miércoles, febrero 28

Una viñeta interesante

Es conocido de sobra mi "amor" por Forges. Pero también en alguna ocasión he difundido desde aquí el pensamiento de algún otro genio. Y hoy me ha llamado la atención, hojeando un periódico, la estampa que ha trazado El Roto, y que me ha llevado a recordar la persistente polémica que se va levantando en Amberes, en Francia, en Londres y en muchos otro sitios (no se me olvida lo que ha sucedido aquí con las fotos de DNI hechas a musulmanas y a monjitas) en torno al velo.


Ahí queda la viñeta y también el pensamiento.


domingo, febrero 25

La asignatura de "Religión católica" en Asturias

Hoy el diario "La Nueva España" publicaba lo que transcribo textualmente a continuación, y que refleja los datos aportados por la Delegación Diocesana de Enseñanza en Asturias. Quizá la noticia cobra un poquito más de importancia de lo habitual tras conocerse la Sentencia emitida esta semana por el Tribunal Constitucional, y que viene a perfeccionar la cuadratura del círculo que se venía trazando desde hace ya tiempo: Además de tener una asignatura "especial" en nuestros colegios conforme a la cual se adoctrina al alumnado en los dogmas de una confesión determinada, ahora vamos a disponer de una nueva categoría laboral, una nueva especie de proletariado educativo sujeto a unas reglas diferentes al restos de los mortales: Los profesores de enseñanza religiosa.
Debo decir que dado que la fuente informativa es la propia Iglesia Católica no me creo los datos que maneja. Siempre pienso y pensaré que "hay algo más". Pero sólo quiero llamar la atención sobre dos aspectos que para mí resulta interesantes:

De una parte la diferencia que se aprecia entre lo que sucede en el ámbito de la enseñanza pública y la privada concertada ¿Quién puede dudar del hecho de que los alumnos de los colegios privados que sufragamos entre todos son respetados en su libertad de conciencia?
De otro lado ¿Quién puede dudar del hecho de que la diferencia de alumnos entre las etapas primaria y secundaria en las aulas de la enseñanza pública, se debe a cualquier cosa menos a la inadaptación de la confesión católica al medio? Leo que se apuntan por la Iglesia muchas razones que justifican la caída de alumnado, o que, sencillamente, tratan de explicarla. En ningún caso se entona ese consabido "mea culpa", ni tan siquiera de forma hipócrita, algo a lo que estamos tan acostumbrados. Indudablemente hacen más con su intransigencia los señores de negro y alzacuello blanco en el ámbito público por la pérdida de peso de la asignatura de religión, que todos los sindicalistas y políticos, defensores supuestos de la escuela de todos, que envían a sus niños y niñas a las fábricas de líderes del mañana, uniformados y repeinados, y pagadas por todos a costa de esa argucia perversa denominada "libertad de elección de centro".
Buena lectura.
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La clase de Religión en Asturias pierde la mitad de alumnos en el tránsito de Primaria a la ESO

El 81% de los escolares de colegios públicos escoge la asignatura, frente al 39% de los estudiantes de Secundaria


Dos de cada tres alumnos asturianos de colegios e institutos públicos se han inscrito este curso en clases de enseñanza religiosa. Es decir, que la mayoría de los escolares de esta red sigue escogiendo la asignatura de Religión católica frente a las alternativas de las que dispone el sistema educativo. Pero, cuidado: no es lo mismo la afluencia de alumnos en las primeras etapas educativas que en las últimas. De hecho, en el tránsito entre sexto de Primaria (el último curso de esta etapa) y primero de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) el descenso es tan acusado que las matriculaciones se han reducido a la mitad. La Delegación Diocesana de Enseñanza de Asturias considera que la caída del alumnado en la Secundaria es efecto de múltiples factores. Unos son de carácter escolar: la desigualdad de condiciones académicas entre la asignatura de Religión y las actividades de estudio alternativas, la posibilidad de aliviar una carga lectiva ya abundante, el grado de interés por la misma materia o la creatividad de los profesores. Otras son de carácter ambiental y familiar: el desinterés o descrédito de lo religioso confesional o la influencia de los compañeros. Y en todo caso, asegura, también hay que valorar la libertad personal de elección de los estudiantes, «que es un valor fundamental». Según el último informe del Arzobispado, el total de alumnos inscritos en Enseñanza Religiosa Escolar (ERE) en los centros públicos es de 45.084 (65% del total de alumnado). En los colegios hay inscritos 34.906 alumnos de Religión (81%) y en los institutos, 10.178 (39%). El porcentaje de escolares matriculados en Infantil y Primaria ha bajado dos puntos con respecto al curso 2005-2006 (83%) y cinco puntos desde el curso 2000-2001 (86%). Salvo en Gijón (71%) y Nalón (79%), la matrícula en las otras seis zonas geográficas está entre el 80% y el 97%. También han disminuido las inscripciones en los institutos: el índice del 39% de matriculados ha bajado cuatro puntos con respecto al curso 2005-06, si bien se mantiene la subida de un punto sobre el curso 2000-2001 (38%). La cifra de estudiantes ha bajado en todas las áreas geográficas. Únicamente en los institutos del Suroccidente hay más alumnos en Religión que en la alternativa. En otras zonas, en cambio, la diferencia es abrumadora a favor de la alternativa: es el caso de los centros del Nalón, donde sólo uno de cada cinco alumnos elige la opción confesional. A la hora de manejar las últimas estadísticas, la Delegación Diocesana de Enseñanza tiene en cuenta varios datos. Por un lado, reconoce que el ligero repunte de las inscripciones en los colegios asturianos (hay 319 alumnos más que el curso pasado) contrasta con un descenso del alumnado de Religión (1.732 menos). También admite que la caída de la matrícula en el paso de sexto de Primaria a primero de la ESO «es muy acusado». Salvo en el centro (82% al 53%), el Oriente (86% a 49%) y el Suroccidente (97% a 58%), las otras cinco zonas pierden más de la mitad de sus alumnos. La matrícula entre la ESO y el Bachillerato tiene muchas fluctuaciones dependiendo de las zonas: aumenta en el Occidente (de 32% a 56%) y en Gijón (de 27% a 28%); se mantiene en el Oriente (49%) y baja en Oviedo (de 53% a 39%), Avilés (de 47 a 35%), Caudal (de 38 a 30%), Nalón (de 26 a 18%), y Suroccidente (de 58 a 38%). Los que, al parecer, no tienen ninguna duda sobre la conveniencia de escoger Religión católica son los alumnos de los centros concertados y privados, entre los que también hay centros laicos. La asignatura gana por goleada a la alternativa: 97% frente a 3%. Si se suman las cifras de los centros de la red pública y privada, al final más del 75% de los niños y adolescentes asturianos elige la enseñanza de Religión católica, según la diócesis de Oviedo. Esta materia la imparten 276 profesores (206 en Primaria y 70 en Secundaria). De ellos 17 son sacerdotes. Todos ellos son designados por el Arzobispado. En Asturias hay una Plataforma de Profesores de Religión que se ha movilizado en varias ocasiones contra el trato, a su juicio, discriminatorio que la reforma educativa dispensa a su asignatura. Estos docentes quieren que la materia reciba el mismo tratamiento que el resto de asignaturas, tal y como había quedado recogido en la ley orgánica de Calidad de la Enseñanza (LOCE), aprobada durante el último Gobierno del Partido Popular con la oposición de casi todos los grupos parlamentarios.

sábado, febrero 24

Laicismo y Democracia en Oviedo

Hace unos días -de algún modo aquí me hice eco del acontecimiento- Oviedo fue escenario de la primera conferencia pública que, organizada por la Logia Rosario de Acuña, pronunciaba un Gran Maestre del Gran Oriente de Francia en Asturias. El tema a tratar, "Laicismo y Democracia", permaneció expuesto en la fachada de edificio municipal, junto con el listado de actividades previstas, durante todo el mes de enero; se trató de un símbolo significativo: laicismo y democracia ondeando al viento en una plaza tan emblemática como la de la "Gesta", con su iglesia circular y su homenaje a quienes traicionaron precisamente el primer ideal democrático y laico de nuestro país en el siglo pasado.

Símbolos y gestos aparte, el acto se desarrolló con la sala de conferencias llena de público: masones y masonas, ciudadanos y ciudadanas de Asturias compartieron esta iniciativa: Es el trabajo indispensable para hacer que esa punta redonda de la lanza adquiera la agudeza necesaria con la que seguir aguijoneando las dormidas conciencias de nuestros días. La lanza no se afila sola.
Desde esta ventana hecha más para mirar y ver que para dar voces, doy las gracias a aquellos y aquellas que desde la ilusión, las más íntimas y sinceras convicciones, el mejor de los deseos, hicieron las grandes y pequeñas cosas que permitieron que una voluntad tan persistente y una voz que venía desde tan lejos pudiera hacerse real entre nosotros. Sin todas esas pequeñas y grandes cosas no habría sido posible.
Gracias.

Transcribo aquí el contenido de la conferencia para que aquellos que no han asistido, pero a quienes puede interesar la cuestión, tengan acceso al mismo privilegio del que yo pude disfrutar.

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"Laicismo y Democracia" Conferencia Pública de Jean Michel Quillardet, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, en la ciudad de Oviedo, el pasado día 19 de enero de 2007.



Gracias, muchas gracias, por esta presentación. El lenguaje masónico es universal pero ello no impide que todavía existan parcelas que he de cultivar; la barrera idiomática existe si bien confío en que podremos compartir las ideas sobre las que voy a hablar, que también son universales.

He de decirles que estoy muy feliz de estar en Asturias, en esta tierra espñaola donde tanto se ha combatido y sufrido por la libertad, la igualdad y la democracia. Y es un motivo añadido de felicidad poder dirigirme a Uds. para hablar de laicismo y democracia.
Quiero plantear mi exposición dividiéndola en tres tiempos o espacios diferenciados. Me gustaría hablar en primer lugar de por qué los francmasones tiene legitimidad para hablar de estos dos conceptos, laicismo y democracia. En un segundo momento intentaremos definir qué es el laicismo con la idea de clarificar un concepto mal entendido en muchos países de Europa. Y finalmente me referiré, dentro del marco que implica el régimen democrático, al nexo existente entre democracia y laicismo, siendo este un fundamento por no decir el fundamento mismo de la democracia, que es lo que yo pienso.

Comenzaremos por recordar que la Francmasonería adogmática, representada por el Gran Oriente de Francia, nace en 1728 para oponerse a dos formas de absolutismo que hacían imposible la libertad de pensamiento. De una parte el absolutismo político, representado por Luis XIV con aquella frase que todos conocemos: "El Estado soy yo". Y de otro lado el absolutismo religioso, conforme al cual la iglesia católica detentaba y poseía la única verdad sin admitir en ningún caso otras posiciones diferentes.En el siglo XVIII se produce todo un fenómeno de emancipación: es el marco en el que nace la Francmasonería, envuelta en un movimiento de pensamiento revolucionario que hemos conocido como la Europa de las Luces o, aquí en España, como el Siglo de las Luces. Un movimiento animado por escritores, filósofos, intelectuales que defendieron ese proceso de emancipación desde diversas posiciones, y también desde las logias masónicas.

La Francamasonería no nació de forma inmediata como una institución laica. En sus orígenes es deísta, esto todo el mundo lo sabe. Pero a pesar de eso se enfrenta a una teocracia que negaba a la persona su libertad. Ése es el origen de las logias masónicas: un espacio de libertad en el que se pueden expresar las nuevas ideas pues, frente a la teocracia las logias se convierten en un lugar donde la libertad individual encuentra un seguro refugio.

La revolución intelectual que representa el Siglo de las Luces tiene esta consideración porque parte de considerar que cada individuo constituye y construye su propio saber; no existe ningún conocimiento impuesto, ninguna verdad preconcebida. Se rechaza así lo sobrenatural, la superstición. El individuo se constituye y se forma con un elemento mínimo: la propia razón; no hay necesidad de ningún gurú; de ningún vigilante de conciecias. Es la razón humana la que permite que la persona se construya y se desarrolle como tal. El individuo puede progresar. No nace de una idea pa preconfigurada; aprende, se construye y puede mejorarse, conocerse. La persona, en definitiva, es dueña de su destino. Esta es, ni más ni menos, la filosofía del Siglo de las Luces.

Grandes filósofos franceses han sido francmasones y se comprometieron en la defensa de esta nueva corriente emancipadora. Cito a Motesquieu, a Condorcet y a Voltaire aunque formara parte de la francmasonería tardíamente, y también aunque escribiera argumentos a favor de la trata de negros; cito a Voltaire porque al margen de la perspectiva histórica con que se le quiera examinar, es el autor de las "Cartas inglesas", que constituyen el fundamento de lo que hoy conocemos como derecho de "habeas corpus", esto es, la reafirmación de la libertad individual frente a la arbitrariedad del poder del Estado.

Llamo la atención sobre todo esto que expongo, pues no dejo de describir el nacimiento del espíritu democrático, anterior tanto a la Revolución Francesa como a la Revolución Americana, surgidas ambas de unos principios asentados en esa corriente de pensamiento innovadora. Sobre este punto conviene hacer una precisión: La Francmasonería no hizo la Revolución Francesa; participó en el movimiento intelectual que condujo a ella así como a ese hermoso texto que es la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que todavía hoy se cuelga en las paredes de las logias.

Llegados aquí se puede concluir que la Francmasonería, y particularmente el Gran Oriente de Francia, tiene legitimidad para hablar de democracia y de laicismo porque forma parte de ese conjuto de personas que lucharon por esa idea, esa línea de pensamiento que ha alumbrado la sociedad actual, y que han seguido y siguen en primera línea defendiendo estos principios. En el caso de Francia esto se ha plasmado en los avances de la III República, la Constitución de 1875, la Ley de Asociaciones -prohibidas durante largo tiempo, incluso en el período napoleónico en el que existión una masonería del poder- o la ley de Separación de las Iglesias y el Estado, de 1905. Debemos recordar también al hablar de nuestra legitimidad para tratar sobre esta materia, que los trabajos del Gran Oriente de Francia se abren siempre bajo la divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad, es la misma divisa que en la actualidad ostenta la República Francesa, lo que no deja de ser un rasgo relevante de la existencia de una implicación en la construcción misma de la democracia, pues más allá de la divisa en sí, cada vez que se abren los trabajos estamos refiriéndonos a una concepción en sí misma de la democracia.

Sentado lo anterior debemos comenzar a preguntarnos qué es el laicismo. En mi opinión podemos responder teniendo en cuenta tres matices. Hablamos de un principio filosófico, de un principio jurídico y de toda una forma de vivir.

Como principio jurídico el laicismo plasma la separación de la Iglesia y el Estado. En el caso francés, la aludida ley de 1905 garantiza la libertad de culto pero no reconoce ninguna religión, y proclama la libertad absoluta de conciencia. La República no sostiene ningún culto. La neutralidad es total, amparada por una ley que fue aprobada en una Francia en la que la iglesia católica todavía conservaba un poder político real. Se trató de una ley de consenso. Consenso entre quienes eran partidarios de una completa secularización de la sociedad excluyendo a lo religioso de todos los ámbitos, y quienes considerando a la religión católica como mayoritaria entendían que ésta debía tener una presencia determinada en el ámbito social.

El principio jurídico al que me refiero se traduce en una dobre interdicción: Existe una prohibición tajante que impide a las confesiones religiosas inmiscuírse en los asuntos del Estado. Y existe también una prohibición igual de tajante que impide que el Estado intervenga en cuestiones propias de las diferentes confesiones.

Y el principio jurídico nos lleva a poco que nos esforcemos al principio filosófico: Cada individuo tiene un bagaje, unas pertenencias, una identidad y unas creencias. En el día de hoy las identidades son más diversas si se quiere. Es la circulación de personas y la facilidad para que este flujo se mantenga lo que provoca que hablemos de una gran diversidad de pertenencias, de bagajes, de identidades y de creencias. Cada individuo viene de un sitio diferente. Y en cada lugar existe comunidades de todo tipo, étnicas, familiares... Así el laicismo quere decir que una sociedad no puede vivir en paz y armonía sin el respeto al otro como diferente a uno mismo. Si se queire construír un futuro común partiendo de posiciones diversas sólo la idea de respeto a la diferencia puede permitir hacer efectiva esa construcción. El principio filosófica queire por tanto significar dos cosas: En el ejercicio de la democracia, de la ciudadanía, hay que deprenderse de las propias pertenencias, suspender las convicciones para construír algó común. Y en lo que toca específicamente a la religión, hay que considerar que las creencias forman parte de la identidad que cada uno tiene el derecho de construir, pero integran un dominio privado, íntimo de cada persona.El laicismo implica además conocer, saber que existen otras posiciones diferentes, construídas no sólamente sobra la fe, sino sobre principios también respetables: el ateísmo, el agnosticismo, el materialismo...Laicismo quiere decir que en la sociedad cada uno guarda su fe, su convicción; cada uno suspende sus convicciones para encontrar al otro y construír así la democracia. Se trata en definitiva de separar las cuestiones individuales del debate público.

Abundando en lo anterior hay dos formas de organización laica de la sociedad: la fórmula belga, donde en cada hospital, en los establecimientos penitenciarios y similares, hay un representante de cada confesión religiosa y un delegado laico. Considero que es muy interesante como punto de partida si bien me gusta más la concepción francesa enunciada por la ley de 1905, pues el laicismo no es una religión más sin dios; el laicismo está por encima de las diferentes creencias, concepciones y confesiones o posicionamientos personales para garantizar así una neutralidad absoluta del poder público.

La Francmasonería, y en lo que nos ocupa aquello que se refiere al Gran Oriente de Francia, se encuentra ligada a una concepción, la laica, que representa como decía al principio un modo de vivir: El respeto a la opinión del otro; aquella frase que decía "No estoy de acuerdo contigo pero me pelearía con quien fuera para defender tu derecho a decirlo" lo expresa a la perfección. Ese es, desde nuestra concepción, el fundamento mismo de la democracia. Desde una posición u otra se puede construír unpensamiento que permita la convivencia de toda la ciudadanía.

Quiero recordar para terminar que el laicismo es también un combate: Vemos hoy por todas partes precisamente lo contrario a lo que acabo de exponer. Personas que consideran que poseen la verdad y que tratan de imponerla a cualquier precio.

En medio de este crecimiento que experimenta el oscurantismo surge el crecimiento de planteamientos religiosos integristas; y es ahí donde el laicismo se vuelve un combate rechazando de forma tajante este tipo de planteamientos. El islam es una concepción espiritual que puede resultar interesante, pero lo que se condena desde nuestra posición no es una religión concreta, sino su utilización como instrumento para imponer una deteminado concepción de las cosas, el velo a las mujeres... Recuerdo que recientemente he viajado a Turquía y he visto un barrio en el que las mujeres son obligadas a portar esa prenda que conocemos con el nombre de "burka": Esto es inadmisible; implica imponer una concepción de los hombres y las mujeres. Y además se trata de un islam que quiere ser islam político; se mezclan las dos cosas. Y si se confunden estos dos elementos tan distintos ya sabemos que no estamos hablando de democracia sino de oscurantismo.

Recuerdo al hablar de esto una posición conocida de la iglesia católica. Todavía hace poco un obispo de mi país recordaba la incompatibilidad entre la pertenencia a la iglesia, la creencia en dios y la militancia en la masonería. Sin embargo yo, en tanto que Gran Maestre de Francia no hablo de ninguna incompatibilidad, para mí no existe porque mi planteamiento es otro: Es el ejercicio de la libertad; es el laicismo: ¿tener, detentar la verdad? No. Cada uno la busca.

Insisto en que la democracia se basa en el debate, se construye con el intercambio de posiciones. No existe una autoridad suprema, se construye con la palabra de todos, con el resepto a las diferentes posiciones, sin que haya nadie que diga cómo han de hacerse o ser las cosas.

El combate por el laicismo es común en España, en Francia, en cualquier parte del mundo. A título de ejemplo recuerdo que en 1955 se cumplieron los cincuenta años de la ley de 1905. No hubo especiales celebraciones porque su contenido fue asimilado por la sociedad francesa incorporándolo a su modo de vida. Sin embargo hoy, cien años después, sí hemos celebrado el centenario; y nos hemos manifestado en la calle por los riesgos que existen y que apuntan a querer modificar este estado de cosas amenazando al laicismo. Esta lucha, el combate del que hablo, puede amalgamar a hombres y mujeres con un mismo compromiso: la defensa de una ideas que no son viejas sino modernas. Les hablo de democracia, de República, de laicismo. Es el futuro de nuestras sociedades.

Finalmente, hermanos y hermanas, señoras y señores, una pregunta: Federico García Lorca ¿Por qué murió?Pienso que murió por defender la democracia; y dentro de ella el laicismo, y la persona, de pie, libre. Eso es la Francmasonería; eso es el Gran Oriente de Francia; eso es el laicismo; eso es la Democracia hoy.

jueves, febrero 22

Lo que vale un peine

Sí, de lo que vale un peine nos vamos a enterar ahora cuando los efectos jurídicos de la Sentencia que acaba de ser dictada por el Tribunal Constitucional empiecen a revelarse con todo su esplendor:
Casilda es profesora de Religión en un colegio público cualquiera. Lleva preparada la clase del día de hoy. Va a hablarles a sus alumnos del sacramento del matrimonio; de su indisolubilidad; y de un montón de cosas más que lleva apuntadas en su cuaderno de notas y con las que agotará la hora de clase... Me pregunto si les contará algo a las criaturas sobre la existencia del matrimonio civil con todas sus variantes; o sobre el divorcio. El caso es que ella sí está divorciada, y convive con otro hombre distinto de aquél al que le juró ante un altar y vestida de blanco eterna fidelidad hasta que un cáncer, un atropello, un accidente cardio-vascular o cualquier otra porquería se llevara a uno u otra por delante.
Puestos en situación, el supuesto descrito no es un hecho aislado. Diecisiete mil son los profesores de religión católica que hay en España. Su existencia es fruto de dos cosas diferentes: Una, los acuerdos en materia educativa suscritos por el Vaticano y el Estado Español en enero de 1979, que liquidaron el viejo concordato franquista. Y otra, la indefinición y desorientación sindical y política de lo que conocemos como izquierda, que ha tragado con una contradicción imposible de resolver y cuyos amargos frutos no cesan de recogerse: La defensa de la escuela laica y la consideración de que la enseñanza religiosa es compatible con aquélla. Así, según esto último, sindicatos como Comisiones Obreras o la Unión General de Trabajadores no tienen una boca lo suficientemente grande para hablar de escuela pública o de laicismo; pero luego guardan silencio cuando se habla de suprimir la asignatura de religión por conculcar los derechos de un grupo de trabajadores.
Las consecuencias del acuerdo de 1979 no son otras que la existencia de una obligación para el Estado relativa a impartir una asignatura denominada "Religión católica" en los colegios e institutos. ¿Quién paga a los profesores necesarios para proporcionar esta formación? Acertaron, el Estado. ¿Quién elige a los profesores? Fallaron: No elige el que paga, sino el Ordinario de la Diócesis, esto es, el Obispo, que habrá de proporcionar un certificado de "idoneidad". ¿Quién puede rescindir el contrato laboral? Efectivamente, el Obispado es quien puede hacerlo desde el momento en que considere que Casilda vive en pecado y su vida privada no es compatible con las enseñanzas que va a administrar. Y sigo preguntado: Si el despido de Casilda operado por mandato de la confesión religiosa es declarado improcedente por un Juzgado ¿quién paga la indemnización? Sí, acertaron de nuevo. Pagamos, irremediablemente, todos y todas.
Pero sobre lo que se acaba de describir, que era el estado de cosas existente, ha surgido una novedad. Hasta la fecha los Juzgados y los Tribunales Superiores de Justicia de las comunidades autónomas venían aplicando a los profesores de religión la misma normativa y las mismas condiciones que al resto de los trabajadores. Eso ha implicado en los últimos tiempos un rosario de procedimientos y sentencias en las que se declararon innumerables despidos improcedentes. La cosa llegó hasta tal punto que en Canarias, el Tribunal Superior de Justicia quiso llegar un poco más lejos y planteó diversas cuestiones de inconstitucionalidad relativas a varios artículos del acuerdo de 1979; esto es, expuso ante el Tribunal Constitucional la posibilidad de que parte del citado acuerdo fuera completamente contradictorio con el texto de la Constitución, en especial lo referente a las facultades obispales para rescindir las relaciones contractuales cuando el contratado dejara de ser "idoneo".
El Tribunal Constitucional se ha pegado al texto del convenio con la Iglesia y a partir de aquí es donde digo que vamos a saber lo que vale un peine. Se acaba de crear, si los tribunales europeos no lo remedian, una nueva casta proletaria: El profesorado de religión. El Constitucional viene a señalar que la materia que imparten no es una asignatura como otra cualquiera; que "ha de corresponder a las confesiones la competencia para el juicio sobre la idoneidad de las personas que hayan de impartir la enseñanza de su respectivo credo"; y que, además, esta elección no tiene por qué ceñirse a "los conocimientos dogmáticos o las aptitudes pedagógicas", sino puede extenderse a la conducta de los profesores "en la medida en que el testimonio personal" supone para la comunidad religiosa "un componente definitorio de su credo", hasta el extremo de que este supuesto es "determinante" de la cualificación para la docencia. Así que la pobre Casilda, que vive amontonada y en pecado, está perdida y no puede hablar con mucho fundamento a sus alumnos sobre el sacramento matrimonial: La confesión religiosa beneficiada con el producto de su trabajo tiene todo el derecho del mundo a escrutar su vida privada y airear todos los trapos sucios que puedan aparecer. Como en los viejos tiempos.
Jurídicamente no acabo todavía de madurar la totalidad de consecuencias que derivan de este pronunciamiento. Ni siquiera tengo claro que tal y como se ha levantado todo este entramado legal, la sentencia no tenga un sólido fundamento; inicialmente me inclino a pensar que sí, que lo que ha hecho el Tribunal Constitucional no es sino coronar esta antología del disparate que comenzó cuando Marcelino Oreja firmó aquellos cuatro acuerdos con el Vaticano, y que siguió cuando sucesivamente se miró para otro lado, se financió un credo religioso de forma privilegiada, y se sostuvieron por algunos posiciones antagónicas y contradictorias por aquello de quedar bien con todo el mundo.
Lo que sí sé es que esto viene a confirmar mi opinión previa de que en este asunto urge una modificación de las normas que rigen las relaciones entre Iglesia y Estado; que la religión no es una asignatura, y que, en consecuencia, no se ha de impartir en los colegios públicos ni computar en el expdiente académico de ningún alumno; y que no debe existir profesorado de religión: Como diría una buena amiga con la que hablo mucho de todas estas cosas "No se pueden coger truchas a bragas enjutas".

martes, febrero 20

Leopoldo Alas Argüelles, 70 años.

Leopoldo Alas Argüelles nació en 1883 en la ciudad en la que vivo. Hijo de Leopoldo Alas, Clarín, siguió los pasos universitarios de su padre. Fue abogado del Colegio ovetense, Catedrático de Derecho Civil, profesor, y también Rector de la Universidad de Oviedo en el año en que España conoció la llegada de la Segunda República.
Colaborador entre otras de la publicación fundada por Pablo Iglesias, El Socialista, fue elegido diputado por la coalición republicano-socialista. Colaboró estrechamente con Álvaro de Albornoz, llegando a ser Subsecretario del Ministerio de Justicia.
Cuando estalla la Guerra Civil, en Oviedo, como es sabido, triunfa la traición a la legalidad republicana. Leopoldo Alas es detenido y sometido a un Consejo de Guerra en el que se le acusa de haber asistido a un mitin de Manuel Azaña, haber formado parte del gobierno provisional republicano y haber sido el Rector del régimen democrático. Es asesinado en las tapias de la cárcel de la ciudad hace hoy 70 años. El lugar se conserva y se encuentra en rehabilitación para albergar el fututo Archivo Provincial de Asturias y, tal vez, a alguien se le ocurra no tardando mucho colocar una pequeña estela, un ramo de flores, que recuerde este y tantos crímenes.

domingo, febrero 18

Portugal

LLevo muchos años deseando ir a Portugal. No sé si son las imágenes que retengo en la retina de la ciudad de Lisboa, captadas en la televisión o en los libros, los discos de Amalia Rodrigues que mi padre escuchaba cuando yo era niño en aquella radio tocadiscos que se trajo de Francia, o mi gusto por los azulejos o el bacalao. El caso es que desde hace ya tiempo este es un viaje que cobra cada vez más peso en esa lista de asuntos pendientes que, de un modo u otro, todos vamos confeccionando en nuestro fuero interno.
Entre tanto voy y no, el país de José Afonso, el pequeño país que se despertó un día entre claveles rojos gritando "terra da fraternidade", acaba de darme una pequeña alegría.
En los años ochenta se celebró en Portugal un referendum cuyo objetivo era introducir una normativa muy similar a la española relacionada con el derecho de la mujer a abortar y, en consecuencia, a avanzar en la conquista de su libertad y decidir sobre su propia existencia. Aquella primera consulta, en un país con un impresionante tejido rural, todavía atrasado, al que España ha mirado muchas veces como el pariente pobre buscando el consuelo del mal ajeno para evitar la vergüenza del propio, dio un resultado negativo. Las posiciones conservadoras, fuertemente enraizadas a veces hasta en quienes se dicen gentes de progreso, y el peso de la iglesia católica, dieron al traste con aquel primer intento modernizador.
El pasado domingo, sin embargo, los resultados fueron otros. Una amplia mayoría de los votantes respaldaba la iniciativa legislativa para despenalizar la "interrupción voluntaria del embarazo" poniendo así fin a la epidemia de abortos clandestinos que había asolado Portugal conllevando además una alta tasa de mortalidad entre las mujeres.
El Portugal urbano, Lisboa y Oporto, las zonas más industriosas del país, ponían fin al dominio rural y a la imagen de atraso y de dominio eclesiástico. El Portugal laico ganaba una pequeña batalla con la conquista de este derecho de la mujer.
Crítica, muy crítica, ha sido la reacción eclesiástica, interesada en seguir gobernando conciencias con sus criterios desconociendo la existencia de otras posiciones y de derechos ajenos; sin embargo el golpe ha sido certero, dado desde la voluntad democrática de la sociedad civil y dirigido al corazón de la intransigencia y del oscurantismo secular. El Primer Ministro, José Sócrates, ya ha manifestado que, de inmediato, se desarrollará el texto legal, obedeciendo así el mandato popular. Ya no cabe dar un paso atrás.
Queda mucho por hacer no obstante. Ilustro esta reflexión con dos fotografías. Una, con cierto aire romántico, recordando aquel 25 de abril que alumbró la Revolución de los Claveles, símbolo de una época en la que todo un órden construído sobre el dogmatismo político y religioso, se desmoronaba agotado e incapaz de hacer frente a las ansias de libertad ciudadana. Otra instantánea, más antigua, refleja el momento en que una mujer es detenida, en este caso por reclamar el derecho a voto. Son dos lugares diferentes, dos situaciones distintas entre las que he encontrado un punto de conexión: Lo lejos que estamos realmente de tantas cosas y lo cerca que, por contra, pensamos que nos encontramos.
Hoy, el Portugal que fue no hace tanto símbolo de lucha, de rebelión, de futuro, acaba de dar un paso emprendiendo un camino ya realizado por otras sociedades europeas. A pesar de eso, sigue quedando mucho por hacer. Y no hablo ya de las grandes luchas por los derechos civiles, por las libertades públicas. Me refiero a las pequeñas cosas; a los hechos cotidianos que, poco a poco, van haciendo que los grandes cambios sean posibles ¿Cuántos desconocíamos que el aborto era un delito en el Portugal del 25 de abril, de la Europa del Bienestar? Yo, lo confieso, pensaba que el monte todo era orégano. Sin embargo, aquí al lado, a pesar del clavel que enmudece el cañón del fusil, las autovías, los hospitales, las escuelas, las librerías atestadas de volúmenes, los cafés y las tertulias... A pesar de todo eso, aquí al lado, digo, morían mujeres como moscas víctimas de abortos ilegales provocados por el prejuicio religioso, el político y, como siempre, la negación de la libertad individual. Aquí, al lado de nuestras casas, se procesaba a las mujeres por no poder ejercer un derecho elemental. Pensamos pues que la imagen de la sufragista queda ya lejos pero, sin embargo, no cuesta mucho encontrarla en nuestra civilizada burbuja. El paso que se ha dado es, por tanto, gigantesco aunque todavía no podamos guardar determinadas estampas en el baúl de los recuerdos.
Sí, decididamente hay que viajar e ir a Portugal.

jueves, febrero 15

Carta abierta a la Alcaldesa de Gijón de un francmasón

Transcribo aquí el artículo de Víctor Guerra, a quien tantas cosas me unen, y que apareció ayer, día 14 de febrero de 2007, publicado en el diario La Nueva España. Suscribo cada punto, cada coma, cada palabra, con un gran sentimiento de decepción ante esta "memoria histórica" de salón de baile que algunos y algunas exhiben en los últimos tiempos.




Carta abierta a la Alcaldesa de un francmasón


Estimada y querida alcaldesa de mi ciudad natal, te escribo esta carta abierta desde la serenidad que da el paso del tiempo, aunque no puedo negarte que el dolor queda dentro al comprobar cómo mi ciudad y mi alcaldesa han dado la espalda a la recuperación de la memoria histórica, ésa de la que tanto se presume en estos últimos tiempos y sobre manera por los socialistas. Desde aquí quiero agradecerle la ayuda prestada al acto que los francmasones del Gran Oriente de Francia tuvimos hace ya unas semanas en el cementerio del Sucu (Ceares) para la colocación de la placa homenaje y la ofrenda floral. Pero creo que un acto que contó con la presencia de exiliados e hijos de exiliados, llegándose a contabilizar a unas 110 personas que se desplazaron desde el sur de Francia, por sus propios medios y en base a sus particulares pecunios -por lo cual su estancia y actos no le han costado ni un duro al Consistorio, sino todo lo contrario, puesto que se sufragaron su estancia de tres días en ésta su ciudad- debía haber tenido, por tu parte, otra respuesta que una escueta llamada de tu gabinete de prensa.Tal vez pueda parecerte banal tal cuestión, pero el Gran Oriente de Francia está indisolublemente unido a esta ciudad, ya que las dos primeras logias que dieron vida a la masonería asturiana (1850-1871) estuvieron bajo los auspicios de esta obediencia, el Gran Oriente de Francia, organización que cooperó a la excarcelación de los responsables de la primera logia Amigos de la Naturaleza y la Humanidad (1850) cuando éstos fueron perseguidos por la monarquía absolutista española, como tantas otras veces.El Gran Oriente de Francia, como la potencia masónica liberal europea más importante, con más de cincuenta mil asociados, con una nueva logia en Gijón que desarrolla sus trabajos desde hace más de cuatro años y que lleva por título distintivo el de una de las mujeres más importantes de Gijón, la librepensadora Rosario de Acuña. Es una entidad que forma parte del tejido asociativo de esta ciudad y, por tanto, creo que tales cuestiones se merecían algo más que un escueto mensaje.El proyecto de la memoria histórica y la reconciliación que tu partido quiere, y que tú misma preconizas, tienen en este tipo de contestaciones el sello de su fracaso, porque ante nosotros y la ciudadanía las palabras y los actos deben tener una justa compenetración, y el desaire que ha sufrido el Gran Oriente de Francia, la logia «Rosario de Acuña», y los numerosos asistentes al citado acto de reconciliación y reconocimiento moral de aquellos hombres y mujeres que murieron por la democracia ha sido grande y desagradable. No sé cómo expresar mi enfado por tanto desprecio, no sólo por su parte y por parte del Consistorio gijonés, que no han podido o querido estar con los francmasones que subieron hasta el Sucu a realizar su peculiar homenaje, y máxime cuando tantos masones han sido miembros de su Ayuntamiento en tiempos pasados y aún siguen vinculados a través de las generaciones que hoy se sientan en el Consistorio, pues algunos de ellos, de derechas o izquierdas, están relacionados a través de abuelos o bisabuelos con los «hijos de la viuda». Ha sido también un fracaso el que asociaciones culturales y republicanas, representantes sindicales y políticos que fueron invitados no hayan encontrado el momento de cooperar al homenaje, que no sólo masones, sino que hijos y nietos de republicanos llegados desde Francia y de otras latitudes han hecho en el cementerio de Ceares. Parece que lo correctamente político en tiempos electorales pesa y mucho.Porque aún tengo en la retina paseos, comidas, homenajes con otras organizaciones referidas con la República, con las cuales teníamos menos relación salvo la sentimental e ideológica y, sin embargo, todos los esfuerzos fueron pocos. Por eso, querida Paz Felgueroso, como descendiente de francmasones, pesa el que tengas tiempo para dedicar a esas otras celebraciones eclesiásticas y, sin embargo, para aquellos otros que perdieron la vida o aquellos que tuvieron que rehacer su vida al otro lado de la frontera, y que hoy sus deudos guardan en su corazón un rincón para España, se vieran desasistidos no sólo de tu presencia, sino también de cortesía como alcaldesa de una ciudad como Gijón. Es en estos momentos cuando se ve la honorabilidad y la solidaridad de las personas y de las instituciones, aunque no a todas se las puede medir por el mismo rasero, pues la Junta General del Principado, con su presidenta, María Jesús Álvarez, recibió al menos al Consejo de la Orden del Gran Oriente de Francia, en justo reconocimiento de los valores que cada institución representa lo que es justo y lo protocolario en estos casos. Aun así, desde aquí, esta tribuna de LA NUEVA ESPAÑA de Gijón, que brindó toda su buena cobertura, damos las gracias por todas las atenciones recibidas y a las personas que nos acompañaron, lamentando las anotadas ausencias.

sábado, febrero 10

La caja de cristal

En los últimos meses percibo cierto interés en conocer qué hay detrás de una logia masónica o qué se hace dentro de ella; o bien, cómo explicar estas cuestiones superando los muros de los talleres y rompiendo con la imagen misteriosa, secretista y siniestra con la que se ha adornado a esta secular institución. Indudablemente corresponde al ciudadano de a pie -al que llamamos profano- plantearse las primeras preguntas; y a quien es masón o masona inquietarse por la realización de ese esfuerzo comunicador.
Todo hay que decirlo: no todas las personas que integran la masonería, trabajando en una u otra "obediencia" tienen la misma forma de ver las cosas; y en ese sentido, qué duda cabe, todos los puntos de vista sobre el particular son respetables.
Así, si hablo en este artículo de una caja de cristal, me refiero evidentemente a mis impresiones personales y a mi modo de entender este asunto tan especial, explicando con una leve metáfora qué tiene que suceder con nuestra institución y nuestro trabajo.
No estoy inventando la pólvora. Más bien incido sobre algo que ya existe en contraposición precisamente a una forma de hacer diferente, que también he conocido y que me parece anacrónica. Recuerdo las formas siniestras con que operaba, por ejemplo, la Gran Logia Masónica Asturiana. O el recato de la Logia gijonesa "Amigos de la Naturaleza y Humanidad" que se extinguió en silencio en el año 1999.
Formo parte del Gran Oriente de Francia, entidad que creo ha asimilado como ninguna otra la idea de la transparencia como un elemento básico para hacer útil a la sociedad civil actual el trabajo masónico. Hacer referencia a los actos organizados recientemente por la Logia Rosario Acuña en Gijón; o al homenaje que la Logia Heracles, en Málaga, realizará al general liberal José María de Torrijos en la Plaza de la Merced el próximo 17 de marzo; o los abundantes coloquios públicos y conferencias, como la de Oviedo de hace unos días, o el encuentro de Lille sobre "laicismo y espiritualidad", son ejemplos de una forma de comprender la masonería en la que la publicidad, entendida no como acercamiento de un producto a un posible cliente, sino como idea de transparencia y participación del colectivo ciudadano, forma parte de la naturaleza misma de cuanto se hace y de cuanto se es.
Debemos distinguir necesariamente a la hora de hablar de esta "caja de cristal" dos cuestiones bien diferentes: Por un lado, las logias no son algo extraño a la sociedad actual, como no lo fueron en ningún momento desde que se tiene conocimiento de la existencia de la masonería especulativa. Y eso se debe a que una parte del trabajo trasciende públicamente: existe una voluntad clara de trasladar una parte de nuestra identidad a los conciudadanos y conciudadanas con los que convivimos:_La masonería es sociedad. Pero de otro lado hemos de tener en cuenta que hay algo que no se puede comunicar, que no va a llegar nunca a los oidos o al corazón de terceros. El trabajo masónico tiene dos objetivos claros. Uno ya lo hemos citado: La sociedad. El otro es el masón en tanto que individuo; hay toda una experiencia de enriquecimiento personal difícil de comunicar. Se trata de una de esas vivencias que hay que sentir en la propia carne para poder comprenderla; y ahí es donde acaba la función de nuestra caja transparente.
Hay quien, bien por desconocimiento, bien deliberadamente, prefiere trabajar prescindiendo de toda idea de comunicación exterior. Ya decía antes que, buscada o no, es una posición tan respetable como la que aquí defiendo; sin embargo entiendo que una idea mínima de modernidad, de adaptación al medio en el que vivimos, pasa por una cercanía con nuestro entorno más inmediato: La sociedad que nos ha tocado vivir, lo que hemos creado, no es compatible con actitudes de otro tiempo. Asimismo, en el lado contrario, hay quien no hace otra cosa más que ruido en el peor sentido de la expresión, descuidando el necesario trabajo interior de los talleres y empleando el tiempo, bien en cuitas con terceros -algo muy habitual-, o en estratagemas diversas que nada aportan pero que halagan la vanidad del pequeño Napoleón que llevamos dentro.
Habría que analizar luego qué entendemos por comunicación exterior. Creo que, habida cuenta de los ejemplos que he puesto antes, se entenderá que el fácil recurso a las páginas web no es precisamente lo que entiendo por un componente básico para configurar esas paredes de cristal. Recuerdo que no hace tantos años una organización masónica publicaba en la prensa de Asturias un pequeño anuncio, un reducido recuadro de dos centímetros cuadrados en el que un diminuto compás y una escuadra, junto con un apartado de correos pretendían ser reclamo para interesados. Entonces no había internet y se recurría a los mecanismos conocidos. Pero hay cosas que son demasiado sencillas, que pueden contribuir en cierta medida a que se entienda mejor o peor qué hacemos en una logia, qué queremos hacer; sin embargo pienso que hay que actuar públicamente, sin miedo, recuperando nuestro pasado -verdadero patrimonio-, imaginando un futuro, aportando nuevas ideas, modernizando nuestra organización y adaptándola a este siglo XXI en el que hay tanto por hacer. Y todo eso sin descuidar el trabajo interno, ese que aporta la riqueza intelectual al masón o a la masona, no vaya a ser que al final todo sean paredes de cristal y al abrir la caja uno la encuentre vacía y hasta sin aire.

Siglas peligrosas

¿Ha reparado alguien en que las calles de Oviedo, Gijón, y otras poblaciones asturianas aparecen de un tiempo no muy lejano a esta parte llenas de pegatinas en las que se combinan los colores rojo y gualda, la efigie de Pelayo y un niño rubio y de ojos claros orgulloso de ser español? Se trata de una campaña del partido ultraderechista Democracia Nacional que ha chocado con la buena conciencia política de una gran parte de la ciudadanía: Los reclamos publicitarios aparecen mutilados, arrancados de cuajo de las paredes, inservibles a cualquier fin.



El otro día me avisaron de que entre los diferentes modelos que se han sacado para volver a resucitar los viejos fantasmas, hay uno que nos atañe. Sí, parece que los masones tenemos la culpa del cambio climático. Así lo dice la pegatina en custión. Atesoramos tantas claves misteriosas; tantos resortes e hilos, que hemos terminado por acumular los títulos de propiedad de las compañías petroleras y de las industrias más contaminantes que en el mundo son y han sido... Así que si este verano se empieza a sentir más calor del habitual, ya sabe todo el mundo de quién es la culpa.



Nunca me he preguntado qué ha sido de la extrema derecha española, caída en un cómodo anonimato desde que descarrilara el vagón del poder con la muerte del último dictador que hemos conocido en este suelo magullado. Más o menos he tenido siempre claro que las posiciones en la sombra resultan a menudo mucho más cómodas que los heróicos destacamentos en primera línea, y supongo que tras cuarenta años de nacionalcatolicismo alguien habrá llegado a la misma conclusión que yo. Pero esto sí me ha llevado, ahora que las cosas están tan crespas, a reflexionar sobre la conveniencia de que nuestro particular "Frente Nacional" aflore, abandone sus pseudónimos, y revele su verdadera y transparente identidad. En España no existe una extrema derecha declarada que arrastre un importante porcentaje de votos. Tengo la sensación -somos muchos los que la tenemos- de que la bestia inmunda permanece agazapada en alguna parte, quizá en el corazón mismo de la democracia. Aquí, ya se sabe, todos somos de centro.


No me preocupan las viejas siglas, ni su campaña de pegatinas. Menos me asustan cuando veo que el pobre mensaje es arrancado sistemáticamente de forma rabiosa y metódica. Y no me preocupan las nuevas siglas que van apareciendo: Hoy, por ejemplo, me he encontrado con un horrible cartel de otro pequeño partido de corte ultraderechista que anunciaba su nacimiento con la fotografía de un bebé ensangrentado y recién parido; este "novedoso proyecto" llamado Solidaridad y Autogestión Internacionalista es apoyado desde lugares como www.solidaridad.net . Se trata de otro engendro creado esta vez al amparo de una imagen de compromiso con los más pobres. Muchos de los que me leéis estaréis cansados de ver en ocasiones delante del teatro Campoamor, en Oviedo, o en la Plaza del Parchís, en Gijón, un grupo de jóvenes que, amenizando el asunto con música, distribuyen una publicación que se llama Autogestión; o inundan las paredes en Navidades con carteles recordando que mientras nosotros nos atragantamos en Nochebuena hay un montón de gente que se muere de hambre; o nos recuerdan la necesidad de Justicia Norte-Sur... ¿Quién puede oponerse a esto? ¿Quién puede pensar que tras este mensaje puede esconderse una ponzoñosa lengua bífida?


Pues sí, se esconde. Un pequeño repaso a la página web que indico nos ayudará a encontrar una extraña confusión entre religión católica, política y ataques al Gobierno actual del país. Y si le dedicamos un poco de tiempo veremos que hasta hay un pequeño apartado dedicado a la Masonería, y también alguna referencia a la Asociación de Propagandistas Católicos, de la que aquí nos hemos ocupado en alguna ocasión.


No; como decía no me inquietan ni las viejas ni las nuevas siglas. Al fin y al cabo termina siendo fácil identificar estos planteamientos totalitarios, en los casos descritos anhelantes de protagonismo, por mucho que se disfracen y utilicen como cobertura hasta las causas más nobles.


Pero pienso que sí debe preocuparnos no saber dónde están. Por dónde se mueven. Hacia dónde van. A mí me preocupa no saberlo y tener que conformarme con intuírlo. Y creo que la intuición, como decía antes, será compartida por muchos. Esta es la particular situación de España; tan diferente todavía a la de nuestro entorno europeo, pero donde se puede apreciar que el peligro real existe y subsiste, quizá de una forma tan sutil que el modelo seguido no se ha reproducido en ningún otro lugar. Sómos únicos hasta para vestir al diablo.

martes, febrero 6

Breve elogio de la blasfemia

Tenía en mente dedicarle unos pensamientos a las manifestaciones del fin de semana: la madrileña roja y gualda, con cruces de San Carlos como en los viejos tiempos, y la de Bilbao, armada de sotanas y delicadas voces; pero dejaré las ironías para otro momento mejor, pues hoy un buen amigo me ha remitido el comunicado del Gran Oriente de Francia en apoyo de los periodistas del semanario Charly Hebdo, que se sentarán en el banquillo de los acusados en breve.
Cada vez que me acuerdo de este asunto de las caricaturas de Mahoma, tan absurdo y ridículo, no soy capaz de evitar recordar la actitud de Carrefour en Egipto, que colocó en su centro de El Cairo un gran cartel en el que anunciaba que en aquel lugar no se vendían productos daneses ¡Sálves quien pueda!
Ahora, por publicar las mismas caricaturas, un grupo de periodistas franceses son el objeto de una querella que no persigue otra cosa que convertir en delito de blasfemia aquello que no es sino el puro y sencillo ejercicio de la libertad de expresión. Ahora, Carrefour, guardará silencio. El Gran Oriente de Francia, no: Ni calló entonces, ni calla ahora.
He titulado este comentario "Breve elogio de la blasfemia" pensando en los que se ofenden. Lo he hecho porque rechazo la blasfemia de forma tajante, pues aborrezco de cualquier ofensa a la íntima y privada libertad religiosa. Pero de la misma forma rechazo que esas convicciones personales e íntimas tengan la osadía o la intención de regir el comportamiento de los miembros de nuestra sociedad; o ambicionen cercenar lo que no es otra cosa que uno de los pilares fundamentales de la sociedad democrática. Por eso, no tengo otro propósito hoy que sumarme orgulloso al elogio de esa conquista que tanto ha costado a nuestra ciudadanía. Eso que permite que el pensamiento no se ahogue en los pasillos del miedo y surja, libre, orgulloso, alegre, impetuoso, para llegar a aquellos que quieran acogerlo. Éso que unos pocos, diferentes entre sí, pero aunados bajo las formas de la más vieja fórmula de dominación humana, llaman blasfemia.
Los que se van a sentar en el banquillo no son cuatro infelices irresponsables que han ofendido un credo religioso. Somos todos; aquellos que no creemos o creemos; aquellos que hablamos más o menos; que pensamos de una forma o de otra, o que, sencillamente, no pensamos. Somos todos, amenazados por una tiránica dictadura: el dogmatismo.
Elogiemos a estos reos, hijos de la razón, del siglo de las luces, de todos esos valores tan eternos que nos permiten vivir en paz, armónicamente; esos principios modernos sin los cuales el mundo que conocemos dejaría de existir; y sin los que ese mundo que todos soñamos cada día al levantarnos de la cama no se atrevería a abandonar el reino de los cielos. Sigamos soñando. Sigamos sabiendo qué frágil es el tesoro que se va a enjuiciar; porque mientras tengamos una clara conciencia de que podemos perderlo todo en cualquier momento, conservaremos la feliz virtud de la blasfemia.

sábado, febrero 3

El retorno de la masonería

Creo que este puede un buen sitio para difundir la opinión de Víctor Luis Álvarez, Presidente de la Asociación Memoria Histórica Asturiana, que publicaba en la edición de hoy, 3 de febrero de 2007, del diario La Nueva España, el artículo que transcribo. A título personal coincido plenamente en la reflexión que plantea, y que puede dar mucho que pensar cuando uno recuerda la presencia de la Alcaldesa de Gijón en la bendición de aguas de la Playa de San Lorenzo y, por contra, la lamentable ausencia institucional en determinados actos que no tienen otra finalidad que mirar hacia el futuro sintiendo orgullo de nuestro pasado. Parece que para eso se necesita valor; para otras cosas basta con agachar la cabeza.

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El pasado día 20 fuimos invitados por la Logia Rosario de Acuña de la masonería asturiana al acto de colocación en el «Paredón» del cementerio del Suco-Ceares de una placa en recuerdo de las víctimas allí asesinadas por la represión franquista. No habiendo entendido muy bien el alcance del acto programado avisamos a algunos socios de nuestra asociación con la intención de arropar de forma solidaria un acto que pensábamos que era muy minoritario. Nuestra sorpresa fue mayúscula al encontrarnos con un gran número de masones, ya que además de los asturianos estaban varios autobuses procedentes de Francia con masones franceses, muchos de ellos descendientes de republicanos españoles exiliados, entre ellos incluso existían asturianos con sus ancestros fusilados en el fatídico «Paredón» de Ceares. El acto realizado en las fosas comunes y en el «Paredón» fue sumamente emotivo y los discursos nos evocaron los tiempos en los que la política era una cuestión de ideas dentro de unos planteamientos éticos, no usuales en estos días donde en política impera el oportunismo más inmediato. Por ello escuchamos los discursos con sumo agrado, incluso los pronunciados en un francés tan académico y bien pronunciado que incluso nuestros lejanos recuerdos de ese idioma nos permitieron seguirlos casi en su totalidad. La presencia institucional la protagonizó el grupo municipal de Izquierda Unida, a su máximo nivel, sorprendentemente no hubo presencia institucional del PSOE en un acto tan relevante para nuestra ciudad, especialmente si consideramos que dentro de la delegación francesa venían figuras de muy alto nivel dentro de la sociedad y política gala. Desde nuestro punto de vista se trató como mínimo de una de falta de cortesía. Si fue un fallo de coordinación o un error de protocolo es censurable, pero disculpable, pero si se trata de un acto de repliegue ante la ofensiva guerra civilista de algunos medios, que braman las viejas consignas antimasónicas del 36, entonces nos encontraríamos ante algo mucho más grave. Cualquier persona medianamente informada sabe que cuando a través de la COPE las bocas de los Jiménez Losantos, Pío Moa o Cesar Vidal acusan a Zapatero de ser masón entre otras muchas mentiras más, lo hacen exclusivamente para revolver los oscuros posos que quedan en las mentes del franquismo sociológico, fruto de cuarenta años de mentiras propagandísticas. Por ello, si ante esa auténtica agresión mediática, el PSOE se encoge, se repliega y por el «qué dirán» no acude a donde debe estar, hemos de concluir que muy mal vamos por esas sendas.

viernes, febrero 2

Revisión de precios

El «Boletín Oficial del Arzobispado de Oviedo» publica en su último número la nueva tabla de estipendios y ofrendas que regirá en las parroquias de la diócesis asturiana durante este año. Los estipendios corresponden a la celebración de misas y las ofrendas a bautismos, bodas, funerales y entierros. En la tabla del presente año las tarifas registran un incremento del 4,5 por ciento, bastante por encima del incremento del coste real experimentado por los precios de mercado. Así, la misa ordinaria pasa a costar 8 euros, y 250 euros las misas gregorianas. Para el bautizo se estipulan 15 euros y 60 para el matrimonio. El funeral sin entierro cuesta 40 euros y con entierro, 75 euros. El entierro en distinta parroquia se fija en 35 euros. Los aranceles a aplicar por documento son los siguientes: expediente matrimonial, 22,30 euros, y certificado literal de partida sacramental, 11,48 euros. Los ingresos que las parroquias reciben por todos estos conceptos se distribuyen en tres partes: un 20 por ciento se destina a la propia parroquia y otro 20 por ciento al fondo común diocesano. El 60 por ciento restante se asigna al sostenimiento del clero.

La noticia que reflejaba esta tensión inflacionista en los precios eclsiásticos y que aparecía hoy en la prensa asturiana, venía amortiguada con otro titular: La Iglesia católica asturiana ha donado un millón y medio de euros en el año 2006 a la organización "Manos Unidas", entidad afín a la confesión, y que en principio trabaja por la erradicación del hambre y la pobreza en lo que conocemos como Tercer Mundo.

No pude menos que volver a acordarme de Evita Perón arrojando pesos a manos llenas por la ventanilla de un tren. Y digo esto por aquello sobre lo que tantas veces he apuntado acerca de la financiación de la Iglesia: ¿Por qué les cobran a los fieles católicos si ya estamos pagando todos los españolitos de a pie los estipendios y las ofrendas?

Habría que preguntarse cómo se ha de llamar a esta beneficencia hecha a costa del esfuerzo de todos. Lo publicado hoy revela, a mi modo de ver, una enorme contradicción de todo el sistema. Nada tengo que criticar respecto al destino de los dineros eclesiásticos; nada hay que decir más que alguna ironía sobre las fórmulas recaudatorias que se empleen con los propios fieles. Pero sí hay mucho que decir cuando todos somos los que en realidad pagamos esos desvelos caritativos; ese sustento del clero. Y mucho más hay que decir cuando se observa que no existe un control real sobre el origen, tránsito y destino de todos los ingentes recursos económicos de los que nunca más volveremos a saber. Es fácil ser caritativo cuando los dineros que se usan para tal fin no son los propios. Eso es realmente lo que está sucediendo, y ello a pesar de esa falsa imagen recogida en la prensa que apunta a una autofinanciación o a un esfuerzo solidario desmedido. No me tome nadie a mal este apunte: No soy capaz de olvidar a dónde iba a parar el dinero de muchas organizaciones misioneras ¿Alguien se acuerda del escándalo de Gescartera? Quizá aquel fiasco económico me marcó de por vida y me hizo más descreído de lo que era hasta ese momento. La culpa no es mía. Sean indulgentes.

Nuevo Amanecer: una historia conocida

Una casa de acogida a mujeres maltratadas dependiente de la Comunidad Autónoma de Madrid es gestionada por una entidad religiosa. En este caso, si no me equivoco, los Evangelistas son los beneficiarios del negocio llevado a cabo, seguramente y como en tantos otros casos, por amor al arte y al prójimo. Apréciese cierta ironía en la descripción anterior, especialmente en lo referente a la cariñosa estima hacia nuestros semejantes y a la gratuidad en el esfuerzo y entrega.
Estas cosas, que conozco bien, funcionan siempre de la misma forma: Ya se trate de discapacidades varias o de colectivos como el de las mujeres maltratadas, cuando no es la Administración la que gestiona directamente el servicio público - que al fin y al cabo es de lo que se trata - ésta tiene la feliz idea de encomendar el asunto a un tercero. Normalmente ese tercero es una organización dirigida por personas comprometidas con sus semejantes, con las ideas claras y con la voluntad firme; en otros casos, el colectivo en cuestión está administrado por individuos que necesitan, al menos, ser presidentes de la comunidad de vecinos en la que viven para conocer la felicidad. Esto abunda en gran medida y ahí fracasa el sistema de gestión indirecta en el que confía la Administración Pública, desbordada en tantas ocasiones, y que desperdicia recursos a mayor satisfacción de gerentes, vanidosos, y vivos, vivas y vivales que necesitan sus momentos de gloria, así como sentirse importantes llenando de paso los bolsillos con dinero público.

En el caso madrileño la organización evangelista Nuevo Amanecer acaba de apuntar su definitivo ocaso: denuncias por humillación a las usuarias del servicio, acoso y explotación laboral a las trabajadoras, vienen a marcar la puesta de un sol que apuntaba alto. Otra empresa, otro chollo, otra historia mal montada, barnizada además con la pátina religiosa y embebida del siniestro ánimo de cazar la subvención a costa de lo que sea. En este caso, las sacrificadas han sido, ni más ni menos, las mujeres a las que se trataba de acoger.

Y digo yo, ¿no hay en España comunidades religosas suficientes, de acreditado arraigo y prestigio, en las que apoyar la gestión de estos asuntos?


Tanto Estado del Bienestar para terminar de esta manera.