miércoles, febrero 27

Una sonrisa por favor

...Aunque estemos en campaña electoral, no está de más un poco de humor...

lunes, febrero 25

Billetes, billetes verdes


"Billetes, billetes verdes,
pero qué bonitos son,
esos billetitos verdes siempre dan la salvación..."

Así empezaba la letra de una canción que mis padres se trajeron del mercado de las pulgas de Metz, en Francia, cuando andaban disfrutando lejos de casa de los veinticinco años de paz. Era aquélla una época en la que nadie te robaba y no había droga por las calles. Se podían dejar las puertas de las casas abiertas sin temor a que te entrara un moro dentro sin contrato de pacífica convivencia.
Con una musiquilla alegre de guitarra, se desgañitaba Paquito Jerez pensando en aquellos billetes verdes que eran cómo sábanas, y que se ganaban con mucha más dificultad de lo que deja entrever la familia Alcántara en "Cuéntame".
Cuando era pequeño recuerdo que me encantaba esta canción, y mi madre me la ponía dos, tres, cuatro veces, hasta que ya no podía más y se hartaba del pobre Paquito.
El caso es que hoy me vuelvo a encontrar en cierto modo con una nueva versión de aquella antigua música: Acaba de aparecer una Sentencia interesantísima del Tribunal Superior de Justicia de Valencia relacionada con un magno pufo de la Iglesia católica acaecido en aquella comunidad. Casi cinco millones de euros -piensen los lectores en los billetes de cien euros para que siga encajando ese hermoso color verde de los dineros con el que siempre tuvimos en la inmortal España- se han evaporado ante los ojos del común de los mortales. García Gasco, el cardenal que hace un par de meses participaba en aquel disturbio dedicado a "la familia" en la Plaza de Colón, no sabe ni quiere saber.
El milagro tiene sencilla explicación: hubo un día en que García Gasco dijo que había que hacer una parroquia en La Oliva (Valencia). A medida que las obras fueron avanzando, las constructoras se encontraron con una obra en la que no veían ni un euro, a pesar de estar avalada y respaladada primero por Eduardo Zaplana -¡ese demócrata! ¡ese moderado! ¡ese centrista!- y luego por Francisco Camps, su sucesor.
El asunto terminó en pleito, y el Tribunal Superior de Justicia acaba de declarar la responsabilidad de la Iglesia católica en el "affaire" y su obligación de hacer frente a los pagos.

¿Tiene todo el mundo seguro que no va a ser la Generalitat Valenciana la que terminará poniendo el "güevo" más de lo que ya lo ha puesto en esta historia?

martes, febrero 19

Fidel lo deja


Esta mañana he escuchado en la radio algo que ya esperaba hace tiempo. Fidel Castro lo deja; se queda en la cama, convaleciente de la grave dolencia que le hizo apearse del caballo en julio del año 2006. Indudablemente se comienza a pasar una página de la historia; pero probablemente -es mi opinión- no se va a pasar aquella hoja del libro en la que muchos están pensando.
Desde Estados Unidos se ha dicho ya lo inevitable: El bloqueo, la mejor de las justificaciones de la que ha disfrutado el régimen cubano hasta la fecha, seguirá vigente en tanto no se dé otro tipo de pasos hacia la democracia. Imagino que deben estar pensando en las zancadas que dio el Chile de Pinochet, las que da la Guatemala de hoy, o las de la Argentina de hace cuatro días. Todos los candidatos a la Presidencia de "la gran democracia" han dicho lo mismo, menos Hilaria Clinton, que se ha atrevido nada menos que a gritar a los cuatro vientos que ella es la única que puede llevar la democracia a la pequeña isla (por qué no mirará las comisarías de su país).
Europa siempre es la buena en esta película. Europa es la fuerza que apuesta por el diálogo, el entendimiento, la transición pacífica hacia un sistema democrático... Europa se queda siempre mirando a ver qué pasa.
No puedo negar que asisto a todo este espectáculo con cierta tristeza. Cuba fue un breve espejismo para mí hace años. Cuba y Fidel. Fidel y Cuba. Los barbudos y el verde oliva. La Sierra Maestra y los cigarros habanos... Todavía conservo en casa alguna fotografía original del personaje. Y en una ocasión compré otra estampa, también original, con el sello del fotógrafo habanero en el reverso, en una tienda de antigüedades. En eso ha quedado convertido aquel sueño: en una leve mercancía que acaba ocupando su pequeño espacio en el mostrador o la vitrina de alguna tienda gijonesa de filatelia, numismática y otros raros coleccionismos. Ahora, la instantanea en la que aparece un joven comandante sonriente, yace a modo de marcapáginas en algún olvidado libro.
Con 19 años me leí la biografía que escribió Tad Szulk; también las entrevistas con Frei Betto, el cura brasileño; asistí impasible a los interminables discursos, que escuchaba con una infinita paciencia y atención. No puedo decir que me sienta hoy como mi abuela cuando arriaron la bandera roja del Kremlin, que prácticamente se desmoronó como el fatídico muro de Berlín; pero sí hay algo, un leve sentimiento, que no me ha dejado indiferente ante todo lo que ha sucedido y está sucediendo.
Pienso que pocas cosas van a cambiar; creo que toda esta clase de historias, que terminan en agonía hospitalaria o en una apartada cama, lejos del bullicio, tienen siempre un mismo final que pasa por una atadura bien hecha. Atado y bien atado me parece que está el destino próximo de Cuba. Y dudo mucho que el nudo que sostiene todo el aparejo se suelte a la mínima de cambio: Una comunidad internacinal errática; la "gran democracia" mercando con su doble rasero el beneficio de las libertades; una parte de la oposición en manos de la extrema derecha; la otra con una reducida presencia y capacidad de maniobra; bufones convertidos en imitadores, aprendices de estadistas e inventores de un nuevo socialismo que alumbra más de lo mismo por el camino totalitario... Difícil prever qué va a suceder y difícil encontrar una solución al rompecabezas.
No puedo evitar , al pensar en este gallego que hizo fortuna, recordar también las cacerías de homosexuales en Ciudad de La Habana. El pecado se enmendó con "Fresa y Chocolate", dirigida por Tomás Gutiérrez Alea, el cineasta de la Revolución, pero las cacerías y los campos de reeducación -qué cosa tan del socialismo real- existieron y arruinaron la vida a tanta, tanta, tanta gente... Los cazaban en La Rampa, cerca de la Heladería Coppelia: Llegó Fidel y se acabó la diversión.
Una curiosidad que apunto en estas notas deshilachadas y que siempre llamó mi atención: Tras el asalto al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, las fuerzas de la dictadura de Fulgencio Batista detuvieron a gran parte de los compañeros de Fidel Castro. A muchos los mataron a sangre fría. A otros los torturaron. Al propio Fidel lo capturaron para ajusticiarlo en el sitio. Los soldados que iban a asesinarlo fueron interrumpidos por un teniente, Pedro Sarría, que se lo impidió y permitió con su gesto decidido que el futuro Comandante en Jefe fuera juzgado por la dictadura y acabara en presidio. El grito que dio Pedro Sarría fue "¡No lo maten!¡No lo maten!¡Las ideas no se matan!". Pedro Sarría era masón.
En fin, termino como lo hago siempre en mi logia: ¡Viva la democracia!

Libertad de expresión


Estos días de tanta zozobra electoral hemos cruzado en el blog, entre unos y otros, comentarios de todo tipo; en todo caso se ha actuado con respeto: Estoy de acuerdo, no lo estoy, tengo miedo, tengo pavor, estoy que no me llega la camisa al cuello, yo paso, no sembremos el odio, no entremos al trapo, tomemos lexatín, valeriana...
Hemos dicho lo que nos a apetecido ejerciendo eso que llamamos libertad de expresión, que no es otra cosa que poder transmitir públicamente un pensamiento previamente elaborado.
Creo que salvo en una ocasión, no he borrado nunca ningún comentario. En efecto me parece que todo ha de tener límites y que la frontera entre el insulto y la libre palabra está ya meridianamente trazada desde hace mucho.
Llegados a este punto, el otro día pude ver a María San Gil, miembro destacado del Partido Popular en el País Vasco, salir por pies de la Universidad de Santiago de Compostela. Ayer, la historia volvio a repetirse en la Pompeu Fabra con Dolors Nadal, cabeza de lista por el mismo partido en Cataluña.
Antes, las Universidades tenían la vocación de enseñar a la gente a pensar. Ahora creo que son máquinas recaudadoras de matrículas y oficinas de colocación de hijos de ilustres y demás familia, perdiendo un poco su antigua esencia. Pero, con independencia de las transformaciones que haya experimentado nuestra endogámica red univiersitaria, bien es cierto que hay gentes a las que se les ha podrido ya tanto el cerebro que no hay nada que hacer y enseñarles a pensar deviene en una empresa irrealizable.
La posibilidad de hablar, de expresar sin miedo aquello que se piensa, de actuar dentro de las reglas del respeto a aquel que no razona como tú, son elementos fundamentales de un Estado democrático, en una sociedad civilizada.
Cuando entro en la sede del Gran Oriente de Francia, en París, lo primero que uno observa al fondo del pasillo, grabado con letras doradas sobre un muro de mármol blanco, es esa frase atribuída a Voltaire, y también a Saint Exupéry, con arreglo a la cual, aunque uno no esté de acuerdo con lo que dice el vecino de enfrente, se debe batir contra viento y marea para que nadie le discuta el derecho a poder decirlo.
Pues eso: nunca se me ocurriría votar a María San Gil o a Dolors Nadal. Antes preferiría quedarme en casa sin ejercer el derecho que me corresponde en este estado de cosas. Pero nunca jamás haría nada para impedirles hablar. Me resulta nauseabundo que en sendas "casas de la razón" (la náusea sería la misma en cualquier espacio, pero una universidad añade inevitablemente un plus de repugnancia a los hechos) un ridículo grupo de alborotadores, agitadores de pasillo, embadurnadores de pared, haya hecho salir corriendo a dos mujeres que sólo querían decir a un auditorio aquello que pensaban.
Ahora me acuerdo de Ruiz Gallardón hace años, en plena zozobra antibelicista por la guerra de Irak, dejando intervenir en un acto público en el que participaba a un grupo de estudiantes que había ido a protestar por la decisión gubernamental de implicar a España en aquella invasión. Los estudiantes pudieron hablar. Pero Gallardón, a pesar del gesto, no pudo hacerlo. Su silencio obligado ridiculizó a aquellos que, desde el ejercicio legítimo del derecho a la protesta, no supieron entender en qué consiste eso de expresarse libremente.
Y a la memoria me viene también aquella algarada que le armaron los chicos de la gomina a Felipe González en la Universidad Autónoma de Madrid... Otra vez la Universidad... Entonces, la lectura hecha por algunos fue la de una juventud rebelde extenuada ante tanta corrupción. Hoy, curiosamente, los mismos exégetas, ya no hablan de juventud rebelde sino de que alguien le ha dado alas a los radicales, sacándolos de su caja de Pandora.
Sea como fuere, bien estará que llegue el día en el que uno pueda hablar sin temor a salir cobardemente lanceado como el toro de Tordesillas; y mejor estará que llegue también el momento en el que nadie intente justificar estos estallidos de estupidez y violencia, insoportables para cualquier democracia seria que quiera ser tenida por tal.
Por cierto, una gran parte de los alborotadores de la Pompeu Fabra y de la Universidad de Santiago estudiaban Derecho ¡A dónde iremos a parar!

domingo, febrero 17

¡Sed felices!

Mi amiga abstencionista me ha dado este año una gran alegría. Por si llegado el último momento le entra alguna duda, aquí le dejo este recordatorio. Y se lo dejo también a todos los que la presente vieren y quisieren entender.

sábado, febrero 16

Guerra de la Independencia


Hace ya mucho que pienso que lo de la Guerra de la Independencia fue una metedura de pata mayúscula. Desde luego no voy a ser yo el que salga en defensa del bestia de Murat; tampoco del general Bonaparte, hecho emperador de la noche a la mañana.
Pero no puedo olvidar que la primera vez que alguien osó prohibir la Inquisición en nuestro país desde que se alumbrara su existencia, fue la Francia imperial y avasalladora.
Francia siempre ha tenido grandes virtudes. Y defectos enormes, entre ellos sus palpables contradicciones: proclamar al mundo los eternos principios que sustentan las más avanzadas democracias para intervenir luego en algún patio trasero a tiro limpio. Ahí está el Chad y la ayuda logística que el petit Sarkozy ha brindado al sátrapa de turno.
Pero dejando al lado esas particulares antinomias que han surgido entre la razón y los hechos, cuando llegue el día 2 de mayo próximo haré como Georges Brassens: En el día de fiesta nacional, me quedaré en mi casa igual... En fin, que siempre preferiré a Pepe Botella -que además era abstemio- antes que al canalla de Fernando VII.
¡Qué error fue aquello! ¡Qué inmenso error! Mejor nos hubiéramos entretenido con otras cosas, por ejemplo, la que cita El Roto en su viñeta de hoy, y hubiéramos recuperado algunos siglos de ventaja en la carrera del progreso y la felicidad ciudadana.

Casualidad


No hace mucho tiempo colaboraba en la redacción de un pequeño informe jurídico en el que se hacía referencia a la discriminación que sufren las mujeres a manos de algunas organizaciones masónicas. Quiso la casualidad que en ese texto hiciera referencia a la tradición ancestral puesta en marcha por el rey Pedro de Aragón que sólo permitía a los hombres e hijos de hombres pescar en la Albufera valenciana.
El conflicto jurídico que se desató a raíz de las primeras decisiones de los socios de la entidad que regentaba el derecho de pesca, se reprodujo ante el Ayuntamiento de Valencia, el Consejo Consultivo de la Comunidad Valenciana y el Tribunal Superior de Justicia.
En el presente caso, ni la ley ni el sentido común conducen al absurdo, sino al hecho inevitable que concluye con que el principio de igualdad de los seres humanos no admite discusión; no se permite que este valor pueda ser puesto en duda; y mucho menos en esta casa de las ideas de la que formo parte.
Y ha querido la casualidad que hoy, recién levantado, me llegara por la mañana un aviso a mi móvil en el que se me decía que la página 16 de El País contenía una sorpresa que haría mi día un poco más feliz. En efecto, así ha sido.
Como siempre, buena lectura.

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REPORTAJE
Fin de una discriminación medieval en La Albufera
La Comunidad de Pescadores abre sus puertas a las mujeres
IGNACIO ZAFRA - Valencia - 16/02/2008


Una discriminación de 750 años acabó el jueves en El Palmar, la pedanía de Valencia cuya Comunidad de Pescadores ostenta el monopolio de pesca en el lago de La Albufera desde la Edad Media. Entrada la madrugada, el 80% de los socios votó a favor de dar por terminada una batalla legal que ha durado 11 años y que ha tenido como trasfondo la resistencia de la entidad privada a que las mujeres pudieran formar parte de ella y salir de pesca en las mismas condiciones que los hombres.
"Estamos satisfechas por la decisión, la valoramos", decía ayer Carmen Serrano, una de las luchadoras por la igualdad de trato, "pero no puedes evitar pensar que llega a destiempo. Que si se hubiese producido hace 10 años se habrían evitado tantas discordias familiares, tanto cansancio y tanto gasto económico". Su compañera de fatigas, Teresa Chardí, añadía: "El proceso nos ha desgastado mucho, a todos. Nosotras lo único que queremos es que haya paz. Que todo se arregle y que haya paz".
La batalla judicial que iniciaron en 1997 para que las hijas de los pescadores tuvieran los mismos derechos que los descendientes varones a la hora de ingresar en la Comunidad de Pescadores corrió en paralelo a un enfrentamiento que rompió en dos El Palmar. Un pueblo de 900 habitantes, enclavado en los canales de La Albufera y considerada una reserva de la valencianidad en el que casi todo el mundo es familia o al menos se conoce de siempre.
La Comunidad de Pescadores aceptó en 2000, tras las primeras sentencias condenatorias, abrir la puerta a las mujeres. Pero impuso nuevas condiciones de entrada (presentación de avales y votación posterior del pleno) que las denunciantes consideraron obstruccionistas. El jueves, la entidad decidió no recurrir el último fallo judicial, que se produjo en enero, y renunciar a seguir poniendo trabas a las mujeres. "Nos planteamos si queríamos seguir así otros 10 o 12 años", decía ayer José Caballer, su presidente, "y pensamos que lo importante era salvar la comunidad, y que El Palmar volviera a ser un pueblo de convivencia. Que al cruzarse por la calle la gente no se mire mal".

jueves, febrero 14

TUS DERECHOS ESTÁN EN PELIGRO, ¿ENTIENDES? (FELGTB y COGAM)

¡Aux armes, citoyens! Cuesta callarse con todo lo que está cayendo. Mi idea era la de guardar un respetuoso silencio durante la contienda o contingencia electoral. Pero no soy capaz. No puedo. El silencio siempre es cómplice.

jueves, febrero 7

El Poder de tu Voz

A través de un correo electrónico he tenido conocimiento de la circulación de este vídeo. Lo traigo aquí, pues me ha parecido una muy buena iniciativa. Echo en falta una referencia a lo que sucede con la "orientación sexual" de las personas en algunos paraísos del proletariado y en otras consolidadas democracias, pero pienso que merece la pena dedicarle un instante.

sábado, febrero 2

Contra la "sharia" episcopal

Desde Granada Laica me llega este artículo que, creo, puede aportar algo a quienes lo lean. Cada cual, como siempre, sacará sus conclusiones ¡Buena lectura!
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Contra la 'sharia' episcopal
La recién emitida "Nota de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española ante las elecciones generales de 2008" ha descolocado al gobierno español y al partido socialista, que ha reaccionado con cierta beligerancia al texto. Sin embargo, las críticas socialistas se han circunscrito casi exclusivamente a la referencia que los obispos hacen en este texto al terrorismo, en la que lanzan un severo varapalo a la estrategia seguida por el gobierno en relación a este tema.
Pero cabe preguntarse si más allá de esta referencia concreta, la intervención de los obispos en la campaña electoral es en sí censurable o por el contrario les ampara el derecho a la libertad de expresión e incluso el derecho a entrar en la contienda política.
En este sentido hay que recordar el muy particular estatus de la Iglesia Católica en España, y en menor medida de otras organizaciones religiosas. Por una parte se trata de una organización que reclama fieramente su independencia. Es más, es la Iglesia la que "concede" al Estado una "cierta autonomía". Según palabras de Benedicto XVI "la comunidad política y la Iglesia son entre sí independientes y autónomas en su propio campo", pero claro, "la autonomía de la esfera temporal no excluye una íntima armonía con las exigencias superiores". Estas exigencias superiores, obviamente, son lo que nuestros obispos denominan en su nota "el denominador común de la moral fundada en la recta razón". Y "recta razón" es una forma moderna de calificar lo que en el pasado se llamaba "fe", o con los circunloquios que tanto gustan en el Vaticano, "la razón iluminada por la fe".
Es decir, que en las relaciones Iglesia-Estado la situación es la siguiente: el Estado exime a la Iglesia del pago de numerosos tributos, financia sus colegios, residencias y hospitales, empotra en la escuela pública la catequesis católica, paga a los catequistas que elige el obispo, celebra ante la biblia y el crucifijo las tomas de posesiones de ministros, jueces, etc, adopta como fiestas cívicas las romerías religiosas, recauda el IRPF de aquellos que prefieren dárselo a ésta en vez de ingresarlo en el erario común, le regala suelo urbano para la construcción de sus parroquias, seminarios u otros centros, mantiene su patrimonio monumental sin apenas contraprestación alguna, no interfiere en su organización interna aunque no sea democrática y sea discriminatoria frente a las mujeres, etc, etc. Y por su parte, ¿qué hace la Iglesia? Permite que el Estado actúe según la "recta razón".
Frente a las organizaciones religiosas el Estado moderno ha intentado dos soluciones: la sujeción y la cuarentena. Con la Iglesia Católica no funciona el primer método pues desde la ruptura con el oriente cesaropapista ha reclamado su independencia y superioridad sobre todo poder "temporal".
Veamos algunos ejemplos de la técnica de la "cuarentena". Por ejemplo, la constitución mexicana (de 1917) dice (Art.130 e): "Los ministros [religiosos] no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni agraviar, de cualquier forma, los símbolos patrios."
Otro ejemplo: en EE.UU. las organizaciones religiosas apenas se diferencian de las demás en dos cosas: 1) Que por ser religiosas no pueden recibir subvenciones públicas para sus actividades, 2) Que por ser organizaciones religiosas gozan automáticamente de las exenciones de impuestos recogidas en el apartado 501(c)(3) de la ley Fiscal. A cambio, las organizaciones que se acogen a estas exenciones tienen prohibido realizar actividades de índole política a favor de unos u otros candidatos en los procesos electorales.
Después de siglos de cruentas luchas interreligiosas, dos milenios de implacable persecución a los disidentes, parece lógico que las creencias religiosas gocen de protección para su libre ejercicio, pero también que la sociedad política goce también de protección frente a ellas, es decir, se prohíba esgrimir argumento teológico alguno en la contienda política.
En España, a pesar del muy reciente régimen nacionalcatolico los gobiernos democráticos han fantaseado con la posibilidad de tratar a la Iglesia Católica con una técnica "intermedia", la de la domesticación o apaciguamiento. Pero la Iglesia es una bestia milenaria imposible de amansar.
No nos engañemos, cuando los obispos dicen "no pretendemos que los gobernantes se sometan a los criterios de la moral católica", quieren decir "queremos que gobiernen quienes ya están sometidos a los criterios de la moral católica". Cuando dicen "respetamos a quienes ven las cosas de otra manera" quieren decir "no tenemos inconveniente en que viváis sometidos a nuestras normas", etc, etc.
Milenios de destrucción, siglos de oscurantismo y décadas recientes de contubernio con dictaduras en todo el mundo demuestran que la Iglesia no va levantar un dedo si peligra una democracia o los derechos de una minoría son conculcados: simplemente espera agazapada a que lleguen mejores tiempos mientras trabaja sin descanso por perpetuar su ideología de sometimiento e irracionalidad.




Rafael Gallego Sevilla
Coordinador de Granada Laica