viernes, julio 27

ye xixon ye otru mundu

En la pequeña historia de mi vida hoy es un día importantísimo: Estoy de vacaciones. Y nada menos que durante veinte días.
Como este año no me voy a ningún lugar remoto, disfrutaré un poco más de mi tierra: Aquí os dejo mi plan de actividades para estos próximos días.
À votre santé!

miércoles, julio 25

Sobre el catolicismo

Ha habido un artículo en prensa, publicado en el día de ayer en El País, que me ha hecho darle alguna vuelta a unas cuantas cosas. Por si a otras personas les puede suceder lo mismo, aquí dejo esta pequeña obra maestra del escritor Gustavo Martín Garzo.

--------------------------------

"Sólo la gente buena", escribió Mary McCarthy en Memorias de una joven católica, "puede permitirse el lujo de ser religiosa. Para la demás gente es una tentación demasiado fuerte, una tentación a los pecados motales del orgullo, la ira y la pereza". No hay más que ver la actitud de una buena parte de los católicos de nuestro país para concederle la razón a la gran escritora norteamericana. Claman ruidosamente contra esa aspiración irrenunciable en un Estado moderno de separar religión y sociedad civil, forman rebaños airados que toman ruidosamente las calles, se empeñan en decirnos cómo debgemos vivir y educar a nuesros hijos. Es el problema de los que tienen una fe, que tienden a expresarse con la violencia e impunidad de los que se creen portadores de la verdad. Al escucharlos, no puedo dejar de imaginarme lo distinto que habría podido ser este país si hubiera optado por el ateísmo y el agnosticismo. Un país de plácidos y comprensivos ateos, ¿puede haber un sueño mejor para la convivencia?
Y es que pocsas cosas han tenido una influencia tan nefasta sobre nuestra historia que este catolicismo militante. Muchas veces me he preguntado qué podía haber en el pensamietno de aquellos religiosos a cuyos colegios todos los de mi generación acudimos durante años. Recuerdo la perversidad de sus sermones, el silencio amenanzante de sus iglesias y nuestra angustia al escucharles. Unos adultos aterrorizando a unos niños, ¿nos hemos parado lo suficiente a considerar todo esto? El país en que vivíamos no era distinto a esos colegios oscuros. ¿Acaso los obispos actuales lo han olvidado? No, no lo han podido olvidar, y la pregunta es por qué entonces no se han vuelto más prudentes. ¿Tal vez porque en el fondo de sí mismos siguen añorando esos tiempos y el poder que tenían en ellos? Pero nosotros no podemos añorar tiempos así y por nada del mundo quisiéramos regresar a ellos.
Queridos obispos, os recordamos rigiendo la vida entera de este país. Diciéndonos cómo debíamos comportarnos, las películas y libros que podíamos ver y leer, hasta dónde podían llegar nuestras caricias. Recordamos vuestras lúgubres Semanas Santas, vuestros colegios clasistas, vuestra feroz persecución del deseo, vuestras terribels amenazas, vuestra malsana obsesión por los asuntos de alcoba. Os recordamos introduciendo a Franco bajo palio en las catedrales y, sin embargo hemos guardado un respuetuoso silencio para no disgustaros. Pero eso lejos de bastaros os ha servido para envaneceros y volver a clamar contra todo aquello que no se pliegue a vuestros preceptos. Creo que va siendo hora de que os calléis. Hora por ejemplo de poner fin a los insensatos privilegios económicos que seguís reclamando, y de volver a la idea de una educación laica, ajena a cualquier creencia religiosa. Se habla de los derechos de los padres a decidir la educación de sus hijos pero por encima de estos derechos están los de los propios niños, sobre todo, el derecho a ser educados en los valores universales de la razón y la tolerancia.
Y sin embargo, yo, que no soy creyente, estoy agradecido al catolicismo, porque escuché sus historias de labios de mi madre. Claro que mi madre nunca nos imponía nada y se limitaba a transmitirnos su fe a través del amor, que no busca atemorizar sino la complicidad y el consentimiento . Sí, eso era el catolicismo para ella: una religión de la vida y de la belleza. Pues si un dios había sido capaz de morir por nosotros ¿cómo era posible que nuestra vida pudiera no tener sentido? Ese catolicismo dio a mi infancia exaltados momentos de altruismo, ritos raros y carentes de utilidad práctica, el sentido del misterio y la maravilla. Me enseñó a respetar a la mujer, a amar a los animales, a permanecer vigilante ante el mal y a creer, mientras fui niño, en la resurrección de la carne, que puede que sea una de las historias más disparatadas y hermosas que el hombre haya concebido jamás.
Pero ¿qué tiene que ver todo esto con las consignas de las autoridades eclesiásticas? Nada. Siempre he pensado que estas autoridades, y su corte de vociferantes ejércitos de moralidad, son como esos maestros sin vocación que teniendo hermosos cuentos no los saben contar a los niños. O no se molestan en hacerlo, tal vez porque son los primeros en no creer en ellos. Sin embargo, son cuentos traspasados de romanticismo que hablan de cosas tan esenciales como la responsabilidad individual, la igualdad entre los hombres y la posibilidad del milagro. Que critican el poder y el afán de riqueza, que nos dicen que los niños son sagrados y que el encuentro entre un hombre y una mujer puede ser lo que fue en el edén. Pero también, como todos los verdaderos cuentos, que reclaman el silencio para cumplirse. Es eso lo que percibimos al entrar en los bellos templos católicos, que allí se entra no para vociferar o hacer proclamas sino para estar en silencio. No hay más que contemplar las imágenes que nos reciben. Ángeles aturdidos, santas que se derriten de amor, obispos absortos en la lectura de misteriosos libros, cuerpos que, aun llenos de heridas, gimen de gozo, madres que lloran. Todos guardan silencio, ninguno sabe decir lo que quiere o lo que pasa. La Biblia está llena de historias así. La historia de la burra de Balaán, que vio un ángel, la de Agar y su pequeño Ismael, la del discreto Noé, preparando su arca, la del obstiando Job, la de Raquel y sus ovejas, y por encima de todas la de la silenciosa María. Una muchacha que en un pueblo perdido recibe la visita de un ser alado que le anuncia que será la madre de un rey. ¿No es el comienzo de un cuento de hadas? Gran parte de la religión católica se centra en este ser adorable, que representa el misterio de la bondad, y cuya contemplación ha dado lugar a alguno de los más hermosos cuadros que se han pintado nunca.
Pero ni siquiera a ella la dejan tranquila. ¿Podemos imaginarnos a Hamlet regtentado un negocio de pompas fúnebres, al capitán Achab con un puesto de pescados congelados, o a la Celestina dando cursos para reforzar la autoestima? Pues es lo que hacen esos supuestos devotos de María, llenan su boca de palabras que nunca pudo pronunciar, transformándola en poco más que en una antecesora de Rappel. No les basta que se aparezca a unos pobres pastores, sino que quieren que les hable de la conversión de Rusia, que profetice el atentado de Juan Pablo II o nos advierta de los peligrosos abismos a que nos encaminamos. Pero María es pura y hermosa y ficción, ¿por qué habría de venir al mundo para ocuparse de lo real? El camino debe ser el inverso: es lo real lo que debe mirarse en el espejo de lo verdadero. De haber entregado algo a aquellos pastores de Fátima habría sido esa página en blanco a que se refirió Isak Dinesen, pues la verdad necesita el silencio, un mundo de encinas, niños pobres y animales somnolientos para manifestarse. No los palacios arzobispales. No sus procesiones, sus cónclaves, su obsesión en decirnos lo que tenemos que hacer y pensar.
Sí, es cierto lo que dice Mary McCarthy, la religión sólo debería estar permitida a las gentes apacibles y bondadosas, a esas gentes que no desean imponer sus ideas a los demás y se limitan a detenerse ante las imágnes de su devoción buscando sólo belleza y consuelo. Pero una religión así ¿por qué habria de estar en contra del matrimonio de los homosexuales, del uso de los preservativos, de que las parejas se separen cuando huye de ellas el caprichoso amor, o del encuentro libre y gozoso de los cuerpos? No entiendo la obsesión de todos estos guardianes de la moralidad por el sexo, como no entiendo su complacencia con los poderosos. Deberían hacer como Francesco de Asís: construir iglesias diminutas, hablar con los pájaros y los lobos, bailar bajo la lluvia, llamar hermanos al dolor y a la muerte. Sólo así estarían a la altura de las historias que dicen guardar. Por ejemplo, de la historia del encuentro entre santa Clara y Francesco. Santa Clara era una muchacha noble que llevada por la devoción al santo de Asís lo abandonó todo, incluso se cortó su melena dorada, para seguirle. Y muy pronto otras muchachas se unieron a ella y formaron una comunidad atenta a las enseñanzas del pequeño santo. Y cuentan que santa Clara sólo vivía para imitarle y añorar su compañía, pero que, Francesco, siempre tan ocupado, apenas la iba a visitar. Y que una de las veces que lo hizo quedaron en una casa situada en una colina. Nadie supo qué hicieron ni de lo que hablaron esa noche, pero todos los que andaban por los alrededores vieron un resplandor y, al acercarse, supieron que lo que ardía era la casa en que Francesco y santa Clara estaban juntos.
Eso debería ser la religión, un mundo de delicadezas, desatinos y misterios. Contemplar esa casa incendiada en la noche, hacernos creer que también a nosotros puede estarnos destinado un lugar así en este mudno. Lo demás es silencio.

Gustavo Martin Garzo

Sostenella e no emendalla


Ayer se hacía pública la nueva portada del semanario satírico "El Jueves", en la que se recogía la rectificación que la publicación hacía de la "escandalosa" ilustración de su último número, y de la que también se hicieron eco, la semana pasada, todos los medios de comunicación, públicos y privados, de nuestro país. A estas alturas el mundo todo está ya enterado de que, después de muchos años, España ha vuelto a conocer el uso de esa antigualla jurídica que es el secuestro de publicaciones; y lo más interesante está por venir, ahora que el proceso penal por injurias graves contra la Corona se ha puesto en marcha, y los responsables del supuesto delito van a declarar ante el Juzgado Central de Instrucción, en la Audiencia Nacional. Grandes cosas veremos, entre ellas, probablemente, el inicio de un debate que, espero, alumbre una pequeña reforma del Código Penal; y también una nueva pincelada judicial que dibuje los perfiles definitivos de la Libertad de Expresión en nuestro país.

Volviendo al terreno satírico, reproduzco ahora -cerrando por el momento las referencias a este tema- la portada rectificativa, que también ha sido reproducida hasta la saciedad por periódicos, radios y cadenas de televisión.

Decía en su momento el dibujante Guillermo, autor de la primera ilustración censurada, que no comprendía cómo el común de los mortales podía encontrar ofensivo el dibujo y no el texto que lo acompañaba; y me temo que ha vuelto a suceder lo mismo: Me he cansado de escuchar que las nuevas caricaturas retratan a la Sra. Letizia como una flor rondada por una abejita en la que se reconocen fácilmente las facciones del hijo del Jefe del Estado...Abejita, abejita...¿No será el que revolotea un real zángano?

sábado, julio 21

De copula principis

El Juzgado Central de Instrucción número seis, con sede en Madrid, y a cuyo frente se encuentra el juez del Olmo, conocido por ser el instructor de la causa abierta a raíz de los atentados del once de marzo de 2004 en la capital de España, acaba de ordenar la retirada del último número de la revista El Jueves, uno de los iconos gráficos, satíricos y mordaces que todas las semanas, desde que la democracia regresó a nuestro país, ocupa las cristaleras y estanterías de los quioscos.
Parece ser que la Fiscalía, esa a veces "cosa" que se encarga de velar por el interés general de los españoles, ha considerado que la portada del número en cuestión podría se constitutivo de un delito de injurias graves contra la Corona, y en consecuencia ha formulado denuncia y solicitado la incautación de todos los ejemplares a la venta. También se ha interesado por el Minsterio Público el bloqueo de la página web a la que, al tiempo de redactar este texto, ya no he podido acceder.
A mí no me cabe duda de que este es el problema más grave que tenemos los españoles, motivo por el que durante la noche apenas hemos podido dormir; y tampoco zozobra mi razón sabiendo que quienes a veces pilotan la Justicia son conscientes de que sus pies están muy pegados al suelo, tanto, que apenas sí son capaces de articular una sucesión de pasos y conocer el verbo caminar. No les pasa como al resto de los mortales, que estamos todo el día en las nubes, pasándonosla bien -sentencia sapientísima de doña Paulina Rubio, que brinca, canta, baila y dice memeces a alto precio-, sin preocuparnos por que el Estado que nos cobija pueda saltar en pedazos con la acción de un caricaturista bolchevique, que no ha tenido mejor ocurrencia que pergeñar una "copula principis", dicho así, en rito tridentino, que queda como más regio y solemne. Menos mal que hay quien vela por nosotros ahora que la lucecita del Pardo ya se ha extinguido.
Otra vez la dama boba, la boba que lleva vendados los ojos y a la que le han robado la balanza, es el hazmereir de las Españas. Leyendo números dispersos de El Jueves desde hace años hemos podido ver en sus páginas al Rey desnudo o semidesnudo; en poses más o menos comprometidas; también al hijo del Rey; y a las Infantas y demás familia. Hemos visto a políticos de derechas e izquierdas caricaturizados como probablemente no les gustaría serlo nunca... Y jamás el Sr. Fiscal se rasgó la negra toga ante el quebranto y amenaza sufridos por el orden establecido: O leen muy poco, o se les ha muerto el sentido del humor, o los demás tenemos entretenimientos de dudoso gusto. Todo puede ser.
En la Facultad de Derecho tuve la desgracia de ser alumno de la Cátedra de Derecho Penal de Fabio Rodrigo Suárez Montes, quien en vez de darnos la luz sobre lo que debía dárnosla, ocupaba la mayor parte de su tiempo hablándonos del perverso Felipe González, y de la catástrofe que supondría para la imperecedera España la despenalización del aborto en los tres supuestos que todavía contempla la ley. Así que nunca llegué a conocer, de manos de un sabio, el intríngulis jruídico que presentan las injurias contra el Jefe del Estado.
Pero algo sé y me atrevo a preguntar: ¿Existe en el caricaturista bolchevique ánimo de injuriar, o se trata únicamente de una sátira? La verdad es que yo no aprecio "dolo", esto es, la mala leche con que actúa todo malandrín que se precie en este viejo hogar de pícaros. No obstante uno no puede dejar de reconocer que el Derecho pasa por ser la ciencia más inexacta de cuantas son estudiadas por los bípedos implumes, y eso nos obliga a ser expertos, esencialmente, en inseguridad jurídica: Todo lo contrario de lo que nos contaban en la facultad.
No he podido en todo caso evitar recordar los secuestros de publicaciones que se hacían en otros tiempos en ésta, mi casa. La comparación surge inevitable. Y me asaltan ahora dudas que no tienen respuesta: ¿por qué existe la injuria contra la corona en este nublado día y no en otros tiempos y con otras caricaturas de la misma publicación? ¿Se da alguien cuenta de la puerta que se abre para que a algún ánima negra se le ocurra volver a sacar el ofendido sentimiento religioso a relucir? ¿Se da cuenta alguien de que se cierran hasta las ventanas por las que circula ese viento fresco que llamamos "Libertad de Expresión"?
Y digo yo, entonces ¿qué hacemos con la COPE?
----------------------------------------------------------
Nota del autor: Como todo el mundo sabe soy persona honesta, pacífica y de buenas costumbres, así que la colocación de la portada del número de EL JUEVES publicado el día 18 de julio -¡qué coincidencia!- no obedece a ánimo injurioso por mi parte, sino únicamente ilustrativo: procede del Diario El País que, parece ser, también la publica con idéntico fin en su edición digital del día de hoy, 21 de julio de 2007.

viernes, julio 20

La religión verdadera


Hace pocos días me enteraba de la existencia de una obra de arte en la que el autor pretendía plantear una reflexión sobre el poder terrenal de la religión y el absurdo que éste supone. Al hombre no se le ocurrió nada mejor que ejemplificar físicamente la cuestión como cada lector podrá apreciar: El viejo Papa, el otro anterior a éste que nos amaneza ahora, aplastado por un meteorito. Podría ser fulminado por un rayo, pero quizá eso hubiera sido visto por alguna iglesia de tantas que andan por ahí como un acto de competencia desleal. A mí lo del meteorito me parece una idea extraordinaria.

Pero al margen de todo lo anterior, y enmarcando esta breve nota con la fotografía que se acompaña, me han llamado mucho la atención las palabras del Papa acerca de la "religión verdadera". Se ha organizado un gran escándalo montado, sin duda, por todas las demás confesiones, falsas todas ellas como bien sabemos todos desde nuestra más tierna infancia.

Quedo sorprendido al ver que, después de dos mil siete años -y seguro que alguno más que se habrá perdido en la cuenta- de dominación semi universal, todavía hay quien duda del lugar que ocupa el único y solo Dios verdadero. Menos mal que, de vez en cuando, viene un Papa a recordar quién detenta la verdad, quién tiene la razón, quién puede hablar de moral, de familia, de vida y de muerte. Menos mal que vivimos entre los elegidos y no formamos parte toda esa canalla voluminosa de descreídos, herejes e infieles.

Quedo sorprendidísimo al ver que todavía, a pesar de los catecismos, los crucifijos, los esfuerzos educativos, humos y fuegos, todavía hay quien no es capaz de reconocer la senda verdadera y además ¡es el colmo! se atreve a protestar...


A continuación dejo esta perla cultivada de la mejor calidad

-----------------------


No lo entiendo

¿Por qué se enfada la gente porque el Papa ha dicho que su Iglesia católica es la única verdadera? Lo dicen todos: judíos ortodoxos y heterodoxos, musulmanes suníes y chiíes, cristianos luteranos, presbiterianos, calvinistas, anglicanos; mormones, adventistas, testigos de Jehová; los de la Iglesia Moon, etcétera, hasta el Tom Cruise, ése de la Iglesia de la Cienciología, lo dicen.
El presidente de Mercedes dice que su coche es el bueno; el de British Airways dice lo mismo de su compañía; ningún director de hotel dice que el bueno es el de la competencia. Hasta el presidente Bush dice que hace la guerra en Irak para ayudar a los iraquíes. Les pagan por eso.
Lo característico de un creyente es creer; todos, no sólo el Papa, creen que las demás iglesias son falsas; que adoran a dioses falsos; y no sólo lo dicen, sino que matan al que dice otra cosa. Alegrémonos de que ahora la Iglesia católica ya no quema a nadie por creer otras cosas "falsas".
El Papa no tiene otra opción, si cree que su Iglesia es la única verdadera. Si se diera cuenta de que no es la verdadera y lo dijese, tendría que cesar. Y si no lo hiciera, le aplicarían el Código Canónico, lo declararían perturbado y lo cesarían como Papa. Además, él cree que es la única verdadera; ¿por qué no va a decirlo? Parece que los que se enfadan preferirían su hipocresía y que no cumpliera bien con su trabajo.
El Papa, al decir lo que dijo, sólo cumplió con su tarea para ganarse su sueldo honradamente. ¿Por qué se enfada la gente? ¿Por ser un trabajador honrado y leal con su empresa divina?
No lo entiendo.

Alfonso J. Vázquez - Madrid

jueves, julio 19

Lecciones del Diablo

Cumpliendo con aquello de "id y difundid la palabra", expongo aquí el artículo que Javier Pradera publicó recientemente, trayendo a la palestra -otra vez más- la mortificada asignatura de Educación para la Ciudadanía.
No hace mucho un fiel seguidor de esta páginas construídas sobre la transparencia, me describía algunas reflexiones o exabruptos lanzados por algunos de sus compañeros de trabajo, que comparaban la nueva materia con el invento del viejo régimen denominado "Formación del Espíritu Nacional". Yo no llegué a conocer el artefacto en cuestión. Me quedé con la Enciclopedia Álvarez y ya tuve bastante; pero me encuentro con que a Javier Pradera le ha sucedido también algo parecido y trata aquí esa supuesta analogía entre "aquello" y "esto".

Como siempre, buena lectura.

------------------------------

LA COMISIÓN PERMANENTE de la Conferencia Episcopal difundió el pasado 20 de junio un documento contra la Ley Orgánica de Educación (LOE) -complementario de una declaración anterior del 28 de febrero- que condenaba una vez más la asignatura Educación para la Ciudadanía, incorporada con carácter obligatorio y evaluable al plan de estudios de primaria y secundaria: "El Estado se arroga un papel de educador moral que no es propio de un Estado democrático de derecho". Los obispos critican severamente que la nueva disciplina invada terrenos de la Iglesia. Juan Antonio Martínez Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, afirma que sus contenidos están basados "en el relativismo ideológico y la ideología de género". La jerarquía eclesiástica toca a rebato: "La gravedad de la situación no permite posturas pasivas ni acomodaticias". Los padres de los alumnos y los centros escolares podrán recurrir "a todos los medios legítimos para defender la libertad de conciencia y de enseñanza, que es lo que está en juego". Aunque la declaración sea conscientemente ambigua acerca de los procedimientos idóneos para ese fin, el melifluo portavoz aclaró picaronamente que la objeción de conciencia no está "excluida" del arsenal de armas lícitas.
Los éxitos parciales conseguidos por la Federación Española de Religiosos de Enseñanza sobre los contenidos de la asignatura no han saciado el inagotable apetito del episcopado.
Los centros concertados católicos agrupados en la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE-CECA) vienen tratando de acercar posturas con el Estado. Sin embargo, los éxitos parciales logrados por sus representantes en las negociaciones con el Ministerio de Educación sobre los contenidos curriculares de la asignatura -relativos al matrimonio homosexual o a las relaciones de género- no han saciado el inagotable apetito de la jerarquía. Alarmado ante la negativa de la Fere a recurrir a la objeción de conciencia, el cardenal primado y vicepresidente de la Conferencia, Antonio Cañizares, avisa a los colegios católicos del fuerte olor a azufre que despide la Educación para la Ciudadanía: "Los centros religiosos que impartan la nueva asignatura colaborarán con el mal".
La disciplina se estudiará en un curso de primaria (5º ó 6º) y otro de secundaria ( 2º ó 3º); sus contenidos también serán recogidos por dos asignaturas ya existentes: Ética (4º de secundaria) y Filosofía (bachillerato). La incorporación de la materia a los planes de estudio será gradual: siete comunidades autónomas han decidido comenzar por 3º de secundaria. ¿Qué otorga su diabólico carácter a la disciplina condenada al fuego eterno por el cardenal Cañizares? La educación cívica se imparte actualmente en 15 países europeos; las recomendaciones del Parlamento de Estrasburgo y del Consejo de Europa para la expansión de sus contenidos curriculares -la tolerancia, la igualdad de sexos, el rechazo a la discriminación, la solución pacífica de los conflictos, la condena del racismo y la homofobia, etcétera- contradicen a los obispos exorcistas.
La innovación es criticada o mirada con escepticismo por quienes consideran que el campo propio de la enseñanza son los conocimientos y no los valores. Adela Cortina ejemplifica ese ideal de la escuela neutra con las palabras de mister Gradging en la novela de Dickens Tiempos difíciles: "No enseñéis a esos chicos y chicas sino hechos. Sólo los hechos son necesarios en la vida. No plantéis otra cosa y arrancad todo lo demás". En España, esa actitud se suele manifestar en forma de una burlesca equiparación entre la Educación para la Ciudadanía, inspirada por los principios democráticos y la Constitución de 1978, y la Formación del Espíritu Nacional, impartida por la dictadura franquista para adoctrinar a los escolares en los Principios Fundamentales del Movimiento, pero nunca criticada por la jerarquía eclesiástica. Esa ofensiva homologación es una cantera inagotable de paralelismos no sólo para los columnistas patosos y los tertulianos chistosos, sino también para los dirigentes del PP: tras alardear de su astucia por demorar un año la incorporación de la asignatura Educación para la Ciudadanía a los planes de estudio de la Comunidad de Madrid, la presidenta Esperanza Aguirre defiende el derecho de objeción de conciencia "a lo que es casi, casi, casi, un sucedáneo de la Formación del Espíritu Nacional".

martes, julio 17

Curri Valenzuela

Me acaban de regalar unos versos y un consejo. El consejo es que emule al poeta cada vez que me tope con un Mihura en la soleada arena y use el capote en vez de la espada. Bueno, eso es lo que al menos yo he entendido. Los versos, materialización misma del capote aconsejado, son de Joaquín Sabina.
No hace mucho que Curri Valenzuela ha publicado un libro en el que hace objeto de su juicio negro a Zapatero, Otegui, Almodóvar o Sabina. El título: "Cien personajes que hunden a España". Dice ella que finalmente no la hunden porque este es un gran país.
Ya podemos dormir tranquilos, pues estas gentes siempre encuentran el remedio para aconsejarnos, reconducirnos, salvarnos, guiarnos en este proceloso oceano vital.
Aquí quedan los versos, al alcance mismo de la mano...




Curri Valenzuela
(Que pierde, cuando muerde, la txapela)

Dizque pergeño ripios, Valenzuela,
Curri de curro vil, cursi beata,
telepasquín, gallina caponata,
adoratriz de Aznar, Rouca Varela.

Triste como un drogota sin papela,
lerda como unas bragas de hojalata,
torva como un andamio sin bocata,
rancia como el sobaco de mi abuela.

Iletrada, follona, malandrina,
pobre de mí, tumor de las Españas,
confeso de insolvencias nacionales.

¿Qué culpa tengo yo, doña ursulina,
si, en tu pubis, anidan telarañas
feas, católicas, sentimentales?

lunes, julio 16

UNIVERSIDAD LABORAL GIJON NOTICIARIO NODO- Tal como fué

Vamos a dejar a Greciet tranquilo por una temporada;pero antes me gustaría compartir este hallazgo en el que se entremezclan las sotanas, el orden, la disciplina y la excelencia.
Disculpad el escalofrío.

Un café con Esteban Greciet

Hace muy pocos días el Sr. Esteban Greciet contestaba a una “réplica” mía publicada en este Diario. No puedo menos que sentir halagada mi vanidad al ser objeto de un artículo en el que mi propio apellido forma parte del título: “Los masones del Sr. Fernández”. Todo comenzó en pleno proceso electoral, cuando la Logia Rosario Acuña hacía pública una proclama llamando a la ciudadanía a votar con el ánimo de apoyar nuestro sistema democrático. Creo que con cierta precipitación, el Sr. Greciet se lanzó a una crítica que ahora ha continuado con la dúplica que me dirige, publicada apenas sin tiempo a respirar, y de la que extraigo una segunda satisfacción motivada por el hecho de que, al menos en lo que se refiere al anuncio que se publicó encabezado con un compás y una escuadra, una y otra parte no tengamos nada que oponer. A salvo quedan pues la Democracia con mayúscula, las posiciones de progreso y el laicismo como valor esencial.
Sin embargo el Sr. Greciet y yo discrepamos felizmente en otras cosas. Él cree que le he atribuido siniestras intenciones al firmar sus escritos y se equivoca; son sus palabras las que dejan entrever que no está cómodo ante determinadas situaciones, y le disgusta sobremanera que haya quien pueda apoyar una España laica frente a un sistema aconfesional o, sencillamente, la exposición de otras opiniones diferentes a las suyas. No pasa nada: Todos somos muy libres de disgustarnos y mostrar contento con aquello que mejor nos parezca.
Pero dicho lo anterior sí creo conveniente atender algunas de las cuestiones que platea don Esteban, que comienza preguntándome por mi parecer acerca de “la memoria de la mayor persecución de cristianos en la historia... en tiempos de la II República”. Le diré que contra lo que piensa, este episodio de la Guerra Civil (no confunda,por favor, las consecuencias del golpe de estado con el período republicano), no es ni mucho menos un anacronismo; ni tampoco todo lo que vino después, palio, dictador y consorte perlada incluidos. Creo que ésta es una “memoria” que ha interesado mantener viva durante décadas a diferencia de otras “memorias”, enterradas bajo el polvo del camino. No comparto, Sr. Greciet, ningún ansia de violencia ni me gustan las persecuciones: ni las que se han hecho a los cristianos, ni tampoco las que los cristianos han hecho a otros y que se apura a calificar como anacronismos.
Siguiendo con el hilo de nuestro diálogo Ud. me pregunta si hay riesgo de que nos gobiernen en algún momento clérigos y mulás. Pues mire, cuando hay alguien que pretende decirnos qué podemos dibujar o escribir, y qué podemos publicar en nuestros periódicos; o cuando la jerarquía de una confesión religiosa pretende poner en duda la capacidad legislativa de los parlamentos democráticos, o definir conceptos jurídicos a los que es completamente ajena como es el caso del “matrimonio civil”, algún riesgo existe. Quizá porque esas tendencias totalitarias subsisten, es por lo que algunos clamamos por una sociedad verdaderamente laica y no aconfesional. Y mire, Sr. Greciet, no es que uno defienda el laicismo concebido como un arma arrojadiza frente a terceros; se trata sencillamente de que la sociedad española todavía no conoce plenamente esa regla de juego previa, neutral e indispensable para la convivencia.
Se toma Ud. a broma aquello que yo comentaba del pago de un paso de Semana Santa por el Ayuntamiento de Oviedo, y también el dato referente a la iluminación de una iglesia del centro de la ciudad costeada también de la misma forma. Si Ud. fuera musulmán probablemente no cultivaría esa faceta del sentido del humor. Y si fuera ateo seguro que no dejaría de preguntarse el porqué de estos usos del dinero público. Yo le propongo algo que sencillamente no le hará mucha gracia: ¿Qué tal si cada uno se paga sus bombillas, su Impuesto de Bienes Inmuebles y todo el gasto que generen sus actividades y establecimientos, y dejamos de recurrir al erario público para practicar el viejo oficio de extender la mano?
Me dice Ud. casi escandalizado que el Gobierno no es neutral y que los masones no son tampoco imparciales ¿Y quién lo pretende? Es el Estado, si es laico, el que ha de ser neutral y marcar la diferencia entre la cosa pública y las cuestiones íntimas y privadas. Además, se equivoca en la apreciación que hace con arreglo a la cual los masones de la Logia Rosario Acuña patrocinan las posiciones gubernamentales. Puede que sostener eso sea útil para perpetuar el eco de la caverna y agitar los viejos fantasmas con cuernos y rabo, pero a la masonería liberal siempre le han interesado aquellas posiciones que permiten el progreso de la humanidad. Nada nuevo. No se puede ser imparcial ni tampoco guardar silencio cuando se pretende que el dogma religioso de unos pocos anule las opiniones del resto y determine, basándose en supuestas verdades indiscutibles, qué es una moral objetiva y qué no lo es; dónde empieza la vida humana y dónde no; cómo se tiene que morir y cómo no.
Faltaría más, Sr. Greciet, que no respetara sus opiniones; las respeto mucho pero no las comparto nada, y no quiero que mi existencia se regule en torno a sus convicciones ni que las mías anulen las de Ud. No se trata de una concesión graciosa que le hago, sino de la postura que defiendo: que cada uno de nosotros tenga el pleno derecho de vivir su existencia sin que nadie venga a anatemizarlo. Si esto es anticlerical o antirreligioso, lo lamento.
Abre Ud. los ojos a la realidad que vivimos y dice que hay que estar en guardia ante las negociaciones con el terrorismo. Quisiera saber si se puso tieso y marcial el día que Aznar autorizó las conversaciones con aquello que él llamó “Movimiento Vasco de Liberación” (¡inaudito!) Sr. Greciet, ¿dónde se impone el adoctrinamiento ideológico? Si se refiere Ud. a la asignatura Educación para la Ciudadanía (EPC) y le echa un vistazo a los libros de texto de la materia que se emplearán a partir de septiembre en los colegios adscritos a la Federación de religiosos de la enseñanza (FERE), observará que los derechos humanos, por ejemplo, están más allá de las discutibles ideologías. Cita también la existencia de una amenaza de retirada de la asignatura de religión. Mire, aquí pienso que ojalá fuera cierto lo que Ud. teme y las cuestiones de fe se impartieran en cada casa y en los establecimientos distintos de las escuelas existentes al efecto, pero sabe muy bien que con los acuerdos del 79 vigentes, que determinan tanto la aconfesionalidad del Estado como el status privilegiado de la Iglesia católica, eso no es posible: puede respirar tranquilo. Tampoco, Sr. Greciet, hay represalias contra quienes objeten a la asignatura EPC. En primer lugar porque no existe tal derecho de objeción. En segundo lugar porque desde siempre los criterios educativos de disciplina y excelencia que tanto parecen gustarle, han aconsejado suspender al alumno que no asista a las clases con aprovechamiento en cualquier materia.
Me ha descolocado Ud. con lo de Navarra ¿Así que estaba prevista la entrega de la Comunidad Foral? ¡Qué barbaridad! Me parece que en vez de estar los dos aquí divagando deberíamos acudir corriendo al Juzgado de Guardia con sus pruebas gritando aquello de ¡La Patria está en peligro!
Existen discrepancias, Sr. Greciet. Es cierto. Pero acepto esa invitación a tomar un café para comprobar que nos separan muchas cosas y podemos sin embargo convivir. A lo mejor, quién sabe, este es el principio de una gran amistad, como dicen al final de esa famosa película mientras suena de fondo La Marsellesa.
No lo supongo, Sr. Greciet: estoy completamente seguro de ello.

miércoles, julio 11

Educación para la Ciudadanía desde Alicante

Curiosamente, a la vez que ayer en la prensa asturiana Greciet ocupaba su tiempo conmigo, un miembro de la Sociedad Benéfica Constante Alona (vinculada a la Logia que el Gran Oriente de Francia tiene en Alicante) publicaba en el Diario Información el artículo que sigue. Hay más motivos que el hecho de que la reflexión que reproduzco proceda de un Hermano para publicarla aquí; me ha gustado y me ha parecido de un gran interés. Y todos sabemos que en este momento la Educación para la Ciudadanía es un pequeño pulso que se mantiene por la sociedad civil del país, frente a los hombres de negro y todo el producto oscuro que han elaborado durante siglos. Buena lectura.

-----------------



Educación para la Ciudadanía


La nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía ha conseguido desenterrar uno de los más funestos fantasmas del pasado. Los voceros más rancios de nuestro país acusan a la masonería de haber hecho una reforma educativa para atacar a la Iglesia católica y convertir en ateos racionalistas a nuestros niños y adolescentes en las escuelas. Vuelve el complot judeomasónico. Nada más lejos de la realidad, la masonería adogmática española no tiene capacidad de influenciar en nuestro actual Gobierno dada su exigua presencia en nuestro país, lo que no quita para que tenga opinión propia al respecto, en esta ocasión al lado de quienes defienden a la educación como la mejor herramienta emancipadora del ser humano.
Decía Aristóteles que la Educación del ciudadano debe ser pública, porque si el Estado en su totalidad tiene un solo y mismo fin, la educación debe ser una e idéntica para todos sus miembros. Lo que es común debe aprenderse en común. Este pensamiento fue rescatado durante el siglo de las Luces y la revolución francesa, origen de las actuales democracias occidentales, al proponer Montesquieu y Diderot el papel de la Educación para formar en la solidaridad y la virtud, dándose preferencia al interés común frente al aislamiento insolidario, educando futuros ciudadanos conscientes de sus derechos y deberes y capacitados para ejercerlos como personas libres en una sociedad plural. La ignorancia, el fanatismo y la ambición como origen de la fractura entre las clases sociales que destila el dogmatismo, que siempre ha ido unido a modelos absolutistas y dictatoriales de concepción de la sociedad, deben ser contrarrestadas mediante el cultivo de la libertad de conciencia, la igualdad, el conocimiento y la autonomía moral de los individuos.
En la sociedad de la globalización, donde los movimientos migratorios entre continentes son naturales y necesarios y nos conducen a modelos plurales en lo racial, religioso y cultural, cuando el modelo occidental está basado en la insolidaridad y la competitividad exacerbada donde no se rechaza ningún instrumento, incluida la violencia en cualquiera de sus acepciones tal y como nos muestran día a día los medios de comunicación, cuando la familia como primer elemento educador en comunidad está siendo sustituida por las nuevas tecnologías, cada día es más necesario que el sistema educativo tenga un impulso, por encima de las creencias metafísicas de cada cual, dirigido al común, a la convivencia pacífica, igualitaria, defensora de valores universales con el objeto de formar ciudadanos libres, responsables, participativos y cooperantes. Es difícil no estar de acuerdo con estos criterios. Esta es ni más ni menos la función de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía.
Por todo ello sorprende que se demonice un programa donde nuestros niños y niñas en la primaria trabajarán la dignidad de la persona y su inmersión social, la participación en la ciudad, el concepto de ciudadanía y la sociedad multicultural. O que en la Educación Secundaria Obligatoria trabajen la moral pública y privada, los usos sociales y las normas jurídicas, la laicidad y la confesionalidad, la participación y compromiso ciudadano o los problemas sociales de nuestro tiempo, como el consumo racional, el ocio, la vida afectiva, la igualdad de género, los conflictos sociales, la participación escolar, la inmigración y la interculturalidad, el medio ambiente y la educación vial. Pero es mucho más grave que desde la Conferencia Episcopal se dude de los docentes que impartirán estas materias convirtiéndolos en sus ataques en una especie de comisarios políticos al servicio del partido en el Gobierno cuando estos forman parte de un Cuerpo de la Administración Pública al que se accede por oposición y no se hacen distingos por credos. Quizá el subconsciente les recuerda una de las funciones de los miembros del partido único con el que estaban aliados durante la dictadura, la formación en el espíritu nacional, o sencillamente olvidan cómo son seleccionados los profesores de religión integrados en el sistema educativo público.
Educar para que los futuros ciudadanos sepan vivir en libertad con responsabilidad y tolerancia debería ser uno de los acuerdos de Estado por encima de quien se encuentre en el Gobierno. En democracia el canal de intervención en esta cuestión debe ser la vía política y la opinión desarrollada en los medios de comunicación. Pero la intervención en esta cuestión de aquellos que su ámbito de intervención es la esfera privada, las creencias metafísicas, deberían ser más prudentes en sus proclamas de insumisión contra la legalidad, cuando intentan universalizar sus conceptos éticos y convertirlos en rasero para el total de la ciudadanía, mucho más cuando siguen disfrutando de un espacio en el currículo escolar de nuestro país poco habitual en el entorno europeo.
Rafael García Meseguer. Sociedad Benéfica Constante Alona

martes, julio 10

Esteban Greciet me ha contestado

Estoy muy contento. Esteban Greciet escribió hace tiempo unas consideraciones críticas a raíz de una proclama que la Logia Rosario Acuña, del Gran Oriente de Francia, publicaba en la prensa asturiana llamando al voto en las últimas elecciones municipales. Eso me dio pie para escribir un texto que el diario La Nueva España recogió en sus páginas un mes y medio más tarde después de que yo lo enviara. A Esteban Greciet el asunto le ha dado para otro artículo en su sección "Clave de Sol", publicado en el día de hoy, y aquí reproduzco lo que dice, que a su vez aparece en el servicio automático de recogida de noticias que he incorporado al blog. Hay que decir que él juega con ventaja: espero que mi próxima respuesta en este entretenido debate no duerma en la redacción del periódico otro mes y medio adicional.


----------------------------------
Los masones del señor Fernández



Un artículo mío, aparecido hace algún tiempo («Del progreso y otras opciones razonables», LNE, 17.05.07), merecía el miércoles pasado una réplica de media plana, firmada por don Ricardo Fernández en «Cartas al director». No era para tanto. Don Ricardo me otorga demasiada importancia y además me interpreta mal, o yo no me he explicado bien. ¡Señor, Señor, tantos años de oficio y no consigue uno hacerse entender! Un singular reclamo masónico, sin duda infrecuente, publicado en este diario, me servía de apoyatura de actualidad al hilo de su compartible invitación al voto en las municipales, con apoyo expreso a las «posiciones de progreso» que identificaba con el laicismo, como valor esencial, y la Democracia (la mayúscula no era mía). Nada que oponer. Reflexionaba yo a continuación (y no «perdido en disquisiciones» como sugiere Fernández) sobre algunos deterioros que, a mi juicio, sufren hoy tan valiosos conceptos y la relatividad de sus interpretaciones: un laicismo no entendido como una actitud previa de neutralidad y respeto, sino como una opción militante contra otras opciones; una democracia que trata de excluir al adversario político y un progreso hacia la destrucción de valores permanentes: España, patriotismo, familia, vidas incipientes y débiles, sentido de la autoridad, creencias, excelencia, disciplina, dignidad frente al terrorismo; en fin, libertad para exigir, vivir y manifestar estos criterios... El señor Fernández me atribuye proposiciones que nunca han pasado por mi cabeza: abstencionismo electoral: restricción de derechos, imposición ideológica, nostalgia de la dictadura, mercado salvaje y poco menos que abolición del régimen democrático. ¡Qué barbaridad! E ilustra su réplica con escenas anacrónicas que ya no tienen nada que ver con ninguno de nosotros (saludos fascistas, represiones posbélicas, militares bajo palio, autos de fe...). ¿Qué le parecería la memoria de la mayor persecución de cristianos en la historia, con millares de muertos, no en tiempos de Diocleciano, sino en la II República? Si no hubiera pasado más de mes y medio de la publicación de mi artículo, yo diría que el erróneo juicio de intenciones que hace el señor Fernández era un simple arrebato sin control. Lo que está claro es la repugnancia que a mi comunicante le producen, como símbolos, «los sables y las sotanas», los popes, mulás y rabinos, por los que no desea ser «gobernado» (sic) -¿hay riesgo de ello?- y su rechazo visceral a todo apoyo a la Iglesia católica. Asegura, y lógicamente critica, que el Ayuntamiento de la ciudad haya costeado, al parecer, algunos «pasos» de Semana Santa y encima pague los recibos de la energía eléctrica que consume un templo local. Lo de los «pasos», si es así, me parece lamentablemente irreversible, señor Fernández, pero pienso que en lo del recibo de la luz puede alcanzarse, si no un remedio, al menos una transacción. Pongamos que en el concejo haya sólo cincuenta mil católicos y que los masones sean mil, a mucho tirar: pues que el Ayuntamiento pague por cada 50 bombillas de la Iglesia, una para la logia, ¿no le parece justo? Hablando en serio, este Gobierno no es neutral y, por ello, sus «posiciones de progreso», que los masones asturianos se disponen a patrocinar, son beligerantes contra los legítimos pareceres de media «ciudadanía», por usar un término en circulación. Una ciudadanía que, con todo derecho constitucional, tiene creencias y una moral objetiva y no de situación, que es la que sigue el relativismo gubernamental. Esto es lo que, mejor o peor, trataba yo de poner de relieve. Y seamos sinceros, señor Fernández, los masones tampoco son imparciales ni lo fueron nunca. En el libro «La masonería hoy en España», de José Antonio Ferrer, presentado en Gijón por mi compañero de ASPET Víctor Guerra, nada sospechoso, leemos que la masonería española, más radical que la anglosajona, gozó del máximo esplendor durante la II República y está estrechamente relacionada con el anticlericalismo, el laicismo, el gnosticismo y los movimientos independentistas y revolucionarios. Sólo hay que abrir los ojos a la realidad para darse cuenta de lo que está pasando: negociaciones con el terrorismo, persecución del castellano en Cataluña, imposición del adoctrinamiento ideológico en la escuela, mutilación de la Historia de España, amenaza de retirada opcional de la asignatura de Religión y de represalias contra la objeción a la EPC, entrega prevista de Navarra al separatismo... Esto y más aconseja ponerse en guardia porque hay mucho que salvar de esas libertades que no debemos en absoluto a quienes enarbolan un progreso que las cercena para los demás y que, a tenor de lo dicho en el último párrafo del escrito de don Ricardo, parece que nos conceden graciosamente el acceso a nuestros derechos como ciudadanos. Bien. Si el señor Fernández me sigue viendo, como dice, las mañanas de los domingos, no tendré inconveniente en invitarle a un café. Así comprobaremos que, si bien es menos lo que nos une que lo que nos separa, podemos convivir sin menoscabo de nuestras convicciones. Supongo.

lunes, julio 9

Institución Libre de Enseñanza ¡Peligro!

Los edificios históricos en los que se albergó la Institución Libre de Enseñanza, corren peligro de desmoronarse bajo la fecunda e incesante acción de la piqueta.
Me llega la noticia de Alicante, y reproduzco a continuación el Manifiesto promovido por alguno de los descendientes de don Francisco Giner de los Rios. Os animo a visitar la página pinchando aquí.
Manifiesto en defensa de los edificios históricos de la INSTITUCIÓN LIBRE DE ENSEÑANZA



Conocedores del proyecto de destrucción de la mayor parte del patrimonio histórico-arquitectónico, propiedad de la Fundación Giner de los Ríos y legado cultural de la Institución Libre de Enseñanza, sito en el Paseo de Martínez Campos 14 y 16, de Madrid, manifestamos nuestro más absoluto rechazo a la supuesta ejecución material del proyecto, e instamos a que se difunda el alcance de tal supuesto atropello, ante la opinión pública.
El proyecto aprobado por el Patronato de la Fundación Giner de los Ríos, destruirá el llamado Pabellón Giner, de párvulos o de la carpintería, el emblemático jardín y el antiguo frontón. Ese edificio, construido por el arquitecto Bernardo Giner, en 1917, es la primera muestra de la arquitectura escolar, inspirada en el estilo mudéjar, fraguada en el entorno institucionalista y que, pese a haber sufrido algunas reformas, mantiene íntegra su estructura y es susceptible de ser rehabilitado.
Los abajo firmantes solicitamos la rectificación inmediata del Proyecto en curso y sugerimos que la ayuda económica recibida, sea utilizada íntegramente en la restauración de los edificios históricos, manteniendo el jardín tal y como fue diseñado por el señor Giner de los Ríos. Esperamos de la sensibilidad del Presidente, del Secretario y demás miembros del Patronato una reacción positiva y la rectificación pertinente en defensa de una reliquia del patrimonio histórico-artístico y cultural, propiedad de todos los españoles.

sábado, julio 7

Bernat Soria, Ministro

Podría parecer un hecho intrascendente el nombramiento del nuevo Ministro de Sanidad, pero no lo es en absoluto. No me refiero aquí al conjunto de los nuevos Ministros designados por el Presidente del Gobierno, ni tampoco a los que han cesado. Ni siquiera a Elena Salgado, de quien guardo una magnífica opinión. Pienso en este momento en el especial significado que tiene el hecho de que Bernat Soria sea el nuevo Ministro de Sanidad de España, un Ministerio que ha vivido una transformación especial con los traspasos de competencias a las comunidades autónomas, y que ha asumido un papel bien diferente a aquel de organismo gestor al que estábamos acostumbrados.
Con Bernat Soria me resulta inevitable hacer una asociación de ideas muy personal e íntima: Recuerdo que en mis primeros viajes a Francia para participar en la Asamblea anual del Gran Oriente o en alguno de los congresos regionales, surgía siempre inevitable en todo orden del día el informe de la Comisión de Bioética, estructura establecida para apoyar frente al oscurantismo el peso de la razón y la ciencia. Cuando yo comenzaba a participar en estos acontecimientos burocráticos de mi Obediencia, empezaba también a tomar conciencia del creciente empuje con que organizaciones como la Iglesia católica, o entramados de poder político neoconservadores o teoconservadores, se oponían a los avances científicos, amparándose en convicciones religiosas, más allá de lo racional, y cercenando toda posibilidad de actuación a quienes no compartían estos credos.
Bernat Soria fue objeto de una de esas amputaciones. Todavía no está tan lejos aquel tiempo en que la fiscalía de Jesús Cardenal le estrechó el cerco por sus investigaciones con células madre. El ministro de Justicia al que obedecía el Minsterio Público era José María Michavila, padre de esa chapuza que son los juicios rápidos, y con estrechas vinculaciones con el Opus Dei. Este nuevo Ministro, que dirige desde el año 2005 el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa, es la materialización de una vieja lucha: el conocimiento, la ciencia, la razón frente a todo lo contrario. No me cabe duda de que las troneras desde las que lanzan su veneno la jerarquía eclesiástica y las fuerzas vivas de toda especie, van a estar muy ocupadas con este nombramiento.
Una nota curiosa que podrá dar pie para que César Vidal desvele algun nuevo hilo conspirativo de los que se enlazan en esta España Roja: Bernat Soria es catedrático de Fisiología de la Universidad Pablo de Olavide en Sevilla; y Pablo de Olavide era el "amigo" masón de Jovellanos, el gijonés que alumbró lo mejor de la Ilustración española. Sí, sí, Bernat Soira huele a masón...

jueves, julio 5

El Sindicato del Mal

En España hemos conocido de todo a nivel sindical; sabemos en especial de la existencia de un Sindicato del Crimen y ahora surge, pujante y orgulloso, el Sindicato del Mal en el que milito apasionadamente.
Después de terminar la persecución de un marido rebelde que ignora las responsabilidades contraídas para con su prole, acabo de tomarme el café y pincho matutino con el acompañamiento de la siguiente entrevista hecha a otro sindicalista del Mal... ¡Y no es José Ángel!

-----------------------

PABLO NAVARRO SUSTAETA


FECHA Y LUGAR DE NACIMIENTO VALENCIA, 1951. TIENE 55 AÑOS.
TRAYECTORIA PROFESIONAL PROFESOR: TITULAR DE SOCIOLOGIA DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO. ACTUALMENTE ESTA EN COMISION DE SERVICIO EN EL DEPARTAMENTO DE SOCIOLOGIA Y ANTROPOLOGIA DE LA UNIVERSIDAD DE VALENCIA. ES AUTOR, JUNTO A CAPITOLINA DIAZ, DEL LIBRO DE EDUCACION PARA LA CIUDADANIA DE LA EDITORIAL ANAYA PARA EL TERCER CURSO DE LA ESO.


Apoyo al castrismo, defensa de la poligamia, vídeos de lesbianismo. Son algunas de las críticas que los sectores más conservadores de la sociedad española, jerarquía de la Iglesia Católica y Partido Popular incluidos, han manifestado contra la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Pablo Navarro Sustaeta es, junto a Capitolina Díaz, coautor del manual de Anaya que los alumnos de tercero de la ESO estudiarán en Asturias el próximo curso. Navarro se defiende.


--Con la Iglesia hemos topado.
--Es nuestro sino. Nos estamos encontrando con una reacción realmente desproporcionada por parte de los portavoces de la institución. Hay que atender a sus razones aunque realmente me parece que no se sostienen en un debate abierto.
--Monseñor Cañizares acusa a los centros que impartan esta asignatura de colaborar con el mal. Usted, como autor de uno de los manuales, debe ser el propio Lucifer.
--Probablemente monseñor Cañizares nos incluya en el sindicato del mal. Supongo que como miembros más ilustres de este sindicato figurarán los que han promovido la asignatura y los que han redactado los contenidos. Entiendo que las formulaciones iniciales podían suscitar recelo o alarma por parte de la jerarquía eclesiástica, pero quiero recordar que en los aspectos más rechinantes se ha procedido a una redacción nueva que evita los puntos más contenciosos.
--Defensa del castrismo, de la poligamia, vídeos con lesbianas. He leído ansiosamente su manual y no encuentro nada de esto.
--Efectivamente. No están. Que alguien pueda introducir estos contenidos poco consensuales en un libro o en un material didáctico no quiere decir que no se puedan introducir otros ampliamente aceptables por la gran mayoría de nuestra sociedad. Nadie está en posesión de la verdad. Por eso hay que encontrar un amplio terreno de consenso en el que el debate y el acuerdo sean posible.
--Se les critica también por resucitar la asignatura de formación del espíritu nacional.
--Es una objeción un poco demagógica porque compara una asignatura que era un instrumento de propaganda de un régimen no democrático con una que está presente en los currículos de buena parte de los países del entorno claramente democráticos. Lo que sí es verdad es que esta asignatura trata de formar en unos valores que son justamente los que dan sentido a nuestra Constitución y a nuestra convivencia en los últimos 30 años. En este aspecto no hay que negar que pretende formar a los alumnos y que tiene unos contenidos que quiere que los alumnos conozcan. Es posible que alguien lo llame indoctrinación, pero entonces también habría que llamar indoctrinación a la defensa de la libre crítica racional, de la argumentación, de la pluralidad.
--El PP también se ha apuntado a la crítica ¿Cuál es el trasfondo de la polémica?
--Es una polémica suscitada por los sectores más tradicionales de la Iglesia que, en cierto modo, ha arrastrado al PP. Ellos sabrán lo que hacen. No creo que con esta postura vayan a ganar más votos de los que tienen.
--Las comunidades del PP han optado por aplazar la asignatura confiando en las próximas elecciones.
--No estoy en la clave de los movimientos de política autonómica pero sí da la sensación de que el PP ha optado por el "Aparta de mí este caliz" mientras podamos. No está siendo plato de gusto para el PP administrar esta situación y tener que introducir esta asignatura. Lo entiendo porque para sus bases sociales significa un potencial conflicto, sobre todo, para una minoría muy activa y con capacidad de presión.
-- ¿Qué pasará al inicio del curso?
--Me imagino que vamos a asistir a un incremento del volumen sonoro de ciertas manifestaciones por parte de los portavoces de las instituciones de la jerarquía y de estos grupos.
--De nuevo la derecha en la calle.
--A mí me da la impresión de que no saldrán a la calle porque el objetivo en este caso es difícil de precisar. No ocurría así en anteriores manifestaciones. He leído que hay 7.000 padres objetores. Parece mucho, pero hay millones de padres en el país.
-- ¿La objeción es posible?
--La objeción es un derecho moral, pero no es un derecho político. Hay derechos morales a la objeción que están políticamente reconocidos, pero no todos. De ser así, las leyes no existirían. Podría acogerme al derecho moral de no pagar impuestos o a conducir como quiera por la carretera. Tener un derecho moral no se puede traducir por tener derecho político.
--Si me permite una crítica le diré que he leído su libro y me parece demasiado light ¿Se trataba de no generar rechazos?
--Claramente ha sido nuestra voluntad como autores y de la editorial. Nuestro planteamiento ha sido abrir un espacio de debate en el que pueda participar un 80% ó 90% de la población del país. Es dato sociológico que en España existe una amplia base de consenso sobre valores.
--Lamento que no haya sido un poco más cañero .
--Me gusta la expresión. Me hubiera gustado, pero sinceramente no habríamos estado en nuestro papel si nos hubiéramos dedicado a ser cañeros . De lo que se trataba era de delimitar un espacio de consenso con toda la diversidad posible.
--Echo en falta más información sobre moral sexual.
--De entrada sabíamos que era el punto más candente y donde te podías quemar los dedos. Este ha sido el auténtico tema donde se han concentrado las críticas. Nadie se cuestiona hoy el estado del bienestar, pero si el sexo. Nuestra pretensión ha sido no entrar en esta disputa. Hemos hecho, eso sí, una salvedad: la homofobia. En el manual se alude a la necesidad de negarse a aceptar la homofobia.

lunes, julio 2

Educación para la Ciudadanía

De nuevo publico aquí una carta leída en la prensa y elaborada por un ciudadano de a pie. Para evitar que caiga en el olvido una vez consumido el periódico del día, incido en esa sana costumbre que sigo desde hace tiempo: La expongo a los cuatro vientos para que llegue todo lo lejos que sea posible. A mí me ha gustado.
------------------------


Yo que fui educado en las excelencias de la Formación del Espíritu Nacional (FEN) -abríamos las clases bisemanales cantando el Cara al sol-, no entiendo por qué la Iglesia cree poder inmiscuirse de forma virulenta y espasmódica contra las decisiones del poder social.
En Europa existen asignaturas semejantes con presencia curricular desde la hora semanal de 3º a 6º en Bélgica, Grecia o Portugal, hasta las 855 horas repartidas de 1º a 9º en Suecia.
La Educación para la Ciudadanía es materia transversal en Austria, Dinamarca, Francia, Irlanda del Norte, Bulgaria, Malta y Chipre, y es materia integrada en Bélgica, República Checa, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Inglaterra, Hungría, Países Bajos, Polonia, Eslovenia, Eslovaquia, Finlandia, Gales, Liechtenstein e Islandia.
Creo que el problema de la Iglesia católica en España no debe centrarse en la asignatura en cuestión. Pienso que deberíamos plantearnos con seriedad la importancia de normas como el Concordato en su totalidad, la financiación de la Iglesia católica y el sistema educativo que da lugar a incongruencias como los colegios concertados.
Un Estado moderno ha de ser laico y aconfesional, ambos atributos al tiempo, lo que es incompatible con un Concordato anticuado, ademocrático e involucionista. Igualmente, no es labor del Estado financiar creencias o ideologías: no estamos en tiempos de César.
De manera semejante, el MEC debería acabar con los colegios privados concertados, fuente de conflicto y desigualdad. En estos centros se adoctrina a los educandos en creencias como la católica, y esta labor debería circunscribirse a las parroquias y centros privados que a tal efecto se destinen.
La estructura de los colegios concertados, muchos de los cuales exigen, incluso, el uso de uniformes elitistas, se ha convertido en un negocio cuyos beneficios se obtienen de la subvención estatal -dinero del contribuyente-, a la que suman pingües ingresos por conceptos como comedor, transporte o actividades extraescolares, por los que se ingresan de 100 a 400 euros por mes y niño.
Han pasado 30 años desde Suárez. Es hora ya de cortar el cordón umbilical con Roma.


Manuel Pascuá, Godella, Valencia.

Bárbaros y mártires

Después de tener por primera vez en meses un fin de semana para mi solito, hoy vuelvo a tomar la lanza y a poner el pie en el estribo para recorrer los calores de la estepa hispánica y seguir haciéndome cruces -es un decir- con las cosas que pasan y pasarán.
No hace tantos días me santiguaba perplejo ante la ocurrencia de un juez sustituto de Alicante, que se amparaba a la hora de dictar una resolución en la sombra de Dios, con mayúsculas, el único y verdadero. Tantos años de carrera estudiando en la facultad, de examenes orales, de estado aconfesional, de teorías laicas y laicistas, para terminar dictando un auto en el nombre del Altisimo. Así va la Justicia, esa dama boba, ciega, muda y sorda, pisoteada por la Juez de Denia y algún otro sátrapa con puñetas, al que le molesta que las lesbianas puedan adoptar y las hace pasar por la "turmix" de la desigualdad ante la ley, quedándose tan pancho.
Y hoy me he vuelto a santiguar ¡qué cosas tremendas llegamos a hacer los ateos! Me he enterado de que El Valle de los Caídos se ha quedado pequeño. Los mártires de la fe ya no caben allí, en aquel agujero oscuro y eterno, abierto en las entrañas de la roca del Guadarrama por mandato del viejo dictador. Dice la Iglesia que este gobierno nuestro de rojos ha vuelto a abrir con su Ley de la Memoria Histórica las heridas que desangraron a España. A los pobres prelados no les queda más remedio que promover beatificaciones en masa de tanto mártir ibérico, muerto, matado, por sostener sus firmes convicciones religiosas.
A mí no me gusta que maten a nadie. No profeso creencias belicosas, ni tampoco albergo animadversiones tan agudas como para justificar o cerrar los ojos ante tanto descerrajamiento y ejecución sumaria. Pero me molesta un poco, sólo un poco, lo justo y necesario, que pretendan hacerme pasar por el ojo de la aguja con billete de ida y vuelta. Me molesta que no exista equidistancia entre quienes fueron golpistas y quienes defendieron la legalidad democrática; y me molesta que ahora se crispen los blanquecinos dedos de los obispos, clamando al cielo por la resurrección de los rencores, cuando durante sesenta años las cunetas y fosos en las que media España arrojó a la otra media, permanecieron ocultos por el silencio cómplice de la jerarquía católica. Recuerdo cuando hace algunos años, no muchos, visitaba la Mezquita de Córdoba. En el centro, algún soberbio hortera tuvo la ocurrencia de plantar una construcción barroca, derribando parte de la estructura y sustituyéndola por recargados recovecos y dorados. Había dos placas añadidas siglos después del desatino arquitectónico, honrando la memoria de los clérigos perecidos por la acción de la "revolución marxista" de 1936. La cosa no está exenta de gracia e ironía: Ellos dan el golpe de Estado, lo bendicen, y, sin embargo, los que hacen las revoluciones marxistas son otros, llevándose por delante a todo bicho viviente. Recuerdo que este último octubre, visitando la catedral de Granada, me encontré con algo parecido. Y sigo recordando las beatificaciones sucesivas y parabienes eclesiales desde Pío XII, el Papa cómplice del nazismo, hasta el actual sombrerero mayor de la Plaza de San Pedro.
La Iglesia católica no reabre heridas. Los demás, los que nos vamos a tener que aguantar con una ley de aire comprimido para evitar que se rompan las costuras de la Patria, somos la canalla a batir que no anhela otra cosa que la destrucción de España, el fin de la familia, la implantación del laicismo radical, la colonización islámica, el relativismo y el establecimiento de la dictadura masónica a través de la propagación de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, una auténtica tela de araña elaborada en la oscuridad de las Logias francesas que, poco a poco, lo van inundando todo. Por eso, los hombres de negro, han tenido que salir a la calle y enseñar sus dientes amarillos, recordando que todavía pueden morder las blancas, tiernas y jugosas carnes de los monaguillos, perdón, de los descreídos que nos gobiernan a golpe de decreto, siguiendo las instrucciones del arácnido que teje y teje la desgracia de nuestros días.
Una nueva Iglesia se levantará tal vez en Valencia. Rememorará a los mártires de la fe del 36 y será pagada con el dinero que todos ponemos en el tronco eclesial merced a los pactos que este gobierno marxista no se ha atrevido a demoler. La hazaña, impulsada por el Arzobispo Agustín García Gasco, contará con el respaldo de la Alcaldía de Valencia, pilotada por Doña Rita Barberá (¿sabrá el Papa lo suyo?), que hoy participaba enlutada en una misa callejera en recuerdo de las víctimas del accidente de metro de hace un año.
Mientras tanto, los de siempre tenemos que seguir conteniendo la respiración para que el recosido sea capaz de soportar tanta presión, y el pus no se derrame poniéndolo todo perdido de nuevo. Bárbaros, mártires, todo queda igualado en esta batalla que no persigue otra cosa que mantener las cuotas de poder conquistadas a costa de la libertad ciudadana de nuestro país; todo vale con tal de que nada se mueva; y somos nosotros los que tenemos que hacer el gran esfuerzo, y hasta pedir perdón cuando nos matan o nos humillan. Mártires, bárbaros: Les da lo mismo, lo que importa es poder tener la mano extendida mientras con la zurda sostienen el báculo amenazador.