jueves, junio 28

Hacer el mal


Dice el Arzobispo Cañizares que aquellos colegios que incorporen en su surtido docente la nueva asignatura "Educación para la Ciudadanía", colaborarán de forma inexcusable en la propagación del "mal".
Ya estamos con el cuento de siempre: Ante nosotros vocean los que se encuentran en la posesión absoluta de la verdad; más allá de lo que ellos dicen, no existe la libertad de pensamiento, la de expresión, ni ninguna otra. No cabe discusión ni duda. Es lo que conlleva transportar el mensaje de la religión verdadera frente a todas las demás que, quién lo duda, son falsas. Nada nuevo bajo el sol.
Es esto lo que me hace traer a este hueco la viñeta de Forges del día de hoy, dedicada a estos clérigos que bien podrían llevar los tricornios , los correajes y hasta las cartucheras de ayer. Que cada cual saque sus conclusiones.

lunes, junio 25

Ejercicios

Llevo un fin de semana íntegramente "masónico". Reuniones por aquí y por allá; paciencia solidificada a base de someter tan apreciada virtud a una indescriptible sucesión de contrariedades... En fin, una experiencia que ya conozco y que he vivido durante varios años.
El caso es que al llegar me he encontrado con todo un cúmulo de fatalidades inundando las páginas de los periódicos: soldados muertos, la foto de la Sra Merkel y Durao Barroso amorosamente unidos en torno a un ramo de rosas, celebrando la resurrección de la Europa polaca... Y entre tanto desastre un breve artículo de Manuel Vicent que no tiene, a mi juicio modesto, ningún desperdicio. Bonne lecture!

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Los ejercicios espirituales de Ignacio de Loyola constituyen un monumento a la psicología humana. Tienen un amplio espectro: sirven lo mismo para que confiese un preso su delito, para que la derecha gane las elecciones y para que la izquierda vaya al cielo. El primer día de retiro, en la penumbra de la capilla, con el rostro iluminado por el flexo abatido, el director habla de la muerte. Con todo lujo de detalles describe los estertores de la agonía, el dolor, la asfixia, el terror ante el inminente juicio de Dios. Después se demora en la putrefacción del cuerpo en la tumba. Ese cuerpo que tanto adoras será pasto de los gusanos. Jugueteando con la correa del reloj, el director te recuerda que también a esa muchacha tan linda, de la que estás enamorado, las larvas acabarán por roerle las entrañas y te obliga a imaginarlas entrado y saliendo por su boca y su nariz. Los ejercitantes pasean por el patio meditando en silencio. En la plática siguiente el director habla del infierno como castigo de los pecados y continúa dándole más vueltas de rosca a la conciencia. Toda la eternidad llena de alaridos dentro el fuego eterno alimentado por el azufre. ¿La eternidad? Si cada mil años una hormiga diera una vuelta al mundo, en el momento en que el planeta se partiera en dos por la presión de sus patas, ése sería el primer segundo de la eternidad. Cuando ante semejante panorama uno se halla sumido en la desesperación, de repente, comienzan a tocar a gloria las campanas. El director abandona la cólera divina y con una sonrisa de leche te asegura que si te arrepientes de tus pecados, entrarás en el cielo rodeado de ángeles para comer eternamente tortas de miel y mazapán. Este vuelco psicológico es el mismo que usa la policía en los interrogatorios más duros. Se baja al preso a un sótano, se le aplican tormentos durante toda la noche y cuando ya está hecho un guiñapo, a la salida del sol llega el policía bueno, se enfrenta a los torturadores, pone una mano amigable en el hombro del preso y le ofrece un cigarrillo y un bocadillo de tortilla. El preso rompe a llorar y confiesa todos los crímenes, incluso los que no ha cometido. Este mecanismo también se utiliza en política. A lo largo de la legislatura, la derecha en la oposición se permite toda clase de insultos y golpes bajos con tal de derribar al gobierno socialista. Cuando su dureza ha llegado al extremo, cerca ya de las elecciones, pone fin a la bronca, se presenta como partido moderado y le votan los centristas. Ignacio de Loyola era un genio.

martes, junio 19

Borrachos y borrachas

En la Prensa del día de hoy me encontré con una carta, breve, discreta, en la que se recogían una serie de razonamientos certeros y contundentes que me gustaron y que, sin mucha dificultad, me llevaron a pensar en lo difícil que es hacer que este mundo y todo cuanto habita en él sea, de una vez por todas, "mixto". Sí, "mixto" con todas sus consecuencias hasta en los espacios más sagrados, en los más racionales, en los más solemnes.


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Se me pone un nudo en la garganta cada vez que en el metro me topo con la recién estrenada campaña del Ministerio de Sanidad sobre el consumo de alcohol en los jóvenes: él, reclinado en una silla y semiinconsciente, sosteniendo el vaso de litro. "El doble de ridículo", reza el eslogan. Ella, quieta en la pista de baile, con un cubata en la mano y la mirada y el gesto perdidos: "El doble de vulnerable", reza el eslogan. No se me ocurre otra interpretación que la de que la "vulnerabilidad" de la chica remite a la posibilidad de que sea agredida sexualmente, de que alguien "abuse" de ella aprovechando su estado de embriaguez.
¿Por qué una campaña para prevenir el alcoholismo entre los jóvenes gira en el caso de ellos en torno a su imagen pública ("no debes parecer ridículo"), mientras que en el caso de ellas lo hace en torno a las potenciales agresiones sexuales de que pueden ser objeto? ¿Cuándo narices se nos va a meter en la cabeza, ¡maldita sea!, que aunque una mujer se exhibiese desnuda en mitad de una plaza llena de varones rebosantes de hormonas nadie, absolutamente nadie, tendría el menor derecho a ponerle un solo dedo encima en contra de su voluntad? Si la mujer se hallara bajo los efectos del alcohol o de cualquier otra sustancia, la agresión sería más condenable aún, si cabe.
El mensaje de la campaña no sólo naturaliza el peligro (en vez de criticarlo), sino que resulta culpabilizador ("si no te hubieras emborrachado..."). Entre esto y "la falda demasiado corta" de algunas sentencias judiciales la línea es delgada, demasiado delgada. Me pregunto cuándo podremos las mujeres cogernos un buen "pedo" sin tener que pensar en nuestra integridad física. Estaría encantada de tener que preocuparme por no parecer ridícula.

Laura Vázquez Martí. Madrid

domingo, junio 17

Vergüenza en Inglaterra

El siguiente texto me ha sido remitido desde Francia en un correo electrónico; no sé si causará a quienes lo lean el mismo estupor que a mí, pero aquí lo dejo para demostrar que la capacidad de asombro o la de asumir la vergüenza ajena, pueden no conocer límite.
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VERGUENZA EN INGLATERRA

5 de Junio de 2007. Monette B.- Esta semana en Inglaterra todos los programas relativos a la conmemoración de la Shoah (el genocidio cometido por el régimen nazi) fueron retirados de algunos centros escolares con la exusa de que los mismos podían "molestar" a la población musulmana que niega la existencia de tal genocidio.
Esta es la señal de la inminencia de una catastrofe que progresivamente se cierne sobre el mundo; un testimonio alarmante de la dejadez con la que algunos países actúan.
Han pasado sesenta años desde el final de la Segunda Guerra mundial en Euopa. Este mensaje circula con el fin de agrupar diferentes eslabones de una cadena en memoria de los seis millones de judíos, veinte millones de rusos, diez millones de cristianos, mil novecientos sacerdotes católicos... que fueron asesinados, violados, incinerados, muertos de hambre y humillados por aquellos que decían buscar "otro camino".Hoy más que nunca, con los esfuerzos de Irán y otros países que han declarado que la Shoah es una "leyenda", resulta imperativo hacer cuanto sea necesario para que el mundo no olvide nunca.
Este mensaje ha de llegar al menos a cuarenta millones de personas.
Únete a esta iniciativa y ayuda a la difusión de este mensaje.

Símbolos y gestos

Ayer, sábado, pude ver la mesa presidencial del Salón de Plenos del Ayuntamiento de Gijón. Algún corto de vista pensará que me voy a extasiar hablando de mi ciudad natal, pero creo que nunca he pecado de tener un espíritu excesivamente localista, esa enfermedad hija del cainismo y tan extendida por todas las comunidades de la Tierra Media.
En la última ceremonia de recuerdo a Rosario Acuña organizada por la Logia a la que pertenezco, la Alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, me invitó a pasar por la casa consistorial para ver la mesa del Salón de Plenos. Ayer pude ver esa mueble, algunos de cuyos elementos están tallados en torno a los años veinte.
Ayer fue el día en el que la nueva corporación de la ciudad en la que se encuentra mi Logia comenzó su andadura oficial tras las últimas elecciones municipales. Después de recorrer el Muro pensando -ayer fue un día de mucho pensar en el lugar donde suelo hacerlo: al lado del mar- pude saludar a la Alcaldesa. Me decía un buen amigo de Rotterdam que para la Masonería Liberal de Asturias existían varios momentos clave producidos a lo largo de este año: El homenaje organizado el 5 de mayo a Rosario Acuña; la llamada pública a la participación en las elecciones del 27 de mayo hecha por mi Logia; y la asistencia a la toma de posesión de la nueva corporación municipal gijonesa. Yo añadiría tambien el conjunto de actos celebrados en Oviedo y Gijón en Enero de este año. Pero entiendo muy bien lo que mi buen amigo me decía pues, por primera vez, se ha dado un paso decisivo para la "normalización institucional" de una Logia.
Es cierto que hay formas de hacer muy diferentes; todas ellas respetables. Pero no lo es menos que existió un día un modo de trabajar, de hacer, que en este momento se recupera: todo un método en el que se conjuga tanto la reflexión como la implicación exterior, participando en la vida social de los lugares en los que asentamos nuestras columnas. Ningún ciudadano es ajeno al gobierno de la cosa pública. La pequeña Logia a la que pertenezco, tampoco. Eso pensaba ayer cuando la Alcaldesa de Gijón me enseñaba la mesa: a un lado, en el izquierdo, se apiñaban útiles de trabajo y construcción . En el centro, el inevitable rey Don Pelayo; una talla añadida en los años cincuenta. A la derecha, un globo terraqueo se sostenia apoyado en varios útiles de construcción entre los que destacaba un compás. Todo un símbolo; también todo un gesto.

sábado, junio 16

Gran Oriente de Francia

Me he encontrado felizmente con este video que ilustra una breve, brevísima reflexión sobre el Gran Oriente de Francia y el Encuentro Internacional Masónico que ha organizado en la ciudad de Estrasburgo.
La elección del lugar no ha sido casual. Probablemente Estrasburgo es uno de esos delicados vetrículos del corazón Europeo; y el encuentro no tenía otra función que la de animar los latidos de una gran nación que todavía no ha encontrado el momento oportuno para su nacimiento.
De las muchas diferencias que marcan la existencia de las distintas Obediencias continentales, probablemente estemos asistiendo a una de las más relevantes: la preocupación por la construcción europea; la decidida y descarnada vocación europeísta de una Obediencia masónica volcada sobre la sociedad de su tiempo y capaz también de imaginar un futuro.
Construir Europa es unos de los grandes sueños; es, como dice Jean Michel Quillardet, el sueño anhelado de cada pequeño y gran Taller de la Obediencia.
La creación de un Observatorio en el que participen las diferentes organizaciones masónicas europeas, ha sido una de las aportaciones que el Gran Oriente de Francia acaba de hacer. Desarrollar un trabajo conjunto sobre cuestiones candentes como el laicismo, la Justicia internacional, las relaciones Norte-Sur o la inmigración, y hacer que esa visión compartida llegue a la Comisión Europea, podrá parecer a algunos una colaboración con la fría maquinaria burocrática de las instituciones comunitarias. Pero lo que se acaba de hacer; lo que se hace cotidianamente en las Logias del Gran Oriente de Francia, aspira sencillamente a colaborar en la construcción de un futuro en el que la Demcracia sea la regla común en torno a la cual se organice la convivencia de las sociedades del viejo continente.

jueves, junio 14

Cuando se posee la verdad


Cuando se posee la verdad, uno puede perseguir al prójimo sin que haya lugar para la duda o cabida para las voluntades tibias. Los espíritus blandos no tienen otro destino que consumirse en el fuego eterno, o pudrirse en su propio silencio. No existe espacio que pueda ocupar el defecto. Todo se construye en torno a lo que se entiende como propia virtud y la intolerancia se abre camino con una facilidad pasmosa. Luego, tras la teoría, viene el disfraz. Llega la espesa teología y los ricos modales, moldeados por delicadas voces aflautadas y manos de fina y blanca piel, a todas luces inofensivas e incapaces de causar un daño aparente.
Hoy ha vuelto a suceder una vez más. De muy buenas maneras el Vaticano ha hecho un llamamiento a la cristiandad condenando a Amnistía Internacional por tratarse de una organización abortista. Los cristianos, supongo, tendrán que abstenerse en adelante de cooperar con esta entidad que, en su momento, ha contemplado la posibilidad de que las mujeres violadas puedan abortar. Ese ha sido el crimen.
No hay discrepancias. No existe otra concepción del mundo, de la vida; no puede existir cuando se posee la verdad. Nada hay relativo. No puede haber el mínimo resquicio para la duda cuando se pregona a los cuatro vientos la buena nueva, la nueva de siempre, por los siglos de los siglos, amen. Es el absolutismo dogmático. O si se quiere el dogmatismo absoluto: El mecanismo más antiguo de dominación ideado por el ser humano para la anulación de las voluntades y el sometimiento de los cuerpos.
Desde hoy, Amnistía Internacional tendrá un enlace privilegiado en esta ventanita abierta al espacio. Saludos, Santidad.

Hace treinta años

En octubre de 1976 Adolfo Suárez, sucesor del último presidente del Gobierno nombrado por Franco -Carlos Arias Navarro-, conseguía que los viejos Procuradores de Cortes aprobaran la Ley para la Reforma, que despejaba en España, de forma definitiva, el camino para la celebración de las primeras elecciones libres desde la desaparición de la II República. Mañana se cumplirán treinta años de aquella primera consulta popular de nuestra recuperada Democracia, escrita así, con mayúsculas.

Recuerdo los días previos a aquellas elecciones. Me acuerdo de los coches con altavoces arrojando propaganda. También me acuerdo de las pequeñas tertulias familiares que se organizaban en mi casa y de los mítines, que volvían a hacer furor en aquel pequeño hogar a pesar del tiempo pasado y de los relevos generacionales. Creo que fue mi bisabuelo, del que alguna vez he hablado aquí, el que fue corriendo a escuhar a Dolores Ibarruri, La Pasionaria.

También me viene a la memoria el momento de la votación. Mis padres me dejaron jugando en el parque de La Serena, en Gijón, entonces una gran plataforma de hormigón con algún banco desvencijado que pasaba por zona verde del barrio del Llano, exhibiendo un césped triste, ajado y marrón, rodeado por un bordillo en el que había clavados unos aros metálicos, oxidados, que se enlazaban sucesivamente, formando una especie de cadena hecha con medios eslabones que le servían de protección; y también había un guarda, uniformado como un gran armario gris, provisto de un largo palo de madera, y que hacía su ronda en las cercanías de una fuente de hierro pintada de amarillo, próxima a las Casas de los Maestros, con un chorrito flojo y escaso: los niños poníamos el dedo, obturando la salida, y el agua salía a presión bautizando a todo el que pasaba. Así me encontraron mi padre y mi madre al salir del primer colegio electoral que habían conocido en su vida. Creo que yo me llevé un cogotón, la Pasionaria el voto de mis bisabuelos, y Felipe González el voto joven de mis jóvenes padres, señales inequívocas todas ellas de que en España algo estaba cambiando.

martes, junio 12

Los pies de Mariano Rajoy

Teniendo en cuenta cómo ha terminado la entrevista que el Presidente del Gobierno mantuvo en el día de ayer con Mariano Rajoy, reproduzco aquí el artículo que Joaquín Calomarde, ex diputado del Partido Popular, publicó el pasado día 8. Me ha parecido muy interesante.
La anterior referencia reciente que había encontrado relativa a Rajoy, y que había despertado mi interés fue esa fotografía terrible y mal intencionada en la que al líder de la oposición enseñaba al público sus calcetines roídos. Me acordé del hombre que no se atrevió a decir en público cuánto ganaba. No le llegaba ni para calcetines ¿Qué pensará la pensionista que le preguntó a Rajoy por su sueldo el día que le vio los calcaños a través de las transparencias?
La verdad es que pienso que a pesar de los consejos de Calomarde; a pesar de las sonrisas y del suspiro de alivio que se ha podido escuchar en media España, no me fio de alguien a quien se le han visto tanto las espuelas en los últimos tiempos. Los sonidos, los gestos, las marchas triunfales, quedarán en mi memoria durante muchos años para recordarme cuánto necesita esta España de eso que llaman "derecha", pero no "esta" derecha que exhibe impudicamente sus abrigos de visón. Nosotros lo que necesitamos es otra cosa, aunque, por favor, que no se parezca mucho a Sarkozy.
Escribo pensando en la paz y en la guerra cobarde de unos pocos en mi país; en los que pueden morir o quedar rotos como un cristal; en los que desean que la paz no la traiga éste o aquél, computándola como un rédito electoral. A mí no se me olvida la contabilidad aplicada. Escribo pensando en las libertades que no tendran quienes sufran el miedo por escribir, por hablar, por pensar. Escribo pensando en lo diferente que podría ser todo si nada volviera a ser como fue.
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Carta abierta de Calomarde, ex diputado del PP, a Rajoy



El lunes se entrevistará con Zapatero: déle su apoyo y el del PP en la lucha contra ETA


Distinguido Sr. Rajoy: Le escribo esta carta abierta sin el menor resquemor personal , y menos aún político. Lo único que lamento es que lo que voy a exponer, no pudiéramos haberlo comentado en la última entrevista que le solicité, antes de mi marcha del Partido Popular, y que Vd, por las razones que fuesen, no me concedió. Lo lamento.

Sr. Rajoy: Vd. es el presidente del PP, un partido democrático de centro-derecha, que representa la voluntad electoral de diez millones de españoles , aquellos que libremente decidieron situar a su partido y a Vd. como su presidente, en la oposición mayoritaria del Congreso de los Diputados. Desde los primeros momentos en que pude hablar con Vd, y han sido varios, le expuse, y Vd. coincidía aparentemente conmigo en la necesidad de centrar el Partido Popular y de llegar a acuerdos de Estado con el Partido Socialista en materias tales como el terrorismo. Sobre esto quiero hablarle en esta carta pública.

Lo hablamos juntos
Vd. sabe, porque lo hablamos juntos, de algunas gestiones privadas que realicé junto con un destacado dirigente del Partido Socialista, a fin de intentar posibilitar una entrevista entre Vd. y el presidente del Gobierno durante las pasadas Navidades. Y también sabe lo que debatimos por teléfono al respecto, y Vd. me manifestó su interés y la necesidad política de establecer caminos de diálogo y de colaboración en los grandes asuntos del Estado con el Gobierno, tal como eran, y hoy siguen siendo, la política antiterrorista y el modelo territorial del Estado.

De nuevo, la amenaza terrorista

Pues bien, Sr. Rajoy, hoy vivimos los españoles una nueva y delicada situación política que tiene como protagonista, desgraciadamente, de nuevo la amenaza terrorista de ETA. Vd, el próximo lunes, se entrevistará de nuevo ( y en sí mismo esa es una buena noticia política ) con el presidente del Gobierno, Sr. Zapatero, para intentar plantear la posibilidad, por enésima vez en esta legislatura, de un acuerdo en torno al terrorismo. Le deseo lo mejor.

Vd., Sr. Rajoy, suele decir, que quiere mirar al futuro. Magnífica actitud. Hágalo. Tiene usted una renovada oportunidad de desligarse de algunos de los elementos más anómalos y perjudiciales para el propio PP y para sus legítimos intereses políticos, tal y como son los extremos que tratan de pinzar su intento de centrar el PP desde hace tres años.

"Vd. los sufre a diario"

Vd. los conoce mucho mejor que yo, y los sufre a diario. Parece que mejor que a otros, ciertamente. Vd. se ha definido siempre como un político pragmático y moderado. Siempre le tuve por tal, y Vd. sabe perfectamente, las opiniones que manifesté al respecto y por escrito durante mucho tiempo a lo largo de esta legislatura. Pues bien, Sr. Rajoy, creo que debe hacer un esfuerzo real , y no sólo retórico, en esta ocasión por llegar a un acuerdo verdadero con el presidente del Gobierno en materia antiterrorista. Déle Vd. su apoyo personal y el del PP en la lucha contra ETA. Olvídese del anteayer, de las descalificaciones, del "tú me dijiste. Y luego no cumpliste lo que me dijiste. Y tú más, que vas pregonando por todo Madrid, que soy un bocazas".

Dramático momento

Olvide todo esto, Sr. Rajoy, olvídese de los cantos de sirena de esa derecha extrema que le tiene a usted atenazado en el seno de su propio partido y, con su leal opinión por delante, faltaría más, con los argumentos políticos que Vd. desee exponer, trate de llegar a un acuerdo con el Gobierno en este dramático momento de la vida española: sea leal ( como lo fuera con Vd. cuando era vicepresidente del Gobierno, el entonces líder de la oposición socialista y hoy presidente del Gobierno) , democráticamente leal con el Gobierno y muestre a los españoles todos, también a la inmensa mayoría de los votantes de su partido, su talla como jefe de la oposición y como posible presidente de un próximo Gobierno.

"Es de tal gravedad…"

Tiene Vd. derecho a exigir al presidente de España claridad y lealtad con la oposición. Es cierto. Pero no lo es menos, que la oposición que preside, debe esa misma lealtad, no sólo al Gobierno, sino al Estado, al Estado constitucional. Olvide Sr. Rajoy, a esa prensa y a ciertos voceros tan próximos a Vd. que ahora defienden la urgencia de la dimisión del presidente del Gobierno y la convocatoria anticipada de elecciones. Sabe, como yo, que en este momento, sólo la ignorancia, cuando no la ignominia, pueden justificar que se utilice a ETA para dictar el calendario político de la democracia española. Es de tal gravedad que Vd. no podría lógicamente compartirlo como demócrata y como presidente del principal partido de la oposición.

Por el bien de España

Ya termino: le deseo lo mejor, Sr. Rajoy, por el bien de España, por la tranquilidad de los españoles y porque su formación política merece un destacado lugar en la democracia de hoy y de mañana. Le animo, por último, Sr. Rajoy, en esta hora, a no anteponer sus intereses electorales más inmediatos por encima de la estabilidad y la necesidad de concordia y convivencia desde la libertad y frente al terrorismo. Es la tarea conjunta, que desde la lealtad institucional y política, Vd. tiene la obligación democrática de ofrecer al Gobierno. Del modo, naturalmente, que Vd. estime conveniente, con inteligencia y sentido profundo del Estado. Atentamente.
Joaquín Calomarde

domingo, junio 10

La espiral y la vergüenza

El escándalo conmueve las entrañas de Europa. Atrás han quedado, parece, los tiempos en los que los espectros helaban la sangre de los buenos burgueses, atemorizados por aquellos monstruos que surgían del sueño de la razón de unos cuantos desarrapados. La Europa de nuestros días tiene que asistir humillada a un espectáculo denigrante. La vieja Europa que, según aquel estadista español que terminó dejándose melena, estaba próxima a desaparecer, es sustituída ahora por esta otra, nueva, ultraliberal, neoconservadora, religiosa, dogmática, dispuesta a servir a los intereses del amigo americano, ése que te señala con el dedo y te dice "tú, ni te muevas".

El Consejo de Europa acaba de arrancar otro pellejo más a esta lacrimónega cebolla que empezó a pelarse antes del once de septiembre. Sí, muchas personas encuentran en el criminal atentado sufrido por la ciudad de Nueva York el origen de todos los males, de los ataques y de las defensas, de las hambres y las ganas de devorarlo todo. Pero pienso que el origen es anterior aunque la memoria selectiva y la capacidad pictórica de los medios de comunicación de masas, repitan hasta la saciedad esa imagen de fuego aéreo arrasando la lorquiana aurora levantada sobre cuatro columnas de plata.
En la larga cadena de desigualdades y de injusticias; en la ambición desmedida con la que se alimentan las nuevas dictaduras, más sofisticadas y discretas que las viejas, pero igual de crueles, puede encontrarse el huevo del que nació este pollo de patas largas, desplumado y hediondo. La memoria reciente permite recordar con claridad los escombros humeantes de las torres gemelas y lo que sucedió después: Afganistán y los viejos aliados que de un día para otro se convirtieron en enemigo intratable; Iraq y unas armas de destrucción masiva que, "mírenme a los ojos, les estoy diciendo la verdad", nunca existieron. Cárceles ilícitas donde las democracias liberadoras del mundo hacían lo que siempre se ha hecho en las cárceles ilícitas. Y gobiernos surgidos de las urnas de las más respetadas naciones, capaces de crear, otra vez, infiernos como el de Guantánamo.

Ahora le ha tocado a Europa. Supongo que a la nueva Europa. Aquélla que nació en las Azores, muerta de risa. Dos países, Polonia y Rumanía, desprenden cierto tufo según las conclusiones que se recogen en un informe elaborado por el Consejo de Europa. En su suelo se ha ha hecho carne el presunto acuerdo suscrito entre la OTAN y la CIA, albergando cárceles secretas, centros de detención ilegales, constituídos y mantenidos al margen de toda regla, de todo valor, de todo principio surgido de la moderna concepción de los derechos de la persona. Si algo sospechábamos desde que se tuvo un mínimo conocimiento de que aviones estadounidenses habían recorrido nuestro espacio aéreo con cierto sigilo, ahora tenemos la certidumbre de que no será necesario mirar hacia el Caribe para encontrar brillantes alambradas.

No hace tanto se conmemoraban los cinco años de esa vergüenza universal que es Guantánamo; una expresión más de que todos sabemos combatir al salvajismo con el salvajismo, generando aun más terror del que nos hemos encontrado en el camino. Sin embargo, lo verdaderamente difícil es creer en la democracia, en los derechos humanos, y ser capaz de hacerlos llegar a todos los rincones del mundo valiéndose de los ideales de justicia, de igualdad, de libertad. Todos tenemos capacidad para apretar un gatillo, para dar un golpe, para insultar, para vomitar odio. Esa es una facultad que, desgraciadamente, no nos ha sido negada. Las cosas complicadas son otras.

Ahora ya tenemos nuestro propio espectáculo y nuestra propia contradicción ¿Cómo puede ser posible que en la martirizada Europa también se admita la posibilidad de que una persona pueda ser detenida y permanecer privada de libertad al margen de la ley, sin un proceso público dotado de garantías? No sé cómo puede ser posible, pero la realidad está ahí, exhbiéndose ante todos. Son además dos países que acaban de padecer una dictadura los que, seguro que a cambio de un módico precio, han cedido a la tentación de resucitar a Stalin. Pero también han sido otros países más civilizados, donde se toma el te a las cinco de la tarde, o se confía en Dios, o se juega con los cuernos de un toro, los que han alimentado esta espiral, por la que nos deslizamos sin remedio y muertos de vergüenza. Los que la tenemos, claro está.

Cuando termino este pequeño diálogo conmigo mismo me pregunto si habrá algún otro país que haya dicho sí al amigo americano. Si existirá alguien más, capaz de sostener eso de que hay que ser un poco menos libres para estar algo más seguros. Si habrá alguien que plantee la posibilidad de sancionar a estos países privándoles, por ejemplo, de la televisión por satélite. Si en el Vaticano, el sr. Ratzinger organizará alguna canonización masiva de estos nuevos mártires condenados sin juicio. Me pregunto tantas cosas de difícil respuesta...

Una sonrisa, por favor

Después de la semanita que llevamos, me apetece estrenar este nuevo servicio de imagenes con algo que en su momento me hizo mucha gracia y me la sigue haciendo. Espero que a los que seguís el contenido de este ventanal, también se os dibuje una sonrisa en la cara. Hay que poner buena cara al mal tiempo...

martes, junio 5

Entre todos la mataron

Sí. Entre todos la mataron. Y por supuesto, como suele suceder, ella sola se ha muerto. Atrás quedan en este día de reanudación formal de hostilidades por parte de E.T.A., las concentraciones multitudinarias, las invisibles banderas imperiales, las montañas nevadas y el haz de flechas prendidas de rosas horteras, los ademanes impasibles y las escuadras, recias, marciales, que van y vienen por las anchas avenidas de Madrid, sin rubor que delate la mínima e imprescindible vergüenza de quien desfila victorioso.
Hoy ha habido un anuncio formal de los criminales que forman eso que alguien llamó Movimiento Vasco de Liberación, en el que tienen la delicadeza de avisar de que, a partir de esta madrugada, todos volvemos a estar de nuevo en el punto de mira. Me acuerdo de aquellos dos trabajadores ecuatorianos que quedaron sepultados en Barajas el día 30 de diciembre el pasado año. A ellos no les dirigieron una misiva solemne ¡Somos afortunados hasta cuando llega la hora del cirmen! La lucha, dicen los de la caperuza blanca con boina, se impone en todos los frentes; el chantaje vuelve a cabalgar por la desierta llanura... Y lo peor de todo es que estoy seguro de que hay quien ha lanzado un suspiro de alivio.
Entre todos la han matado. La esperanza ya apesta, putrefacta, sin que nadie la llore en el velatorio. Pero a mí este día me pesa como una enorme losa de tristeza. Me queda el consuelo de que Navarra sigue siendo española y se correrán de nuevo los Sanfermines este mes de julio; me queda el feliz gozo por España, esta casa sin letra en su himno, que seguirá siendo una invicta unidad de destino en lo universal.
¡Cuántas metiras nos han contado los que sólo han sabido contarnos metiras! Pero eso no es lo peor. Lo más trágico de todo es que en este gran solar siempre habrá alguien dispuesto a pegarle un tiro a otro, o un corifeo preparado para envenenar el ambiente con la pestilencia del odio, seguido por un rebaño descerebrado y ciego. Esto es, ha sido siempre, la inevitable naturaleza de España; su lamentable tragedia.
Entre todos la mataron y no nos queda otra cosa que hacer que aguatar. En ocasiones hay quien calla y agacha la cabeza, humillado por la resignación. Aquí, sin embargo, seguimos jugándonos la democracia de cada día; esa herramienta tan valiosa y difícil de adquirir, que una vez más escapa de nuestras manos. Resistir, persistir hasta alcanzarla definitivamente, en cada pequeño gesto, en cada acto cotidiano, en cada pensamiento. Llegará el día en que no la puedan matar.

viernes, junio 1

El muñeco y la jueza macarra

Aquí tienen a Tinky Winky, el muñeco de los teletubbies, sin bolso, pero con una falda blanca, incitando a los niños polacos y a los de la Jueza de Denia a convertirse en unos auténticos "mariconzones", que diría el Comandante en Jefe.
No hace tanto que un majadero telepredicador estadounidense, recientemente fallecido, la tomó con estos muñecos televisivos fabricados por la BBC, al considerar que uno de ellos, Tinky Winky, tenía por diabólica misión homosexualizar a las tiernas criaturas que merendaban delante de la caja tonta. Cuando yo era pequeño este encargo maléfico le correspondía a Epi y Blas; pero nostros, los niños de la generación x, teníamos como referente a Mazinger Z; toda una inyección de virilidad en nuestros tiernos cerebros de cría de macho hispánico, atacados ya por blanduras lacrimales como Heidi -abuelito, dime tu-, y Marco -no te vayas mamá-.
Ahora a Tinky Winky le ha tocado padecer las iras de la administración polaca. Casi le abren un expediente para saber el porqué de sus poses alocadas, el bolso que lleva en ocasiones, y el sospechoso triángulo que luce sobre la cabeza y que parece delatar su equívoca preferencia sexual. El país de los gemelos Pin y Pon, la Polonia de Radio María y de aquel Papa que se murió, ha estado a un paso de crucificar al pobre Tinky; sin duda para redimirse.

Y mientras en Polonia los burócratas de la vanguardia católica perdían el sueño por un muñeco, en España la Justicia ha pasado a ser, en vez de ciega, una auténtica dama boba: Laura Alabau, la señora de la fotografía, se negó a aplicar el Código Civil vigente y casar parejas del mismo sexo. El Consejo General del Poder Judicial la ha sancionado. Ese día doña Justicia debió levantar la venda mientras se discutía el asunto; aunque también cabe la posibilidad de que trucase la balanza con la que estamos acostumbrados a verla, porque la sanción no tuvo más trascendencia que una multa de 305 euros. No te aconsejo, compañero lector, desafiar a un Juez en una sala. No te aconsejo desobedecer a la impresentable titular del Juzgado de Denia, en Alicante, si la encuentras en el camino; no cuentes con un castigo tan leve, pues no debe olvidar nadie que en España, hasta donde yo sé, todos somos iguales ante la ley, con la sola excepción del Rey, los jueces, los mossos de esquadra y la policía municipal de Gijón.
La jueza Alabau se siente perseguida; y espero que el sentimiento se haga realidad y no la abandone mientras viva a falta de un verdadero encuentro con la Justicia escrita con mayúsculas ¿Qué confianza se puede tener en una magistrada que deja de aplicar las leyes que le disgustan? ¿Qué confianza cabe tener en una magistrada que pone por delante de la legislación aprobada por un parlamento democrático, sus convicciones íntimas de carácter religioso?
Boba han hecho a la dama de la espada; ridícula la Ley Orgánica del Poder Judicial que permite que una falta grave sea castigada casi con un chiste contado a la jueza macarra; y macarra la jueza que se ha creído la reencarnación de Juana de Arco, echándole de paso una paletada de tierra, otra más, a los frágiles huesos de Montesquieu.
Y así va el mundo.

Hachís en El Rocío

Me entero en la página de la COPE, la emisora de los obispos españoles, neutrales, apolíticos, amantes de la verdad, la reconciliación nacional, el vino, buena mesa y costumbres, de que la Guardia Civil acaba de detener a cuatro individuos y se ha incautado de casi una tonelada de hachís enterrada en las proximidades de El Rocío. La operación fue fruto nada menos que de un operativo montado con ocasión de la popular romería, en la que el fanatismo queda arropado por esa expresión tan elástica que es la "libertad religiosa".



Al amparo de esa libertad un tropel de gentes se convierte en tumulto de madrugada para apoderarse del sitial en el que se cobija la imagen religiosa, sacándola luego en procesión por el lugar. La estampa que cada año se retransmite por la televisión me infunde pavor. La instantanea de la gente enloquecida, y la de los niños pequeños, traspasados de mano en mano, en volandas, con un grave y serio peligro para su integridad física, para acercarlos al manto de la imagen, me hacen acordarme de las asistentes sociales que aparecen en "Lady Bird": Cuánta guardia y custodia de origen biológico hay mal atribuída.



Los cuatro responsables del alijo de El Rocío ya están en prisión. Seguro que la Virgen ha tenido que ver algo en el asunto.

Venezuela, el paso de la oca

A pesar de que me conozco casi de memoria las campañas con las que Napoléon llenó de cráteres la sufrida Europa; a pesar de que conservo desde pequeño un gran interés por la historia bélica de la humanidad, y que recorro siempre que puedo escenarios emblemáticos en los que en algún momento ha ocurrido un tiroteo o una algarada trascendente, nunca me han gustado los militares metidos a gestores de la cosa pública.
Quizá por ser español y afincado en una familia que no disfrutó mucho de las mieles de la paz social que supuestamente trajeron los mosquetones del general Franco, aborrezco de los uniformados en general: Un prejuicio ya inevitable. Hasta me ponen enfermo los niños vestidos de pionero; y las niñas que cada día me encuentro ataviadas con su jersey Lacoste color burdeos y falda escocesa: La naturaleza de los uniformes siempre es la misma, anular al individuo, aborregarlo, eliminar cualquier nota diferenciadora bajo un abanico de excusas múltiple, que en el caso de los colegiales concertados suele oscilar entre la comodidad de los progenitores o la anulación de las diferencias de clase social. Sí, aborrezco la uniformidad hasta en las logias. Muchos que me conocen ya saben que con el tema de las vestimentas, desde el más sincero respeto, soy alérgico tanto a los trajes de pingüino y sus sucedáneos menos pudientes, como al sayón antológico con el que puede verse a ilustres masones en alguna fotografía de finales del siglo XIX.
Hacía esta reflexión acerca de los uniformes porque no he podido evitarla al saber lo que sucede en Venezuela. Si hace pocos días Hugo Chávez -que ahora mísmo no sé si es general, comandante, coronel al que nadie escribe, o sargento-, daba el carpetazo definitivo a Radio Caracas Televisión al no renovar la licencia con la que emitía, volvía de nuevo a escucharle lanzando una advertencia a Globovisión, la otra cadena televisiva "opositora" que todavía sigue emitiendo.
Regresa a mi memoria aquel titular de Mundo Obrero que en la portada anunciaba aquello de que "El marxismo no viaja en tanque". El socialismo del siglo XXI, el hombre nuevo, tampoco necesita de la censura. Nada nuevo está naciendo en Venezuela. Alimentado por el disparate y la corrupción de los que le precedieron, el nuevo régimen, consecuencia de lo que existió no hace tanto tiempo, vuelve a explotar la vieja receta populista que nunca ha sido garantía de éxito. Una dictadura empieza a caminar segura después de haber comenzado ya hace varios años a dar sus primeros pasos. El paso de la oca, recio y marcial, empieza a dejar oír su taconeo etre espectáculos televisivos y discursos incendiarios.
Hay algo cierto, Chávez gobierna porque la mayoría de los venezolanos así lo ha decidido. Recuerdo cuando hace unos años la oposición recurrió a la también vieja fórmula del golpe de mano para derrocarlo: la misma que él había utilizado previamente. Inadmisible en ambos casos.
Sin embargo, creo que sabemos que la democracia no consiste en el depósito periódico de un sufragio, sino que conlleva una serie de comportamientos, actitudes y obligaciones que garantizan su existencia. Ni me gustó la intentona golpista contra Chávez, que tanta satisfacción provocó en algunos dirigentes occidentales -y no digo nombres-; ni me gusta ahora lo que está sucediendo y que invevitablemente aboca a una proceso dictatorial sustentando por los cañones de los fusiles y la receta del gratis total.
Ahora que los Estados Unidos habían descuidado el patio trasero, perdemos la oportunidad de que en la castigada América se haga algo diferente; por el momento, la Radio Televisión de Caracas sigue emitiendo a través de internet; y Europa ha mirado con muy malos ojos el manotazo con que Chávez ha puesto fin a los últimos 52 años de historia de la conocida cadena. Él apacigua el calor abanicándose ante sus cámaras con la resolución condenatoria. Sí, ahora que parece que se daban las condiciones para trazar un panorama nuevo en un continente donde muchas de sus democracias, que se pavonean insolentes en las cumbres latinoamericanas, camuflan dictaduras oligarcas, corruptas y dogmáticas, surge una "nouvelle vague", una nueva ola de líderes con amplio respaldo popular que parece vuelven a recurrir a los viejos mecanismos del ordeno y mando.
Supongo que Hugo Chávez se considera el heredero directo de Fidel Castro. Pero ni es el viejo comandante de la Perla del Carible, ni se le parece, ni estos tiempos son aquellos tiempos. Mi decepción no puede ser mayor; y consecuencia de ella es pensar que un militar siempre es un militar y el ejército sirve para lo que sirve. Qué lejos está aquel pensamiento del hermano Salvador Allende, aquella forma de hacer en un momento convulso que finalmente fue aplastada por la que dice ser "la mayor democracia del mundo", y los malditos uniformados. Definitivamente no me imagino al querido Presidente Allende dando cerrojazos, por lo tanto, otro mundo es posible a pesar de que esta oportunidad esté ya perdida.