sábado, junio 24

Ley de Igualdad: Cúmplase la ley


Creo que bien se merece un espacio poder decir que ayer, día 23 de Junio, el Gobierno aprobó la que se conoce como Ley de Igualdad, cuyo objeto es hacer efectivo el principio de igualdad de trato y la eliminación de toda discriminación contra la mujer. La norma contempla un conjunto de medidas transversales en todos los órdenes de la vida política, jurídica y socia; reconociendo el derecho a la conciliación de la vida personal y laboral y el fomento de una mayor corresponsabilidad entre mujeres y hombres en la asunción de las obligaciones familiares.
Establece la representación equilibrada entre mujeres y hombres en todos los ámbitos de las Administraciones Públicas. Y propone una composición equilibrada de hombres y mujeres en las listas electorales.
Las medidas laborales y de Seguridad Social son resultado del acuerdo básico al que se ha llegado con las fuerzas sindicales mayoritarias, Comisiones Obreras y la Unión General de Trabajadores.
La ley establece también la integración del principio de igualdad en todos los objetivos y actuaciones de la política educativa, de salud, de acceso a las nuevas tecnologías y a los bienes y servicios.
Ahora que la ley está hecha sólo queda cumplirla.

Don Benedetto arma su armado brazo.

Ayer decía un periódico que España pasaba a estar en el punto de mira de la jefatura vaticana. Lo primero que me pregunto es cuándo ha dejado eso de suceder. Y es que parece que la próxima visita del Jefe del último Estado totalitario europeo servirá de caldo de cultivo para expresiones menos afortunadas en torno a la familia -una e indivisible- puesta en peligro por este atajo de rojos, marxistas, masones, separatistas, ateos y laicistas que nos gobierna ¡A dónde iremos a parar! ¡Qué será de nuestros hijos y de los hímenes de las indefensas mujeres españolas! No me lo invento, me hago eco de las declaraciones del Cardenal Franc Rodé, tan amigo de los Legionarios de Cristo: El Papa hablará en España muy claramente en defensa de la familia, "pues es ridículo, si no fuera criminal, querer llamar familia o matrimonio a la unión de personas del mismo sexo". Ciertamente la Iglesia Católica sabe mucho de crímenes y de su ocultación; es una disciplina en la que debemos reconocerles una maestría extraordinaria. Pero todos coincidiremos en que pronunciamientos como el anterior son reveladores de la existencia de un pensamiento antisocial, pues a partir del dogma que consideran verdad indiscutible, pretenden imponernos a todos una forma de hacer, de pensar y de ser ¡Por nuestro bien, por supuesto!
No parece que los cambios que el llamado Papa empieza a introducir en el organigrama de gobierno, alumbren un relajo en el trato y en el respeto eclesial hacia la soberanía del Estado Español, hacia los que aquí vivimos, y hacia la ciudadanía del mundo en general. Más bien resulta, a tenor de alguna manifestación y del perfil de los nuevos colaboradores, que nos esperan tiempos en los que habrá mucho veneno y mucha agitación desde los medios de comunicación "independientes". Entrecomillo la expresión "independiente" porque todo el mundo entenderá que por el uso que se le ha dado a esta fórmula, tan manoseada como esa otra que dice "apolítico", se deja entrever precisamente todo lo contrario de lo que pretende enunciar: un compromiso con lo rancio, lo trasnochado y lo intransigente. Así, cuando alguien me dice "yo soy independiente" o "yo soy apolítico", me acabo echando a temblar, porque suele suceder que la independencia brilla por su ausencia y del apoliticismo ni hablo.
En fin, retomando el hilo del asunto que nos ocupaba, resulta que Ángelo Sodano, algo así como un Vicepresidente del Gobierno, acaba de ser sustituído por Tarsicio Bartone, nombre que tendremos que retener en la memoria en adelante, y que acompañó al actual Papa en el desempeño de su cometido al frente de la moderna Inquisición, la Congregación para la Doctrina de la Fe. Se afianza, lógicamente, la línea más intransigente dentro de la Iglesia Católica -¿Alguna vez ha existido una línea transigente?-.
Bartone que le pide a Dios que le permita ser fiel y acompañar al Papa en esta prometedora fase de nueva evangelización. No sé qué fase será esa ni a qué nueva evangelización se refiere, pero parece que desde la dirección de Iglesia Católica se mira hacia Europa, ese embrión de una Europa Unida, cada vez más alejada de su dios, y que sin embargo, siempre según su versión, hunde sus más profundas raíces en el Cristianismo.
Nada más falso ni más manoseado que este concepto de la Europa originariamente cristiana. Porque más bien puede entenderse que la Europa actual, la que intenta aproximar a los pueblos que la integran, nace de la aversión hacia el conflicto religioso, que provocó millones de muertos y sangrías inacabables propiciadas para mantener el poder terrenal de sectas religiosas como la Católica. Y nace también del rechazo hacia el conflicto nacionalista, que desde sus dogmas, a veces también combinados con la intransigencia religiosa, ayudaron a despellejar a este viejo continente una y otra vez.
Cierro estos comentarios con el último capítulo de las hazañas eclesiales de la semana: la Conferencia Episcopal, que se ha reunido durante dos días, no ha sido capaz de vislumbrar si la unidad de España es un bien moral ¿Cómo van a poder hablar los obispos de la España indivisible, unidad de destino universal que decía aquel fanático que fundó el fascismo en nuestra casa, si no han sido capaces de mantener ellos mismos una postura única sobre este tema? Y, por cierto ¿quién les ha dado vela en este entierro? ¿Han observado los lectores que el portavoz de los Obispos, jesuíta al que ya nos hemos referido la semana pasada, ha sacado a pasear alguna cita en latín de un "santo" para justificar el interés de su confesión por la vida política española? ¿Qué dicen estos señores cuando se les somente a la sana crítica?: "Nos persiguen; nos agreden; es el nuevo martirio; nos espera el paraíso; sed como los primitivos cristianos, que a ellos les pasó lo mismo que os está sucediendo a vosotros; estad dispuestos a entregar hasta vuestra vida a estas hordas aticlericales y desalmadas... "

Como todas las dictaduras, siempre han tenido dos varas de medir; siempre han tenido dos palabras. Nada nuevo bajo el sol.

Filipinas, gestos extraños.


En el día de hoy, 24 de Junio, Gloria Macapagal Arroyo, Presidenta de las Filipinas, ha firmado la derogación de la Pena de Muerte en el país. Había sido reimplantada en el año 1993 tras un breve período de abolición que arrancó con el final de la dictadura de Marcos
Es una buena noticia el que un país se sume al conjunto de voces que reclaman una aplicación real de las reglas de respeto a los derechos humanos. Y tiene que ser forzosamente una buena noticia que Filipinas, que hasta no hace tanto era el cortijo de Ferdinand Marcos y de su inolvidable esposa, Imelda, haya dado este paso, que va unido de forma perfecta a la consolidación de la Democracia.
Comparto la idea de que toda sociedad en la que se aplique la pena de muerte, no organiza la convivencia de sus miembros en torno a una verdadera Democracia. Pero además, para que exista un real régimen de libertades han de cumplirse otros requisitos. Por ejemplo, la total y absoluta independencia de la sociedad civil y sus instituciones de gobierno. No es el caso de las Filipinas.
Mañana Gloria Macapagal visitará el Vaticano. La fotografía será bien diferente ¿Obedecerá la iniciativa de la Presidenta filipina a un verdadero convencimiento democrático, o sus razones serán otras de oportunidad? Sé que a quienes esperaban el ajusticiamiento, entre los que se encuentra un nacional español, la pregunta no les importará mucho. Pero es importante que nuestro caminar se impulse por nuestras convicciones, no por el qué dirán.

Hungría en mi recuerdo

Hace tres años visité Budapest. Fue en Agosto y recuerdo aquellos días recorriendo las calles de la capital Húngara con un especial cariño. Me acompañaron mis tres viajeros entrañables y, juntos, nos remojamos en la piscina de estilo "Secesión" del balneario Gëllert. Una experiencia que recomiendo a todo el mundo y mi médica favorita describió a la perfección: "Es como bañarse en agua de Perrier".
Pero además de la buena memoria turística; de las cenas a la orilla del Danubio; el mercado tradicional; los coches Traban que parecían de juguete; los fuegos artificiales del día de San Esteban, el quince de agosto; la pastelería Gerbaud; la calle Vaci Utca... además de todo eso hubo algunas cosas que me dejaron una huella con la que estos días me vuelvo a encontrar, al hacer uno de esos pequeños repasos a que la historia obliga de vez en cuando.
En la tarde de un día soleado decidimos acercarnos al Parque de las Estatuas, un páramo perdido a las afueras de Budapest en el que la naciente democracia húngara ha confinado todo el pasado escultórico de la etapa "socialista". Tengo viva en la memoria la gran portada de ladrillo en la que dos gigantescas hornacinas cobijaban a Marx y a Lenin; y recuerdo el sencillo jardín, simple más bien, formado por un circulo de hierba verde en el que unas salvias de flor roja dibujaban la estrella de cinco puntas que iluminó mis sueños de adolescencia y primera juventud. No quise llevarme de allí ningún recuerdo que no fueran las fotografías que tomamos y una postal que reproducía una escena de la Rebelión de 1956, de la que ahora se cumplen cincuenta años. Esa postal no es otra cosa que una fotografía coloreada en la que puede apreciarse a un grupo de gente enarbolando la bandera húngara en medio del disturbio contra el estalinismo. Esa fotografía ocupa un pequeño espacio en mi lugar de trabajo, pues tiene también la virtud de recordarme otro lugar en el que pude ver lo que aquí cuento:
Al lado del Parlamento Húngaro, un edificio maravilloso colindante con el río Danubio, hay un jardín en el que una bandera húngara, verde, blanca y roja, hondea orgullosa como todas las banderas que en el mundo son y han sido. Ésta tiene la particularidad de tener un trozo de tela recortado en el centro; un enorme agujero deshilachado que quiere rendir homenaje a los ciudadanos que en 1956 recortaron el emblema impuesto por el totalitarismo soviético. Fue todo un símbolo para el mundo que, en aquel entonces, miró para otro lado y evitó contemplar la tragedia del pueblo magiar. Como complemento indispensable de aquella tela, los agujeros de bala de grueso calibre en las fachadas de los edificios de los alrededores, balazos nazis, como los de la Gran Sinagoga de Budapest, y balazos soviéticos, como los de las negras fachadas que rodean la plaza que enmarca el Parlamento.
Cerca también de este lugar hay un rincón en el que un puente de bronce uno dos orillas de un pequeño estanque. Sobre el la figura inmóvil de un hombre con sombrero y gafas redondas. Fundido en el mismo metal, sus ojos miran hacia de frente, perdidos como los ojos de todas las estatuas. Es Imre Nagy, miembro del Partido Comunista, y Primer Ministro de Hungría en aquella primavera anticipada de 1956. Murió ejecutado por la ortodoxia, la intransigencia y la dictadura dos años después.
De forma sencilla quiero recordar a este hombre y, sobre todo, a este pueblo europeo que hizo esta demostración de arrojo colectivo hace cincuenta años. En mi recuerdo va mi homenaje.

sábado, junio 17

Una historia de la Masonería en Asturias III. De Oviedo a "La Noche de los Toffes"

Continúo aquí mi peripecia personal en este mundo. Antes he contado cómo fueron los primeros pasos; y creo que me había quedado en el fin de mi estancia en Toulouse. El regreso de Francia en 1992 supuso que mi contacto con la Masonería sólo se mantendría de forma espistolar durante dos años. Fue una etapa en la que continué desarrollando la buena costumbre de escribir cartas que había adquirido en mi etapa de becario. Con las direcciones que traje pude entretenerme durante unos meses dirigiéndome principalmente a Barcelona, a don Rafael Vilaplana, ya fallecido, y que en aquel momento se encontraba viviendo la ruptura de la Gran Logia Simbólica Española. Por él supe que el panorama español no era el francés; que aquí las estructuras masónicas era muy débiles; y que además de serlo los miembros de las logias entretenían sus días enfrentándose unos a otros.
Esa ha sido la seña de identidad de la masonería que yo he vivido: El cainismo. Algo, por otro lado, muy asturiano... Y también muy español.
Un hecho casual sucedió en 1994. Una conversación con mi profesora de latín y griego nos llevó hacia este tema. Le comenté mis pasos por Francia y ella, atónita, me confesó que conocía a alguien en Gijón que pertenecía a una Logia que acababa de crearse en Oviedo. Así tomé contacto con quien resultó ser Secretario de aquella Logia, cuyo nacimiento se había anunciado hasta en la televisión autonómica.
Pronto formalicé mi petición; fui citado; y en las entrevistas, aplomaciones, conocí a una persona especial que me llevó a un sitio igualmente especial (no podía ser de otro modo): El café Dindurra. Y curiosamente, con el paso de los años, ese Café sigue siendo nuestro punto de reunión, testigo discreto de tantas conspiraciones misteriosas para implantar el "novus ordo seculorum".
Un día sonó el teléfono. Tenía que acudir al lado de la vieja Fábrica de Gas, en el número 38, piso primero, de la calle Postigo Bajo, en Oviedo, lugar en el que tuvo su primera sede la Logia Hermes y Clio, dependiente de la Gran Logia Masónica Asturiana. Allí fui iniciado.
Recuerdo que la Logia era muy pobre. El término cutre la definiría mejor. Es más, la Logia y la Obediencia eran lo mismo. Y recuerdo que en los bajos del edificio había un local, casi siempre cerrado, con cristales viselados que dejaban ver una iluminación rojiza en su interior y donde, al abrirse la puerta, se escuchaba una música que pretendía ser sensual. Visto esto hoy, con la lejanía del momento de por medio, no dejo de apreciar la poca atención que se le prestaba a las formas en aquella misérrima masonería naciente, ubicada en lugares baratos, a punto de ser declarados en ruina por las autoridades municipales. Esa ha sido otra seña de identidad de la masonería española, una masonería de sótanos desvencijados.
Era la primera Logia que existía en Asturias. Y fue el germen de todos los proyectos masónicos que se lanzaron, en todos los cuales he participado a excepción de uno. Allí se reunieron estudiantes, algún abogado, algún empresario, trabajadores de verdad y otros que decían que trabajaban... Y se recibieron hasta peticiones de entrada de algún concejal que hoy ocupa silla en el consistorio ovetense y que, con muy buen juicio, fue rechazado por mayoría. No me pregunte nadie nombres, pues nada diré hasta que sea anciano y la pátina de las arrugas me haga intocable.
En seis meses alcancé el grado de compañero. Y en seis meses la Logia se descompuso víctima de otra enfermedad que se ha hecho crónica: El endiosamiento de los Venerables.
Dos veces he vivido la experiencia de ver un proyecto masónico conducido por gentes incapaces de gestionar nada y víctimas de una vanidad desmedida. Aunque con el paso del tiempo creo que lo que sucedió en Oviedo fue mucho más allá de un mero ataque de protagonismo porque, como se verá, la deriva que adoptó el asunto tuvo unas implicaciones terribles.
En efecto el Venerable que dirigía aquel experimento tenía un defecto: Estaba llamado a ser el presidente eterno del colectivo. En el momento en que surgía alguna voz discrepante, aquello terminaba con una acusación, un expediente y una expulsión. Pasó lo que tenía que pasar. Hubo una rebelión y la rebelión triunfó. Varios miembros de la Logia, entre los que yo no estaba en ese momento, desposeyeron al dictador de sus títulos. Llegó a haber hasta algún forcejeo y el consabido intercambio de filiaciones (oh, fraterniad, ¿dónde estabas?) en medio de la algarada. Y sólo hubo, según se contó, una figura -Silo- sentada en un sofá que, tranquila, y algo ensimismada, se despachó un paquete de caramelos mientras la reyerta se desarrollaba. De repente un resorte lo levantó, cogió una caja de cartón y comenzó, con una envidiable lucidez, a recoger toda la documentación personal de cada uno de los "afiliados" ¡Ay, si aquellos papeles hubieran quedado allí...! A aquello se le llamó "La Noche de los Toffes"; un episodio que para los que ya somos "viejos" masones asturianos supone el punto de partida de nuestra historia.
Recuerdo que Gea me llamó para contarme lo que había pasado. Me sumé a la rebelión.
A los pocos días mi adhesión cobró un sentido práctico, porque a todos los instigadores les llegó la correspondiente denuncia penal. Asumí mi primer asunto como Abogado: defender a cinco masones de las acusaciones de robo y amenazas. Me salió bien: la causa quedó archivada y ni siquiera llegó a juicio. Pero aquello me costó que el Presidente depuesto llenara el portal de mi casa con un anónimo en el que se decía algo así como "La masonería es una institución elitista que busca el cambio social y la mejora de la humanidad, si Ud. quiere saber algo, diríjase a su vecino del segundo, don fulanito, miembro de esta noble causa, que le podrá indicar los pasos a seguir". Me acuerdo de mi padre entrando por la puerta de la casa con un fajo enorme de octavillas diciéndome que las había recogido en el portal. Lo cierto es que ningún vecino me preguntó nada y que ahí quedó la cosa.
Los coletazos de aquella revolución, primer portazo con el que se cerraba en Asturias una Logia tras la dictadura de Franco, continuaron. Pasaron los meses y a los "cinco de la fama" les llegó una demanda civil con una reclamación económica de por medio. El avispado Venerable se acogió a la Ley de Justicia Gratuíta. Y si algo hice relativamente bien en aquel procedimiento fue oponerme a que se le concediera el beneficio en cuestión. Se entablaron dos juicios paralelos. Uno por la Justicia Gratuíta y otro por la demanda principal. Conseguí acreditar que el interfecto tenía una consulta de Tarot clandestina: Se anunciaba en La Nueva España, en la sección "Varios", con pseudónimo. Perdió el derecho a litigar a costa del erario público y perdió el pleito principal. Era mi segundo juicio. Las costas a que tuvo que hacer frente superan los 18000 €. Nunca los cobraré, evidentemente: Insolvente.
Cualquiera que lea esto podrá imaginarse más o menos cómo fueron los principios y qué tipo de personajes pululaban por esta primera Logia: Junto a gente que creyó que iba a parar al hogar de la Masonería honesta y que fue capaz de seguir hasta el día de hoy, había verdaderos vividores, timadores sin escrúpulos y gentes que salieron corriendo con el primer encontronazo. Alguno hasta espiaba las reuniones que posteriormente se celebraban para ir luego a contarlo al rey destronado.
Qué piel más espesa me ha ido cubriendo el cuerpo ¡Cuánto aprendimos de todo aquello! ¿No es así, Maestro?

El virus del laicismo

Decía esta semana en una conferencia en la Universidad de San Pablo el portavoz de la Conferencia Episcopal, Sr. Martínez Camino, que España había sido atacada por el virus del laicismo. Los ejemplos que daba este jesuíta asturiano pretendían ser contundentes: El matrimonio autorizado entre homosexuales; y la Ley Orgánica de Educación.
La verdad es que cada vez que escucho a este hombre no puedo evitar sonreir. Pero no puedo dejar de reconocer que tiene habilidad para sorprenderme: En efecto, algunas leyes representan una apuesta por una sociedad laica en España. Quizá las dos que tanto preocupan a este señor de negro puedan ser un exponente de eso que el define como laicismo: pero no hay nada nuevo bajo el sol. Y cierto es también que unos cuantos defendemos la teoría de que en España no se pueden dar -mal que nos pese- pasos muy largos si la ocasión no es muy propicia. Es decir, que defendemos que las transformaciones que hayan de producirse no lleven una velocidad tal que nos hagan salirnos en la primera curva del camino.
Cuando en España se aprobó el matrimonio civil, la Iglesia llamó a la reforma "ley de amancebamiento". Fue un pequeño paso, minúsculo, hacia una sociedad construída con principios diferentes a los sentimientos religiosos, que por mucho que se empeñen algunos como el Sr. Camino, no están sujetos al juego de las mayorías y son plenamente individuales. Hoy, el poder civil elegido por los ciudadanos ha modificado de nuevo las reglas sobre el matrimonio civil. La Iglesia ha llegado hasta a lanzarse a la calle contra esa modificación: Me pregunto ¿asumen entonces que se equivocaron cuando llamaron amancebamiento al matrimonio civil? ¿asumen como válido el matrimonio civil? Porque si no asumen ni lo uno ni lo otro ¿qué más les da que tal matrimonio civil se modifique?
A España no la ha picado ningún bicho laicista radical ¿Qué cosa será esa del laicismo radical? La Ley Orgánica de Educación se queda corta, cortísima, en relación al trato dado a la enseñanza concertada, y sí ha dado algún paso acerca de la enseñanza de la asignatura de religión que, no obstante, habrá que ver cómo se materializa, porque mucho me temo que con tanto paso lento al final no lleguemos ni a movernos del punto de partida. Por otro lado la reforma del Código Civil en materia matrimonial es, simplemente, un ejercicio de soberanía popular y la conquista de un derecho ciudadano.
Si lo anterior nos va llevando a una sociedad en la que cada vez tenga menos peso en la vida colectiva la concepción religiosa de unos cuantos individuos, bienvenido sea. Pero hay que ver que al Sr. Camino y a lo que representa le interesa la confusión de términos: Si a estos tibios pasos que se han dado ya se les atribuye la categoría de enfermedad, el día en que a alguien se le ocurran iniciativas políticas más rotundas, estos amigos del victimismo nos venderán algo así como el Terror revolucionario.
Preguntaba por otro lado Martínez Camino en la misma jornada -menudo día que tuvo el hombre- que cómo podía defenderse el "no a la guerra"y el "sí al aborto". Pienso yo que quizá sea porque no todos tengamos la misma idea de las cosas; quizá porque no todos pensemos que dos células que se unen ya llevan dentro de sí una almita soplada con la gracia divina; quizá porque muchos pensamos que la Iglesia no es nadie para defender ni patrimonializar un derecho a la vida humana que ha violado repetida y sistemáticamente.
Ya metidos en la dinámica de las preguntas termino haciéndole una al Señor Martínez Camino ¿Cómo pueden ser partidarios de cercenar derechos sociales a las personas homosexuales con lo que Uds. les hacen a los monaguillos, seminaristas, feligreses...? ¿No resulta un poquitín hipócrita? Y esos silencios escandalosos de Don Rouco Varela... En fin, dejémoslo.

¿Que fue de Europa?


Ayaan Hirsi Ali, la mujer de la fotografía, que hasta hace poco se dejaba oir por los rincones de la vieja Europa defendiendo los derechos de las mujeres oprimidas por la mal llamada cultura islámica, se va porque ningún país de la cuna de las libertades y de las opresiones ha sido capaz de darle asilo. Dice el embajador de Holanda que no es así, pero parece que la realidad es un poco más tozuda que la diplomacia.
La maldición para Ayaan Hirsi Ali comenzó hace ya muchos años. Tuvo que abandonar su país; sufrió la "tradicional" ablación del clítoris; le negociaron una boda... Y se escapó. Mintió para conseguir la nacionalidad holandesa, y desde ese país se elevó como la voz crítica frente al relativismo cultural tan en boga.
En el 2004 mataron a Theo Van Gog, cineasta con el que había colaborado y calificado como tantos otros como enemigo del Islam. Lo acribillaron. Y su asesino tuvo tiempo de dejar clavado en el cuerpo inerte y ensangrentado un mensaje dirigido a Ayaan Hirsi Ali, la siguiente en la lista.
El guardaespaldas es una presencia habitual en la vida de esta mujer que acaba de perder la nacionalidad holandesa, a manos de una compañera de partido, ministra y que vio en ella a una competidora. Y la sanción no ha sido mal vista por la sociedad holandesa, que ha guardado silencio.
Por si fuera poco, antes de perder la nacionalidad Ayaan Hirsi también perdió su casa. Un juez admitió la petición de su vecindario de sacarla bien lejos por el riesgo que entrañaba la convivencia con la diputada, no fuera a ser que una explosión se llevara por delante a unos cuantos holandeses inmerecidamente.
Leía hace pocos días todas estas cosas en un artículo que publicaba Mario Vargas Llosa, con el título "Una muchacha arrojada a los tigres". Y no pude evitar preguntarme acerca de qué está pasando en Europa, que no ha sido capaz de acoger a esta mujer ni de darle ninguna cobertura.
Europa, hogar de tantos exiliados; patria de tantas declaraciones de Derecho Humanos; sede de tantas revoluciones que liberaron esclavos, no ha sido capaz de romper un lamentable silencio y acoger a esta ciudadana perseguida.
Si hoy dedico estas líneas a Ayaan Hirsi Ali es por dos motivos. Por una parte es una de las voces del laicismo en la Europa actual, que ha tenido el enorme valor (en todos los sentidos de la palabra) de enfrentarse al dogmatismo religioso que se revela como un peligroso enemigo de todas las libertades. Pero no puedo evitar también pensar en lo desolador que resulta ver partir hacia el exilio a una mujer con la que probablemente en otros ámbitos políticos no tenga mucho en común, pero que tiene que salir de aquí en silencio para refugiarse en los Estados Unidos de América, ese lugar donde la tontería creacionista va ganando terreno y donde el dogmatismo bíblico bendice hasta las parrilladas eléctricas.
Es evidente que el fracaso de la Unión Europea actual no radica tanto en que no seamos capaces de dotarnos de un armazón jurídico, más o menos largo, más o menos complejo, sino en que a fuerza de sacralizar las instituciones olvidamos aquello que fue el origen de un sueño. Europa, Europa ¿Qué fue de ti?

domingo, junio 4

Misas municipales

No salgo de mi asombro -mira que soy inocente- cuando leo que el alcalde de Sevilla, Don Alfredo Sánchez Monteseirín, propone que la corporación que preside ofrezca una Misa en la Catedral por el alma de la recientemente fallecida Rocío Jurado.
Con la salvedad de que la noticia leída hoy en un periódico de tirada nacional no recoja correctamente el parecer y opinión del Alcalde, uno podría pensar que cualquier día el Arzobispo sevillano, Carlos Amigo, expone el nuevo Plan General de Ordenación Urbana y nos quedamos tan frescos.
Esta breve nota, apuntada a partir del recorte de prensa anterior, me sirve para plantearme dos posibles cuestiones:
A) ¿Dónde estamos? Quizá estamos en un país en el que hay quien no sabe dónde tiene la mano izquierda ni donde termina la espalda. Quizá estamos en un país en el que no se tienen claras las cosas y también se mezcla lo divino con lo humano, lo privado con lo público.
B) ¿Dónde estamos? Quizá nos hallamos en un país donde el estado de cosas es tal, que noticias como las del alcalde sevillano nos llevan a plantearnos lo erróneo de las posiciones aceleradas en materia laica; pues no me cabe la menor duda de que si un alcalde socialista tiene el humor de proponer una Misa municipal en sufragio de una católica ánima, faltan aun siglos para que España sea laica.
¿Calará en los duros corazones ibéricos el laicismo pertinaz, gota a gota pensado y distribuído, o alguien apuesta a que una tromba, incontenida, será la solución a todos nuestros problemas? En mi opinión, quien tenga prisa no habrá comprendido la verdadera dimensión del problema ante el que nos encontramos, lo cual no quiere decir que haya que dormirse en los laureles.
Creo que la respuesta a mis preguntas bien se puede construir combinando las diferentes alternativas.
En cualquier caso, Sr. Alcalde-monaguillo de Sevilla, explíquele a los ciudadanos que le votaron cómo se come eso de que el Partido en el que milito apuesta por la construcción de una España laica. Explíquelo Ud. porque yo no puedo. Yo no sé hacerlo. Y además, en estas extrañas circunstancias, comprenderá que no me dé la gana.

sábado, junio 3

Soy el Papa de Roma, y para que te acuerdes ¡Toma!

En 1951, Mao Tse Tung, amo y señor de toda la China, tirano capaz de matar de hambre a setenta millones de personas, rompió relaciones diplomáticas con el Vaticano.
Católicos hay en China como hay miembros de otras religiones. Pero no encajaba la libertad religiosa con la teoría stalinista mantenida entonces por Mao; ni encajan ahora las relaciones entre el sistema de Partido Único y el de religión Única y Verdadera.
El caso es que cuando los nuevos tecnócratas de la República Popular empezaban a templar gaitas; y el Vaticano empezaba a pensar en un nuevo paraíso misionero, algo se ha torcido.
Los chinos, que son muy suyos, quieren nombrarle los obispos a Ratzinger. Y han recurrido a aplicar su estrategia comercial a gran escala:
El año pasado pude visitar el Mercado de la Seda; una gran superficie de cuatro, cinco o séis plantas, donde uno puede comprar todo lo imagnable a precios de risa. Precios de risa que se obtienen tras un arduo regateo; precios de risa que se pagan, como evidentemente se habrá podido deducir, por copias casi perfectas -pero de escasa calidad- de nuestros más preciados objetos de consumo y lujo occidentales. El gobierno chino, al que no le gusta eso de que haya una autoridad de una potencia extranjera, también totalitaria, que se inmiscuya en sus asuntos o amenace su poder absoluto, ha creado la copia religiosa perfecta, una Asociación Católica Patriótica cuyos obispos son nombrados por el Partido Comunista Chino.Desde lo del comunismo hereditario de Corea del Norte, no me había encontrado con una situación tan sorprendente en este terreno ideológico. Ya tenemos ante nosotros una versión católica de la causa comunista.
Contento anda el Vaticano sancionando con la excomunión a los Obispos nombrados por Pekín. Mientras, los chinos siguen sin hacer caso y enviando a paradisíacos campos de reeducación a los obispos rebeldes que no obedecen las directrices que emanan del Gran Palacio del Pueblo, en la Plaza de Tianannmen, para que de este modo no olviden ni su origen proletario ni quién manda. Qué lejos queda la democracia de todos aquellos lugares en los que los poderes se entremezclan; las religiones y los gobiernos confunden su espacio; las libertades, de culto, de pensamiento, de palabra, se cercenan... Qué macabra broma, esta pelea en la que se han enzarzado dos formas de intransigencia, política y religiosa, que, a buen seguro, acabarán encontrando el camino del entendimiento entre hipócritas. Así es; así ha sido siempre.

Mohamed el Mizzian

Mi bisabuela, que falleció cuando yo tenía 20 años, me enseñó a cantar La Internacional. Con los años he visto que no todo el mundo militante se sabe el himno compuesto por el masón Pottier, pero quizá no todas esas personas han tenido la misma suerte que yo. Me enseñó además otras canciones; y también a través de ella me fueron llegando, ya desde bien pequeño, las primeras noticias de lo que había supuesto la Guerra Civil en la casa de mi madre.
Supe entonces que la Tejera del Cabo, pueblecito situado a caballo de dos municipios de gran peso en la historia industrial y obrera españolas, Langreo y Mieres, había sido ocupado por la tropa franquista mejor adiestrada para infundir terror: "los moros". Supe que a la entrada del pueblo alguien había pintado en una pared "Tercer Tábor de Regulares". Y también me contó todo tipo de truculencias, que en la mente de un niño se veían como una irreal y lejana batalla, vivida por alguien mayor. La presencia de "los moros" en la casa en la que nació mi madre fue algo muy comentado. Todavía hasta no hace mucho se conservaba en el suelo de la cocina una huella del fuego hecho por los ocupantes, que se habían refugiado allí expulsando a los legítimos moradores, y que calentaban sus alimentos en el suelo porque nunca habían visto una cocina de carbón.
Mi abuela todavía describe con una puntillosa exactitud el pánico que sentía cuando venía cargada con cubos de agua, y se encontraba en cualquier recodo del camino con un grupo de moros, sucios, harapientos, con aquellos calzones que casi les arrastraban por el suelo, y que se entretenian matando los piojos que encontraban en el trapo que, enrollado, usaban para cubrise la cabeza.
La tropa mora siguió al dictador Franco por todos los campos de batalla de la Guerra Civil. Los Tábores de Regulares fueron empleados en los peores encontronazos con el Ejército Popular, y también en la ocupación de aquellas zonas "más conflictivas" como fue el caso de Asturias. Tropa mora fue la que primero cruzó el estrecho de Gibraltar; y moros fueron los soldados que se lanzaron sobre Madrid para romper las maltrechas trincheras republicanas. Lo cierto es que no las consiguieron romper y que Madrid cayó por abatimiento, pero Mohamed el Mizzian, Teniente General, al mando de sus Regulares, llegó hasta la parte alta de la calle Ferraz, justo donde hoy radica la sede del Partido Socialista Obrero Español. Ironías del tiempo.
John Whittaker, historiador americano, cuenta la siguiente anécdota de el Mizzian:
"Me encontraba con este militar moro cerca de Navalcarnero cuando dos muchachas que parecían no haber cumplido los 20 años fueron conducidas ante él. A una le encontró un carnet sindical en la chaqueta. La otra afirmó no tener convicciones políticas. Mizzian las llevó a lo que había sido la escuela del pueblo, donde descansaban unos cuarenta moros. Se escuchó un ululante grito de la tropa. Asistí horrorizado. El Mizzian sonrió afectadamente cuando le protesté diciéndome que no vivirían más de cuatro horas".
Hace pocos días la hija de El Mizzian, el militar del que hablamos, y que llegó a ser nada menos que Capitán General de Galicia y luego alto cargo en el primer gobierno del independizado Marruecos, bajo el reinado de Mohamed V, inauguraba un museo dedicado a su padre: medallas, correspondencia, fotografías... Todo el legado del carnicero expuesto al público. La hija de El Mizzian está casada con un importante banquero marroquí; y puso un avión privado a disposición del Embajador español en Marruecos, Luis Planas. Éste asistió a la inauguración del Museo y consiguiente homenaje acompañado nada menos que por el Comandante General de la Ciudad de Melilla y el Segundo Jefe de Estado Mayor del Ejército.
El Ministerio de Exteriores ha intentado justificar con poca convicción y sin mucho éxito la presencia de estas tres personas en un acto aparentemente privado. Se ha dicho que, más allá y al margen de las ideologías, el Mizzian siempre mantuvo sus convicciones acerca de la unión entre los pueblos marroquí y español. Indudablemente tuvo una forma curiosa de poner en práctica esa convicción. Y confío en que el día en que la ultraderecha francesa tenga la ocurrencia, por ejemplo, de homenajear a Pétain, a nadie se le ocurra en España enviar una delegación por aquello de que el viejo Pétain quería mucho a los franceses y quiso evitarles sufrimientos.
He sentido una tremenda vergüenza ante un hecho semejante. Más teniendo en cuenta que Luis Planas es miembro del Partido Socialista Obrero Español y ha desempeñado diferentes responsabilidades políticas. He sentido la misma vergüenza que el día en que a José Bono se le ocurrió la feliz idea de hacer desfilar, el Día de la Hispanidad, a un combatiente republicano y a un miembro de la División Azul, aquel contingente de "voluntarios" que se envió a morir a Leningrado, bajo las órdenes de Hitler. Bono decía que los dos habían combatido por España. Y no, rotundamente no.
Bien está el guiñar los ojos y hacer retruécanos de política exterior con Marruecos; mucho más teniendo en cuenta los problemas que se plantean a Europa, que no a España sóla, con la cuestión inmigratoria. Bien está hacer requiebros, más después de la gestión exterior llevada a cabo por los Gobiernos de Aznar. Pero hay guiños que nos pueden dejar tuertos, y requiebros que nos pueden romper el espinazo, pues más allá de las ideologías, alguien debería haber pensado en el Ministerio de Exteriores que la unión de los pueblos marroquí y español no puede pasar por el reconocimiento hacia un golpista que ayudó a regar de sangre y miedo los caminos de España. Mal vamos por este camino de la Memoria Histórica si enviamos a nuestros embajadores a homenajear a personajes como Mohamed el Mizzian, mientras aquí seguimos con paños calientes, y cuesta lo indecible poner en marcha el mínimo gesto de reconocimiento a quienes han permanecido olvidados y condenados al silencio durante decenas de años. Me quedo, pues, con mi sentida vergüenza, pero no con con mi silencio: aquí lo cuento.

viernes, junio 2

Acerca de la Pena de Muerte

La fotografía que sirve de enlace al artículo sobre la Pena de Muerte, corresponde a una ejecución efectuada por las autoridades chinas. Dos soldados retienen a la mujer que va a ser asesinada y se agachan para evitar el disparo. Mientras, otro, a quemarropa, apunta a la nuca de la víctima con su Kalaschnikov.
He preferido no utilizar otras fotografías de esta misma secuencia. No obstante, todos sabemos que la humanidad ha encontrado siempre medios macabros con los que provocar una eterna repulsión.
Recordar finalmente que la República Popular China es, desde hace pocos días, miembro del Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas. Seguro que a nadie le cabe la duda de que estamos en buenas manos...¿o no?
Algunas reflexiones sobre este tema pinchando en el siguiente enlace:

http://www.asturmason.es/v1/index.php?option=content&task=view&id=123&catid=39&Itemid=73