sábado, diciembre 30

Una vez más ¡La Paz!


Hoy me he despertado con los doscientos kilos de explosivo que ETA ha colocado en el Parking de la Terminal IV del Aeropuerto de Barajas retumbando en las noticias de la radio. Ha sido un despertar triste y el sábado me ha pesado un poco, lento, lluvioso al final de la tarde, grís en definitiva. No me lo esperaba. Supongo que nadie se lo esperaba aunque alguno sí lo deseara cada día desde que se declarara en marzo el alto el fuego permanente. Es triste decirlo pero así es como lo siento; y esta ventanita es para decir lo que siento mordiéndome la lengua lo mínimo imprescindible ¡Cómo me gustaría estar equivocado por completo!

A estas horas de la noche, cuando escribo este breve texto, dos personas siguen probablemente sepultadas bajo los escombros.

A pesar del hastío; a pesar de la decepción; a pesar de la violencia, sigo pensando como pensaba. Recojo aquí el enlace a la página de la Logia Rosario Acuña y me uno a ese razonamiento breve pero que expresa todo cuanto puede y debe decirse.

miércoles, diciembre 27

Otras víctimas y otra memoria

Ahora que anda todo el mundo dándole tantas vueltas a la rueda de la memoria histórica, y que ha aflorado un producto legislativo que, de tan medido y comedido, nos ha dejado a muchos mudos por la decepción, no me resigno a hacerme eco en este ventanal de otra pequeña y sórdida historia de lo que fue la dictadura del general Franco.

No hace mucho leí un libro -El látigo y la pluma- que trataba sobre la represión sufrida por el colectivo de personas homosexuales; y hoy me he encontrado en la prensa con un sonoro recordatorio de lo que sucedió en España no hace tantos años. Las detenciones efectuadas por la policía secreta o por los "grises" eran una práctica habitual, en aplicación de aquella ley que se conoció popularmente como "La Gandula", esto es, la Ley de Vagos y Maleantes. No puedo evitar recordar ahora a algunos de mis profesores de la Facultad de Derecho que, cuando impartían su ciencia y saber, eran tan críticos con los legisladores modernos, lamentando la pérdida de aquella tradición de buenas redacciones y de leyes perfectas entre las que destacaba el Código Civil. Pienso hoy, viendo el nombre que recibió aquella ley funesta, que quizá la buena tradición legislativa se rompió en aquellos años en los que la Democracia se ahogó con el humo de la pólvora y del incienso.

"La Gandula" cambió de cara en el año 1970, y pasó a llamarse Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social: Ni qué decir tiene que las personas homosexuales eran declaradas "seres peligrosos", y que se les aplicaba todo el peso de la ley a los efectos de lograr su "reeducación". No puedo evitar pensar en la doctrina científica comunista cuando oigo la palabra "reeducación"; pero esto no sucedía en la China de la Revolución Cultural, ni en la gélida estepa siberiana, o en La Rampa de Ciudad de La Habana. Sucedía en la triste España, a la que tanto le pesaban sus alas de plomo.

Cuatro mil ciudadanos fueron engullidos en aquel momento por la maquinaria represora. Cuatro mil entre tantos miles de miles. Y la reeducación, combinada con las violaciones continuadas en el presidio, pasaba por el envío de los reclusos -muchos de ellos sin juicio (aunque bien mirado tampoco sé para que habría servido un juicio entonces)- a centros especializados en los que recibían supuestamente tratamiento regenerador. La terapia aversiva con descargas eléctricas, el terrible electrochoque, fueron el eje central de aquella "política" a la que se unió la doctrina católica impartida en las cárceles. Dos eran los centros creados para administrar esta especial tortura: El penal de Badajoz para "pasivos" y el de Huelva para "activos": Una visión simple y estúpida de la sexualidad humana. A las mujeres les tocaba, una vez más, quedarse sin la fatídica especialización terapéutica y eran remitidas directamente al manicomio. Así como suena.

Me animo ahora a colocar un enlace en esta página, el de la Asociación de Ex.-presos Sociales, con el ánimo de contribuír a que cierta noción de Justicia se consolide entre nosotros: Se plantea ahora por este grupo de ciudadanos y ciudadanas, obtener las indemnizaciones que compensen, aunque sea simbólicamente, aquel desatino llevado a cabo desde las más altas instancias administrativas de la época. Y espero que así sea. No hace tanto leía que, reconocidos ciertos derechos, era necesario pasar página y dejar de hablar tanto de homosexuales, adopciones, matrimonios... Pero tengo la impresión de que a veces hay un interés en recorrer este libro que es la pequeña historia de las miserias humanas con demasiada prisa; quizá porque algunas personas no han asimilado tan bien como quieren hacer creer las nociones de libertad y democracia con que en ocasiones se llenan la boca.

Reproduzco también el texto que figura en la placa colocada en Junio del año pasado en el penal de Huelva, placa excepcional en este país tan poco dado a recordar su historia para dejarla en manos tantas veces sucias y en bocas de las que no sale otra cosa que la mentira:


Para una generación de españoles, este establecimiento penitenciario fue símbolo de castigo y exclusión social hacia quienes decidieron ejercer su libertad y desarrollar una orientación afectiva diferente. Quede esta placa como reparación de la sociedad democrática a una injusticia histórica en recuerdo de los homosexuales que fueron encarcelados y como compromiso de que ninguna otra generación tendrá que pasar por nada semejante.
19 de Junio de 2005

Conferencia Pública del Gran Oriente de Francia


Organizada por la Logia Rosario de Acuña, se celebrará en Oviedo una Conferencia Pública el próximo viernes día 19 de enero de 2007, que tendrá lugar a las 19:30 horas en el Auditorio y Palacio de Congresos "Príncipe Felipe".



La Conferencia será pronunciada por Jean Michel Quillardet, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, la Obediencia masónica liberal de mayor implantación, y llevará por título "LAICISMO Y DEMOCRACIA".

martes, diciembre 26

2007, un nuevo año


"Que sea éste un año en el que el trabajo y la inteligencia nos permitan seguir el vuelo emprendido con tanta voluntad, venciendo el peso del plomo y las oscuras tormentas"

Mis mejores sueños para el 2007

sábado, diciembre 23

Valencia, que no olvida

Hace ya varios meses me ocupé de la cuestión de la Fosa Común de Valencia por la implicación que la Logia Vicente Blasco Ibáñez, Gran Oriente de Francia, junto con otras entidades sociales, tuvo en la defensa de ese tesoro colectivo que es nuestro pasado democrático, y el sacrificio encarado por tantas personas durante la negra dictadura que siguió a la Guerra Civil.


Como sé que esta ha sido una noticia de la que muchos amigos y amigas han estado pendientes, considero necesario y de obligada honestidad reflejarla aquí, y expresar la alegría que siento al saber que por una vez la justicia y la ley se han encontrado en el camino.



La memoria gana el pulso
Una juez impide destruir en Valencia una fosa con víctimas del franquismo
MARIA ALTIMIRA - Valencia - 19/12/2006



Hay seis fosas, y sólo de una de ellas existe una lista con 7.168 nombres de sepultados
"Desconocido: ejecutado. Desconocido: ejecutado. Desconocido: ejecutado". Así, sin nombres, arranca la lista de personas que fueron enterradas en uno de los agujeros del olvido que sembraron en el territorio español el odio y el terror durante la Guerra Civil y la posguerra. La palabra "ejecutado", sin embargo, desaparece pronto, antes de que acabe el año 1939, para dejar paso a fórmulas más oscuras pero también identificables como "asfixia por colgamiento" o eufemismos del tipo "colapso cardiaco" o "hemorragia cerebral". En este caso, las víctimas de la represión franquista, junto con otros que padecieron las miserables condiciones de aquellos tiempos, fueron sepultadas en una fosa común en la sección séptima derecha del cementerio general de Valencia, entre 1939 y 1940. Aunque todavía no se sabe si sus restos permanecen en el mismo lugar, el registro del recinto fúnebre atestigua la desaparición de hombres, mujeres, jóvenes y ancianos. La asociación Fòrum per a la Memòria del País Valencià se encargó de recuperar la historia de la represión e inició a principios de 2006 una investigación para conocer el número y la identidad de las víctimas del bando republicano enterradas en el cementerio entre 1939 y 1945. Su lista, de 7.168 personas, sólo se refería a una de las seis fosas que la agrupación localizó en el camposanto y que han sido motivo de un duro pulso político y judicial, tras la presentación de una querella.
A finales de abril, poco después de empezar el estudio, los miembros de la entidad presenciaron con asombro cómo las máquinas de una contrata municipal removían la tierra de la sección séptima derecha. El Ayuntamiento de Valencia, gobernado por Rita Barberá, del PP, pretendía construir encima de esta parcela 1.030 nuevos nichos. De poco sirvió que la asociación le enviará una carta o que los partidos de la oposición, socialistas y Esquerra Unida, exigieran la paralización de las obras. Al final, sólo los tribunales han sido capaces de parar los pies a un equipo de gobierno que negó la existencia de restos humanos en la fosa hasta que unos huesos -no se sabe si posteriores a la época- fueron hallados cuando se removió la tierra para las obras. La titular del juzgado de lo contencioso-administrativo número 2 de Valencia falló ayer a favor del Fòrum, que el pasado 9 de mayo presentó un recurso contra el plan municipal y consiguió la paralización cautelar de las obras. Ahora, ha conseguido, no sólo que se confirme la imposibilidad de reanudar la construcción de nichos, sino que el juzgado les permita continuar con el estudio, iniciar posteriores actuaciones arqueológicas y forenses y colocar después "un elemento conmemorativo que se estime adecuado" como homenaje a las víctimas. "Los que entonces perdieron hoy han ganado", aseguró Amparo Salvador, la presidenta del Fòrum tras conocer la sentencia de la juez Estrella Blanes, que establece que el Ayuntamiento de Valencia adoptó un acuerdo contrario a derecho y vulneró el derecho al honor de los ajusticiados hace casi setenta años. Salvador dijo que el fallo sienta un precedente y calificó de "prepotente" la actitud de Barberá y su administración. El primer teniente de alcalde, Alfonso Grau, del PP, aseguró que acatará la sentencia pero que el consistorio recurrirá.
Tanto el concejal de Esquerra Unida Antonio Montalbán como el socialista Matías Alonso se felicitaron de que la justicia haya paralizado lo que el primero calificó como un intento frustrado de "memoricidio".

miércoles, diciembre 20

Les enfants de la Patrie

Hoy leía en la prensa que si Francia fuera una empresa privada estaría en suspensión de pagos. La noticia daba un repaso a los signos exteriores a través de los que se deja traslucir la existencia de una profunda crisis en un país cuyo principal capital ha sido, probablemente, la sorprendente facultad de fabricar ideas innovadoras y ponerlas en práctica en un determinado momento. Sin embargo pienso que este dolor francés que -no puede negarse- existe, no es otra cosa que un reflejo de una enfermedad que va mucho más allá de las fronteras del hexágono, contaminando quizá a toda la feliz Europa y, si me apuro, a lo que conocemos como "mundo libre", aunque yo prefiero llamarlo mundo desarrollado por evitar caer en la autocomplacencia y sonrojarme en ocasiones.
Para ser más precisos, no me estoy refiriendo a la fría economía ni al vértigo que suele generar en nuestro mercado un desplome bursátil o una balanza de pagos descompensada. Hay crisis económicas cuando el saco se rompe y las monedas escasean; pero hay percances mucho más serios cuando el cimiento sobre el que se eleva el edificio de la convivencia se resquebraja y amenaza con un derrumbre general. Pienso que eso es lo que nos sucede a todos globalmente, equivocándonos cuando aislamos la situación entre unas fronteras que cada vez son más permeables y que terminarán por desaparecer; y que es algo de mucha mayor gravedad y trascendencia que el simple agujero en el bolsillo, sin negar con esto importancia a las consecuencias que pueden derivar de las catástrofes económicas en un sistema que en este momento se sostiene a costa del hambre y la miseria de más de la mitad de la población mundial.
Hace tres semanas pude escuchar en TV5, cadena de televisión francesa, una entrevista a quien probablemente será candidato a la Presidencia de la Republica Francesa el próximo año 2007. Se le preguntaba por la implicación de menores, creciente o destacada, en los disturbios que sacuden los extrarradios de las grandes aglomeraciones urbanas del país vecino. Podrá recordarse sin mucha dificultad la cadena de acontecimientos de noviembre de 2005, así como las promesas con las que la aristocracia política intentó resolver aquella situación tan explosiva. Nicolas Sarkozy sin embargo, actual Ministro del Interior, respondió mostrándose partidario de una reforma del código penal que permitiría aplicar a los menores de edad todo el peso de la ley, del mismo modo que si se tratase de mayores en plenitud de derechos y obligaciones.
Quizá en mi formación jurídica pesa mucho ese principo que aboga por la mínima intervención, esto es, evitar en lo posible el recurso a la espada que lleva la dama de ojos vendados con el ánimo de preservar las garantías individuales, los derechos ciudadanos y lograr que sea la educación y no el temor a recibir un golpe lo que permita que la convivencia de las personas sea pacífica, asegurando una posible existencia feliz. Pero esa formación, tan de la Francia de otros tiempos y de aquellos juristas que crearon un nuevo orden tan diferente a este de cartón piedra, va perdiendo terreno a la par que el recurso a la demagogia y al autoritarismo lo ganan: Nadie se echa las manos a la cabeza cuando oye a todo un candidato presidencial decir que el Código Penal ha de aplicarse a menores de edad; y nadie se espanta cuando observa que frente a un determinado problema de convivencia, ya sea en Francia o en cualquier otra parte, el recurso inmediato para explicarlo es, bien la "ausencia de vigilancia" o la falta de severidad a la hora de tomar medidas concluyentes y rotundas.
Siguiendo con Francia, me quedaba sorprendido el otro día al conocer que ochenta mil niños pueden estar creciendo allí en un entorno sectario con todas las consecuencias que de ello se derivan. La noticia refleja nada menos que las conclusiones de una comisión parlamentaria, crítica, por cierto, con la labor (o la falta de labor) desarrollada por los poderes públicos. Y si esto sucede en el país que ha hecho bandera del laicismo, de la estricta separación de iglesias y Estado, donde se ha ordenado escrupulosamente la escuela pública como el lugar en el que se forman "ciudadanos", entonces podemos empezar a barruntar qué es lo que está pasando en nuestras casas y qué tenemos que hacer rápidamente para poner freno a esta catástrofe nacida al amparo de la libertad religiosa: La Iglesia de la Cienciología, Sokka Gakkai, Testigos de Jehová o Tabitha´s Place son algunos de los grupos sectarios que se enquistan en las sociedades europeas y que, como siempre, dirigen parte de sus esfuerzos a "educar" a la infancia, mientras miramos para otro lado o algunos de nuestros brillantes gobernantes preparan los antidisturbios para el día de mañana, mientras se despreocupan de la educación que han de dar hoy.
Ya no podemos vivir de las rentas del pasado. Los grandes principios que en otro tiempo se enunciaron son suficientes para actuar y cambiar el mundo, pero no lo lograremos si lo único que hacemos es contemplar la hermosura de una obra teórica y no nos atrevemos a llevarla a la práctica. En definitiva, hemos deslizado nuestro intelecto por la siniestra pendiente de la autocomplacencia; somos capaces de salir a la calle cuando recibimos una bofetada directa, bien con una guerra, bien con un sistema contractual que nos convierte en mano de obra barata en este "Gran Salto Adelante" occidental. Pero somos incapaces de reaccionar cada vez que eclosionan los pequeños huevos de serpiente que, día sí y día también, se colocan en los pedestales que sostienen la gloria de nuestras grandes conquistas.

domingo, diciembre 17

¡Feliz Semana Santa!

Podría parecer un poco extraño hablar en estas fechas de la Semana Santa, pero el comentario viene a cuento por el acuerdo alcanzado en la alcaldía de Oviedo para sufragar el coste de un nuevo paso que procesionará en breve.
Todos los ovetenses, esto es, todos los que vivimos en esta ciudad, vamos a pagar este regalo de la alcaldía al colectivo de hermandades de la ciudad. Nada menos que ciento cuarenta mil euros saldrán de nuestros aconfesionales bolsillos para dar satisfacción a las ansias de cielo de algunos, y sin que exista interés público alguno que justifique tanto desprendimiento y generosidad. Se le encargará al escultor asturiano Manolo Santarúa la fundición de un bronce hueco que representará a Cristo resucitado. Pagaremos, como queda dicho, todos, y la pieza se guarecerá todo el año en la catedral; hasta que llegue el momento en que se la saque en volandas para celebrar el Domingo de Gloria, seguida por las felices hermandades y cofradías.
La ciudad en la que vivo es uno de tantos lugares en donde lo público y lo privado se mezcla de forma obscena. Tan pronto la plaza de Alfonso II el Casto se ocupa con un belén, como se compra un maniquí de fundición.
No pretendo con este apunte echar fango a la cara de esta población de la que formo parte. Sino remarcar lo lejos que estamos -ya lo he hecho en otras ocasiones- de saber diferenciar entre los asuntos públicos y el respeto a las convicciones religiosas individuales. Cito, por seguir con los ejemplos de esta confusión, lo hecho en los útlimos años en Gijón, donde se comenzó a cuestionar la presencia durante las navidades y en la vía pública de una representación de la Virgen, San José y el Niño, hasta su desaparición este año... Sin embargo se siguen bendiciendo las aguas de la playa en el mes de Junio, y se le paga a los jesuítas la renovación completa de su basílica. Me pregunto ¿qué rescate habrá que entregar para "liberar" y "municipalizar" la iglesia de la Unversidad Laboral?
Recuerdo también una reciente visita en Sama de Langreo al economato de Hunosa, que es algo así como un viaje a un comedor popular soviético; y que está presidido por una representación de Santa Bárbara, protectora en aquel lugar a la par de jamones, bragas, calzas y sufridos mineros proveedores y reponedores; y de las señoras de la limpieza, que dan aire con un trapo al suelo para que el terrazo seque pronto y no se caiga ningún dolido proletario comprador.
Volviendo a Oviedo, comienzo de todos modos a pensarme seriamente el seguir tributando en esta ciudad, a la que me vine a vivir en 1999 cuando estaba de moda aquello de no abrumar a la ciudadanía con impuestos, pero en la que se me ha sangrado con licencias de apertura, exorbitantes impuestos de bienes inmuebles, y donde he ido generando una mala uva creciente ante la pasividad general: El despropósito del paso de Semana Santa apenas sí ha sido protestado. Un silencio de plomo y casi absoluto rodea todas las acciones del alcalde, Gabino de Lorenzo que, además, tiene cuerda para seguir pagando pasos de Semana Santa y, si pinta, hasta una nueva torre para nuestra catedral manca. Señor, ¡qué tiempos!

domingo, diciembre 10

Se murió

En el día en que se conmemora la aprobación de la Declaración de los Derechos Humanos por la Asamblea de las Naciones Unidas, 10 de diciembre de 2006, se ha muerto Augusto Pinochet Ugarte, dictador chileno, criminal confeso.
Murió en la cama y sin ser juzgado por ninguno de sus crímenes. Y hubo quien le lloró ¿Acaso alguien dudaba que esto iba a suceder?

sábado, diciembre 9

¡Viva la Humanidad!

Mañana se celebra el Día Internacional de los Derechos Humanos. Y hoy me he despertado con la noticia de los sucesos de Moscú, en los que cuarenta y cinco mujeres han muerto en un centro de tratamiento de drogodependencias y alcoholismo que no reunía las mínimas condiciones de seguridad; y que se convirtió en tumba al producirse un incendio, parece que provocado, que comenzó en el interior del edificio.
Entre tanto cada día se producen miles de violaciones; mueren hombres y mujeres por muchas causas entre las que conviven el hambre, la enfermedad y el dogmatismo; se esclaviza a niños y se les utiliza como mano de obra barata o como fuerza de choque en conflictos bélicos en una y otra parte del mundo; y las potencias occidentales, las bienpensantes democracias del mundo que luchan por aquello que es justo, provocan una sangría en Irak que ha arrancado de una gigantesca mentira, o miran mil veces para otro lado lavándose las manos en una y otra parte del planeta.
La tiranía soviética ha caído. Ahora la sustituyen los herederos de la mafia creada en torno a aquel Comité de Seguridad del Estado que conocimos como KGB, y que se dedican como buenas gentes de orden a la realización de negocios lucrativos bien vistos, o más bien necesitados por las economías dependientes de los que se rasgaban las vestiduras ante la dictadura del proletariado burócrata. En China uno puede pasear por una ciudad de Pekín llena de policías de tantas clases que pierdo hasta la cuenta de los tipos de uniforme que llegué a ver; pero éste es ese gigante dormido del que hablaba Napoleón, que empieza a despertar llevándose por delante lo que sea, incluído el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas del que forma parte junto con Arabia Saudí.
El país que confía en dios según reza el reclamo de su billete verde, llena, a nombre de la libertad -tal y como predijo Simón Bolívar-, de odio y opresión al mundo: Ahí está Guantánamo y los artefactos jurídicos creados ex profeso en la gran democracia americana para justificar lo que no tiene justificación.
Hace dos días podía leer un correo en el que una persona conocida y que, todo hay que decirlo, me sorprendió gratamente, reflexionaba sobre la gran tragedia que vivimos en estos días; cúmulo de desgracias que surgen de un totalitarismo camuflado dentro de nosotros mismos. Debe tratarse de esa bestia inmunda de la que le he oído hablar a Jean Michel Quillardet, tantas veces derrotada pero siempre dispuesta, una y otra vez, a renacer. El escrito, sin embargo, terminaba diciendo ¡Viva la Humanidad!
Me queda, siempre que hago un repaso sobre todas las desgracias vividas y por vivir, la duda de si realmente conseguimos avanzar en algo; si realmente todo lo que hacemos sirve para algo. Y no puedo evitar tampoco preguntarme ¿qué estoy haciendo para que este estado de cosas cambie?
Creo que la cuestión, en un día como este colocado en el calendario supuestamente para llamarnos a la reflexión, debería formularse en plural ¿qué estamos haciendo? Y no se trata de ser crítico con nuestra pasividad, o con nuestra inutilidad, o con la locura de sistema o antisistema en el que habitamos. Se trata, verdaderamente, de saber si estamos haciendo algo más que marcar con cruces un calendario, por pequeño o insignificante que pueda parecer, y que nos permita seguir diciendo, a pesar de todo ¡Viva la Humanidad!
Gracias Gilber.

Neocatecumenales

He estado dándole vueltas estos días a la idea de dar un repaso por los entresijos organizativos de algunas de nuestras confesiones religiosas más conocidas. Son muchos los trabajos que ya existen, pero creo que nunca está de más desandar lo andadado y echar un nuevo vistazo al paisaje. Hay veces en que descubrimos rincones nuevos que nos habían pasado desapercibidos.

La idea finalmente se ha asentado en mi cabeza cuando ayer conocía cómo había aparecido en nuestra historia el Domund; esa campaña misionera que conocimos en la niñez y que yo tengo asociada, inevitablemente al escándalo de Gescartera, cuando se descubrió que algunas órdenes religiosas invertían el dinero que recaudaban para las misiones en bolsa y otros depósitos productivos. Pensé en que pocos conocemos realmente dónde está el origen de algunas cosas con las que convivimos; y en lo interesante que resulta a veces el camuflar ese origen cuando hay algo vergonzante que esconder. Ya llegará el momento de hablar del Domund y de su vergonzante alumbramiento.




Por lo pronto he decidido comenzar por alguna de esas organizaciones que conviven en el seno de la Iglesia católica. Y he decidido empezar por una casi anónima. Nos sonará a todos el Opus Dei; también los Legionarios de Cristo ¡cuánto le debemos al matrimonio Aznar-Botella! Pero ¿quién ha oído hablar de los "kikos"?




Son "kikos" aquellos individuos que, dentro de la confesión económicamente más beneficiada por nuestro Estado aconfesional, integran lo que se ha venido en llamar "Camino Neocatecumenal". El nombre popular con el que son conocidos tiene su orígen en el de su fundador, Francisco José Gómez de Argüello, conocido como Kiko.




Su presencia es discreta. No aparecen en el Código Da Vinci ni en ningún Juzgado; no participan en negociciones con el poder civil que les hagan salir ante los focos abandonando el anonimato en el que viven; y hasta poseen una imagen "estupenda", nada elitista, al lado de los que "menos tienen" y "los que más sufren". El cuento de siempre pero vuelto a repetir una vez más; quizá por eso añaden la partícula "neo" en su caminar catecumenal.




Su origen modesto arranca del papado de Pablo VI. Nacen en España en 1964 como un movimiento dentro de una Iglesia que empieza a intuir que el Nacionalcatolicismo se extinguirá con la muerte del dictador, y que pretende evitar que el Partido Comunista acabe haciéndose con el control de las parroquias obreras, en la decrepitud del general Franco y también en la posterior evolución política hacia la recuperada democracia.




El cardenal Tarancón, que guió con gran lucidez la bajada de la Iglesia del caballo dictatorial en el que había estado subida durante casi cuarenta años, debió intuírlos en todo su esplendor u olerse algo. Apenas sí se desarrollaron bajo su mandato. No sucedió lo mismo, no obstante con su sucesor, Ángel Suquía -recientemente fallecido- que les abrió las puertas de las parroquias, de las catequesis, de los cursos prematrimoniales...




Rouco Varela, a quien tantas letras le hemos dedicado en este hueco de pensamientos, facilitó su expansión. Y ya los tenemos colocados, cómo no, en Latinoamérica. En España cuentan con centros educativos y con tres seminarios, habiéndose visto también favorecidos durante los ocho años de reinado de José María Aznar.




Kiko Argüello toca la guitarra. También pinta con brocha fina. Y fue el encargado de realizar los frescos que decoran la Catedral de la Almudena, en Madrid: No tuvo el menor reparo en copiar los que ya había hecho antes en otro establecimiento religioso en Italia.




El espaldarazo definitivo de los "kikos" se produjo en el momento en que Juan Pablo II les aprobó su estatuto fundacional, afirmando "la validez de su itinerario de formación católica en la sociedad actual".




¿Qué hacen? Ya comento que tocan la guitarra y exhiben una cara amable: Trabajan, y lo han hecho así desde sus primeros pasos, entre las clases más modestas y populares. Alguien mal pensado podría creer que hay diferentes estructuras de atención religiosa en función de las clase social a atender. Si esto es así, los kikos trabajan con los pobres, difundiendo un mensaje conservador, retrógado y fundado en "valores cristianos". Es una arista más de la derecha católica.




En el año 1992 crearon una Fundación llamada "Familia de Nazareth" con el objeto de lograr en esta España aconfesional un beneficioso tratamiento fiscal de sus recursos que, a buen seguro, son cuantiosos para atender tan fatigosas tareas. En función de lo que he leído se especula con el manejo de un presupuesto anual que ronda en este momento los 120 millones de euros, destinados a sostener toda la estructura interminable de formación de curas del movimiento que, como ya señalaba antes, tiene cada vez una mayor implantación en América Latina, haciendo frente al desarrollo de otros nuevos inventos religiosos que merman la estabilidad católica en aquellos lugares, particularmente las iglesias protestantes y los tinglados creados por telepredicadores. Toda una tabla de salvación a la que se agarran desesperadamente los cristianos viejos que dirigen la confesión.




¿De dónde viene el dinero? Según los estatutos fundacionales debería hablarse de donaciones privadas; pero algún litigio ha habido y se sabe que herencias de adeptos y cuotas salariales forman también el alpiste con el que se mantiene el vuelo de este pesado pájaro de dorado plumaje.


Muchas veces, cuando en Francia me preguntan sobre la situación que plantea la situación religiosa en España, observo que en las conversaciones siempre sale a relucir la secta católica "Opus Dei". Sin embargo existe un gran número de pequeños y grandes tinglados casi desconocidos, que manejan presupuestos ingentes, de los que apenas sí sabemos qué hacen, y que pasan desapercibidos para la gran mayoría ciudadana ¡Y luego hablan del secretismo de los masones! No me anima otra cosa que contribuir desde este pequeño espacio a que se conozca un poquito más de aquello que se ha opuesto con tanta tenacidad a la democracia y a la libertad en las sociedades humanas, pues al fin y al cabo, cuando reflexiono sobre estas cosas no hago más que referirme a la primera forma de dominación conocida del hombre por el hombre. Al menos, así lo veo yo. Por lo tanto, a mayor luz, más libertad.

jueves, diciembre 7

MORAL, RELIGIÓN Y POLÍTICA

El artículo que transcribo a continuación apareció publicado en el diario EL PAÍS del día 6 de diciembre de 2006. Me ha parecido muy interesante y creo que merece la mayor difusión. Eso es lo que me anima a colocarlo aquí: Su autor es Julián Casanova, Hans Speier Visiting Professor en la New School for Social Research de Nueva York.


Moral, religión y política


Leídas desde la distancia, hay noticias que parecen auténticas bromas. Éstas, por ejemplo. Los obispos crtican la decisión de un colegio público de Zaragoza de suprimir el festival de Navidad. La Conferencia Episcopal acusa al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de abrir "viejas heridas de la Guerra Civil". Y el cardenal arzobispo de Toledo, Antonio Cañizares, es nombrado por mayoría absoluta académico numerario de la Real Academia de Historia.


No tiene mucha importancia, la verdad, que un colegio público suprima el festival de Navidad, como tampoco debería tenerla el hecho de que en otros colegios públicos se celebren todo tipo de fiestas religiosas en homenaje a los patronos y vírgenes de la localidad. Son manifestaciones externas de un problema irresuleto por la democracia en España, que lo vamos a tener con nosotros durante muchos años. La enseñanaza de la religión, católica o de cualquier otro credo, no debería impartirse en las escuelas. La intolerancia no está en el supuesto laicismo del Gobierno o de algunos ciudadanos, sino en un sistema de enseñanaza concertada que condena a las escuelas públcas a un creciente deterioro casi insalvable. Ni siquiera tienen la libertad de suprimir, sin bronca, un festival de Navidad. Al final, son más importantes los villancicos que la calidad de la enseñanza, la disciplina en las aulas o lo que aprenden los alumnos en las asignaturas de lengua, matemáticas o historia. Y lo que le preocupa a la Iglesia católica no es si la enseñanza pública va bien o mal, sino los "síntomas de menosprecio e intolerancia en relación con la presencia de los signos religisoso en los centros públicos", según puede leerse en la pastoral "Consideraciones morales ante la situación actual de España".


Una broma parece también que la Iglesia acuse al Gobierno, a los izquierdistas y a los historiadores todavía pagados con el oro de Moscú, de "abrir viejas heridas de la Guerra Civil". Lo que se debate es la historia, que se conoce bastante bien, por cierto, y lo que todavía queda por resolver, entre otras cosas, es el reconocimiento moral a los miles de republicanos asesinados sin registrar, que nunca tuvieron ni tumbas conocidas ni placas conmemorativas. La Iglesia sabe, porque las pruebas son incontestables, que apoyó y bendijo aquella masacre. Lo puede reconocer, y hacer un gesto público y definitivo, o seguir refugiándose en su condición e víctima, recordando a sus también miles de mártires. Si nos atenemos a las diversas declaraciones que sus obispos han realizado en este año de recuerdo y conmemoraciones, ellos no tienen ningún problema con el pasado. Ni con el de la guerra que la Iglesia convirtió en santa y justa ni con el de la larga dictadura que legitimó. Son otros quienes abren las heridas ya cicatrizadas.


Eso es lo que pinesa también el cardenal Antonio Cañizares, arzobispo de Toledo y primado de España, abanderado de la cruzada contra el laicismo del Gobierno socialista y recién elegido académico de historia. El cardenal creee que la recuperación de la memoria histórica, que dirige y manipula Zapatero, resulta peligrosa por "remover" el pasado y porque la Guerra Civil la causó, ya se sabe, la Segunda República y su proyecto reformista y laico, sobre el que la "objetividad histórica" ya ha dejado claro su veredicto: fue un "fracaso".


Conozco perfectamente esa "objetividad histórica" a la que se refiere el nuevo académico. Es la que propagaron los vencedores de la guerra, amos y señores de la historia durante la dictadura de Franco, y la que vocean ahora los nuevos propagandistas, periodistas y falsos historiadores desde la emisora de radio de los propios obispos. No es eso, sin embargo, lo que se escucha en los congresos de historia a los que acuden los mejores profesionales y especialistas en las aulas de las mejores universidades del mundo o lo que puede leerse en las revistas científicas. Para nosotros, los historiadores, la República, la Guerra Civil y la dictadura de Franco son objeto de investigación y estudio, donde tenemos que demostrar fidelidad con las fuentes y rigor con las interpretaciones, que podemos y debemos discutir y debatir. Y las opiniones, personales o políticas, las dejamos para otros foros. El cardenal Antonio Cañizares puede ser un perfecto académico, que para eso está la Real Academia de Historia, para que se sienten allí los mejores, pero debería informarse mejor sobre lo que la mayoría de los historiadores especialistas han escrito en las últimas décadas sobre la República y la Guerra Civil y saber separar, ahora que ya es académico, el conocimiento histórico de la moral y de la política.


Sorprende, en fin, a la luz de esas tres noticias, que la religión y la libertad sigan todavía en España direcciones tan opuestas. Las declaraciones de los representantes de la Iglesia Católica en los dos años y medio del gobierno de Zapatero podrían recopilarse en un manual de cómo utilizar el engaño y la propaganda para auxilio espiritual y material de la derecha política. La Iglesia despliega toda su infantería y la pone al servicio del Partido Popular. El objetivo: echar a Zapatero, a los socialistas y recuperar las riendas del Gobierno. Les gusta, a la Iglesia y a la derecha española, amasar el poder y mantenerlo. Les va de maravilla cuando lo tienen y si lo pierden, utilizan todos los medios a su disposición, que son muchos, para recuperarlo.


La Iglesia ha encontrado un auténtico filón en la "intolerancia del laicismo que promueve el Gobierno". Por ahí va a atacar una y otra vez, para defender sus privilegios, hasta que logre derribarlo. No hace falta ser adivino para saberlo. Basta con conocer un poco nuestra historia más reciente, la misma que ahora se supone que estamos removiendo.

miércoles, diciembre 6

MASONERIA EN ASTURIAS

Me hago eco en este espacio, como no podía ser de otro modo, de los actos previstos para los días 19 y 20 de enero de 2007, organizados por la Logia Rosario de Acuña , y que tendrán lugar en las ciudades de Oviedo y Gijón.


Manifestación Pública del Gran Oriente de Francia en Gijón


Actos previstos:



Viernes, 19 de enero de 2007


* 17:30 Visita del Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quillardet a la Junta General del Principado de Asturias.
* 19:30 Conferencia pública del Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quillardet, en el Auditorio Municipal Príncipe Felipe, en Oviedo, bajo el título "Laicismo y Democracia”.


Sábado, 20 de enero de2007


* 11:30 Homenaje público en el cementerio de Ceares a Rosario Acuña.
* 12:00 Colocación de Placa conmemorativa en el paredón del Sucu, lugar en que ciudadanos de Gijón, comprometidos con la libertad, fueron ejecutados por el régimen dictatorial de Francisco Franco. Acto público.
* 18:00 Inauguracion de las instalaciones de la Logia Rosario Acuña.
* 19:30 Tenida Solemne.


Una imagen vale más que mil palabras

Habida cuenta del título de esta nota no voy a escribir mucho. Quizá hoy, día en el que hemos celebrado el 28 aniversario de la actual Constitución, cuando hemos conocido los términos más o menos exactos con arreglo a los que se impartirá la asignatura de religión en las escuelas de España, y que no acaban de gustarnos, ni a los que defendemos la aplicación efectiva del laicismo en los espacios públicos de convivencia ciudadana, ni tampoco a los que defienden la camuflada confesionalidad católica de esos mismos espacios; digo que, quizá hoy, cuando se dan estas circunstancias que describo, sea el momento más propicio para darle cobertura a la viñeta que sigue y que me he encontrado en el periódico... Sobran las palabras y sirve como nada para no olvidar qué es lo que verdaderamente importa.


sábado, diciembre 2

Por encima de la ley

La imagen de la derecha es algo insólito en la reciente historia española. Nada menos que un Arzobispo, el de Granada, Don Francisco Javier Martínez, es recibido en el Juzgado de la ciudad entre los aplausos del algún compañero de confesión y rezos, y la curiosidad de los presentes.


Un conflicto intestino en aquella archidiócesis ha terminado con una querella del antiguo canónigo, Javier Martínez Medina, dirigida frente al alto dirigente católico. El motivo: injurias, calumnias, acoso... Parece que el origen del contencioso entre las dos partes tiene algo que ver con una entidad financiera, Cajasur, que ya hace tiempo suministró bastantes titulares a la prensa española por el enfrentamiento del hoy Arzobispo granadino con algunos de los integrantes de su Consejo de Administración. Importa tener en cuenta que la citada entidad bancaria es la que sostiene económicamente una parte de los proyectos de la archidiócesis.


En este caso, el revuelo organizado al ver entrar a un hombre vestido de negro y con alzacuello en una sede judicial, y tenerle dentro declarando ante un juez y un fiscal durante dos horas, ha hecho inevitable la sucesión de titulares que tanto desagrada a la Iglesia española.



Pero no ha terminado aquí el calvario judicial eclesiástico de la semana. Se ha cerrado también otro pleito con resultado adverso para la jerarquía católica: El Tribunal Superior de Justicia de Madrid ha puesto fin a un litigio de esos con los que sueña cualquier picapleitos, donde las cosas se lían y enmarañana hasta hacer irresoluble la cuestión, eternizándola en los estrados hasta el aburrimiento. Yo no puedo decir si ha valido o no la pena esperar: Una vulneración de la normativa de luces y vistas implica que habrá que demoler el presbiterio de la Iglesia de Nuestra Señora de las Fuentes, ubicada en el Barrio madrileño del Pilar. La piqueta se llevará por delante nada menos que el altar. El fallo se veía venir hace tiempo: Hasta el ultraderechista Cardenal Rouco Varela había pedido un milagro que, finalmente, no ha llegado.


Pero este pequeño repaso judicial de la semana no tendría ninguna gracia sin volver a recordar aquí la "Orientación Moral" que la Conferencia de Obispos anunció la semana pasada, y en la que recordaba la obligación de todos de respetar a las instituciones que rigen nuestra convivencia. Hacía una especial mención el documento a la Justicia, y ello seguramente ante las críticas que se han dirigido frente al Poder Judicial que, de repente, se ha mostrado muy activo en la persecución de "actividades terroristas", reactivando expedientes como el de las Tabernas de Batasuna que llevaban tres años en el fondo del cajón. Con lo que no contaban los señores clérigos era con ver a un Arzobispo desfilando por los pasillos de un Juzgado; o una excavadora esparciendo por el suelo los ladrillos de un templo levantado en la católica España.


La reacción, como no podía ser de otro modo, ha sido lamentable: Martínez Camino salió a la palestra como portavoz del órgano de gobierno eclesial manifestando rotundo: "A la Iglesia no la gobiernan los jueces".


¿Y quién se ha metido a gobernar la Iglesia? Hasta donde yo sé no se ha hecho otra cosa que aplicar la normativa existente en este país al que tanta sangre le han chupado y le siguen chupando. Nadie ha hablado de gobernar nada, ni existe resolución alguna que se incline en ese sentido: Las luces y vistas son iguales para todo el mundo; y los arzobispos, por mucho título que exhiban y muchos palmeros que les acompañen, están tan sujetos al cumplimiento de las obligaciones legales como Carmen Mairena. Lo dice su propia "Orientación Moral". Mejor habría hecho el señor Martínez Camino en guardar silencio y esperar al muy probable archivo de la causa penal que se sigue contra su compañero para sacar pecho; pero están tan mal acostumbrados que es inevitable para ellos decir de un modo y hacer de otro diferente. En cualquier caso, ya sabemos que, como siempre, la Iglesia está por encima del bien y del mal, y, por supuesto, por encima de la ley salvo cuando toca poner la mano o definir la política educativa del Estado.


Historias que se repiten

Hace unos días se presentaba en Madrid un libro de la periodista María Antonia Iglesias. Veterana informadora y conocida quizá por muchos por ser una asidua de las tertulias televisivas de las mañanas, ha estado presente en el tejido informativo de este país desde que la Democracia retornara a él. Ahora, contribuyendo a la recuperación de nuestro inmediato y silenciado pasado, publica "Maestros de la República", una mirada diferente hacia aquel colectivo de hombres y mujeres sobre los que se descargó la responsabilidad de formar una nueva generación de ciudadanos y ciudadanas en España. Todos sabemos que no fue posible y conocemos también el porqué. Pero quienes idearon el aparato educativo de la II República -muchos de ellos masones- sabían que era necesario hacer frente al dogmatismo secular que había inundado las escasas aulas que existían en nuestro país. Pocas veces se conoció un esfuerzo tan grande y realizado en tan poco tiempo como el que se hizo en el terreno educativo en nuestro suelo en aquellos años treinta.

Eso quizá explica también lo que sucedió después. Recuerdo que hace unos seis años una mujer a la que aprecio mucho me regaló algo que para ella tenía un especial valor, y que cualquiera que entre en mi despacho podrá ver a poco que pasee la vista por sus paredes: Se trata de una reproducción del texto de la proclamación de República de 1931; ésa que termina con la exclamación ¡Viva España con honra! ¡Viva la República! Pero lo más importante para mí se esconde detrás del cuadro. Una nota manuscrita de esta persona a la que me une una gran amistad, que conservo, y en la que recordaba de forma emotiva a su abuelo, maestro, asesinado en el paredón de Ceares, en Gijón.

En efecto, durante la guerra y después de ella, el colectivo de maestros que había difundido los ideales laicos; que se habían inspirado en la Institución Libre de Enseñanza; y que se habían atrevido a revolucionar la pedagogía en las aulas, sufrieron las consecuencias más duras de una represión terrible. El nuevo régimen dictatorial no se contentó con destruir el esfuerzo intelectual, sino que conciencuda y meticulosamente erradicó todo rastro de aquel modelo educativo.

Podría pensarse que estos hechos son pasados. Y efectivamente así es. Pero ello no quiere decir que hayamos aprendido algo o que nunca más volverá a repetirse algo semejante. Cuando escuchaba la noticia relativa al trabajo realizado por María Antonia Iglesias, casualmente tenía sobre la mesa un recorte de prensa en el que destacaba una frase: "Irak necesita más que nunca a sus intelectuales y profesores".

Tiempos y momentos diferentes pero la misma realidad 70 años después. 155 profesores han sido asesinados en el proceso de Guerra Civil abierta que vive Irak, tras la agresión sufrida por ese país de manos de Estados Unidos y diversos países de la comunidad internacional, al margen de Naciones Unidas, y en busca de unas armas de destrucción masiva que nunca existieron.


Los países, como antes decía, son distintos. Ha pasado el tiempo. Pero la barbarie y su sistemática aplicación siguen siendo exactamente los mismos. En una guerra se destruye todo. No existen reglas que permitan salvar una parte de cuanto existe en una colectividad afectada por un conflicto bélico. Pero cuando además se actúa contra aquellos que pueden formar a las siguientes generaciones, cuando se ataca a la intelectualidad, se destruye también un patrimonio inmaterial de un valor incalculable y, sobre todo, se destruye el futuro. Sucedió en España; sucede en Irak; y sucede en tantos y tantos lugares. Recordémoslo al menos, pues lo hemos vivido en carne propia.

viernes, diciembre 1

S.I.D.A. veinticinco años después

Algunos de los lugares más concurridos de Gijón, por ejemplo la Plaza Mayor, han aparecido en los últimos días siniestramente engalanados con una gran esquela colocada por el Comité Ciudadano Antisida. Se recuerda a los millones de muertos habidos desde que hace veinticinco años apareciera el primer caso de esta enfermedad.
Pienso ahora en aquellos días de instituto en los que empezaba a cundir la preocupación por una nueva peste que castigaba segmentos concretos de la población. Había, lo recuerdo muy bien, quien encontraba una clara explicación a aquel mal en la vida desordenada y promiscua de quienes lo padecían. Consecuencia, por tanto, normal de una causa ya de por sí funesta. Pero luego, como siempre sucede, vino la realidad diluyendo la artificial y asquerosa frontera entre justos y pecadores.
Pasados tantos años hay que reconocer que el civilizado occidente ha conseguido convertir esta nueva peste negra en una dolencia casi crónica. No sucede lo mismo con los países subdesarrollados asiáticos o africanos, donde el virus se ceba sin distingos en una población indefensa, prácticamente desasistida, víctima también de los juegos que las grandes compañías farmacéuticas se traen con las patentes y que impiden el libre acceso en muchos casos a la medicación o, sencillamente, la adquisición a bajos precios. Víctimas también, por qué no decirlo, del dogmatismo religioso, que ve en un condón una manifestación del pecado y no un simple pedazo de látex o un medio de defensa de la salud de las personas y, por tanto, de su libertad.
El Comité Ciudadano gijónes pretende recordar a los muertos; y pretende mantener viva la llama del compromiso con una parte de la población que en su momento fue tratada con cierto desdén, cuando no con lástima. Todos los años, gran parte de las calles de la ciudad se llenan de ciudadanos anónimos que entrelazan sus manos formando una cadena humana... Hoy ha sucedido lo mismo. Entre tanto, a la misma hora, aquí en Oviedo donde vivo, Gabino de Lorenzo, Alcalde, inauguraba un belén en la Plaza de la Catedral acompañado de un clérigo católico agradecido por la ocupación del espacio público a mayor beneficio de la confesión. No se trata de dos ciudades diferentes: Se trata de dos visiones del mundo distintas que, como es lógico, encuentran siempre los resquicios para manifestarse y golpear nuestra conciencia. Sí, o la golpean para despertarla o, símplemente, la aplastan.
Paralelamente, en el marco de los actos que se organizaban en la conmemoración de este día internaciona de lucha contra el S.I.D.A., miembros de la organización REMAR, que se dedican a la desintoxicación de personas drogodependientes recurriendo a la "voz de Dios" como método terapéutico, recaudaban fondos con una hucha en la Plaza de la Escandalera a cambio de un lazo rojo o una pegatina ¡Qué lamentable falta de escrúpulos!
Y, al margen de estos gestos de tan poco gusto y ausencia de ética, se entregaba el Premio Virgilio Palacio (convocado por Médicos del Mundo con la intervención del Hospital Monte Naranco), que en esta edición fue recibido por personas a las que quiero mucho. Surgió inevitablemente y en un determinado momento, por lo que me han contado, la pregunta de siempre en torno a la educación sexual, tan necesaria para hacer frente a todos los productos de la ignorancia que permiten y facilitan que la muerte y el dolor sigan conviviendo entre nosotros ¿A partir de cuándo se ha de educar en la sexualidad?
¿Por qué nos preguntamos esto y no hacemos lo propio, por ejemplo, con la educación religiosa? Pocas personas cuestionan el disparate conforme al cual la educación religiosa debe iniciarse a tempranas edades. Sin embargo eso sí sucede con la educación sexual, indispensable desde la infancia más temprana para lograr que esa futura sociedad de hombres y mujeres libres sea una realidad.
El mundo cambiará sólo si hacemos lo posible para que eso suceda; aunque sea poco lo que podamos hacer será más que nada.