lunes, octubre 30

El Poder Judicial o la Justicia dependiente

Que en una Democracia la Justicia ha de ser un poder del Estado, independiente de cualquier influencia, es una verdad consagrada y también una necesidad esencial para que el propio régimen de libertades públicas exista.
En España, sin embargo, hay notas alarmantes que revelan una permanente amenaza a este principio fundamental; asistimos estos días al alumbrado de una de esas luces rojas que se encienden intermitentemente al saber que el Consejo General del Poder Judicial va a posicionarse, a través de un informe, en contra de la próxima reforma del Código Penal, que pretende la prohibición de la clonación humana y el castigo de la misma con penas privativas de libertad.
Todos sabemos que el Órgano de gobierno -o desgobierno- de los Jueces españoles es un aparato heredado, en lo que a sus miembros se refiere, del anterior ejecutivo de José María Aznar. Así las cosas, lo que se ha venido en llamar mayoría conservadora, con su Presidente Francisco José Hernando a la cabeza, ha puesto en marcha de nuevo la máquina opositora que dirige: La reforma del Código Penal pretende suprimir la sanción que prevé para los supuestos de investigación con células madre embrionarias, añadiendo mayor precisión a la redacción del texto y trazando una clara línea de diferenciación entre una materia, que ya es objeto de una completa regulación por una ley específica, y las situaciones de clonación que en este momento, habida cuenta de las posibilidades que ofrece la ciencia, pueden plantearse. Sin embargo, el informe que se anunciará en breve considera que el "no nacido" se encuentra en una situación de desprotección ante el proyecto de reforma gubernamental.
¿En qué consiste la desprotección a que se refieren los togados reaccionarios? pues sencillamente en que a partir de este momento, con la ley en la mano, se podrán utilizar los embriones de dos semanas para la realización de investigaciones biomédicas. Y ¿qué esta sucediendo ahora? Que esos embriones se "pudren" en las clínicas sin poder ser utilizados con finalidad científica.
El problema que subyace en todo esto no es otro que el Consejo General del Poder Judicial no está emitiendo dictamen jurídico, que es para lo que está, sino uno ideológico, que parte de la católica concepción de que el óvulo fecundado es un ser humano. Para emitir este tipo de consideraciones ya tenemos a los Obispos, pero no a los jueces: Este es otro de los matices que pueden ayudar a entender qué diferencia hay entre un estado aconfesional y uno laico. Como puede comprobarse, España no tiene una religión oficial, pero la religión sigue pesando, como ha sucedido durante tantos siglos, en el gobierno de los asuntos públicos por el mero hecho de que quienes son designados para regir los asuntos generales, no son capaces de diferenciar entre sus propias convicciones y ese interés que han de proteger. La cosa se pone peor cuando se trata de juristas que han de aplicar las leyes, y no maquillarlas con creencias íntimas que nada tienen que ver la imagen imparcial que ha de proyectar la Justicia.
El Poder Judicial se va convirtiendo de un tiempo a esta parte en una amalgama extraña, en la que a la prolongación política de la derecha española que está encarnando, se añade la implicación pseudo religiosa de los señores magistrados. A dónde iremos a parar.

domingo, octubre 29

Una historia de la Masonería en Asturias V. El Gran Oriente de Francia

La última vez que me referí a mis vivencias personales en el resurgimiento de la masonería en Asturias, me quedé en la desaparición de las instalaciones asturianas que habíamos podido montar al tiempo de incorporarnos a la Gran Logia Simbólica Española-Gran Oriente Español Unido.
Los escasos componentes que quedábamos en Asturias comenzamos a buscar una salida a nuestra situación. Así se empezaron a plantear los primeros viajes hacia el lugar en el que encontrábamos más cercano el socorro: Valladolid. Tres horas y media de coche cada mes para encontrarse con un grupo masones que trabajaban en principio bajo el cobijo de los mismos ideales. Nos reuníamos en un hotel. No recuerdo su nombre; pero sí guardo en la memoria parte del trayecto que seguíamos por las calles de la capital castellana hasta llegar a la improvisada logia. Recuerdo la escultura de la pensadora Rosa Chacel, que tocaba, cada vez que pasaba por aquel sitio, en un lugar en el que el bronce ya cobraba un brillo dorado por el desgaste de tantas manos curiosas.
Mi pertenencia a la Gran Logia Simbólica Española fue felizmente breve. Lo único positivo que pude sacar del paso por aquella casa fue haber conocido a Víctor Guerra, hombre leal y sin dobleces, que, con el tiempo, se convertiría junto con otras personas en una pieza fundamental para la construcción de este proyecto liberal en nuestra tierra. Mi regularización se produjo en Madrid -otro viaje más-. La Logia que realizó el "trámite" se llamaba "Gran Atanor"; y de ese taller se desgajó el grupo de vallisoletanos y asturianos que intentaron recuperar un proyecto decimonónico: La Logia Amigos de la Naturaleza y Humanidad, con sede en Gijón y de carácter mixto.
Poco duró la paz. Aquellos amigos de la naturaleza no encontraron un hogar tranquilo, pues dos visiones muy diferentes de la masonería se encontraron y colisionaron con todo el ruido posible. Recuerdo el tedio de los trabajos, crípticos, esotéricos, misteriosos: Una idea muy diferente de las cosas a la que algunos manejábamos, más aproximada a la tradición masónica española liquidada por el franquismo, comprometida con la sociedad de su tiempo.
Cansados de aquella sucesión de "misas dominicales" y fenómenos paranormales comenzamos a plantear la posiblidad de poner fin a los viajes poco a poco, y organizar una línea de trabajo diferente, social, preocupada por el suelo que pisábamos. Aquello no fue autorizado por quien ostentaba la veneratura ni por la mayoría de los miembros del taller, que vieron en la propuesta un intento de quebrar la unidad de la logia, pequeña, débil, errática. La consecuencia fue que el grupo asturiano abandonó el barco. Terminaron así drásticamente aquellas peregrinaciones de las que recuerdo especialmente una en la que Víctor y yo cruzamos el puerto de Pajares de noche, nevando, y con el riesgo de caernos por el precipicio. Yo creo que aquel día comenzamos a inclinarnos por poner fin a algo realmente aburrido e inútil que había liquidado velozmente nuestras esperanzas.
Así llegaron los días en que no había nada que hacer. Y así Víctor se enteró de que en Valencia una Logia, la Blasco Ibáñez, había tomado contacto directo con el Gran Oriente de Francia. Recuerdo que mi sufrido hermano hizo un nuevo viaje, y en Madrid contactó con quien entonces era la voz activa que rompía aquella disciplina nacional y territorial, y trabajaba para que un nuevo proyecto liberal entrara en España: Juan Antonio Sánchez.
La decisión de comenzar a trabajar para implantar el Gran Oriente de Francia en Asturias se tomó en la cafetería del Hotel España, en Villaviciosa. Si no me falla la memoria esto se produjo en el año 2000. Empezamos dos personas, pero casi sin mediar tiempo se incorporó a la iniciativa Paulino Lorences; y luego vinieron los viejos y leales amigos, compañeros, hermanos de batallas y vivencias, que aportaron cuanto pudieron. Indudablemente éramos muy pocos, pero en aquel primer grupo se aunó una voluntad fiel; y en masonería, como en todo proyecto humano, la fidelidad es el primer soporte indispensable para construir, ya se trate de un sueño o de una empresa ingente.
Así, con aquellas piedras y en contacto con Valencia, se formó el Triángulo Rosario de Acuña. La Logia Blasco Ibáñez nos acogió como miembros. Allí se me expidió en el año 2002 el título de Maestro Masón, al que había renunciado en la Gran Logia Simbólica. Y ese título me acompaña desde entonces.
Fueron muchas las complicaciones. Mucho el derroche de paciencia y trabajo para lograr que un día se autorizara la creación de la Logia Rosario de Acuña, al Oriente de Gijón. Y así, el 1 de mayo de 2004, 153 años después de la aparición en suelo asturiano de la primera Logia del Gran Oriente de Francia, nacía nuestro Taller.
Desde entonces hemos seguido trabajando. Cada día un pequeño empujón; aprendiendo a conocer la organización de la que formamos parte. Agradeciendo a tantos y tantos que nos ayudaron en Francia, en Alicante, en Canarias, en Madrid... Para no ser menos y no romper la tradición hasta tuvimos la correspondiente disensión. Pero esta vez la historia es otra. Y la contaré dentro de unos años.
A todos los que leéis esto; a todos los que habéis empujado este pesado carro que intenta recorrer los caminos de Asturias a pesar de los obstáculos, mi agradecimiento. A los que me habéis acompañado; los que habéis soportado mis momentos de desesperación y abatimiento; los que me habéis formado; a todos vosotros de quienes tanto he aprendido: mi agradecimiento.

El poder de la educación

Conozco a muchas personas que sostienen que la educación tiene un poder relativo sobre las personas. Recuerdo en mi época de estudiante en la Facultad una agria discusión sobre la educación religiosa y su oportunidad a tempranas edades. Me acuerdo de mi interlocutora, que negaba el papel condicionante de la educación religiosa: Siempre cabía la posibilidad de que el libre albedrío, el raciocinio, tamizaran toda la educación recibida. La verdad es que nunca lo he visto así.
Hoy me he encontrado con un reportaje en un medio de comunicación que recogía algunas fotografías que me impactaron. Imágenes tomadas en el entorno humano del Ku Klux Klan en las que se podía ver a niños vestidos con las capuchas blancas, y aprendiendo los contravalores del miedo, el odio y la segregación racial.
No tengo la mala intención de equiparar la libertad religiosa a un grupo destructivo, fanático y racista. Únicamente me viene a la mente otra vez aquel debate universitario; y sigo pensando que la educación, la mala educación, continúa siendo un elemento básico para anular la libertad individual a medida que la persona se desarrolla desde su niñez.
Quienes participan de la intolerancia; quienes se embeben en el fanatismo religioso, tienen una idea diáfana sobre cuál es el verdadero poder de la educación: inculcar, no pensar. Un trabajo que arroja excelentes resultados porque la bestia inmunda siempre está dispuesta a renacer.

jueves, octubre 26

La paz amenazada

Hacía ya tiempo que tenía ganas de colocar en esta ventana alguna ilustración de Forges; hoy he visto la que más me ha sorprendido en los últimos tiempos, y que mejor se ajusta a la realidad que vive nuestra triste casa.
Ya lo decía Machado, españolito que vienes al mundo, te guarde dios, una de las dos Españas ha de helarte el corazón. Y en los últimos tiempos la España negra me hiela hasta las entrañas.
La viñeta, para quienes se asoman aquí desde otros países, representa a la paz amenazada.
El proceso de paz abierto en marzo con el alto el fuego permanente de E.T.A. vive, tal y como se anunció entonces, momentos complicados: De una parte aquellos que conciben el fin de la violencia como un tanto electoral perdido, y quieren evitar a toda costa que cese el ruido de las pistolas; de otra, aquellos que acostumbrados a la dialéctica de las armas dicen estar oprimidos por el Estado de Derecho. Forges representa a estas dos versiones de la pestilencia siempre con los mismos personajes; la boina para descerebrados pistoleros, y las gentes de orden a la vieja y nueva usanzas: engominados unos, señores de negocios; y adornados otros con un bigote-cepillo, como los del generalísimo, y gafas modelo "coup d´état". Entre todos la mataron y ella sola se murió.
Espero que la paloma no equivoque esta vez el vuelo y sepa librarse de las fauces de tanto totalitario.

lunes, octubre 23

Oviedo nacional católico

Oviedo, capital de Asturias, es una ciudad en la que tienen lugar algunas celebraciones especiales. Tan especiales como el propio lugar, en donde plácidamente vive un señorío de quiero y no puedo. Clarín ya comenzaba La Regenta con aquello de "La ciudad dormía la siesta...". Y Oviedo sigue siendo el mejor lugar de Asturias para dormir la siesta, qué duda cabe.
En Octubre llega el otoño a esta ciudad hermosa pero que cada día se va pareciendo más a una pequeña Viena de plástico, tranquila hasta la extenuación, es decir, aburrida; y los restaurantes de la ciudad se llenan de gente que acude a celebrar lo que se conoce como "El Desarme": un contundente menú consistente en garbanzos con bacalao, callos y arroz con leche de postre. Una bomba de gastronómica que conmemora la supuesta derrota de las tropas carlistas en una de aquellas guerras civiles que vivió nuestro país en el siglo XIX. Para que no se me trate de parcial diré que también hay otras versiones antifrancesas para justificar la pitanza, pero igual de indocumentadas.
Coincidiendo más o menos con esta celebración, un grupo de habitantes de la durmiente urbe, conmemora este año el 70 aniversario de la adhesión de su guarnición militar al Golpe de Estado dado por Franco contra la Democracia republicana.
Todos los años, sistemáticamente, este pequeño grupo de gentes de orden, ajadas ya por el tiempo y las volutas del ardiente incienso, la Hermandad de Defensores de Oviedo, se agrupa en torno al mesías de turno en una coferencia en la que recuerdan la necesidad de traicionar el régimen de libertades que existía en España. Luego comen y dan unos dineros a los pobres de la ciudad siguiendo la vieja tradición limosnera hispánica. Este año han contado con la participación del párroco de San Nicolás de Bari, Ángel Garrlada, experimentado animador en este tipo de eventos que arengó a los asistentes a su "ponenecia" con perlas poco cultivadas encontradas con la "Alianza de Civilizaciones"; que recordó que el Frente Popular vuelve a gobernar unido a los separatistas; y que la familia perece bajo la insoportable losa de los matrimonios homosexuales, que impedirán a los niños ser educados con amor, como Dios manda. El Sr. Garralda recordó a los sacerdotes y gentes religiosas asesinados por "los rojos", y se quejó del olvido en el que ha caído su sacrificio, cerrando los ojos, sin embargo, a los años en lo que no se podía recordar otra cosa que aquellos caídos por dios y por la patria, mientras en las cunetas del país se pudrían los huesos de tanto infeliz, masacrado en plena guerra o también, en miles de casos, en el cacareado período de paz y reconstrucción nacional. España fue una inmensa fosa.
Ángel Garralda se quejó de muchas cosas que anidan en el corazón de esta sociedad democrática que tan poco le gusta; las cosas han llegado hasta el extremo de que el párroco de su pueblo es negro a causa de la falta de vocaciones. No quiero decir que el hombre se haya puesto de ese color ante el desastre demográfico sacerdotal, sino que han tenido que importar a un negro zumbón para llevarlo a dar misas al corazón de la limpia y católica Navarra ¡A dónde iremos a parar!
El cura de San Nicolás de Bari, parroquia sita en Avilés, es el exponente de lo que un día fue y no volverá a ser (eso espero al menos) lo que hoy llamamos la España del nacional catolicismo; aquél invento de la dictadura en la que se mezcló la dirección política de la sociedad con la moralina religiosa de la confesión católica: Una genuina dictadura concebida a la española.

El Oviedo más rancio celebra estos días su alianza con la muerte. Cercada la ciudad desde que parte del ejército se alzara en armas en Julio de 1936, ésta resistió hasta que en Octubre las columnas gallegas rompieron el frente republicano. Eso es lo que este pastor de la religión del amor predica estos días, y resulta verdaderamente interesante sentir el escalofrío que produce poder leer este testimonio viviente de la ignominia.
Afortunadamente el tiempo, igual que sucedió con Roma, no paga a traidores.

Monumento al Coronel Teijeiro y a los soldados de la Columna Gallega, que auxiliaron en Octubre de 1937 a las tropas sublevadas contra el Gobierno de la República Española. Todavía hoy puede verse en esta ciudad de Oviedo, donde conviven otros testimonios de homenaje a la Dictadura con la estimable anuencia y colaboración del Ayuntamiento.

viernes, octubre 13

Cine y Desventaja Intelectual

Ya he comentado en la introducción de mi perfil personal que en otro tiempo no muy lejano, me dediqué a colaborar con el movimiento asociativo de personas con discapacidad intelectual. Lo que comenzó con un voluntariado para evitar la prestación social sustitutoria acabó en la dirección de la Federación de Asociaciones de Personas con Discapacidad Psíquica de Asturias, FAPDAS.
Empecé en 1998 y terminé esta etapa en el año 2002, después de haber descubierto que el movimiento asociativo no tenía nada que envidiarle en cuitas, conspiraciones, deslealtades, dimes y diretes, a las vivencias asociadas a la política, que habitualmente se llevan toda la mala fama.


Hay que decir que la experiencia en general, a pesar de las complicaciones, fue buena. Que aprendí mucho. Y que conseguí llevar a cabo proyectos interesantes y novedosos que afortunadamente hoy siguen estando vigentes: educación sexual para personas con discapacidad intelectual, o discapacidad intelectual y mujer; quizá el mayor logro alcanzado en esa etapa fue el de fusionar a todo el movimiento asociativo en una única Federación Asturiana.


Nada de todo lo anterior hubiera sido posible sin la intervención de muchas personas que me apoyaron. Pero quiero recordar aquí a quien ahora es secretaria de la Asociación Arbolar: Carmen Amandi. A ella, que es discreta, no sé si le gustará mucho verse reflejada en este lugar; pero es obligado para mí dedicarle un pequeño pensamiento, que no compensará ni mucho menos todo el trabajo que me dedicó, leal y honesta, durante mi mandato.


Acabada mi experienca en la Federación de Asociaciones, me quise quedar en la entidad en la que ella trabaja. Mi labor ya no es tan itensa como lo fue en el período de 1998 a 2002, pero alguna cosa sí quiero seguir haciendo aunque de la forma más silenciosa posible. Así que desde hace ya cuatro años me dedico a formar parte del pequeño colectivo que apoya un ciclo de cine y discapacidad intelectual en la Asociación Arbolar: Una forma muy diferente de contemplar esta realidad, acostumbrada habitualmente a pulular en el pequeño paraíso de las conspiraciones que, a costa de las personas afectadas por la desventaja intelectual, sólo busca mantener a un grupo de vividores que no conocen el significado ni del concepto "trabajo" ni del de "dignidad".


Así pues, aprovecho este pequeño espacio para invitar a todos los que leen cuanto escribo a asistir a este ciclo de cine: La primera proyección tendrá lugar en la ciudad de Gijón, en donde siempre se ha encontrado el apoyo municipal, en el Antiguo Instituto Jovellanos, el día 17 de Octubre y a las siete de la tarde. Comenzamos con buen cine francés: "La cena de los Idiotas", de Francis Veber.


Venid, y no olvidéis que para apoyar a este colectivo no es necesario meter una moneda en una hucha, basta únicamente pensar y concienciarse de que la igualdad de derechos es incompatible con la lástima.

viernes, octubre 6

El laicismo imaginario

Hace unos días, Carlos García de Andoin, coordinador federal de "Cristianos Socialistas", del Partido Socialista Obrero Español, publicaba un artículo en el que exponía sus argumentos favorables a los últimos acuerdos suscritos por el Gobierno español y la Conferencia Episcopal, y con arreglo a los cuales, entre otras cosas, ésta última pasará a financiarse con el 0,70% de la cuota tributaria de quienes así lo manifiesten en su declaración. Presentaba estas reflexiones el Sr. García de Andoin bajo el título "Laicidad incluyente", cosa ésta que llamó mi atención, me llevó a leer su trabajo y a reflexionar sobre sus razonamientos que, en general, no comparto.
Sí tengo que coincidir con el autor y compañero de militancia en que, en efecto, se ha cerrado un ciclo caracterizado por el hecho de que el Estado español ha venido financiando con cargo a sus presupuestos a la confesión católica. Pero vistas las circunstancias -y sin negarle por ello a este cambio su relativa importancia- considero que no se puede ser excesivamente autocomplaciente y que la modificación del estado de cosas apenas si pasa de ser algo meramente formal o aparente.
El artículo al que me vengo refiriendo pretendía justificar la necesidad de financiar a la Iglesia católica a través del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas; pero no podemos olvidar que lo anterior no significa ni mucho menos que la Iglesia vaya a financiarse a través de sus propios medios; ni que vaya a dejar de percibir ingresos extraordinarios por otras vías relacionadas con la compleja estructura de que esta confesión se ha venido rodeando, y que le permite encontrar recursos económicos hasta en el caladero que comunmente denominamos "otros fines sociales".
El "impuesto religioso", esto es, el porcentaje que acaba de ser modificado con la firma del pacto con los obispos, fue negociado gobernando Felipe González como medida supletoria de lo dispuesto por el Acuerdo para Asuntos Económicos suscrito en enero de 1979 con la Santa Sede, que preveía la posibilidad de aplicar este tipo de remedios en tanto la Iglesia no alcanzara a autofinanciarse.
Dado que la autofinanciación no se alcanzó nunca, el porcentaje fiscal se aplicó año tras año; pero la Iglesia tuvo que asistir con preocupación a recoger por esta vía una recaudación cada vez menor, pues los católicos no eran proclives a rascarse los bolsillos. El presupuesto público compensó cada año este déficit, situación a la que ahora se ha puesto fin elevando el porcentaje asignado a la confesión religiosa.
Pero pretender hacer pasar por autofinanciación lo que acaba de firmarse, no es otra cosa que hacerse trampas en el solitario. La Iglesia no se autonfinancia: Somos todos los ciudadanos los que con este sistema renunciamos a que una parte de los tributos pagados por miembros de nuestra misma comunidad, se destinen a financiar asuntos de interés general. La autofinanciación de una confesión religiosa implica que los miembros de ese credo soporten los oportunos costes, esfuerzos y sacrificios, pero sin que tal cosa suponga un quebranto para el erario público y, por ende, para la comunidad ciudadana, formada, como sabemos, por una pluralidad de personas con creencias de uno u otro signo, o ausencia de ellas.
Mantener este sistema, no atreverse a modificarlo, sólo ha servido para llevarnos una vez más por la senda de ese dicho tan español y al que tanto nos hemos acostumbrado, "café para todos". Fórmula conocida, útil para rehuír debates complicados como este, aunque sea a costa de darle la espalda a una de las señas de identidad del socialismo: La España laica.
Escribir, como hace Carlos García de Andoin, sobre un concepto de "laicidad incluyente", implica presuponer que frente al modelo que él respalda se levanta otro excluyente. Entiendo sin embargo que esto no sólo no es así, sino que el sistema que él describe es el reflejo de un laicismo imaginario, para cuyo desarrollo no nos era necesaria tanta alforja a quienes participamos del ideario socialista.
Concebir un Estado laico significa no sólo que las estructuras del mismo no se identifiquen con una u otra confesión, sino una intervención activa del mismo para evitar las frecuentes tentaciones que surgen de mezclar una cuestión íntima y privada -la convicción religiosa- con los asuntos públicos. Nadie discute que la libertad religiosa pueda expresarse públicamente; pero la manifestación pública no convierte en cuestión de interés público lo que es un sentimiento íntimo e individual que, debiendo ser respetado siempre, no puede regir los destinos de la ciudadanía cuando habitamos en una sociedad democrática. Es por esto que algunos discutimos y criticamos el modelo de financiación de las confesiones religiosas que se propone y aprueba; y porque también -y esto no debería olvidarlo quien defiende los acuerdos suscritos- la financiación pactada sólo va a beneficiar a las confesiones que de un modo u otro han firmado acuerdos con la Administración Central; pero no va a alcanzar al sinnumero de creencias que se practican en España: Se confunde pues la libertad religiosa con la cuestión financiera, generando convicciones íntimas de carácter religioso de primera clase y de segunda en función del apoyo económico que obtenga o dejen de obtener; y habrá que preguntarse ¿qué es lo que legitima a un Estado para financiar a unas confesiones en detrimento de otras?
La referencia que García de Andoin hace por otro lado al alcalde de Evry, Manuel Valls, socialista, y que califica como decimonónica la concepción laicista francesa cristalizada en la ley de 1905, olvida que el propio socialismo -una concepción ideológia vigente en nuestros días- ve la luz también en el siglo XIX. Disiento de Manuel Valls en sus reflexiones orientadas a apoyar una intervención del Estado en el devenir del hecho religioso, y que, pensando en el Islam y en la realidad social francesa, tenga por finalidad "democratizar" las religiones. Prefiero entender que el Estado moderno ha de poner los medios necesarios para educar a sus ciudadanos en los valores democráticos; pero no hacer política religiosa a la carta: Disponemos de un sistema de libertades, de derechos y de obligaciones al que todas las asociaciones, incluídas las religiosas, y ciudadanos han de ajustarse sin excepción.
Cuando hoy escribo esto, un restaurante de Madrid, La Favorita, propiedad de la Fundación Operística Navarra, se ha negado a celebrar un banquete de boda de una pareja de recién casados ¿La causa? Los esposos son dos hombres y su matrimonio civil choca con las convicciones cristianas de la propiedad del restaurante ¿Los principios homófobos han de ser financiados también? ¿Ha de hacer valer el Estado esa mal llamada "laicidad incluyente" para "democratizar" esta forma de proceder? Aquí tenemos un ejemplo práctico de la ineficacia de este "laicismo imaginario" que no tiene más esencia que el nombre que recibe: Un Estado verdaderamente laico reaccionaría frente a este tipo de actitudes de forma contundente pues, como puede comprobarse, las convicciones íntimas de unos tienen unas consecuencias negativas sobre los derechos públicos de otros, al desbordar un ámbito privado del que no deben salir. La solución no pasa, desde luego, por financiar este tipo de convicciones -aunque sea de forma indirecta-, sino por tener las cosas claras y aplicar las leyes sin miedo. Y aquí, en España, seguimos teniendo miedo e ignorando qué es una sociedad laica.

Masoneria al descubierto, también en Asturias

Ayer, en cuanto me enteré, me fui corriendo al Corte Inglés a comprar el último libro de Pepe Rodriguez, "Masonería al descubierto". Todavía no lo he leído entero. He superado esa fase en la que, rápido, de adelante hacia atrás y viceversa, se hojea lo recién adquirido.
La verdad es que la primera impresión es bastante satisfactoria. Podría contentarme con el halago a mi vanidad, al verme citado en las páginas junto a otros compañeros de desventuras; pero la verdad es que me causa más alegría comprobar que hay quien es capaz de hacer un repaso crítico de los útimos treinta años de presencia masónica en España, tras el fallecimiento del dictador Franco.
Y digo lo del repaso crítico porque en general no se ha hecho una a derechas: Se ha perdido la seña de identidad progresista; la reivincidación de una sociedad laica se usa por algunos para darse un barniz de brillo sobre la costra de carcoma que les cubre; y se piensa que cualquier pronunciamiento público o preocupación social desarrollada en las logias, no es sino desarrollar una actividad política, incompatible con la esencia de la institución. A estas alturas ya tengo muy claro que hay una "masonería" que no es tal, más preocupada en enseñar a levitar a sus miembros que por los problemas de su tiempo.
Me ha alegrado además ver que existe una referencia positiva e interesante al Gran Oriente de Francia y a su implantación en España, recuperando las antiguas características que han hecho que esta entidad sea tan odiada por los sectores más intransigentes.
Y me ha llenado de orgullo que el trabajo de alguien con quien he compartido y comparto mucho, Víctor Guerra, haya sido una referencia necesaria e indispensable para abordar el desarrollo de la masonería en Asturias: He vuelto a encontrar en definitiva en estas páginas el mismo relato de hechos que él ya contó en mayo de 2004, cuando publicó la historia del Gran Oriente de Francia en Asturias al inaugurarse la Logia Rosario de Acuña. El trabajo no se hizo en vano.
Seguiré este fin de semana leyendo el libro de Pepe Rodríguez, encontrándome en sus páginas con tantos buenos compañeros que se fueron y a los que conocí: Rafael Vilaplana y Miguel Baygual; y con otros que se embarcaron en esta misma aventura que tantas horas de sueño se lleva, como Rafa o Rosa. Seguiré leyendo para encontrarme también con los que tanto mal han causado, que también me han ayudado a entender que esta institución se asentará en España sólo si vamos despacio, muy despacio.

jueves, octubre 5

Adios a las armas

Acabo de despertarme escuchando en la radio que el I.R.A. ha renunciado definitivamente a las armas. Así parece que lo ponen de manifiesto las conclusiones de la comisión de control que supervisaba el asunto ¡Qué buen amanecer! Por un momento pensé que lo había soñado. Quienes me conocen -alguno y alguna se sonreirán al leer esto- ya saben que duermo con la radio encendida bajo la almohada. Así que mi cabeza va acumulando en sueños las noticias que madrugan hasta tal punto que a veces pienso cuando despierto que lo he soñado todo.
En otras ocasiones, cuando oigo la noticia de que se trate mientras desayuno, experimento la sensación de poseer alguna facultad extrasensorial y premonitoria; pero no hay tal cosa, evidentemente, sino que ya he escucado la historia en la penumbra de los sueños.
Hoy, sin embargo, no soñé con la Paz. Ése es un sueño que se consuma mientras estamos despiertos y vivimos cada día. Y he amanecido sabiendo que en algún sitio se puede hacer realidad.
He de confesar que siento envidia de los irlandeses por el buen fin que va anunciándose desde ya hace tiempo y que ahora se confirma definitivamente. Y sigo teniendo esperanzas de que esta España lastimera deje a un lado la tragedia cotidiana que llenó los informativos de toda mi infancia, y de mi juventud: Mi generación ha crecido conviviendo con la anormalidad de la violencia
Yo no sé si en Irlanda ha pasado lo mismo que aquí está ocurriendo. Supono que sino lo mismo algo parecido habrá sucedido: Es lamentable y peligroso hacer uso electoral con las esperanzas de Paz de una comunidad. Es triste y desafortunado confundir las ansias de justicia con el deseo de venganza, que nunca se sacia y envenena la existencia colectiva. Es propio de necios dar la espalda a la realidad.
Desde esta Asturias verde como Irlanda no puede menos que alegrarme que en aquel lugar los cañones de las pistolas hayan quedado mudos y que la democracia, algo más profundo y complicado que el hecho de votar cada cuatro años, vaya ganando terreno a los dogmas políticos y religiosos que allí, con su siniestra alianza, tanto daño y dolor causaron.
Como siempre: En mi nombre Si. Paz para Euzkadi. Paz para España. Hay que intentarlo.
Buen día a todo el mundo.

domingo, octubre 1

75 aniversario del voto femenino

Un día 2 de Octubre de 1931 la República Española vestía con una de sus legendarias señas de identidad el sueño democrático que alumbraba nuestro país: Las mujeres podían votar. Dejaban de ser ciudadanas de segunda categoría; o mejor habría que decir que empezaban a ser tratadas como ciudadanas por primera vez en la historia.
El sueño, todos lo sabemos, fue muy corto. No llegó a nada esta carrera contra el atraso, el dogmatismo y la intolerancia que emprendieron nuestras abuelas frente a siglos de mortaja. Pero los puños levantados; las milicianas altivas; las heróicas trabajadoras del campo y de las fábricas; las madres llenas de ilusión primero, y de dolor después, que huían a los refugios o cruzaban llorando la frontera, o embarcaban en cualquier parte de España; todos esos gestos moldearon la memoria orgullosa de quienes defendieron nuestra primera Democracia.
Hoy, 75 años después, sólo nos queda recordar que todo esto de lo que hoy disfrutamos es posible gracias a aquel empeño; a aquellos actos de rebeldía que no enmarcaban otra cosa que una justa reclamación, una honesta conquista.
75 años después, desde este pequeño espacio, quiero recordar a las mujeres que en mi casa me enseñaron tantas cosas; a Benigna González Llaneza, mi bisabuela, que sufrió ese exilio interior al que tantos ciudadanos de este país fueron condenados; que soportó la tortura y el hambre mientras mi bisabuelo, Gil, iba de un "Campo de Trabajo" a otro, condenado por haber permanecido leal al Gobierno de la República. A mi abuela, Isolina, que aprendió siendo niña a conocer el terror con las tropas de Mohammed el Mizziam ocupando su casa, y a levantar el brazo al paso de los ejércitos traidores y entonar el saludo a Franco en las calles de Mieres o de Sama de Langreo, tras haber recibido un puntapié. Y a mi madre, Magdalena, que conservó el recuerdo de tanto miedo, conoció aquel mundo gris y cruzó entonces una frontera imposible.

...E pur si muove!


Esta España a la que a veces tanto le cuesta andar; que a momentos sacrifica a los mejores ahogándolos en el absurdo y el desagradecimiento, asiste hoy a un hecho histórico tranquila, despertándose en la mañana como cualquier otro día, y sin dejarse llevar por las voces de penumbra que tanto la han asustado siempre.
Hoy, por primera vez en la modesta historia de esta tierra, un matrimonio formado por dos personas del mismo sexo ha formalizado un expediente de adopción.
A ese hijo y a esos nuevos padres -o madres-, se les abre un mundo nuevo alejado de esas momias que, en blanco y negro, quieren adormecer a una sociedad que cambia, que abre sus ventanas tristes para que la luz del día entre y haga de aquella anciana habitación, un hogar nuevo donde se pueda ser feliz y vivir sin la pesadumbre de la derrota.
Hoy, por aquello del sosiego y tranquilidad con que se ha levantado el sol, es un día especial en las calles y en los cielos de la vieja España ¿Serán los hijos de los bienpensantes, de todos esos que se visten de gentes de orden por la mañana y se santiguan a cada paso, los que conviertan en pesadilla este sueño?
Tengo la confianza de que no será así; de que hay pasos que ya son irreversibles y que quien no quiera verlo ahora quedará condenado a la peor de las cegueras -la ignorancia- por los siglos de los siglos.
La primera adopción y, ni España se ha roto, ni la familia ha saltado por los aires. Pero queda tanto por hacer...
¡Que nadie se duerma pensando que es oro cuanto reluce!