miércoles, agosto 23

Inmigración: La Europa pendiente

Nicolás Sarkozy estaba hace unos días en Arcachon, localidad francesa de la costa atlántica famosa por sus ostras, y en cuyas proximidades se encuentra la duna de Pilà, la acumulación natural de arena más grande de Europa. Desde la cima de esta blanda y blanca altura a la que se puede subir con relativa comodidad por unas escaleras de fibra con barandilla, se puede ver la imponente grandeza de Francia, que diría un pedante; o un paisaje bello y espectacular, que decimos muchos. Desde la duna es probable, por no decir seguro, que el Sr. Sarkozy haya visto muchas veces el inmenso mar de Francia, con el Cap Ferret justo enfrente, esculpido en una arena sin mácula y encajado, con una hermosa precisión, en un mar azul y rotundo. No hay transición en la evolución de los colores. No se divisan tampoco tonos que asalten repentinamente la vista, ni embarcaciones extrañas en el horizonte. Nicolás Sarkozy no ha debido ver atravesando esa elegante perspectiva de "grandeur" ningún sucio tronco, o una mísera y destartalada barca cargada de subsaharianos, negros como el betún; pero sí ha debido intuir que entre los antiguos súbditos del pasado colonial, debe haber algún forzado viajero medianamente instruído. Eso es lo que ha debido pensar: Que hay negros en los que la escuálida educación dada por la metrópoli, ha dejado una huella de luz que puede hacer posible su estancia en el sagrado suelo de la "Patrie".
Sarkozy, Ministro de Interior, probable candidato de la Francia negra (y me refiero en este caso con el adjetivo más a un color de ánimo que al de la piel) a la Presidencia de la República en 2007, ha decidido poner en marcha una particular política inmigratoria: expulsiones masivas -he leído cifras diversas; hasta 30.000 personas- y admisiones selectivas que beneficiarán especialmente a aquellos inmigrantes con una formacion aceptable para incorporarse al tejido productivo francés. Pienso inevitablemente en mi madre, que trabajó en Metz como "femme de menage" para la familia Toulib, que la explotó sin asegurarla; y para los Arnout después, que si la trataron atendiendo a su cualidad de persona y sin perderle el respeto. Pienso asimismo en mi padre que, también en Metz, conoció las frías madrugadas, y se agrietó las manos con el cemento y los encofrados de las obras de Thionville. Sarkozy les habría negado la oportunidad; él, que tiene el más francés de los apellidos: Qué fácil se olvidan algunos de lo que son o de lo que fueron.
En definitiva, el modelo inmigratorio por el que apuesta en este momento Francia pasa por decir, sin sonrojo y con todo el descaro posible, que no mlolesta la inmigración "de luxe", aunque el "luxe" sea el de un pobre africano y su tejido gris, que serán incorporados a la telaraña pequeño-burguesa de las clases medias, que cada vez son, por cierto, menos "clases" y menos "medias". A pocos les importa lo que sucederá en cualquier país africano misérrimo cuyos escasos médicos, abogados, maestros, ingenieros, cruzaron un día la frontera y se fueron a hacer las "Francias". Sarko nos propone un buen negocio, en el que se hace caja con lo poco que puede quedar del expolio colonial. Pero ¿que hará la población a la que no le ha tocado la "ilustracion" reservada a una parte de los desheredados de la Tierra? Probablemente, por pocas luces que tengan o hayan visto en su vida, se arrojarán a perecer en el mar, jugando a esa ruleta rusa en que se ha convertido la huída a occidente.
Pero la referencia a Francia no es más que un pequeño apunte en este texto. No pretendo analizar una sociedad concreta, sino seguir un hilo más largo en relación con un problema como el de la inmigración ilegal, de tanto calado humanitario, económico, político...
Porque mientras desde las blancas arenas atlánticas la demagogia exhala su último suspiro conocido, las negras arenas volcánicas canarias reciben insistentemente las bofetadas que da la realidad en forma de una avalancha trágica de hombres, mujeres y niños que asaltan las puertas de la feliz Europa. Ya he dicho Europa. Esa es la palabra mágica de esta historia agónica y que nadie quiere pronunciar, especialmente aquéllos que siguen atrapados en el mundo de las ideologías totalitarias caducas, o en el de las "naciones frontera", encantadas de haberse conocido a sí mismas.
Vemos estos días en España que, una vez cerrada a cal y canto la frontera del norte de Africa (Ceuta y Melilla) -rebasada un día sí y otro también en la época de Aznar-, se ha desbordado la capacidad de actuacion de las autoridades españolas, impotentes para hacer frente a la marea humana que se estrella hambrienta y deshidratada en las playas, donde reciben los primeros auxilios de manos de los sorprendidos bañistas. Bien es verdad que la estampa descrita es diferente a aquellas vergonzantes instantáneas de turistas con las panzas al sol, rodeados de ruinas tras el sunami que asoló los paraísos índicos como las Maldivas, pero no sirve de consuelo ante la falta de respuesta a esta difícil encruzijada que se plantea. En lo que llevamos de año, el gobierno español ha trasladado a la península a 11.000 personas, algo más de las que se trasladaron en los años 2004 y 2005 juntos. Canarias no puede soportar por sí sola una crisis humanitaria de esta envergadura. No tardarán en surgir los problemas con otros territorios; y con la propia población desplazada, a la que en muchos casos no se sabe muy bien a dónde repatriar o que otro destino darle que no sea el de vagar sin oficio ni beneficio por las calles de nuestras ciudades peninsulares.
La respuesta descoordinada de los tres o cuatro ministerios que se ocupan de la cuestion inmigratoria en España; la catapulta que los gobiernos autonómicos del Partido Popular (lo más próximo a Sarkozi que podemos ofrecer en este a veces sorprendente país) han encontrado con este asunto; y el viaje del Ministro Pérez Rubalcaba al Senegal para evitar "in situ" el éxodo de la miseria, son aspectos diferentes de un mismo objeto: la política española de remiendos mal zurcidos aplicados a un desgarrón demasiado grande en el tejido del bienestar europeo. Aun así todavía podemos decir que nos diferencia de Sarkozy la xenofobia oficial y manifiesta, y la voluntad de expolio con la que actúa; pero el populismo es inevitablemente seductor y la distancia que nos separa no va a ser difícil de liquidar.
Retornando a nuestro viejo continente y a nuestra amada comunidad ¿Qué sucede con la Agencia Europea de Fronteras? ¿Dónde está su voluntad y medios? La moribunda Constitucion de la Europa Unida contenía el germen del diseño de una política inmigratoria común, que partía de la idea de que no había fronteras particulares, sino que las fronteras exteriores de la Unión eran una preocupación común de todos los firmantes del Tratado. Dicho el "No" de mayo de 2005, recogemos en este instante una de las consecuencias: No se concibe la existencia de una "frontera Europea" y, por tanto, no existe un problema europeo, sino uno particular de cada uno de los miembros. Y como se observa que no hay país que pueda afrontar por sí solo la situación que vivimos en la actualidad, se acude a la creación de ampulosas oficinas que, con pocos medios, no ofrecen más que un escaparate en el que poder exhibir una tibia e insuficiente burocracia, sin apenas voluntad para la resolución del problema.
Mientras cada cual piense que las consecuencias del hambre y la miseria son un problema que ha de solucionar el vecino, caminaremos lentamente hacia el desastre. Mientras no tengamos el coraje de construir una Europa heredera de las luchas fratricidas que padeció, y de las ideas que alumbraron los sistemas democráticos en el mundo, olvidando el viejo cuento de las fronteras y de las ideologías mesiánicas que contienen la formula mágica para la liberación del ser humano, dogma de la lucha de clases incluído, contribuiremos sensiblemente a poner fin a ese preciado y mullido asiento sobre el que estamos sentados. Mirar para otro lado, lo que estamos haciendo en este momento, siempre ha sido el preludio para la tragedia.
Europa, Europa ¿cuando llegarás?

sábado, agosto 19

Más que nunca, paz para España

Ayer teníamos conocimiento del último comunicado hecho público por la banda terrorista ETA. Como no creo que la solución del problema pase por cambiarles el nombre que les he dado durante toda mi vida pensante, no voy a llamarles "Movimiento de Liberación" : Hay que conservar la buena costumbre de no perder la elegancia en ninguna circunstancia.
El texto publicado por el periódico Gara parece que lanza un aviso a navegantes, y anuncia que el supuesto proceso negociador abierto recientemente y a raíz del "alto el fuego" etarra del mes de marzo está al borde de la zozobra.
No voy a entrar ni en analizar el texto de quienes han utilizado el terror durante los últimos cuarenta años, ni en intentar profundizar en el estado de las negociaciones que probablemente ya se hayan puesto en marcha. Eso es cosa del Gobierno y resulta, en mi opinión modestísima, absurdo seguir el juego a todo el coro tertuliano de la radio que cada mañana lanza hipótesis de uno y otro sonido, sin disponer de una necesaria información, lo que hace ridículo e innecesario todo oráculo.
Pero dado que parece que las cosas se han puesto peliagudas y que hay quien se asusta, sí quiero dar mi palabra de apoyo al diálogo que habría de llevarnos, por fin, a la paz, a la consolidación de la Democracia y a la implantación de la plena libertad en el Paíz Vasco. Así que, más que nunca, paz para Euzkadi o, lo que es lo mismo, paz para España... Y paciencia, mucha paciencia, porque esto, como nos dijeron, va a ser largo.

Una historia de la Masonería en Asturias IV. Los años duros



Inicio este nuevo capítulo de las vivencias que rodearon el reasentamiento de la masonería en Asturias, con la foto de un mercado, el de la Boquería, en Barcelona.

El porqué de este comienzo se explica con los viajes que realicé en 1996 y 1997 a aquella ciudad, en la que los sobrevivientes de la catástrofe que supuso la Gran Logia Masónica Asturiana acabamos encontrando un pequeño amparo asumiendo un paso complicado y un tanto lamentable.

En efecto, tras el desmembramiento y la ruptura de aquél proyecto, las denuncias, las querellas y las amenazas recibidas, la mayor parte de los integrantes del taller nos seguimos reuniendo en una Cafetería que ya no existe: Choko, en Oviedo. En la actualidad hay un supermercado en este local, así que los rincones de la reciente historia de la masonería asturiana empiezan pronto a desaparecer. El caso es que en aquellos encuentros se planificaban las estrategias a seguir frente a quien había generado el desastre; pero también qué se iba a hacer en el futuro. Resultó, para nuestra desgracia, que que alguien se encargaba de mantener entrevistas "reservadas" y filtraba todo lo hablado entre nosotros a quien en aquel momento era el enemigo a batir. Así son las cosas y así de legítimo puede llegar a ser el temor. Y no hago el anterior comentario con ánimo de castigar, pues no se trata aquí de cargar tintas contra nadie sino únicamente de dibujar lo que sucedió en aquellos días.

La existencia de la fuga de información, que terminó haciéndose pública, desanimó a muchas personas. El miedo explicable de algunos y la desilusión en la mayoría supuso que al final quedáramos "vivos" seis militantes, que nos planteamos dar los pasos para establecer una logia en Oviedo. La capital era el centro de Asturias. Era el lugar de residencia de la mayoría. Y los que vivíamos en Gijón vimos con buenos ojos dar aquel paso que, además, era de justicia.

Aprovechamos los contactos que yo había conseguido en Francia. En aquel entonces conversaba a menudo con una figura histórica de la Masonería Española con mayúsculas, Don Rafael Vilaplana. Tras una crisis en la Gran Logia Simbólica Española había abandonado ésta y había fundado el Gran Oriente Español Unido. Y a aquella puerta llamamos.

Alquilamos un local horroroso en el número 14 de la Calle Bermúdez de Castro. Era un entresuelo descuidado, casi en estado de abandono, con un salón en el que establecimos el taller. En el suelo se colocó el ajedrezado característico; se pintaron las paredes de rojo; las mesas cubiertas por paños negros... Verdaderamente siniestro y, en aquel momento, en la línea del escocismo lamentable que practicábamos en Asturias.

La Logia recibió el nombre de Rosario Acuña. Fue el primer intento. Aun conservo el tampón de caucho con el que sellábamos nuestra modesta correspondencia. Pero tuvo escasa actividad: empezamos a vivir pronto el problema que nos ha caracterizado durante mucho tiempo, las faltas de asistencia. Surge aquí una regla de oro que ha de conocer todo francmasón "cuando una logia es pequeña y no todos sus compenentes participan en el trabajo, el batacazo está servido".

Las relaciones con Rafael Vilaplana cuajaron en un viaje que él hizo en 1997 a Gijón; venía acompañado de alguien a quien recuerdo con especial cariño, Don Miquel Baygual Llobet. Recuerdo que también organizamos una cena en la Casa de Comidas de Paulino Lorences, "Al Son del Indiano", en Malleza, y que en aquel entonces era una entrañable mezcla entre La Habana y París, pero ubicada esta maravilla en un pueblecito asturiano, lleno de casonas indianas, y que en invierno llega a quedar aislado con las nevadas.

Entre Baygual y Vilaplana habían dado los pasos necesarios para la creación del Gran Oriente Español Unido, cuyos mayores efectivos radicaban en Catalunya, concretamente en Girona y en Barcelona. La sorpresa que recibieron tuvo que ser mayúscula. Siempre he tenido la impresión de que desde fuera se nos debe ver cómo una pequeña aldea gala: Unos asturianos que están solos; que no tienen otra logia cercana a no ser que recorran trescientos o cuatrocientos kilómetros; y que se empeñan en levantar los cimientos de una.

Recibimos el apoyo de aquella pequeña obediencia escindida y que además era de composición estrictamente masculina. Ahí hubo que realizar el primer sacrificio y hacer trabajar de forma clandestina a la Hermana que nos había acompañado. En todo momento dejamos claro que aquello no nos convencía. Unánimente defendíamos una concepción mixta de la masonería; y el problema con el que nos encontrábamos era que el Gran Oriente Español Unido no reconocía la condición de masonas a las mujeres amparándose en una tradición absurda a la que se recurre habitualmente por parte de algunas organizaciones masónicas.

Asumimos la renuncia, trabajamos de forma "clandestina", y nos planteamos sostener la cobertura que nos daba la pertenencia al G.O.E.U. sin dejar de quejarnos por aquel anacronismo y por la situación en que nos encontrábamos. Y tuvimos suerte. Durante los dos años que duró aquella nueva experiencia realicé dos viajes a Barcelona como "diputado" -casi nada- representante de los HH:. de Asturias. En el primer año recuerdo que conocí a alguien a quien aprecio mucho: Rosa Tur, y con quien compartí todavía no hace mucho algún instante de gran emoción recordando aquellos días. Participé en el encuentro de Logias que se celebraba en un piso primero de un edificio antiguo, muy antiguo y desvencijado, al que se podía llegar por una de las salidas de La Boquería. Mi petición de que la Obediencia se hiciera mixta naufragó, pero sí aprecié que no todo el mundo vivía dentro de un modelo masónico tradicionalmente discriminatorio.

Al año siguiente surgió la oportunidad de fusionar la Obediencia con la Gran Logia Simbólica Española, en aquel momento la mayor organización liberal y mixta de la masonería española: Era una noticia extraordinaria. Si aquella idea se hacía sólida, en Asturias podríamos unirnos a otros miembros desperdigados y construir algo sólido por primera vez, olvidándose de cuitas, dimes y diretes, para trabajar en el ámbito social e individual como única ocupación.

Uno de los obstáculos que se planteaban en las negociaciones, aparte de otros que seguramente existían y que no conocía, era el hecho de que la Simbólica era mixta; no sólo reconocía la condición de masonas a las mujeres, a diferencia del G.O.E.U., sino que su método de trabajo y organización pasaba porque en las Logias hombres y mujeres convivieran cotidianamente. Miquel Baygual asumió que el cambio era inevitable y que la fusión era necesaria. Realmente el Gran Oriente Español Unido no experimentaba un gran desarrollo y, sabiamente, apreció que la salida pasaba por dar un buen resultado a aquella negociación entablada con quien entonces dirigía la Gran Logia Simbólica, Joan García Grau. Defendí el giro hacia la mixticidad, la fusión y la votación dio un resultado mayoritario en favor de la conversión del Gran Oriente Español Unido en Obediencia masónica mixta y de la fusión del mismo con la Gran Logia Simbólica Española.

Así se cerraba un capítulo en el que había aprendido mucho. Aprendí que necesariamente había que ser prácticos; que había que sacrificar en ocasiones; y que es muy difícil saber hasta dónde es posible hacer sacrificios cuando se sigue una línea basada no tanto en los "irrenunciables principios" como en la posibilidad de obtener algunos resultados. Es verdaderamente difícil encontrar la medida equilibrada entre "no dar ni un paso atrás ni para tomar impulso" y "vender el alma al mejor postor". Es muy complicado encontrar el punto medio cuando no se debe vivir a cualquier precio, pero tampoco morir por cualquier causa. Lo anterior no quiere decir que uno no tenga principios, ni mucho menos, o que los principios con que uno actúa admitan renuncias a la mínima. Pero recuerdo aquellos días tan complicados en donde tomamos la decisión de dar un paso dejando a una Hermana nominalmente fuera del proyecto, obligándola a no figurar en los papeles y a entrar por la puerta de atrás. Y lo recuerdo especialmente porque el sacrificio no fue sólo nuestro, que renunciábamos a un valor básico. Evidentemente ella hizo la mayor renuncia.

Aquí queda esta pequeña historia; las dos organizaciones se fusionaron; en Oviedo éramos tan pocos que finalmente las expectativas no se cumplieron y tuvimos que dejar el local de Bermúdez de Castro: Otra retirada. En esta ocasión "sobrevivimos" dos personas al embate. Silo, que ahí sigue, y yo. El hartazgo pudo con todo. Tomamos contacto con miembros de la Gran Logia Simbólica Española, que se desplazaban a Valladolid...Pero esta es otra parte de la historia...

viernes, agosto 18

Federico García Lorca: 70 años


Acacia
¿Quién segó el tallo
de la luna? (Nos dejó raíces
de agua.)
¡Qué fácil nos sería cortar las flores
de la eterna acacia!

martes, agosto 15

Católica España

Hace no muchos años celebré como abogado una conciliación laboral en Langreo. Las dependencias que allí existen, en La Felguera, en lo que hoy es el Servicio Público de Empleo, se caracterizan, aparte de por ser muy viejas, por estar presididas por dos pequeños crucifijos de tétrico diseño que, se supone, debían iluminar convenientemente a las representaciones empresariales y obreras a la hora de emprender sus negociaciones.
Me sorprendió no obstante encontrarme en la cuenca minera y presenciar aquello. Pero luego visité la sede del Ayuntamiento de Langreo y me topé con una Virgen, creo que la llaman del Carbayu, que, también supuestamente, extiende su manto protector sobre la corporación municipal. Me suena que fueron los primeros concejales socialistas del período democrático los que se cubrieron de gloria con la medida de confundir la casa de todos con una capilla. Con ello, cualquiera que vaya leyendo esto que escribo, no se sorprenderá tanto de las aptitudes de la Alcaldesa de Gijón para bendecir las aguas de la playa de San Lorenzo el día 29 de Junio, festividad de San Pedro, y por lo que me quejaba hace unos días.
Luego me ha tocado ver más cosas: Jueces que impartían su secreto misterio con un crucifijo sobre la mesa; el servicio de información de la Agencia Tributaria de Gijón presidido por una foto del Arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, pegada en la cristalera y de cara al público y con el titular "Nuestro amigo"; el despacho del quien hoy ocupa uno de los juzgados de familia de Gijón adornado por dos crucifijos a falta de uno...
Recuerdo que cuando estudiaba Bachiller en el Instituto Jovellanos mi aula tenía colgado un crucifijo sobre la pizarra. Los alumnos a los que se nos obligaba a estudiar Ética para que otros pudieran ser convenientemente adoctrinados en la fe católica, protestamos por el adorno ante el director, hombre pacífico, pero que templaba más gaitas que yo, que ya es mucho decir. Primero el crucifijo se retiró y se colocó encima del armario. Un día acabó en la papelera después de que alguien volviera a colocarlo en su postura original... Finalmente, resbaló y cayó por la ventana de un segundo piso, sufriendo diversas fracturas que le hicieron inservible en aquella guerra religiosa estudiantil. No tuve nada que ver con el luctuoso suceso.
El caso es que saco todo esto a cuento porque con ocasión de la festividad religiosa del día de hoy que, he de reconocer no sé exactamente cuál es, el Arzobispo de Toledo (a quien vemos en la cabecera de inconfundible negro con Mariano Rajoy) ha tenido el valor de resucitar el cadáver del nacional catolicismo diciendo: "es importante que Dios sea grande entre nosotros, en la vida pública y en la vida privada" y, "en la vida pública, es importante que Dios esté presente, por ejemplo, mediante la cruz en los edificios públicos".
Ha sido una suerte que Cañizares haya dicho que no desea un estado confesional, pero no me cabe duda de que con pasos como el dado, la iglesia española no hace más que revelar su desorientada intransigencia: La concepción de una laica España ha dado hoy un gran paso.
Dice Cañizares en su misa festiva que el laicismo esencial persigue que dios no cuente en la vida de los hombres; aparte de confundir además laicismo y ateismo, estas mezclas deliberadas de conceptos diferentes van dirigidas únicamente a desorientar al personal y a buscar el titular correspondiente. Ni el laicismo tiene nada que ver con el ateismo, posición personal tan respetable como cualquier otra, ni el laicismo tiene como objeto hacer desaparecer a dios de ningún sitio: Para que nadie tenga tentaciones de hacer su creencia única y verdadera laminando las de lo los demás; para que nadie pretenda, basándose en su creencia, regular la convivencia ciudadana con arreglo a los cánones de su credo, imponiéndose a todos, sin respetar a nadie, la democracia ha de organizarse de tal forma que el Estado guarde una neutralidad total y absoluta con respecto a las religiones, respetándolas a todas, procurando que ninguna convicción particular sea perseguida y que ninguna persiga. Desde luego, esto que describo nada guarda de relación con dios y su presencia supuesta en la vida de los hombres.
Pero plantear que en los edificios públicos se coloque una imagen de una confesión religiosa, imponiendo a quienes no tienen esa creencia la visión de un hombre agonizante clavado en un madero, no es ni más ni menos que un acto dogmático e intolerante que prescinde de todo respeto a la independencia y soberanía del Estado por una parte; y por otra a todos los ciudadanos que viven la religión en su ámbito privado; o a los que simplemente conviven en el mismo espacio social y no creen en nada o profesan otro credo tan "verdadero" como el del Sr. Cañizares. Quien quiera creer que crea; y a mí que me dejen tranquilo.
Por cierto, propongo al Sr. Cañizares que estudie el nuevo modelo de crucifijo a plantear a las autoridades civiles. No sé si la última transfiguración de Madonna será de su agrado; creo que no. Pero sobre gustos no hay nada escrito y existe algo que se llama Libertad.
Por cierto, Sr. Cañizares, ¿Qué hacemos -no ya con los ateos- con los musulmanes, testigos de Jehová, anabaptistas, otros protestantes varios, y y todas las otras religiones verdaderas? ¿O va a perderles el respeto diciendo que son creencias falsas y supercherías? ¿O va a evangelizar a todos esos herejes? ¿O va a llenarnos los edificios públicos de artefactos de uno y otro color para recordarnos la omnipresencia de dios en sus múltiples configuraciones? Pero claro, ahora que lo pienso los ateos no tenemos artefacto que nos represente ¡Qué lástima!

Consideraciones acerca de la pena de muerte. Irán.


Iniciamos aquí un pequeño repaso por la galería humana de los horrores. En este caso las instantáneas, fáciles de encontrar en la red, corresponden a sendas ejecuciones celebradas en Irán, esa dictadura islámica en la que la gente vota periódicamente (lo que revela que la Democracia es algo más que encestar un papelito en una urna) y en la que los clérigos "enturbantados" hacen y deshacen a su antojo.
No toca en este caso criticar al Islam (pues las religiones son expresiones de la libertad individual que siempre han de ser respetadas y preservadas), sino, al igual que sucede y ha sucedido en el mundo occidental, corresponde ver con los peores ojos el dogmatismo político y religioso que se ha adueñado de aquel país, al permitirse una infiltración de la intransigencia en todas las estructuras de gobierno y de convivencia social.
Las dos escenas representan el hecho horrendo de la muerte provocada por unos seres humanos a otros y con el beneplácito del Estado. Pero representan algo más si cabe: la persecución; la pesadilla inevitable que antecede a la instantánea terrible y que se repite también en otros lugares del mundo, de forma quizá más sofisticada, y que son considerados como paraísos de las libertades ciudadanas.
De dos sogas cuelgan por el cuello hasta el estrangulamiento dos adolescentes asesinados hace justo un año por mantener una relación afectiva pero insoportablemente pecaminosa. Inmobilizada, enterrada en el suelo, llora una mujer momentos antes de ser lapidada. Seguramente la acusaron de adulterio o de haberse enfrentado a su marido de forma insolente.
Tratándose de Irán, hay quien confunde estos días, a raíz de la masacre libanesa, la crítica a Israel con el apoyo al terrorismo o al régimen de horror chií de la República de Irán. Hay quien confunde el Islam con el integrismo islámico. Hay quien confunde la noción de Alianza de Civilizaciones con un trágala respecto a todo aquello que nos llega envuelto en sangre. Y hay quien confunde a todos los iraníes y los mete juntos en el mismo saco esperando con ello verlos un día desaparecer; actitud ésta idéntica a la manifestada por algunos de los iluminados que, con turbante o sin él, lanzan soflamas contra occidente y aspiran a ver volar por los aires a todos los infieles del mundo.
Me interesa recordar en este punto a la masonería, implicada no sólo en la mejora de cada individuo que asume su enseñanza y su herencia histórica, sino también en la de la colectividad, y que no llama nunca a la guerra ni al enfrentamiento entre seres humanos para sostener sus rebeliones o las posiciones de vanguardia que ha ostentado. Así ha actuado recientemente, por ejemplo, el Gran Oriente de Francia al sumarse a las voces que han pedido insistentemente un Alto el Fuego en el Líbano. Sin embargo la masonería, como también sucede con otras organizaciones, sí mantiene un compromiso con valores fundamentales en los que las diferentes sociedades humanas han encontrado un lugar de acercamiento, un espacio común de acuerdo que ha de servir de punto de partida en la construcción de las relaciones entre las diferentes comunidades que existen. Me refiero a lo que se conoce como Derechos Humanos.
Comprometerse en la defensa de los Derechos Humanos supone la denuncia de aquéllos que amparan la violación sistemática de tales derechos; supone, si se quiere, sostener una pelea desde la razón y el respeto al otro, frente a quienes ignoran este primer consenso alcanzado en 1948. Pero no implica nunca generalizar dividiendo el mundo entre "ellos y nosotros", buenos y malos. Otra historia sería la actual si en vez de jugar a apretar las tuercas en una y otra parte del orbe, en uno y otro lugar de este gigantesco y enredado cambalache, se hubiera actuado siempre de un modo que nos distinguiera de las bestias. Desgraciadamente, sin embargo, para defendernos de "ellos" hemos terminado por ser en muchos casos como "ellos" y hasta mejores.
Me quedo con esa enseñanza de la masonería: la permanente rebelión frente a las tiranías, los tiranos, y cuantos disfrazan todos los horrores bajo las excusas más rocambolescas que uno pueda encontrar; una rebelión insistente que en los últimos tiempos parece adormecerse, pero que ha sido una constante al referirse a la pena de muerte.
Tengo el propósito de seguir tratando esta cuestión, viendo lo que sucede en otros países del mundo; recorriendo en definitiva esta galería de monstruosidades que se abre ante nosotros. Pensando hoy en Irán he querido referirme a un sistema horrible en el que la religión se ha hecho dueña, lo decía la principio, de todo y rige los destinos de una comunidad entera ¿Quién tiene la culpa? probablemente estemos ante un cúmulo de causas complejas. Es posible que podamos remontarnos a muchos siglos atrás; o quizá a los últimos años. Podemos pensar también en Occidente y sus devaneos; o en el enfrentamiento entre posiciones ideológicas muy diversas... Pero la pena de muerte sigue siendo un mal universal que se aplica en países muy distintos y con independencia de razones complejas. La realidad es que en el caso ilustrado por las fotografías nos horrorizan cosas muy distintas: La ejecución en sí; el método empleado; el delito cometido; o quién define las condiciones de la muerte, el sistema a seguir y el concepto de crimen punible. Matar a otro ser humano no es el único elemento que nos puede provocar un escalofrío. Todavía somos capaces de monstruosidades que van más allá de la propia muerte.

lunes, agosto 14

Todos los nombres


La imagen legendaria del miliciano republicano Federico Borrell, nacido en Alcoy y obrero textil en esa ciudad, e inmortalizado en el momento de su muerte -que terrible redundancia- en Cerro Muriano, Córdoba, por Robert Capa, me sirve de enlace con la página web http://www.todoslosnombres.org . Una iniciativa amparada por la Junta de Andalucía entre otras entidades, a las que se han sumado el ámbito universitario o el sindicato de la Confederación General de Trabajadores.
No deja de ser cierto que en estos días, o en este año, vivimos una afortunada profusión de placas, mensajes, reconocimentos, esquelas... Todavía esta mañana, paseando, leía la lápida metálica colocada en la pared del Colegio Público Jovellanos de Gijón, dedicada a los maestros y maestras perseguidos y asesinados por defender una escuela laica, pública y diferente en aquellos tiempos en los que el mínimo compromiso con la democracia ponía en riesgo la propia existencia. Qué contraste con Oviedo, la tan invicta capital del Principado, que se resiste a desprenderse de los nombres de asesinos y torturadores que adornan sus calles, y hasta muestra orgullosa el retrato de bronce del dictador presidiendo nada menos que la Plaza de España.
Algunas de las cosas que escribo o reproduzco de otros medios quieren expresar mi particular forma de acordarme de tantos hombres y mujeres muertos en la guerra y después de ella. Masones y masonas, y otros que no lo eran. Quiero acordarme con mis palabras de los que no murieron y cruzaron la frontera... Y de los que se quedaron dentro que, a veces, al no formar parte de la memoria del exilio, fueron convertidos en un adorno floral inevitable, sin que se rememore bastante lo que se sufrió y vivió en la entraña de aquella extensa y fría oscuridad que fue la dictadura militar y eclesiástica de Francisco Franco.
Así, con tan pocas palabras que no pueden expresarlo todo, hago y haré el homenaje debido a todos los sacrificados de España, de los que nadie se acordó y a los que nadie rindió tributo alguno de respeto, sin que sea mi voluntad igualar todos lo dolores, todas las lágrimas y toda la sangre y vidas perdidas: Unos defendían la democracia y otros no; es de Justicia.

jueves, agosto 10

El eructo como forma de pensamiento

Hace unos días leía en la prensa este extraordinario artículo, firmado por Juan José Millás, y no me he resistido a publicarlo. Aquí queda, con el mejor ánimo, y para que todo el mundo pueda disfrutar de esta prosa ligera, acertada y ocurrente.
Se puede advertir en esta foto una concepción del mundo, de la amistad, de la cultura? La respuesta es sí. A veces, tenemos una idea fantástica, pero carecemos de los medios o del tiempo precisos para desarrollarla. No es el caso de estos dos individuos. Tuvieron la idea y la llevaron a la práctica. Uno puso el talento y el otro la disciplina. El del talento, increíblemente, es el de la derecha y se llama Millán-Astray. El de la disciplina, increíblemente también, es el de la izquierda y se llama Francisco Franco. Salta a la vista que el ideólogo es Millán-Astray por la expresión de superioridad intelectual, que le sale prácticamente sin querer, pero también por el modo en que protege con su brazo derecho al neófito.
-Mira -le está diciendo- cómo se combate dialécticamente una idea: se levanta la barbilla, se enarcan las cejas, se arruga un poco la nariz y se suelta un eructo. Es importante que no te hayas lavado los dientes jamás, porque en el sarro se esconden cantidades increíbles de pensamiento y de bacterias, y adonde no llega el pensamiento llegan las bacterias. Si acaso, al tiempo de eructar puedes articular una frase corta, pero incisiva, del tipo de te vamos a cortar los cojones. Estas oraciones combinan muy bien con el tipo de filosofía que pretendo transmitirte. Un día, en Salamanca, discutí con un tal Unamuno, un filósofo de mierda, al que grité en su cara ¡Muera la inteligencia! Se quedó planchado porque lo argumenté con dos eructos geniales y un ¡Viva la muerte! que te ponía los pelos de punta. Para entonces ya me faltaban un ojo y un brazo, porque yo soy consecuente y si digo que viva la muerte es porque me gusta, incluso a plazos. Estaba conmigo, de mi lado quiero decir, José María Pemán, que eso sí que era un pedazo de escritor con su gracia andaluza y todo lo demás. Si no me crees, pregúntaselo a él.
Cuando escuchaba la palabra cultura, Millán-Astray sacaba la pistola. Se pasó la vida sacándola y mató mucho, primero en Filipinas, luego en Marruecos y más tarde en España. Le dieron todas las cruces del mundo por matar sin que la Iglesia se quejara de la utilización masiva de un símbolo tan suyo. Finalizada la Guerra Civil regresó a sus tareas intelectuales como jefe de prensa del régimen y sólo mataba los domingos, por quitarse el gusanillo. Un genio.
En cuanto a Franco, era más torpe. Observen las dificultades que muestra para soltar la ventosidad bucal por no colocar la lengua donde debe. Pero aprendió y eructó como el que más durante cuarenta años. De entre sus eructos más celebrados cabe destacar la Cruz del Valle de los Caídos, también muy apreciada por la Iglesia. Si alguien quiere saber qué fue el franquismo, cómo era la atmósfera moral e intelectual, incluso gastronómica, que se respiraba en España durante aquella época, no tiene más que asomarse a esta fotografía con halitosis que lo dice todo. De ahí venimos, aunque unos más que otros, y no nos gusta señalar. Se publicó en las páginas de Cultura de EL PAÍS el 14 de noviembre, con ocasión del aniversario de la muerte de Franco, por lo que si Millán-Astray hubiera levantado la cabeza habría sacado, lógicamente, la pistola. Vaya mundo.

lunes, agosto 7

Beligerancia


Como hay quien no descansa en verano, vamos a dedicarle unas líneas a Don Fernando Sebastián, Arzobispo de Pamplona, colaborador en otro tiempo del Cardenal Tarancón, y que reivindica hoy activamente el reconocimiento que la sociedad española le debe a la Iglesia Católica por su activa participación en lo que se ha venido en llamar "Transición", esto es, el paso de la dictadura del General Franco a la recuperada Democracia. Ahí le tenemos estrechando la mano al ultraderechista Rouco Varela, el hombre que lleva gafas modelo golpe de estado, conocido por su ninguna moderación y a quien ya le hemos dedicado algún momento en este espacio.
Pero si me acuerdo ahora de Fernando Sebastián no es por la Transición, pues para mí es más mercedor de homenaje el silencio de tantos hombres y mujeres que aceptaron pasar página, que la bajada en marcha emprendida por la Iglesia de un carro desvencijado, que se deslizaba cuesta abajo a medida que el dictador Franco envejecía e iniciaba el definitivo capítulo vital que supuso su lenta y provocada agonía.
Fernando Sebastián se ha sumado a esa coral católica que entona la protesta victimista, y conforme a la cual vivimos en un régimen en el que gobierna el "laicismo beligerante". Eso dijo el otro día en el Encuentro Nacional de Jóvenes, celebrado en Navarra con ocasión de la celebración del Quinto Centenario del nacimiento de uno de los fundadores de la Compañía de Jesús. Dado que no se da puntada sin hilo entre los hombres de sotana, calificar como beligerante un proceder en el que cada paso que se da se mide de forma extraordinaria, y donde la prudencia o temor con que se actúa llega a ser hasta exasperante, responde a una estrategia elaborada para evitar males mayores entre unas gentes cuyos puntos flacos son únicamente dos: La educación y el dinero, esto es, su financiación a costa del erario público. Hablar de beligerancia en los términos en que se ha hecho por el Sr. Sebastián responde únicamente al desarrollo de un quehacer político, al servicio de una posición partidista incapaz de hacer una constructiva oposición.
No está de más decir que de laicismo beligerante nada de nada. Y no está de más recordarle a quien tanto reivindica el papel de la Iglesia en la Transición que antes de eso hubo un pasado. Hay actitudes que sí fueron y son beligerantes; y por eso acompaño la fotografía adjunta en la que todos reconocerán al menos dos cosas: Un gesto y una persona. Eso es beligerancia y no lo que se haga por un Gobierno elegido en un proceso democrático y que actúa con toda la legitimidad que le dan las urnas. Sr. Sebastián, tiene una viga en el ojo...

viernes, agosto 4

Niños por aquí, niñas por allá: Separación de sexos en las aulas


Estos días hemos podido saber que el Tribunal Supremo ha sentado Jurisprudencia con una cuestión que hasta la fecha había sido objeto de pronunciamientos judiciales aislados. Lo explicaremos sintéticamente para que todo el mundo pueda entenderlo, especialmente aquellos que me leen desde fuera de España y que no están familiarizados con nuestro particular laberinto. Incluso pueden extraerse conclusiones aplicables en otros terrenos que algunos vivimos cotidianamente, comprobando que a veces hay argumentos y situaciones que nos hacen encontrarnos en el camino precisamente con aquello de lo que abominamos. Se impone una reflexión.
En nuestro país conviven dos sistemas de enseñanza, el estatal o público y el privado, mayoritariamente controlado por la Iglesia Católica. En los años ochenta el Estado recurrió a "concertar" con centros privados toda una oferta educativa que complementara a la red pública, incapaz en aquel momento de atender la demanda voluminosa de plazas que entonces existía -a título personal recuerdo que en el colegio público en el que estudié, el Rey Pelayo de Gijón, nunca conocí un aula en la que hubiera menos de cuarenta alumnos-. Esta medida abrió las puertas a un modelo educativo en el que lo particular coexistía con lo público, con la especialidad de que no obstante hablar de centros de titularidad privada, éstos eran -y siguen siendo- sustentados con los recursos de toda la ciudadanía consignados cada año en los Presupuestos del Estado, esto es, recursos económicos públicos. La Iglesia y la patronal de sector empresarial educativo rápidamente argumentaron que, con el soporte del Estado, éste garantizaba el derecho constitucional de los padres a la elección del centro más adecuado para la formación de sus hijos. Realmente esto no era cierto -y siguen si serlo-, pues el sistema de conciertos nunca alcanzó a todos los centros educativos privados, por ejemplo algunos del Opus Dei, y otros en los que no interesa que se produzca la llegada de hijos e hijas de desarrapados con pretensiones de dar a su descendencia una educación supuestamente selecta y uniformada.
Pero la realidad es que este razonamiento cuajó y hoy se entiende que este sistema que en su momento fue una salida de emergencia, es un derecho constitucional de los padres. Pienso que si en su momento se hubiera dejado claro sencillamente que el Estado tiene la obligación de mantener una red pública de enseñanza, y que los padres tienen el derecho de elegir la educación que quieren para sus hijos, pagándola en su caso de su bolsillo si no les gusta la oferta pública, el asunto se hubiera cerrado. Pero se cayó en la trampa dialéctica, se dejó el argumento prosperar, y, poco a poco, van aflorando las consecuencias del desliz y de los silencios.
Algunos colegios del Opus Dei han empezado a cobijarse bajo el paraguas de la libertad de elección de los padres del centro educativo: Los recursos públicos son golosos y la práctica de la política de lluvia fina, que todo lo va calando, forma parte de una nueva estrategia de refuerzo de algunas de las sectas católicas, que no quieren volver a descuidar el uso de esta particular herramienta que es la educación, y que en sus manos se convierte en una auténtica lavadora cerebral.
Hace poco me quejaba aquí de los pasos dados en Asturias por el Gobierno autonómico, que había decidido aplicar los "conciertos" con Colegios del Opus Dei, en particular con los de niños de corta edad, que en principio eran mixtos. Luego, siguiendo una práctica habitual en estos centros, los niños y niñas se separan, y reciben su "formación" de manera diferenciada.
Pues bien, aquí surge el conflicto jurídico: ¿Se ha de subvencionar con dinero público a los Colegios del Opus Dei que practican el sistema de enseñanza separada? ¿Es discriminatorio este sistema de hacer entrar a los niños por una puerta y a las niñas por otra?
El sindicato UGT, envuelto a veces en la contradicción de defender por un lado a los profesores de religión, maltratados por los Obispados que los contratan, y por otro a la enseñanza pública, se lanzó a una batalla judicial que acaba de perder. Se oponía el sindicato a la financiación con recursos públicos de estos centros amparándose en que, a diferencia del sistema estatal, en los colegios asturianos del Opus Dei (y en el resto de centros que tienen en el país) se separaba a los alumnos en función de su sexo y, en consecuencia, se daban situaciones de discriminación.
El asunto llegó primero a la Audiencia Nacional y ahora al Tribunal Supremo; en ambos casos, nuestros jueces han entendido que no hay discriminación de ningún tipo y, en consecuencia, se puede concertar sin ningún tipo de traba con los centros inspirados en la doctrina del Sr. Escrivá de Balaguer, concretamente, con el emporio empresarial con el que manejan el negocio en Asturias: Fomento de Centros de Enseñanza.
Son interesantes los argumentos manejados, tanto por los tribunales como por la Abogacía del Estado. Y de todos ellos se concluye que hasta la elaboración de una ley contundente en nuestro país podría topar con una traba importante en el Tribunal Constitucional si este no se pronuncia antes y deja claros los límites en los que nos movemos.
En primer lugar dice el Tribunal Supremo que el sistema es lícito y, efectivamente, en tanto no haya una ley que lo impida, lo es. La pregunta resulta inevitable: Si una ley declara esta segregación educativa ilegal, la ilegalización ¿es constitucional?
El segundo argumento del Tribunal desmonta la tesis de UGT, que se había acogido, al no encontrar amparo en la normativa nacional, a la Convención Internacional para la lucha contra la discriminación en el ámbito de la educación, señalando que "... la enseñanza mixta es un medio, no el único, de promover la eliminación de la desigualdad por razón de sexo..." Es decir, que no sólo la ley española no dice nada de nada, sino que la normativa internacional tampoco cierra la cuestión.
Por su parte la Abogacía del Estado se opuso a la pretensión sindical indicando que "... el hecho de que la enseñanza obligatoria que se imparte en los centros públicos sea mixta, no significa que deba serlo en todos los centros educativos. Se trata de una opción que no puede ser impuesta. Especialmente cuando la Constitución reconoce a los padres el derecho a elegir la educación que desean para sus hijos, garantiza la libertad de creación de centros docentes y ampara el derecho de los titulares de centros privados a definir su carácter..."
¿No se confunde por la Abogacía del Estado el hecho de que la Constitución reconozca unos derechos que nadie discute con la circunstancia de que, la elección de unos padres y madres ha de ser sustentada por toda la ciudadanía cuando, sin embargo, existe un sistema educativo "universal" y neutro que ya estamos pagando?
Pero lo que más me ha parecido digno de mención es el remate con que tanto Audiencia Nacional y Tribunal Supremo cierran la cuestión; reproduzco textualmente la Sentencia: "...el mero hecho de que se enseñe sólo a niños o a niñas no es en sí mismo discriminatorio por razón de sexos, siempre que los padres o tutores puedan elegir, en un entorno gratuíto de la enseñanza, entre los centros existentes en un determinado territorio..." El argumento presupone que en todos los centros educativos se imparten las mismas materias, los mismos "idearios" y con la misma calidad. Pero si esto no es así...
Este último argumento es el que más me pesa. Y no lo digo porque lo considere especialmente válido o irrebatible, sino porque ante esta cuestión y ante otras lo he escuchado con cierta desesperación por mi parte: No existe discriminación cuando cierras una puerta a una mujer o a un hombre si existe una ventana, u otra puerta que lleve a otra dependencia... Yo pienso que inevitablemente cada puerta y cada ventana dan entrada a habitaciones diferentes y que, cada vez que se da un portazo, se discrimina a pesar de las muchas otras entradas que puedan existir. Curiosamente -ya lo decía al principio- la vida hace que entidades que son antagonistas manejen argumentos idénticos y terminen por econtrarse cómicamente.
Pienso que en esta materia se impone, en primer lugar un recurso ante el Tribunal Constitucional. Pero quizá con más urgencia se hace necesaria una modificación de la normativa internacional y de la propia, ya que no hay que olvidar que nuestra reciente Ley Orgánica de Educación guarda un aparatoso silencio sobre el particular. Entre tanto, viendo si son galgos o podencos, el Opus Dei está de enhorabuena. No les puedo felicitar, pero aquí se lo cuento.

miércoles, agosto 2

Ley de la Memoria Histórica: la montaña ha parido un ratón

Con la autorización de Joaquim Pisa, amigo y compañero en este mundo de navegación y de otras batallas, publico en este espacio un artículo suyo al hilo del último proyecto de ley del Gobierno.
En mi opinión se ha perdido una oportunidad extraordinaria y me sumo a sus palabras con el mismo dolor y decepción.
Ley de la Memoria Histórica: la montaña ha parido un ratón
Joaquim Pisa


El largo proceso hasta la aprobación de la conocida como Ley de la Memoria Histórica está a punto de culminar. El pasado 28 de julio, el Consejo de Ministros dio forma final y aprobó en primera instancia el proyecto que se remitirá al Parlamento para su aprobación definitiva.

Por si había dudas sobre la derechización del Gobierno Zapatero, este proyecto de ley viene a despejarlas todas de una tacada. Las concesiones a la derecha postfranquista han desvirtuado de tal modo la idea original de los impulsores de la ley -realizar el pendiente ajuste de cuentas histórico con la versión española del fascismo europeo-, que dicho proyecto ha quedado casi en nada. Es palpable la decepción en IU, ERC y en los sectores de izquierda del PSOE que han estado promoviendo y animando el proyecto, pero sobre todo entre las bases electorales cuya movilización el 14 de marzo de 2004 llevó a Rodríguez Zapatero al poder, y cuya abstención podría desalojarlo de él en una próxima consulta electoral.

Paradójicamente, lo que aleja a Zapatero de sus apoyos naturales -las clases populares y trabajadoras-, es el temor a que el PP le coma terreno electoral acogotando a la ciudadanía con el guerracivilismo más salvaje, pues a cualquier paso dado en la dirección de reivindicar la memoria de quienes lucharon por la libertad y la democracia, responden los postfranquistas con la acusación de que “el Gobierno divide a los españoles”. La grosera búsqueda de la rentabilidad política que hacen Rajoy y su gente, hurgando en el miedo colectivo a un nuevo enfrentamiento civil, no debería ser, con todo, excusa para que la justicia y la verdad dejen de imponerse con la ayuda de los poderes públicos. Porque si se continúa cediendo ante el chantaje de quienes política y socialmente son beneficiarios y herederos de aquél Régimen infame -condenado públicamente en 2006, recordemos, por el Parlamento Europeo y las Naciones Unidas-, la Transición se prolongará hasta el infinito y este país continuará teniendo una democracia demediada y en libertad vigilada por los siglos de los siglos.

La insatisfacción que produce el proyecto de ley en aspectos claves de la recuperación y promoción social de la verdad histórica -ampliamente conocida y difundida por la historiografía mundial, por otra parte, a pesar de los esfuerzos que últimamente realiza el revisionismo ultraderechista-, ha sido expresada públicamente por personalidades de calidad intelectual y proximidad o identificación con el socialismo español como los catedráticos Javier Pérez Royo, Julio Aróstegui, Gabriel Jackson, José Antonio Piqueras, Antonio Torres del Moral y Miguel Angel Aparicio, que en declaraciones a EL PAIS del pasado 29 de julio coincidían en la “cortedad” de la ley, su “timidez” y su apariencia “incompleta”.

Especial irritación causa saber que la nueva ley no supondrá la anulación de los juicios sumarísimos del franquismo y por consiguiente, de las condenas a muerte emitidas por ellos y en la mayor parte de los casos, ejecutadas inmediatamente. Declarar esos juicios actos nulos por haber emanado de un Régimen ilegítimo y criminal, es una exigencia que trasciende incluso la reivindicación de la memoria y de la dignidad de las víctimas concretas. Al fin y al cabo esas sentencias constituyen crímenes contra la Humanidad -así han sido catalogadas internacionalmente-, y permitir que continúen teniendo validez legal equivale a consagrar la justeza de los asesinatos ordenados por los sayones uniformados del Régimen. Es decir, equivale a matar por segunda vez a las víctimas.

Un segundo motivo de decepción proviene del hecho de que el actual proyecto, que obliga a la Administración del Estado a velar por la erradicación de los símbolos franquistas en los ámbitos de su competencia, solamente “recomienda” a las Administraciones autonómicas y locales la retirada de esos símbolos. Se trata evidentemente de una componenda pactada con el Partido Popular, o destinada al menos a aplacarlo: allí donde gobierne el PP, sea en comunidades autónomas o en ayuntamientos, se podrán mantener los símbolos franquistas. Se perpetuarán así los callejeros con el santoral político franquista, las estatuas ecuestres del dictador, las placas en homenaje a los “caídos” del bando fascista en las entradas de las iglesias etc.; intenten imaginar por un instante que sobreviviera toda esa parafernalia fascista en ciudades y landers alemanes, por ejemplo, por conservadores que sean sus gobiernos locales.

Y por último, hay un elemento puramente simbólico –aún más- pero que sirve para terminar de visualizar de qué va todo esto. Lo avanza EL PAIS en un titular de 31 de julio: “La ley de víctimas del franquismo no permitirá la publicación de los nombres de los verdugos”. Acabáramos. Según ése diario, el artículo 7 en su punto 2 establece: “omitirá toda referencia a la identidad de cuantas personas hubiesen intervenido en los hechos y actuaciones jurídicas que dieron lugar a las sanciones o condenas”.

Es evidente que a estas alturas resulta imposible exigir responsabilidades penales a quienes protagonizaron esas mascaradas legales llamadas “juicios militares sumarísimos”, más que nada porque la gran mayoría de sus protagonistas están muertos. Ni siquiera se trata de pedir que se persiga legalmente a los asesinos supervivientes, a pesar de que en países civilizados como Alemania y Francia se les sigue cazando, juzgando y encarcelando pues sus crímenes son imprescriptibles; se trata simplemente de conocer quiénes fueron los responsables de esas atrocidades. Queremos saber, y ese intento tramposo de hurtarnos su conocimiento debería ser un acicate para denunciarlos con nombres y apellidos, estén vivos o muertos; al menos que ellos y sus familias vivan la vergüenza de haber sido nombrados en público como verdugos despiadados.

En suma, y si la tramitación parlamentaria no lo remedia –que no lo remediará, obviamente, a menos que ocurra una auténtica rebelión en las bancadas socialistas-, esta Ley de la Memoria Histórica no sólo no va a cerrar de una vez esa guerra mal llamada “civil”, sino que va a acrecentar la frustración de las víctimas y sus descendientes y la arrogancia de quienes pretenden acallar cualquier cuestionamiento del pasado. En definitiva, sólo servirá para elevar en unos grados la crispación política.