio y luego se darán golpes de pecho por lo blando que ha sido el Gobierno y lo mal que lo ha hecho? A ver qué pasa. A ver si tanto el Gobierno como los de la boca grande andan finos y no vuelve a pasarnos como con la Ley Orgánica de Educación.

martes, mayo 2

Cerró ZORITA


La central nuclear de Zorita, perdida en Almonacid, un pueblo de Guadalajara, acaba de cerrar después de años consecutivos llenos de problemas, riesgos y sustos. El Gobierno decidió la desaparición de la central en el año 2002. Ahora ya no habrá más electricidad que surja de esta construcción característica, de cúpula roja, que aparecía en los libros de texto de ciencias sociales como una prueba palpable, para que la tierna infancia española supiera que se desarrollaría en un país moderno ¿Quién podía dudar tal cosa con tanto desayuno de Cola Cao?
El cierre se ha producido después de una catarata de problemas. Cuántas veces no habremos escuchado en el telediario o en la radio que la Central de Zorita había paralizado su actividad por problemas "indeterminados". Me parece estar oyendo aquellos "partes" de Radio Nacional de España que anunciaban el suceso con una voz neutra de mujer del régimen. Luego vino el telediario en color y ya no fue lo mismo: era como si te contaran una película americana, de esas en que todo el mundo se libra de la explosión en el último momento porque alguien ha sabido que el cable que había que cortar era el azul. Protestas de ecologistas; preocupación ciudadana por la seguridad de estos medios de generación de energía. Todo propició el fin de la central de cúpula roja, media naranja perfecta, además de su vetustez.
Algún anciano de Almonacid se mostraba preocupado por el futuro de su pueblo el mismo día en que se celebraba el veinte aniversario de la catástrofe de Chernobil.
Yo no puedo evitar preguntarme qué sucederá con el "parón" nuclear decretado hace ya muchos años por uno de los primeros gobiernos de Felipe González.
Sube el petroleo. No sabemos qué pasa con las nuevas energías. Y aparecen nuevas economías que consumen sin cesar viejos recursos. Todo parece una gran excusa perfecta para instalar un medio tan limpio, tan seguro... Tan limpio y seguro menos cuando deja de serlo, como en Chernóbil... Aunque eso sólo les pasó a los soviéticos y estaban muy lejos. Parece que el resto estamos libres de toda catástrofe ¿Con Zorita podría haber sucedido lo mismo? ¿Merece la pena el riesgo? ¿Podemos controlarlo absolutamente todo?
Hoy probablemente me siento pesimista. Debe de ser eso. Pero no puedo dejar de pensar en todo el tiempo que tendrá que pasar para enfriar esa central clausurada y recoger la porquería que ha dejado. Verdaderamente ¿merecerá la pena?