miércoles, mayo 30

Le petit Nicolás

Un buen amigo me envía desde Francia la fotografía oficial del nuevo Presidente de la República. Es una fotografía evidentemente modificada, quizá para adaptarla a una realidad que en breve se revelará inevitable.
Víctor Hugo admiraba a Napoleón, el primer emperador de los franceses que llenó de cráteres media Europa y fue una pesadilla para los absolutistas del viejo continente. A quien unos cuantos años después sería conocido como Napoleón III, el escritor francés lo llamó "Napoléon le petit", pues no heredó de su tio genialidad alguna sino un gusto discutible por la pompa y la circunstancia en un país que, todo hay que decirlo, tiene mucha predisposición hacia las ceremonias, los entorchados y encajes. Napoléon le petit, ya es conocida la historia, naufragó también entre cañonazos, en la batalla de Sedán, sin más pena ni gloria que haber dejado terminados los grandes bulevares de París y el edificio que Garnier ideó para la Ópera. Algo es algo.
Nicolás Sarkozy, la peor amenaza que la Francia laica ha experimentado en muchos años, viene arropado por un resultado electoral que no se puede discutir: El pueblo ha hablado. Pero el temor, la sospecha, conviven permanentemente con la soberanía popular; y yo temo y sospecho que todas las ínfulas quedarán, como siempre, en nada.
Sarkozy el grande dice que va a moralizar el capitalismo. Una incógnita se abre ante nosotros que, sabedores de lo que significa el capital, desconocemos a qué moral se refiere el nuevo Presidente de Francia. Y desconocemos más: ¿Qué cascabel es el que quiere ponerle este hijo de buena familia a don dinero?
Más de lo mismo. El Napoleón grande de Víctor Hugo lo definió muy bien pensando en uno de sus ministros y con una frase certera y demoledora: "Una mierda en un calcetín de seda". Tiempo al tiempo.

viernes, mayo 25

¡A votar!

Se acaba la campaña electoral. La inundación publicitaria termina en el día de hoy poniendo fin al agobio ciudadano del que tanto se ha hablado en estos días. Porque, nosotros, criaturas tiernas, somos un pueblo de paciencia delicada, que se agota con los discursos, las cuñas publicitarias de música heróica, estridente o ridícula, las promesas, los infinitos proyectos de los candidatos. Nos agotamos; llegamos al día de reflexión desfallecidos y algunos, con una supuesta mayor conciencia política, nos regodeamos en nuestra decepción por la imperfección de las tareas de gobierno y estamos decididos a castigar al sistema quedándonos en casa, tranquilos, aguardando a que a las ocho de la tarde se confirme el alto índice de abstención. No voto porque estoy cansado de crispantes y demagogos. No voto porque no se ha proclamado el socialismo universal. No voto porque esto no es una República. No voto porque no voto. No voto para que se enteren, para que sepan de mi cabreo eterno. No voto porque no me apetece...Eso es lo que algunos y algunas se repiten en su fuero interno.

Se ha olvidado muchas veces por los hijos y los nietos del sufrimiento lo que costó que España se llenara de urnas. España, por ejemplo, conquistó el voto femenino antes que Francia; pero la memoria es débil y, en ocasiones, la voluntad y el sentido común, inexistentes. Otros, sin embargo tienen una concepción práctica del voto, quizá porque tienen menos escrúpulos... En fin, resignación hermanos y hermanas, porque esos escrúpulos permitirán que las cosas sigan igual y nuestra progresista indignación calme nuestras conciencias: El que no se consuela es porque no quiere.

miércoles, mayo 23

El odio en el papel


Ayer, en el suelo de las limpias calles del centro de Oviedo, era fácil recoger el papel que reproduzco a continuación y que, en el averso y en el reverso contenía el mismo mensaje o, si se quiere, la misma insidia. Hoy, el panfleto podíamos encontrarlo ya en los buzones. Una mano misteriosa se había encargado de distribuírlo eficientemente.

Me parece que sobran comentarios; pero no puedo evitar recordar que ayer, nada menos que un ex-presidente de nuestro Gobierno, sacaba de su ataud al fantasma de la Guerra Civil Española y el peligro de la "institucionalización" de unos asesinos a los que él llamó un día no tan lejano "Movimiento Vasco de Liberación" ¿A quién le interesa que todo vaya mal? ¿Quién quiere que el río revuelto lo anegue todo? Creo que conocemos sobradamente la respuesta.

Esta sociedad en la que vivimos no puede construírse sobre mensajes como el que encabeza estas palabras; ni sobre las conciencias que idean este odio de papel; ni sobre los actos que quieren llevar el fuego a todas las casas y nos llenan de vergüenza. Nadie sobra. Pero ... ¡Hace falta otra derecha!

martes, mayo 22

No la hagas...

No la hagas y no la temas. Conocí el refrán en una ocasión en la que pude desquitarme con cierta mala uva de la afrenta que alguien me había hecho tiempo atrás. Sí, he de reconocer que entre mis múltiples defectos está la memoria de elefante y el "je n´oublie pas". No es que me reconcoma día a día con los sinsabores y los golpes bajos. Creo que ya tengo piel de elefante, o de rinoceronte. Son las deslealtades las que me quedan grabadas a fuego. Supogno que como a todo el mundo, aunque unos empleen una grado de resignación mayor que el que empleamos otros. Sinceramente creo que es un defecto con el que convivo. Désolé
No la hagas y no la temas. El refrán se puede aplicar a los que dicen que asistirían orgullosos a la boda de su hijo homosexual -eso que el alcalde del Partido Popular de Navia, el maleducado Manuel Bedia, llama literalmente "mariconadas"-, pero por otro lado impugnan ante el Tribunal Constitucional la ley que pone fin a siglos de discriminación y ninguneo. Cuanto escuché a Mariano Rajoy decir aquello de que él recomendaría a su hijo una "unión de hecho" me quedé de piedra. Y ya me convertí en hielo cuando no tuvo empacho, sosteniendo nerviosamente el bolígrafo entre los dedos para "dar bien en cámara", que el recurso de inconstitucionalidad se planteaba por aquello de que hablar de "matrimonio" entre dos hombres o dos mujeres no era muy constitucional.
No la hagas y no la temas. Calculan los sesudos del mundo, los que cuadran todo en números y estadísticas, que el diez por ciento de la población humana es homosexual. El mercado, eso que tanto gusta a las gentes "liberales" de nueva hornada, ya se ha dado cuenta y publicita y vende a un sector de consumidores con alto poder adquisitivo. Rajoy, sin embargo, no se ha enterado. No sabe que en las tiendas especializadas en festejos nupciales ya hay nuevas versiones para el par de muñecos que coronan la tarta.
No la hagas y no la temas. Buen cartel electoral este de Asturias, escrito en el idioma del país. Buena idea también la de no ayudar económicamente al compañero de la foto, del cual hoy no me apetece ni hablar.
Buen día a todos y a todas.

domingo, mayo 20

Los masones de Esteban Greciet

Esteban Greciet, con quien muchas veces me encuentro por Oviedo los domingos por la mañana, dedicaba hace pocos días unas reflexiones críticas y ácidas en La Nueva España a los masones de la Logia Rosario Acuña, que se han atrevido a publicar, nada más y nada menos, que una proclama en el periódico más leído de Asturias animando a participar activamente en las elecciones del próximo domingo. Deduzco por el tono de su artículo que el Sr. Greciet debe preferir los ecos abstencionistas pues, olividando el contenido del texto masónico, se ha perdido en disquisiciones variadas y en críticas a la candidata a la Alcaldía que presenta el PSOE, a la que parece considerar destinataria de las bendiciones del Gran Arquitecto, y que, por lo que se ve, no es muy de su agrado.
Se preguntaba mi respetado articulista cuáles serían las "opciones de progreso" que causarían satisfacción a los hermanos de esa Logia que, día sí, y día también, parece que va enlazando su existencia con aquella masonería que hubo una vez en España, con los pies pegados al suelo y que tanto molestó a las gentes de sable y sotana.
No he podido resistir la tentación de unir mis reflexiones a las del Sr. Greciet en torno a esos conceptos que cita: Progreso, laicismo, Democracia -así, con mayúsculas-. Y cierto es, como él dice, que en muchos casos las palabras disfrazan realidades contradictorias, aunque discrepo en que eso quiera significar que los conceptos son elásticos; más bien se trata en la mayor parte de los casos de una utilización fraudulenta de los mismos al servicio de algún sátrapa, o de alguna curia decidida a confundir los reinos sobre los que gobierna ¿A qué Democracia se referirán los masones? ¿Será la de la extinta R.D.A. la que les seduce? ¿Será el colorado populismo sudamericano regado con petróleo barato el que nubla sus peores instintos?
Es muy posible que, aunque el Sr. Greciet no lo haya pensado, exista todavía quien escribe la palabra Democracia con mayúsculas y exprese, no devoción, sino su cariño hacia ella tras haber vivido la última experiencia no democrática autóctona ¿la recuerda? Sí, me refiero a aquel reino que no tenía rey y que arruinó la vida a miles de españoles, encausados por un tribunal especial que procesó en España a más infelices que masones había en todo el continente europeo. Quizás, por elástico que se quiera dibujar el concepto, los masones hayan querido pensar en esta Democracia joven, todavía de huesos tiernos y que, seguro que en esto estamos de acuerdo, hemos de construír entre todos.
Los masones del Sr. Greciet también aman el laicismo. Lo decían el otro día en su solemne anuncio y también lo dijeron en Enero, en Oviedo, cuando organizaron una conferencia pública en el Auditorio pronunciada por Jean Michel Quillardet. Recuerdo que se titulaba "Laicismo y Democracia" ¿Y qué será el laicismo? ¿Tendrá algo que ver con una opción militante cuyo siniestro fin sea la eliminación de los católicos del juego político y social? Repaso mentalmente y no encuentro ningún ejemplo que ilustre este fatal propósito que sostiene el articulista de La Nueva España. Pienso en las hogueras y autos de fe y no veo a laicistas enfurecidos encendiendo las pilas de madera húmeda. A lo mejor me voy muy lejos en el tiempo, y estoy recurriendo a una "antigualla" histórica por la que ya se han pedido excusas. Entonces me vienen a la memoria esas fotografías en las que hombres de respetada jerarquía, hábitos y oropeles, levantan el brazo y cubren con el palio el lento caminar de un uniformado asesino y de su sonriente y arrugada consorte. Tampoco son los laicistas los que persiguen a los ciudadanos indefensos. ¿Será en el día de hoy que la laica turba descamisada amenaza a los católicos?: El Ayuntamiento de Oviedo compra con el dinero de todos pasos de Semana Santa y los regala a una cofradía; paga con el dinero de todos la iluminación de una Iglesia; hablemos de las exenciones fiscales, de los ingresos que por un concepto u otro recibe esta confesión privilegiada; hablemos también del llamamiento al voto de extrema derecha por parte de algún obispo... No, decididamente no nos encontramos ante signos sensibles de persecución ni de eliminación de los católicos de la vida política y social.
Lo cierto es que hasta que leí el artículo del Sr. Greciet yo pensaba que el laicismo identificaba la separación existente entre la cosa pública y las creencias íntimas y privadas de los individuos; esto es, que a nosotros, ciudadanos de a pie, nos gobiernen nuestros representantes, elegidos con arreglo a las reglas de juego que nos hemos dado, pero no los mulás, los rabinos, popes o sacerdotes de la confesión que sea. Creía, y sigo creyéndolo, que en este mundo de diferencias, todos los mulás del mundo, los rabinos, popes y clérigos han de poder creer, ejercer su magisterio y ser respetados por ello... Pero nunca gobernar, ni a mí ni a nadie, con arreglo a esas creencias asentadas siempre sobre religiones verdaderas. Pensaba, y sigo haciéndolo, que el laicismo implicaba neutralidad de los poderes públicos, respeto mutuo entre éstos y las confesiones religiosas, y no ingerencia mutua, ni directa ni indirecta. No puede ser nunca una religión la que defina qué es el matrimonio civil ni quiénes pueden ser los contrayentes. No puede ser tampoco un criterio religioso el que defina qué comportamiento es o deja de ser delicitivo; y ello por la sencilla razón de que son muchas las creencias, las ausencias de credo, las religiones; y todas ellas son igualmente dignas de respeto, sin que quepa que unas se impongan a otras y mucho menos que el Estado se entrometa en este complejo entramado.
Tampoco la noción de progreso que manejan los masones satisface al Sr. Greciet. Me da la impresión de que piensa que con el progreso ha sucedido lo mismo que con el liberalismo, que ha pasado de ser un término que cobijó a un nutrido grupo de ciudadanos comprometidos con las libertades individuales, en un mundo en el que éstas eran negadas y discutidas por una selecta parte de la sociedad, a dar un barniz de escaso brillo a las posiciones más reaccionarias y que encuentran en el mercado salvaje la solución a todos los males, cuando no en el dogmatismo religioso. Pero no, ni ha sucedido lo mismo, ni se trata de ninguna bandera de la que se haya apropiado nadie: Será progreso todo aquello que permita que el Sr. Greciet no pierda ninguno de los derechos que como ciudadano le corresponden, y que le hacen medianamente feliz en este mundo viviendo con arreglo a sus creencias; y será un avance mucho mayor el que exista la posibilidad de que otros ciudadanos también puedan administrar su dosis de felicidad, aunque ello se haga sobre la base de otras convicciones diferentes y el Sr. Greciet considere que son auténticos sofismas. Hay más opiniones que la suya y la mía, y entre todas se ha de construir este mundo.

miércoles, mayo 16

La imagen y las palabras

Otra vez me viene a la memoria ese sabio refrán universal por el que una imagen vale más mil palabras. Hoy me he encontrado con estas dos casi concatenadas, y una referencia a la posición de Mariano Rajoy, hecha pública ayer en León, favorable a la eliminación de la asignatura en proyecto "Educación para la Ciudadanía". No sé si existirá la suficiente consciencia de todo lo que nos estamos jugando en estos tiempos en España. No se trata ya de que haya hueco o deje de haberlo para expresar opiniones y pensamientos en nuestro país. Pero sí se trata de romper con el monopolio educativo que sobre determinadas cuestiones ha descansado siempre en el ámbito religioso, concretamente el administrado por la confesión católica. Algo falla en alguna parte cuando los partidos políticos que pretenden gobernarnos -o nos gobiernan de hecho- no son capaces de desprender la cuestión religiosa de sus discursos, gestos o actos, electorales o no, ni de evitar la influencia de algo eminentemente privado en la sociedad o en ámbitos tan delicados y sensibles como la educación.

sábado, mayo 12

Mexico: un paso importante

“Quien legisla a favor del aborto, quienes lo promueven y trabajan para hacerlo realidad, quien lo induce u obliga a la mujer a abortar, el médico, enfermera o persona que lo realiza, y la mujer que lo lleva a cabo reciben la pena de la excomunión” Así se pronunciaba recientemente la Iglesia mexicana reaccionando frente a la decisión adoptada por el poder civil, la Asamblea de Representantes de México Distrito Federal, que modificaba por amplia mayoría el Código Penal y dejaba de tipificar el aborto realizado dentro de los tres primeros meses de embarazo.

Me llamó mucho la atención el proceso seguido y estuve muy atento a él. El plantamiento que existía en el marco territorial del Distrito Federal se parecía mucho a la normativa española actual: No hay una ley de plazos como la que acaba de aprobarse ahora en México D.F., sino que no se castiga el aborto producido bajo determinados supuestos (violación de la madre, malformaciones en el feto o riesgos para la salud psíquica o física de la mujer).

El paso dado, importante en mi opinión tanto en lo que se refiere a los derechos de las mujeres como en la "desacralización social" en un país en el que la Iglesia es abiertamente, no una confesión religiosa, sino un poder terreno perceptible y amenazador, nos asombra a muchos. Aun recuerdo una conversación con una buena amiga acerca de las posiciones rupturistas y las posibilistas. Yo suelo inclinarme por las últimas; tengo mucha alergia a los sobresaltos y, además, como no aprecio que se den casi nunca las condiciones reales para los cambios radicales, suelo pensar, cuando hay un revolcón televisado, en aquello de que cambie para que todo siga igual. La política es el arte de lo posible. Mi amiga, sin embargo, me ponía de ejemplo lo que sucedió en España con el aborto, legalizado "de aquella manera" por un Gobierno de Felipe González que tuvo que enfrentarse en los años 80 a una verdadera tormenta, y que se acogió a los tres supuestos antes descritos para evitar el debate sobre el aborto libre dentro de unos plazos temporales. Pasado el tiempo, la sociedad española ya no es la misma que la de los años 80; y las clínicas privadas recurren a "la salud psíquica" de la mujer para practicar un aborto que en la mayor parte de los casos refleja una decisión personal y un ejercicio de la libertad individual femenina. Lo cierto es que la legislación española es insuficiente, superada por la realidad, pero sigue siendo útil y por el momento parece que no se plantea una necesidad de reforma sobre este punto, con lo que el posibilismo finalmente ha bloqueado una demanda asentada sobre un derecho irrenunciable de la mujer. Quizá por eso lo que sucede en México capital me parece tan asombroso; quizá porque la imagen que se nos envía tantas veces de América en general se identifica con estúpidos tópicos y no con la realidad, y porque han sido capaces de lanzarse a la piscina sin tanto miramiento.

México D.F., por otro lado, además de ser ejemplo a seguir, es un banco de pruebas para analizar las reacciones eclesiásticas, virulentas siempre, implicadas hasta el escándalo en los manejos y competencias políticas: Las amenazas de excomunión de Norberto Rivera ahí quedan como ejemplo; y quedan también como recordatorio las amenazas electorales realizadas por algunas organizaciones de esas que tanto abundan, voz de su amo, apolíticas y neutrales, que no cesaban de recordar a los representantes del PRD, el castigo electoral que recibirían si persistían en su actitud "abortista" a la hora de votar la reforma legal.

Ahora, el Papa de Roma se ha acercado a Brasil en uno de esos viajes que tanto llaman la atención a los redactores de los telediarios, para recordar también que se aplica la pena de excomunión a quien, desde el espacio político, aunque haya sido elegido por un colectivo que no examina las creencias religiosas y cuyo propio credo puede ser variado y tampoco entra en la competencia electoral, respalde o promueva normativas despenalizadoras del aborto. Es una lástima, una verdadera lástima, que el Jefe del Estado Vaticano no haya tenido tiempo para pensar que existen otras concepciones mejor fundadas y diferentes a la suya, e igual de respetables que la suya, relativas a la consideración del embrión como individuo biológico y persona. Y es un lástima que, pensando en México, Norberto Ribera, Cardenal, se haya olvidado de que en México se practica un millón de abortos clandestinos cada año, nada menos que el 30 % de los embarazos anuales, con lo que eso supone de mortandad entre las mujeres.

Termino recordando una imagen y un sonido. La imagen es la del Sr. Ratzinger en un sambódromo recomendando entre aplausos castidad a los jóvenes ¡en Brasil! El sonido es, cómo no, una voz escuchada en la radio de madrugada, perteneciente a uno de los representantes que votó la reforma penal mexicana: "Voto sí por el laicismo..."

¡Viva la Democracia!

Creo que por primera vez hoy, 11 de mayo, una logia ha publicado de forma expresa su posición en un medio de comunicación perteneciente a la prensa escrita asturiana, La Nueva España. Recuerdo todavía aquellos anuncios que hace ya unos cuantos años, en un pequeño recuadro adornado con un compás y una escuadra, promocionaban a la Masonería sajona y anunciaban la existencia de un apartado de correos. De la misma forma procedimos los que integrábamos la primera Logia Rosario de Acuña, con sede entonces en Oviedo, allá por el año 96.
Pero lo de hoy ha sido algo diferente. Transcribo aquí la voz de esta Logia, la mía, la que lleva el nombre de Rosario de Acuña, que da pasos pequeños, junto a otras en Alicante, Gran Canaria, Málaga, Madrid, Valencia, para un resurgir de la Masonería en España de la mano de una organización con una sólida implantación en Europa, como es el Gran Oriente de Francia, estrechamente vinculada a la sociedad de la que formamos parte y al compromiso con la Democracia y los valores que la sustentan y engrandecen, añadiendo a esa triple divisa histórica con la que se identifica a los masones, al laicismo, pilar básico sobre el que se asienta la libertad, la tolerancia y el respeto a todos.


Respetable Logia Rosario de Acuña
Gran Oriente de Francia


Históricamente la Masonería se ha caracterizado por su lucha en favor de la Democracia y el establecimiento de las libertades, que se manifiestan de modo privilegiado cada vez que el pueblo hace oír su voz en procesos electorales como el que se desarrollará el día 27 de mayo.
La Democracia es una conquista que ha de alcanzarse cada día. Así, intervenir en la vida pública y social es una obligación que nos atañe a todos, un deber ciudadano.
Por ello, la Logia Rosario de Acuña anima a toda la ciudadanía asturiana a participar en las próximas eleccinoes autonómicas y municipales.
Nosotros, los masones, respetamos todas las opiniones democráticas, pero respaldamos decididamente a quienes sostienen posiciones de progreso para nuestra sociedad, avanzan en el reconocimiento de derechos y la consolidación de las libertades públicas, considerando al laicismo como un valor esencial para la convivencia plural de las personas y el respeto a las diferencias. Concluimos esta carta abierta con la aclamación que cierra habitualmente los trabajos de nuestra logia: ¡Viva la Democracia!

jueves, mayo 10

La herejía emocional

Ayer en Gijón, el Arzobispo de Oviedo, Carlos Osoro, sacó del cuarto de los ratones al fantasma del miedo: España se rompe, se descompone; se afilan las rojas uñas y, seguramente, la telaraña masónica anda por ahí, sigilosa, enredando, y liando las conciencias de los monaguillos y de los buenos españoles.
Dice el Sr. Osoro que en nuestra querida casa se ha vuelto a la tesis rupturista, como antaño, y que peligra el consenso constitucional y la reconciliación. Seguramente que por eso, la Iglesia organiza esa gran peregrinación a Roma, o canonización industrial de mártires, muertos todos ellos en aquello que "ellos" llamaron Santa Cruzada. No dejo de preguntarme si entre esos mártires estarán también todos aquellos curas que mató Franco. Y no dejo de preguntarme también si el Sr. Arzobispo tendrá claro que aquellos que yacen en los fosos y en las cunetas de la España terrible, murieron apisonados por un golpe de Estado, por creer en un país diferente y por enfrentarse al fascismo.
Muchos somos los que queremos recordar. Sí, para recuperar ese pasado que fue borrado y difuminado con la ayuda de curas, obispos, arzobispos, gentes de correaje y orden; hurtado a nuestros abuelos y padres a base de hambre y miedo. Nos han educado tan bien que no tenemos ningún ansia de venganza. No es el odio el que nos impulsa: nos conformamos con que se dignifiquen las cunetas; con que las excavadoras no arrasen lo poco que pueda quedar en los cementerios; con que la dignidad no sea pisoteada; con que no se iguale a víctimas y a verdugos; esto es, a los que defendieron la democracia con los que la apuñalaron. No amenazaremos ningún consenso constitucional. Puede estar tranquilo el señor Arzobispo, que no llamaremos desde ninguna emisora de radio al odio entre españoles; ni utilizaremos tampoco las cadenas de televisión para sembrar el miedo al islam o a otras confesiones religiosas. No llegará el fin del mundo si ello depende de nosotros.
El Arzobispado de Asturias, según manifestó ayer su cara amable en los locales de la Escuela de Hostelería, organizará un sínodo para analizar, entre otras cosas, la situación actual de España. Se quiere, parece ser, convertir a cada católico en un crucifijo andante ¿Para qué?
Indudablemente resulta complicado hacer entender que no podemos convertirnos en ateos andantes, católicos vivientes, musulmanes volantes, judíos pedestres... Todo eso queda para el salón de nuestras casas ¿Tan difícil es respetar las convicciones de los demás o la ausencia de ellas? Puedo comprender que el señor Arzobispo quiera imitar la vida de Jesucristo para ayudar a cambiar este mundo. Hace mucho que Jesucristo dejó de ser imitado, y hasta me alegraría que la jerarquía católica volviera a reencontrarse con aquellos sabias sentencias con arreglo a las que el César recibía lo suyo y había reinos que no eran de este mundo correoso. Digo que puedo comprender que cada católico quiera imitar este o aquel ejemplo, pero no que eso se pretenda imponer como verdad absoluta a todos los demás, pues, en definitiva, es cuanto subyace en el discurso del polit buró eclesiástico desde hace muchos siglos.
A Osoro también le preocupa -según hizo público- «que se reconozca a quienes quitan la vida a los demás como interlocutores». Y a mí, señor Arzobispo. Pero esa es una cuestión que los ciudadanos tenemos que resolver en las urnas, no en las iglesias. Bien estaría en todo caso recordar cuál es el papel de la Iglesia a la que pertenece don Carlos Osoro en el conflicto vasco; y en el irlandés, por no irme muy lejos y quedarme en la vieja Europa. Como siempre, dos palabras, dos acciones y un discurso roído por el cinismo cuando no por la mentira.
La guinda la colocó en su alocución el Sr. Arzobispo al decir que en España el concepto de justicia se limita en ocasiones a la mera satisfacción de deseos. Se refería el Sr. Osoro a las recientes reformas operadas en la legislación civil española, con arreglo a las cuales las personas transexuales pueden cambiar su nombre en el registro civil sin necesidad de intervención quirúrgica, o las personas del mismo sexo pueden contraer matrimonio y adoptar ¡La Iglesia siempre tan preocupada por los asuntos de cama!
Es una verdadera lástima que desde la curia no se ponga el mismo empeño en evitar tapar con silencios y dinero el ingente número de escándalos sexuales, abusos de menores y un largo etcétera de canalladas. Pero la realidad es la que es y nuevamente nos encontramos con ese empeño por que los crucifijos andantes intervengan en la vida cotidiana de la sociedad civil: la confesión católica no tiene reparo, no lo ha tenido nunca, en calificar y juzgar instituciones jurídicas a las que es completamente ajena; en pretender decir a cada persona cómo ha de vivir la vida. Es la laicidad mal entendida de la Iglesia: El Estado ha de ser aparentemente neutral, pero también sostener a la confesión mayoritaria siempre y cuando sea la católica.
Carlos Osoro apostaba ayer en Gijón por la supresión de lo que él llamó "herejía emocional". Cuánto hacía que no escuchaba esta palabra. Ahora parece que ya se ha modernizado el entorno conceptual y la hoguera no es la primera imagen que nos viene a la mente, sino una muchedumbre de ciudadanos católicos inactivos, desanimados, que ven pasar los días entre comunión y comunión "sans rien faire". Frente a eso clamaba ayer el Arzobispo de Oviedo y para ello se ha convocado en definitiva el Sínodo que se celebrará en la capital de Asturias. Olvidan sin embargo que esa legión de herejes no podrá ya ser nunca un crucifijo andante: El peor enemigo de toda obra humana es el tiempo; y especialmente en algún caso, el siniestro adversario se cobija en la intransigencia, la ambición por el poder, la inadaptación a la realidad social cambiante y el dogmatismo.




Estampa de una verdadera y preocupante herejía emocional...

domingo, mayo 6

Libertad

Ayer conocí a Libertad. Quiso hacerse una fotografía conmigo al final del acto que la Logia a la que pertenezco realizó en Gijón, recordando a aquella mujer que, además de su nombre, ha dejado también un ejemplo de entrega y trabajo que anima e impulsa muchos de los pasos que vamos dando. El padre de Libertad fue uno de tantos alcaldes republicanos fusilados. Sus restos se encuentran en la fosa común de Gijón. Un instante de emoción en torno a un homenaje que la ciudad recupera. Un instante hermoso, de esos que quedan ya guardados en esa caja invisible donde escondemos los buenos recuerdos, aquello que vidrió un día nuestros ojos...
Libertad escuchó atenta todo cuanto se dijo. Atendió la palabra de Paz Fernández Felgueroso, alcaldesa de Gijón, que también estuvo presente y recordó para todos que aquel rincón pequeño, en el que una losa blanca cubre el sepulcro de Rosario Acuña, quedaron también depositadas las cenizas de su compañero, Daniel Palacio.
Saber que Libertad estaba allí, acompañando a una Logia, preguntándome por lo que significaba aquella "estola" que llevaba al cuello, recordando cómo su familia cuidó de las gallinas de Rosario Acuña en aquella casa suya abierta al gigantesco mar, hizo que por un momento mi cerebro volviera a recuperar las imagenes vividas en el mes de enero. Pensé en su padre. Pensé en la deuda que tenemos con todos aquellos gracias a los cuáles hoy estamos aquí; gracias a cuya lucha y empeño hoy yo puedo escribir, lamentarme, pensar, hablar, soñar... Recordé el homenaje que el Gran Oriente de Francia hizo en Gijón al comenzar este año.
Encontrar también a la alcaldesa en el antiguo cementerio civil, sabedora de que asistía a un homenaje hecho por masones a una masona, me hizo pensar también en las quejas que en alguna ocasión he dejado aquí expuestas, bien por ausencias dolorosas en unas ocasiones, o por presencias en lugares y actos donde yo consideraba que no debía estar. No me retracto de las quejas y no me arrepiento, pues las expuse con respeto, basándolas en mi pensamiento y ejercitando una libertad que me corresponde. Pero también es cierto que ayer estaba allí, a mi lado. Habrá quizás quien intente utilizar una fotografía que electoramente no es rentable para ella. Sin embargo lo importante es reconocer que en Gijón esta mujer ha dado un paso importante: representar en una instantánea fugaz el respeto mutuo de dos entidades diferentes: la soberanía popular de una parte; y de otra una sociedad civil, maltratada durante mucho tiempo, vestida por quienes la combatieron con los harapos del mito, la leyenda negra y la ignorancia.
Yo sé que hay y habrá durante mucho tiempo quien no querrá aparecer cerca de un francmasón o una francmasona; negar eso o permanecer impasible frente a ello es un disparate y una traición a nuestros principios y reglas de funcionamiento: existimos para cambiar las cosas y para nuestro propia transformación. El gesto de ayer de Paz Fernández Felgueroso, sin embargo, hará replantearse a muchas personas el falso fundamento que tienen sus creencias y prejuicios. Ni cuernos, ni rabo puntiagudo, ni olor a azufre. Siempre hay quien necesita meter los dedos en la llaga. A Libertad no le hizo falta.
Quiero darle aquí las gracias a los que nos acompañaron ayer. Hay un sentimiento especial de mi parte hacia Libertad; y también hacia Paz Fernández Felgueroso, Alcaldesa de Gijón, porque en esta ocasión ha estado donde debía. Ayer fue un día hermoso: El encuentro con el amigo que se marchó hace algo más de un mes y que pude volver a abrazar de nuevo; la compañía y la palabra de la genial abogada indignada con la casta formada por los letrados jóvenes; la emoción de mis queridisimos amigos del Cotayu; mi apóstata anarquista y excomulgada que nunca vota; mi navegante navegadora...
Ayer fue un día radiante, sí, pero no me olvido de los que faltaron: os eché de menos.

Recordar para seguir soñando


En mi Logia hay dos urnas de cristal en las que guardamos aquellos objetos que integran el pequeño patrimonio de obsequios, recuerdos y gestos cariñosos que a su vez van configurando nuestra modesta historia. Entre todos esas cosas hay una por la que nos preguntan muchos visitantes ¿Qué es esa piedra? C´est quoi ça? ¿Qué ye eso?
Sí. Se trata de una piedra traída de un Campo de Concentración, el de Vernet Arriège, en Francia, que fue visitado por un hermano del Taller. La trascendencia particular y evidente de la piedra radica quizá en que en Le Vernet estuvo prisionero José Artime, hasta que lo deportaron a Dachau. Pero la piedra también simboliza para mí el sufrimiento de la Masonería, compartido con tantos seres humanos, perseguidos por su forma de pensar o de vivir, por su etnia, cultura, sexo, orientación sexual, creencias religiosas o no creencias.
El Gran Oriente de Francia que yo conozco, ya sea en España, en Francia o en Armenia, además de imaginar un futuro siempre tiene una memoria viva vuelta hacia el pasado y el sufrimiento. Una organización centenaria como ésta, creada para el combate ideológico e itelectual, para la construcción de las personas y las sociedades, sabe que si no hay un ayer no habrá presente que vivir ni tampoco un mañana.
Existen también personas, ciudades, grupos humanos, que tienen también clara esta idea y que no se recrean en el pasado, sino que sienten como una obligación compartida el hecho de recordar y conocer qué fue lo que sucedió. Es una forma más de avanzar en esa búsqueda de la Verdad con el riesgo añadido de que, respecto a determinadas cuestiones, siempre habrá quien esté dispuesto a negar, a revisar, o a dibujar la historia de los pequeños libros de otra forma, para esconder los crímenes bajo la alfombra e intentar borrar el insano rubor que desata la vergüenza.
Ayer en Gijón, el Ateneo Obrero y la Amicale de Mauthausen-Gusen recordaron a los asturianos deportados a los campos de concentración nazis. Fue un acto sencillo, en un día luminoso, azul, abierto a este mar nuestro tan infinito y plano, como una eternidad antigua. Quizá por primera vez, las bandas y los collares también azules de los masones del Gran Oriente, sintieron el viento salino que azota los acantilados del Cervigón, justo encima de la casa que fue de Rosario Acuña.

miércoles, mayo 2

Las misas de Pablo Iglesias

Hace unos días recogía aquí una reflexión sobre la calefacción de la Parroquia de Caldones, pagada por los feligreses del lugar y celebrada con un agasajo al que asistieron dos concejales de la ciudad de Gijón. Me preguntaba acerca del porqué de estas mezcolanzas electorales, políticas y religiosas que tanto abundan cuando nos acercamos a la cita pública con las urnas. El otro día un querido hermano que me ha librado en los últimos días de unos cuantos dolores de cabeza, me comentaba indignado que la candidata socialista a la alcaldía de Avilés, otro pulmón económico y cultural de Asturias, iba a asistir a una serie de actos parroquiales en Llaranes. Hoy me ha llegado el enlace en el que se informa del evento. Una paella solidaria organizada por la Parroquia y una misa de campaña.
El Partido Socialista Obrero Español es, hoy por hoy, el único que puede hacer algo efectivo por la transformación confesional de nuestro país. Es el único que, en la izquierda, tiene capacidad real de gobierno y es el único que puede exhibir esa voluntad de cambio, avanzando hacia la implantación o consolidación del laicismo en nuestra sociedad. No me queda nada lejos el mitin que José Luis Rodríguez Zapatero pronunció en Rodiezmo dos meses después de ser elegido Secretario General y donde, por primera vez, se habló de una España culta y también laica.
Estoy convencido de que a la mayor parte del auditorio aquello de la cultura le entró por los oídos y le quedó dentro. No en vano el socialismo español, en su fundación, estuvo estrechamente ligado a la actividad educativa en las casas del pueblo, y a los programas reformistas de una enseñanza pública que, o no existía, o se concentraba en manos de la Iglesia católica. Pero de la misma forma estoy también seguro de que aquello de la España laica no lo entendieron muchos. Y la prueba de ello la tenemos en la actitud de algunos dirigentes que mezclan sus respetabilísimas posiciones y convicciones personales con actos públicos ajenos a ellas: Un alcalde no debe ir a misa a título de autoridad pública. Un candidato o una candidata a la alcaldía no debe mezclar sus actos electorales con actividades de culto confesional. Y un partido político mucho menos.
Vamos por muy mal camino si los discursos laicistas se quedan en palabras y los hechos contradicen a la teoría ¿Cómo podremos criticar que en ciudades como en Oviedo, gobernadas por una opción política diferente, el Ayuntamiento haga frente a un gasto de 180.000 € para comprar un paso de Semana Santa que luego se regala a una Cofradía? ¿Dónde está la diferencia entre unas posiciones ideológicas y otras si no se es capaz de respaldar con actos reales y efectivos los planteamientos teóricos?
Sería interesante recordar cuáles eran los planteamientos originarios del socialismo español en este punto. Lejos de ser anticlericales tenían una noción muy clara de cómo habrían de construírse las relaciones entre la sociedad civil y las confesiones religiosas. El anticlericalismo, el gran error, vino luego. Pero, al margen de recordar esto sería interesante que no se cometiera de nuevo otro gran error: Decir y hacer cosas contradictorias levantando el puño y llevando a Pablo Iglesias a los altares.
¿Qué pasará el día en que en Avilés haya una comunidad islámica electoralmente interesante? ¿O en Gijón? ¿Se mezclará también a los Ayuntamientos en el Ramadán y se cubrirán nuestras candidatas la cabeza? ¿Habrá que ir a las mezquitas a entregar rosas a los fieles? ¿O acaso ahí diremos que "esa es otra religión" y "no es la nuestra"? ¿Daremos entonces el espaldarazo definitivo a este sistema vigente, que consagra la existencia de religiones de tres categorías en función de sus relaciones -más o menos privilegiadas y financiadas- con el Estado y las administraciones públicas?