domingo, marzo 30

Tarde de domingo


La verdad es que hoy no voy a escribir nada. No tengo ganas. Creo que me quedaré mirando tras los cristales la lluvia de primavera, que no cesa de caer sobre Oviedo en este día desapacible y frío.
Por la mañana salí a pasear, como de costumbre, por los lugares que marcan la rutina de la fiesta de guardar en que se ha convertido el domingo. Subiendo por la Calleja de la Ciega podía ver la aguja de la catedral, coronada con una bandera roja -no tiene nada que ver con lo que creen los mal pensados, aunque estemos en Asturias- y una bandera europea, azul, punteada con un círculo estrellas, y con una cruz en el centro.
Pensaba entretenerme con ese bulo de la Europa cristiana y cómo la Iglesia católica se pasa por el arco del triunfo la simbología comunitaria; pero finalmente prefiero quedarme tranquilo por una tarde y meditando sobre otras cosas que me ocuparán los próximos días...¡Y meses!
Os dejo con Forges y su guiño diario.
Bon dimanche!

sábado, marzo 29

Tu firma es importante - Amnistía Internacional

Hoy recibí un correo que me envió alguien que sé que me aprecia mucho. Venía con un documento adjunto y, al abrirlo, me encontré con esta sorpresa: Buscarlo y encontrarlo no ha sido muy complicado y me parece interesante y a la vez útil darle toda la difusión que esta modesta herramienta del pensamiento me permite. Además del poder de la firma, también existe el de la palabra.

sábado, marzo 22

Entrevista a Jean Michel Quillardet

Recientemente, el programa "Ciudadano de Honor" del canal francés "La Cadena Parlamentaria", emitía una entrevista con el Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quillardet. En otras ocasiones hemos traído aquí el contenido de conferencias en las que se abordaban temas de gran calado para una Obediencia como el Gran Oriente, de orientación marcadamente social, preocupada por los problemas del mundo actual, por el asalto que el dogmatismo viene efectuando a las instituciones democráticas y a los valores que sustentan nuestros regímenes de convivencia. En esta entrevista conocemos además a otro Jean Michel Quillardet; sin entrar en cuestiones íntimas que no vienen al caso, accedemos a aspectos de la personalidad de quien ha dirigido el Gran Oriente de Francia durante los últimos tres últimos años. Me ha parecido interesante y me he entretenido haciendo la traducción correspondiente, que transcribo a continuación intercalando diversos fragmentos que recogen la totalidad de la entrevista.

Entrevista a Jean Michel Quillardet (Traducción)

(PERIODISTA) Jean Michel Quillardet, buenos días.

(JEAN MICHEL QUILLARDET) Buenos días.

P.- Muchas gracias por estar en este estudio. Bien, Ud. es abogado; y es Gran Maestre del Gran Oriente de Francia desde hace algo más de dos años, más o menos.

JMQ.-(Asiente)

P.- ¿Puede Ud. explicarnos cómo y por qué se unió a los francmasones?

JMQ.- Bueno, es un larga historia que ya se remonta a algo más de veinte años. Creo que por dos razones. Una filial, porque mi padre era francmasón, y lo sigue siendo, con ochenta y tres años continúa trabajando en su logia...

P.- Y Perdóneme, quiero saber muchas cosas de Ud... Para no perder el hilo ¿cómo llega a saber cuando es niño que su padre era fracmasón?

JMQ.- Bueno yo supe que mi padre había entrado en la francmasonería cuando ya era adolescente. Formaba parte de una familia en la que se hablaba; y luego pienso que mi padre ha estado siempre en la misma línea que yo en tanto que francmasón y que es estar orgulloso de ser francmasón, es decir, que no lo escondía, por lo que su imagen y su ejemplo motivaron mi voluntad de unirme a la francmasonería; porque para mí se trat de un lugar de debate, de intercambio de ideas sin apriorismos. Se puede encontrar a personas de derecha, de derecha republicana, de izquierda, creyentes, no creyentes... Y eso me interesaba porque me importaban las cuestiones sociales, la política de ideas... Pero por contra tenía cierta reserva a entrar en un partido político, porque en un partido político existe -y es perfectamente legítimo- cierta disciplina de grupo, de doctrina, lo que no se encuentra en la francmasonería que no es otra cosa que la inteligencia de lo contradictorio. Así pues me encontré por un lado con la imagen de mi padre por un lado y por otro con mis propias convicciones que encontraron correspondencia con aquello que me ofrecía la francmasonería.

P.- Así que "Francmasonería como alternativa a la política"

JMQ.- En cierto modo sí podríamos decir eso. Alternativa a la política y también la posibilidad de comprometerse socialmente, con los grandes valores, con los grandes principios sin que esto fuera un compromiso partidista.

P.- Habla Ud. de que en su caso no existía vergüenza de pertenecer a la francmasonería y que por eso no se escondía ¿Piensa entonces que cuando la condición de francmasón se oculta puede existir cierto sientimiento de vergüenza?

JMQ.- Le puedo decir que no creo que exista vergüenza por ser francmasón, pero que los fracmasones en ocasiones pueden tener cierto miedo porque la fracmasoneria tiene una muy mala imagen. A menudo nos encontramos en algunos medios con una imagen de tráfico de influencias, un espacio para hacer carrera, de gente que en el secreto de las logias hacen cosas no muy claras... Y creo que esa es la razón por la que algunos no quieren descubrirse como francmasones. Yo les pido, en tanto que miembro del Gran Oriente de Francia, que al contrario, manifiesten "soy francmasón, me conoceis, veis lo que hago ..." para así demostrar que un francmasón es una persona como cualquier otra pero que se reúne cada quince días para reflexionar junto a otros sobre los grandes problemas del mundo, sobre los problemas de la sociedad y para formarse mejor. Así que pienso que hay que animar a todos los miembros de las diferentes familias masónicas, y en particular a los del Gran Oriente de Francia, a declararse francmasones. Porque debemos estar orgullosos de nuestra historia; porque la francmasonería está detrás de nosotros desde el siglo dieciocho: todos los que combatieron por la libertad de conciencia, por las grandes libertades públicas, por los derechos humanos, por el laicismo... Pienso que el combate que llevamos adelante en nuestros días está al mismo nivel que el que llevaron adelante nuestros ancestros... Así que por qué no decirlo, por qué no estar orgullosos.

P.- Sí, parece que sería extraño no estar orgulloso de figuras notorias de la francmasonería... En los artículos de prensa, al principio de los mismos, al final... Es una especie de publicidad... Y luego no desvelar (la condición de masón)... Es una paradoja ¿no?

JMQ.- Sí, es una paradoja. Tiene Ud. razón. De todos modos creo que hay cosas que han cambiado: Me desplazo mucho por Francia; veo a muchos hermanos que en el plano local organizan reuniones públicas, traen a esos actos a determinadas personas, las llevan a los talleres... ¿Sabe? desde hace pocos años hemos abierto los talleres. Es, si quiere, la política que he iniciado desde que estoy al frente del Gran Oriente de Francia, desde hace dos años y medio, casi tres años... Y cada año, por ejemplo, en la sede del Gran Oriente, en rue Cadet, en el distrito nueve, durante la noche de los museos abrimos el nuestro, y también el templo histórico del Gran Oriente de Francia (el Arthur Groussier), el templo donde fue iniciado Jules Ferry, Littré, Victor Schoelcher; y donde los Consejeros de la Orden y yo mismo pronunciamos conferencias. Y, bien, uno se da cuenta de que a las diez de la noche, por ejemplo, di una conferencia con más de dos mil personas en la última noche de los museos, lo que es muy importante. Y en particular los asistentes son personas jóvenes que plantean preguntas, que tiene un manifiesto interés por la masonería que se desarrolla en nuestros días, en esta sociedad en la que las personas de hecho se buscan.

P.- Es decir, según Ud. se puede continuar fomentando este interés mejor levantando el velo que ocultándose.

JMQ.- Sí. Eso es. Lo creo porque, aunque algunos me dicen "sí, pero si finalmente guardamos una parte de misterio se puede creer que somos más fuerte de lo que realmente somos". Pero no estoy de acuerdo con esta tesis. Pienso que sí hay una cierta influencia, cierta fuerza, una influencia intelectual, política en el buen sentido del término, pero también creo que esta fuerza puede ejercerse mucho mejor no haciendo creer lo que no somos, sino mostrando claramente lo que sí somos. Así que no estoy por el misterio; estoy por la apertura y también por conservar para los miembros de la asociación un determinado número de reuniones privadas como para cualquier otra entidad asociativa, nosotros también nos regimos por la ley de asociaciones (la ley 1901 en Francia) de tal forma que solo los miembros de la asociación tienen conocimiento del contenido de esas reuniones. Hay quienes no tienen este tipo de reuniones. Nosotros sí. Y sólo se puede tener conocimiento de lo que sucede en esas reuniones en el caso de ser miembro de la asociación. Pero todo está muy claro, muy bien explicado. Basta con leer libros, que se encuentran en todas partes, en las librerías -La presentadora señala el que tienen sobre la mesa y él responde que no necesariamente ese libro- que explican lo que pasa en las logias o lo que es la iniciación. La cosa no es tan cerrada como se cree.

P.- Sí, pero para una sociedad de pensadores, de filósofos... Diciéndolo de otro modo, entre comillas, su trabajo es un trabajo intelectual, de pensamiento, que permite, según lo que dicen, hacer progresar a la humanidad: No deja de ser una lástima, desde una persepectiva del progreso, privar a una gran parte de la población de poder conocer ese trabajo...

JMQ.- Bueno, hay que decir que hay reuniones en las que participan francmasones o francmasonas (en el original emplea la expresión "tenidas"), cosa que es perfectamente normal. Ud. puede pertenecer a una asociación de la que yo no sea miembro y no puedo asistir, por ejemplo, a sus reuniones de redacción... Eso es perfectamente normal. Responde a la organización de toda sociedad, de toda asociación que así lo tenga establecido. Pero lo que hacemos cada vez en mayor medida es organizar conferencias públicas sobre la francmasonería, invitamos a personas que no pertenecen a la masonería para que venga a compartir con nosotros sus experiencias, sus conocimientos, su práctica. Organizamos debates, manifestaciones culturales... El otro día, por ejemplo, organizamos en la sede del Gran Oriente de Francia una representación teatral sobre el Caso Dreyfus, una pequeña pieza representada en el Barrio de Montparnasse y que hemos traído a nuestra sede, y esta manifestación cultural estuvo abierta al público. El diecinueve de febrero contaremos con la presencia de Bernard Henry Levi, que vendrá a la sede del Gran Oriente de Francia para hablar de laicismo, "¿Está el laicismo en peligro?" , y también será un acto abierto al público. Es decir, tenemos una política - que es la que también he querido - de apertura total para que se conozca mejor a los fracmasones, pero también para que los francmasones se encuentren con aquellos que no lo son. Creo que esto no es sino un enriquecimiento por la existencia de diferentes culturas, de diferentes modos de acercamiento a las sociedades del mundo, y que no puede ser sino propicio para un debate público.

P.- Bien, de acuerdo. Ud. también está aquí para hablar del laicismo. Y se pronunció en su momento con bastante rapidez en contra de las expresiones de Nicolás Sarkozy en un discurso -varios más bien- sobre los orígenes cristianos de Francia ¿Por qué ha reaccionado Ud. de esta forma (tan contundente) aunque seamos conocedores de su compromiso con el laicismo (el suyo y el de los francmasones)? Luego hablaremos del proceso que se ha puesto en marcha: Nicolás Sarkozy les ha recibido en el Elíseo y Ustedes van a recibirlo en su sede, rue Cadet en principio. Luego hablaremos de eso y de lo que sucederá en adelante.

JMQ.- Bueno, en su momento hemos manifestado nuestra indignación no sólo porque el Presidente de la República, Nicolás Sarkozy, manifestara la existencia esencialmente de unas raíces cristianas de Francia, sino también porque en su momento comparó a los educadores y a los pastores, dánle mayor trascendencia a éstos últimos al considerar que los pastores tenían ante ellos el infinito, en tanto que los educadores, materialistas por naturaleza, tenían como límite su propio final; y además hablándonos de "laicismo positivo". Es decir, si hay un laicismo positivo eso quiere decir que hay otro de carácter negativo, que es sin duda lo que nosotros representamos. En relación primero con la cuestión de las raíces cristinas de Francia hay que decir que se trata de un error histórico. No. Las raíces de Francia se encuentran primero en Grecia. El derecho francés, por ejemplo, se ha construído a partir de la influencia del derecho romano. Tiene Ud. también el humanismo del Renacimiento. También -y nosotros somos en gran medida sus herederos- hemos de tener en cuenta el pensamiento del Siglo de las Luces. Todo eso ha hecho a Francia (y a Europa, se podría decir). Y luego, en torno al cristianismo, hay que decir que existe un error: cristianismo no quiere decir catolicismo. La Iglesia católica se apropió del discurso del cristianismo. Y decir raíces cristianas queriendo decir Iglesia católica para señalar que ha contribuido a la historia de nuestro país también es cierto, pero en muchos casos de forma negativa: tenemos la inquisición; podemos también tomar en cuenta al absolutismo religioso del antiguo régimen; podemos también considerar la actitud de la Iglesia -no hablo de los creyentes ni de todos los clérigos, sino de la Iglesia en tanto que institución- durante el régimen de Vichy y la ocupación nazi. No es algo precisamente ejemplarizante. Así que por todo eso no nos hemos mostrado muy satisfechos. Y de otra parte, el laicismo. Por qué añadirle un adejtivo. El laicismo es el laicismo. Es la separación de las iglesias y el Estado. Es la ley de 1905´: La República (el Estado) no subvenciona ningún culto; no reconoce ningún culto pero admite la libre expresión de cada uno. Por qué se quiere ir hacia el cambio de esas relaciones entre las relligiones y el Estado. Y luego además, esa comparación entre el pastor y los educadores es evidentemente absurda: piense en quienes no son creyentes; en los que son ateos, materialistas ¿es que no han dado un sentido a su vida? ¿no tienen una moral? ¿no tienen una ética? No era posible que aceptáramos eso y no lo hemos aceptado. Quisimos decírselo. Fuimos bien recibidos. No debimos ser muy convincentes porque, todo hay que decirlo, algunos días después volvió a reiterar el mismo discurso en Ryad. De todos modos intentaremos convencerle; ésa es la razón por la que le hemos invitado a visitar la sede del Gran Oriente de Francia.

P.- Cuando Ud. dice que no le parece haber sido escuchado porque algunos días después él (el Presidente de la República) volvió a insistir en su discurso, eso quiere decir que cuando fue recibido en el Elíseo Ud. quería que él le escuchara, es decir, tener en cierto modo tal influencia que él cesara en ese tipo de pronunciamientos...

JMQ.- Sí, claro que queremos tener una influencia. No le puedo decir que hayamos ido a encontrarnos con el Presidente de la República para tener un encuentro intrascendente. Queríamos hacerle comprender qué. Hacerle comprender que la cuestión no es criticar las concepciones personales que se puedan tener de la vida o de la existencia. Pero es el Jefe del Estado, el Presidente de la República, y nunca un Jefe del Estado había ido jamás tan lejos en la manifestación de estas concepciones personales; y hemos querido recordarle que el laicismo está inscrito en la Constitución y que el Presidente de la República es el Presidente de todos, con sus diferentes sensibilidades, sus diferentes culturas, sus diferentes formas de acercarse al conocimiento y al ser humano, y que en consecuencia debía respetar el conjunto formado por esas sensibilidades. En relación con la ley de 1905 (que regula la separación entre religiones y Estado) nos confirmó que no sería modificada. Luego, estos días, ante algunos colegas suyos periodistas, la Sra. Ministra del Interior que había expresado en otro momento unas ideas que nos habían causado cierta inquietud en relación con ciertas correcciones técnicas de la ley, manifestó también que no sería modificada, y tomo en cuenta esas declaraciones. Pienso que sí tenemos cierta influencia en este sentido pero le quiero decir en todo caso que el Gran Oriente, la masonería, no pretendemos ser sustitutos del los paridos políticos: Yo no estoy dentro de la polémica; dentro del espíritu partidista; no estoy aquí para hacer antisarkozysmo; para llevar a cabo el combate contra el gobierno en provecho de otra ideología política. Bajo ningún conepto. Estoy aquí para afirmar los valores del pensamiento. Los hemos confirmado. Nos hemos encontrado con el Presidente y le hemos dicho, si Ud. le concede cierta importancia a la Francmasonería o a otra dimensión en la comprensión del mundo, venga a vernos, venga a vernos y expréselo, exprese su compromiso con la ley de 1905. Pienso que vamos a verlo y estamos organizándolo en este momento.

P.- ¿Qué importancia tiene todo esto? Hay primero una "ida" y luego una "vuelta"...

JMQ.- Es importante para la francmasonería. Es el reconocimiento de la República a las aportaciones de la francmasonería; a la historia política y cultural de Francia: El Presidente de la República había manifestado un gran interés por la religión -hay que decirlo, yo no estoy en contra de la religión , el laicismo no está en contra del compromiso religioso, que es perfectamente legítimo. Se trata de asegurar un equilibrio entre las diferentes concepciones filosóficas- por eso es importante que él "venga" hacia este planteamiento. Existe la francmasonería; pero además de la francmasonería también existe el pensamiento ateo, el pensamiento agnóstico o el materialista. Y es importante también porque en relación con la ley de 1905 queremos decir de una forma solemnes y pública que no queremos que sea revisada. Así que por todo esto, por supuesto, queremos oír al Presidente de la República.

P.- Los valores y los principios son también defendidos por los partidos políticos...

JMQ.- Sí, por supuesto; pero los partidos políticos se mantienen -y es normal- en un "espíritu" polémico, un "espíritu" de conquitsta del poder; y ése no es mi propósito. Y puedo decirle desde este punto de vista que si el Presidente de la República tiene puntos de vista que no nos gustan mucho en relación con el laicismo y las relaciones entre las iglesias y el Estado, he escuchado también a dirigentes políticos de la izquierda nada convincentes en relación con esta misma cuestión. Es decir, no estamos ante un problema de derechas o de izquierdas. Nos encontramos ante una cuestión de principios y valores, y consideramos que, junto con otros, por supuesto, pero también de una forma importante y decisiva, e históricamente, somos defensores de la República (en otras traducciones utilizo el término democracia al hacer referencia a la fórmula republicana de organización del Estado).

P.- Históricamente, y hoy en concreto, ¿qué le permite poder decir que Uds. tienen este peso.

JMQ.- Bien, mire, tenemos el peso de la historia porque los francmasones, desde los comienzos del siglo XVIII, en pleno siglo de las luces, construyeron en las logias ese hermoso concepto que es la libertad de conciencia. Consideraban acertadamente que era necesario combatir todos los saberes impuestos, todos los dogmatismo clericales. Luego, Ud. lo sabe, participaron en la Revolución francesa de 1789. Y después, más adelante, siempre han estado ahí combatiendo por una cierta idea del ser humano; un ser humano librepensador. O un pensador libre, esto es, cualquiera que puede perfectamente creer, que puede perfectamente tener una fe y pertenecer a una iglesia pero que no acepta que se le imponga una verdad que él mismo no ha concebido. Y bien, este es nuestro combate en el siglo XIX...

P.- Le hablo de hoy en día...

JMQ.- Sí, y hoy, por esta memoria y por esta historia representamos los cincuenta mil francmasones del Gran Oriente y los más de ciento cincuenta mil en Frnacia y en Europa, representamos, digo, lo mismo que hemos defendido: ese concepto de laicismo, de libertad de conciencia, de librepensamiento que, en el fondo, no es defendido en este país por todas las organizaciones: Nosotros somos la principal organización defensora del laicismo. Y más allá del laicismo defendemos las libertades individuales, la libertad de expresión de esa particular libertad que nosotros denominamos "libertad de conciencia".

P.- Cuando Uds. reciban en su sede al Presidente, será la segunda entrevista que mantengan... Si Uds. observan que no es receptivo, dado que es un peso pesado y que estamos justo antes de unas elecciones municipales, ¿cuáles podrían ser las represalias posibles?

JMQ.- No, mire, yo respeto las instituciones de la República. No soy de los que actúan de ese modo frente a cualquiera. "Represalia" es una expresión un poco fuerte. Es evidente que la fecha no ha sido fijada todavía. Será después de las elecciones municipales, sin duda en mayo o junio, para poder preparar todo. Si la ley de 1905 fuera revisada, si el Presidente tuviera intenciones que nosotros no podemos aceptar podríamos renunciar a esta invitación, y hacerlo saber, decirlo. Pero estamos en una democracia y hay que saber también escuchar la diferencia: No le pido al Jefe del Estado que venga a la sede del Gran Oriente para que diga lo mismo que nosotros; le pido que venga a vernos para representar a la República, para considerar a la francmasonería como un intermediario de la sociedad civil, y para decir lo que tenga que decir en relación con la cuestión que más nos interesa, que es la relativa al lacismo, a la separación de las iglesias y el Estado. Si él no dice exactamente lo que nosotros queremos es la libertad, es la libertad del Presidente; y eso no nos impedirá, y en particular a mí mismo, decir que no estamos de acuerdo. Sí, se trata de exprsarlo... Sin duda, además se tratará de una reunión abierta a los medios de comunicación de tal forma que todo el mundo pueda escuchar a unos y a otros.

P.- Pero hay la impresión de que habrá cosas que todos podremos escuchar, nosotros los periodistas, todo el mundo... Pero también que también habrá cosas "subterráneas". Lo que no podremos escuchar... Por ejemplo, se dice que en el Parlamento uno de cada diez diputados es francmasón ¡Eso sería un poder enorme!

JMQ.- Bueno, sí, hay diputados francmasones en el Parlamento, en el Senado, y todo parlamentario combate cada día por los ideales de la francmasonería... Bueno, eso es lo que deseo y lo que pienso. No estoy completamente seguro. Sí es cierto que hay dos influencias que se ejercen con la francmasonería: la influencia institucional en tanto que intermediarios ante el ejecutivo o en lo que a mí me toca en tanto que cabeza del Gran Oriente de Francia. Y luego la influencia de cada masón, no sólamente los que son parlamentarios, también en las empresas, en las asociaciones de padres de alumnos, en los sindicatos, en el ejercicio de responsabilidades profesionales; deben compartir esos valores; deben compartir a la vez una ética de comportamiento: escuchar a los demás -es lo que decía Voltaire "no estoy de acuerdo con lo que dices pero te defenderé hasta el final para que puedas decirlo"-. Eso es muy importante, escuchar al otro, dialogar. Y a partir de ahí intentar cada día hacer que ese ideal cale para lograr una sociedad más justa, más fraternal y humana: Es el proyecto laico y republicano que tenemos, el nuestro, el que tenemos grabado en nuestro corazón.

P.- Si quiere... Aquí tenemos también un rito que es el de lanzar el dado - JMQ.- Nos gustan los ritos - (risas). Puede Ud. lanzar el dado y mover la ficha para plantearle una pregunta... (Lanza el dado y mueve la ficha): P.- ¿Cuándo fue la última vez que Ud. lloró?

JMQ.- No es muy fácil... No lloro muy a menudo. Creo que tengo un aspecto más bien sonriente... La última vez, creo... no puedo hablar de llorar, sino de lágrimas en los ojos. La última vez fue cuando me encontré en el Memorial de Yad Vashem en Jerusalem. Allí estaban las fotografías, pero también una representación muy simbólica: Se entra en una sala oscura con miles y miles de puntitos rojos que representan a todos los niños que fueron torturados, asesinados, deportados... Yo no soy de origen judío, sin embargo se trata de una memoria muy próxima porque ahí está lo innombrable, lo inconcebible... Y cuando uno se encuentra en esa atmósfera es difícil evitar las lágrimas.

P.- Sí, es cierto. Lance de nuevo el dado, por favor. ¡Cuatro! Casilla nueve ¿Cuál es el rasgo principal de su carácter?

JMQ.- El principal rasgo de mi carácter... Es un poco difícil... Espero ser complejo y no tener un único rasgo sino muchos. El principal diría que... Intento, intento -no es muy fácil- ser lo más comprensivo posible: Soy abogado de profesión y de formación, y es lo que me ha enseñado este oficio: Juzgar a los demás es siempre muy fácil. Retomando la frase de Malraux en "Los conquistadores", juzgar es comprender y una vez que uno comprendre cómo se puede juzgar. Así que intento siempre comprender a los demás, ser tolerante. Quizás algunas veces al límite de la debilidad, pero ese ha sido un, creo, el compromiso de una vida.

P.- ¿Es un motivo de alegría? ¿De felicidad?

JMQ.- No estoy muy seguro de que sea una cuestión de alegría, de felicidad, porque a veces es muy complicado, plantea muchos problemas de conciencia, pero aporta un cierto grado de serenidad en cualquier caso. (Lanza de nuevo el dado)

P.- ¿Cuál es la virtud que más aprecia?

JMQ.- La virtud que más aprecio... Voy a decir algo que no se dice nunca porque se piensa que es un defecto y para mí es una virtud: la gentileza. Me gustan las personas educadas; me gustan las personas que no plantean dificultades, que siempre mantienen posiciones abiertas; que quieren prestar un servicio; que quieren expresarte un afecto... Sí, me gusta la gentileza. Puede ser idiota decir esto porque cualquiera puede entender que él es gentil, educado... Pero cuando se ejercen responsabilidades parece que se debe ser duro, tener carácter, ser fuerte anulando a unos y otros ¿no? Yo, por contra, prefiero la gentileza: entiendo que es una cualidad muy hermosa.

P.- Sí, estoy de acuerdo con Ud... ¿Ser o tener?

JMQ.- Bien, eso puede dar lugar a una buena definición de la masonería: estamos en una sociedad de "tener". la masonería permite aprender a "ser". Yo prefiero "ser" a "tener".

P.- ¿Y es Ud. "mejor" que hace algunos años?

JMQ.- Mejor seguramente que no. Felizmente seguro que soy todavía "muy malo" . Tengo todavía mucho que aprender. Pero finalmente, a pesar de todo, pienso que la masonería, la experiencia masónica, ha ayudado a hacerme, no sé si mejor, pero un poquito más distante de las cuestiones, menos apasionado, un poco más abierto; sí, a los otros, a otras culturas, otras formas de ver las cosas... Más sereno, sí más sereno...

P.- Bueno, es una progresión ¿no?

JMQ.- Sí, sí es una progresión: creo francamente que -ahora soy Gran Maestre del Gran Oriente de Francia y conozco bien a la Obediencia y a la masonería- nunca la masonería me ha decepcionado, nunca me ha decepcionado este hermoso instrumento que se nos ha entregado. Alguna vez uno puede ser decepcionado por algunos francmasones, pero nunca por la francmasonería.

P.- Eso es: hay una gran progresión ¿Cree Ud. que hubiera progresado igual de bien, con la misma fortaleza, sin la masonería?

JMQ.- Bueno, no se puede tener una visión muy utópica de la francmasonería ni tampoco muy totalitaria. Hay muchas otras asociaciones y planteamientos que pueden permitir una mejora, pero ese también es incontestablemente el fin y el papel de la masonería, y si yo no la hubiera encontrado, si yo no fuera masón, pienso que habría sido diferente y que, sin duda, habría tenido muchas más dudas, me habría sentido peor con los demás, conmigo mismo. Creo que me ha dado en cierto modo calma y tranquilidad. Pacífico... Creo que aprendes a ser a la vez fuerte, comprometido, pero de una forma tranquila, pacífica...Me refiero a las circunsancias de nuestra sociedad hoy en día. En circunstancias más trágicas hay que ir un poco más allá de uno mismo.

P.- Terminamos nuestra emisión, pero antes de concluir me gustaría recomendar este libro en el que Ud. ha participado: "Iniciación a la Francmasonería", Ediciones Marabou... Lo he leído; entero -JMQ.- ¡gracias!-, y lo recomiendo porque se pueden aprender muchas cosas. Le agradezco mucho haber venido aquí. Buen día.

JMQ.- ¡Gracias!

Represión de la Masonería


Ahora que ando estos días de muerte y resurrección con mis traducciones y arreglándome como puedo con el pequeño portátil que parece un pez que boquea, me encuentro, mientras preparo un pequeño trabajo en torno a la que se conoce como nueva ley de Memoria, con que en Alicante se celebrará en breve una reflexión pública en torno a la otra parte de la memoria que en especial debemos conservar los masones: aquella ley de 1940 sobre la que se asentó la persecución de todos aquellos que la dictadura consideró enemigos.
Entre mi colección de códigos y textos legales tengo dos pequeñas joyas: Un código civil editado cuando todavía se podía aplicar en Cuba y Puerto Rico; y un tomo de legislación penal en cuyos cantos pueden verse todavía los tonos rojo y amarillo, con una cintita de los mismos colores a modo de marcapáginas. Está impreso recién acabada la contienda y conserva dentro, entre las hojas, un pequeño papel de color azul vencido por el paso de los años en el que se advierte de que determinadas disposiciones no son aplicables...¡Lo imprimieron con la legislación republicana incluída! Y a lo que iba, aparece -debe ser de las primeras ediciones- la famosa Ley para la Represión de la Masonería y el Comunismo.
Reproduzco aquí el cartel de la jornada que tendrá lugar en la ciudad de la que hace pocos días se acordaba Ian Gibson. Bien está que por fin, en algún lugar de España, las gentes de derecho vengan a unirse a los que desde hace ya mucho tiempo y humilmente trabajan intentando explicar que fue aquéllo. Por fin, un cartel en el que aparece el sello del Gran Oriente de Francia al lado del de una universidad pública española.
Quien tenga interés en la materia encontrará muchas respuestas en la Calle Ramón y Cajal (que, por cierto, era francmasón), número 4, sede de la Universidad de Alicante, el próximo día 15 de abril del corriente.
Buena memoria, buen fin de semana.

martes, marzo 18

Vergüenza en Alicante


Cuando en 1986 se cumplían cincuenta años del asesinado de Federico García Lorca, tuve la inmensa suerte de escuchar durante casi dos horas a Ian Gibson, que pronunció una conferencia sobre el escritor granadino en la Cátedra de Extensión Universitaria Jovellanos, en Gijón.
En aquel entonces yo era un estudiante de COU que empezaba a pensar en la Selectividad y todos sus riesgos; pero a pesar de la incertidumbre de la época tengo aquella conferencia grabada en mi cabeza, y ver o leer a Gibson me hace recordar siempre aquella época y aquella tarde en la que me acerqué un poco más al poeta de Fuentevaqueros.
Cuando supe de la existencia de este artículo titulado "Vergüenza en Alicante", también me ha venido a la memoria el comunicado que las Logias del Gran Oriente de Francia ubicadas en nuestro país hicieron hace poco. No se me olvida el pronunciamiento público ni el Campo de los Almendros. Tampoco puedo evitar el sentimiento de vergüenza.

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En Campo de los almendros (México, 1968), tal vez la mejor novela del exilio español, Max Aub cuenta magistralmente, con técnica casi cinematográfica no ajena a la de Manhattan Transfer, el pánico y el caos de los últimos días de la Guerra Civil en Alicante... y el horror de los que les siguieron.
En vísperas del contundente parte final de la contienda del 1 de abril de 1939, caído ya Madrid, abarrotaban los muelles del puerto de Alicante muchos miles de republicanos que esperaban con creciente desesperación la llegada de los barcos anunciados que les librasen de la inevitable vesania franquista. Los barcos no llegaron, pero uno que ya estaba allí, el carguero británico Stanbrook, se ganó un lugar inmortal en los anales de la decencia humana debido a la valentía y generosidad de su comandante, Archibald Dixon, que acogió a bordo nada menos que a 3.028 hombres, mujeres y niños y zarpó con ellos rumbo a Orán. Algunos de los que hicieron la travesía la han recordado, con honda emoción, en el excelente documental de Joan Sella para RTV, Cautiverios en la arena. Una historia del exilio, que se incluyó en la serie El laberinto español, conducida por Jorge M. Reverte y emitida el año pasado.
A los que no lograron escapar de la ratonera alicantina -y que no optaron por el suicidio, que hubo muchos, como narró en su momento el testigo presencial Eduardo de Guzmán-, les esperaban, entre otros paraderos siniestros, el infierno del campo de concentración que daría su nombre a la mencionada novela de Aub. Un documento de los nacionales fechado el 3 de abril de 1939 ya daba fe de las espantosas condiciones que existían en aquel lugar de infausta memoria, situado en la carretera de Alicante a Valencia entre La Goteta y Vistahermosa.
En noviembre de 2004, la Comisión Cívica de Alicante para la Recuperación de la Memoria Histórica solicitó al Ayuntamiento, con mayoría absoluta del Partido Popular, un monumento que recordara el trágico fin de la Guerra Civil en la ciudad. Al día siguiente, el Pleno acordó por unanimidad crear una comisión temporal para estudiar el asunto. Ante la prolongada inactividad de la misma, la Comisión Cívica solicitó, en mayo de 2006, una parcela concreta de suelo público en Los Almendros, de unos mil metros cuadrados, acompañando la necesaria documentación. La solicitud fue reiterada cuatro veces a partir de entonces y hasta finales de 2007, sin ser atendida por el Ayuntamiento. Entretanto, la Comisión Cívica consiguió una subvención del Gobierno de España para edificar el memorial, subvención que vencerá a finales de marzo de 2008.
El domingo 20 de enero de este año se convocó una manifestación en el Campo de los Almendros -hoy en día mayormente urbanizado- con la finalidad de reclamar, una vez más, la construcción del memorial. Según el testimonio de varios presentes, fue un acto emotivo: hablaron algunos supervivientes del campo (ya quedan pocos) de su experiencia de aquellos terribles días, y luego se plantó un simbólico almendro florecido.
Pocas horas después el árbol fue arrancado. Sobre el cartel que lo acompañaba algún energúmeno había pintado la palabra "asesinos" al lado de una esvástica.
El alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, preguntado por su opinión acerca del proyecto, manifestó: "La culpa la tienen ellos, porque, ¿a quién se le ocurre pedir una subvención sin tener previamente el permiso del Ayuntamiento?". "¿Entonces se construirá el memorial?", insistió el periodista. "Cuando Dios quiera", repuso el edil. Así es el talante del Partido Popular en Alicante, y ello a las pocas semanas de aprobada en las Cortes la llamada Ley de la Memoria Histórica.
Comentando el triste asunto en la sección Cartas al director de este diario (EL PAÍS, 13 de enero de 2008), Juan Manuel Menéndez de las Heras recriminó a los populares alicantinos, con razón, su falta de sentido de la solidaridad, de la justicia y de la humanidad. ¿Sería demasiado esperar a estas alturas que reconsiderasen, que rectificasen? Quiero creer que no. Si fuesen capaces de hacerlo sería no sólo un acto de valentía, sino el mejor homenaje posible al espíritu de reconciliación de la Constitución de 1978. Y también a Max Aub, escritor cada vez más admirado en España y fuera, que tiene en tierras levantinas, concretamente en Segorbe, la fundación que lleva su nombre.

lunes, marzo 17

Laucling Sonko, versiones contradictorias


Leo en el periódico de hoy algo que en un primer momento me ha producido pavor, sonrojo e indignación. Hace seis meses un grupo de cuatro personas intentaba llegar a Ceuta desde Marruecos de forma ilegal, a través de la zona marítima. Parece que se valían de un artefacto hinchable capaz de soportar su peso en un trayecto que se supone es corto. Llegado un momento determinado fueron sorprendidos por la Guardia Civil. Según entiendo, ya habían conseguido los cuatro alcanzar aguas jurisdiccionales españolas y los agentes de la Benemérita les condujeron de nuevo hacia aguas marroquíes.
Para evitar que el flotador que utilizaban sirviera de nuevo para alcanzar este paraíso en el que las mafias chinas podrían ponerles a vender copias pirateadas de algún gran éxito, los eficientes guardianes se lo pincharon valiéndose de un cuchillo.
Sucedió lo que tenía que suceder: Uno de los subsaharianos gritó e hizo esfuerzos para no hundirse. Los otros tres gritaron e intentaron adevertir que el que braceaba no sabía nadar. Los guardias civiles se rieron.
Cuando el ahogo dejó de ser una broma, un agente se arrojó al agua. El cadáver fue trasladado al paraíso, a Ceuta. Allí no pudieron reanimarle: Ya no hay finales felices en este tipo de historias desde hace mucho tiempo, porque son los humildes, los más débiles, los que acaban siempre hechos diana delante de un muro; o humo y ceniza de chimenea; o despojo empapado, hijo de la miseria en una playa sucia o en medio del frío de la mar.
A Laucling Sonko le han enterrado en suelo español. No se sabía quién era cuando la fría maquinaria tramitó su sepultura. Hoy, sin embargo sabemos su nombre, su edad, 29 años, su nacionalidad, senegalés. Y también conocemos cuál ha sido su delito, su terrible crimen, la falta inexcusable.
Cada cual que lea esto pondrá en su fuero interno un nombre al pecado, una calificación expresiva de la desaprobación que le causa saber que estas cosas suceden en nuestro civilizado cuadrilátero. Pero del mismo modo en que se pondrá una etiqueta a los hechos caracterizada por el horror, no estará de más reflexionar una vez más sobre este mundo de desequilibrios que entre todos apuntalamos cada instante, y que desembocan, día sí y día también, en una tragedia que nos deja helados ante los periódicos, tal vez, sólo tal vez, durante unos instantes.
Dicho lo anterior aparece luego en los medios, a lo largo de la tarde, la reacción de la Asociación Profesional de Guardias Civiles, que ofrece sus servicios jurídicos a los tres agentes sobre los que la Fiscalía está investigando. Se desmienten los hechos tal y como se han contado y cuyo relato yo recojo en los primeros párrafos de esta nota. Se habla de una pluralidad de testigos que pueden corroborar que todo fue un accidente; se cita entre tales testigos presenciales a los propios gendarmes marroquíes; y se dice que hasta se acudió rápidamente ante la autoridad judicial para evitar toda mala interpretación y sospecha.
Confiemos en la presunción de inocencia una vez que aparecen versiones contradictorias de los hechos; pero confiemos también en que la verdad se abra camino y en que seamos capaces algún día repartir algo más que el fruto de la miseria con todas sus consecuencias.

sábado, marzo 15

La bajada del ángel


Entramos ya en la Semana Santa. El país comienza a celebrar la llegada de la primavera, disfrazando el regocijo ante el final de los rigores invernales con el luto que la confesión religiosa aparentemente mayoritaria imprime a estos días.
Mañana será domingo de Ramos. Luego vienen los días santos, el sábado de Gloria, el domingo de Resurrección y, finalmente, el lunes de Pascua con sus tartas y premios de padrinos y madrinas. Me recuerdo de pequeño llevando por las calles del Llano de Arriba en Gijón una gigantesca rama de palmera; y luego, al domingo siguiente, el mismo paseo para recoger "el bollu" y los mil duros indispensables que iban a parar a la hucha.
Son las tradiciones de estos días. Las conductas mecánicas que se repiten una y otra vez y de las que muchos pretenden sacar conclusiones precipitadas, viéndose favorecidos por un fervor del que quieren extraer un privilegiado estatuto frente a todos los demás.
Pero si ahora me acuerdo de todo esto es porque, en medio del trajín, una noticia recogida en los periódicos me ha llevado a realizar no sé qué extraña conexión mental: En Tudela, Navarra, se va a celebrar el domingo de Resurrección un año más. Una multitud se concentrará en la Plaza de los Fueros para ver descender a un niño atado a una cuerda que baja como un muñeco simulando el vuelo de un ángel. El angelito le quita el velo negro a la Virgen porque los días luto llegan a su fin: "Alégrate, María; tu Hijo ha resucitado". La criatura aletea prendida de la cuerda y el gentío en la plaza estalla en un gran aplauso.
Un año más volverá a suceder lo mismo que el anterior. Y el año próximo, muy probablemente, la fiesta se celebrará otra vez con gran alegría. Pero el domingo sucederá algo diferente a la hora de realizar esta curiosa ceremonia que tiene su origen en el siglo XVII y que se celebró por primera vez en 1851 en el mismo escenario en el que tiene lugar en la actualidad: El domingo, por primera vez en la larga historia, el ángel, que siempre ha sido un niño, se llamará Amaya. Benditas tradiciones cuando se visten las alas y plumas utilizando el sentido común.
Como siempre, a buen entendedor pocas palabras bastan. Ahora leedlo, id rápido y contadlo.

jueves, marzo 13

Después de la batalla


Después de la batalla electoral, entre los rescoldos informativos que desprenden algo de calor estos días, aparecen noticias curiosas. Unas esperadas. Y otras que han sido barnizadas con primorosa solemnidad. Así, Zapatero será investido a toda prisa Presidente del Gobierno; Rajoy volverá a intentarlo jubilando al viejo equipo de alborotadores que le ha acompañado hasta la fecha; Gallardón seguirá teniendo para el funcionariado madrileño que integra la bronceada clase media capitalina, algo de gran esperanza blanca; Rouco Varela, moderado como nunca, felicita a los vencedores de la contienda del domingo; Jimenez Losantos, por contra, sigue expeliendo azufre por todos sus orificios practicables, olvidando como siempre que todo lo que no es un mínomo decoro está reñido con la elegancia... Y a un alto cargo del Partido Popular de Mallorca, vinculado al Opus Dei, le pillan gastándose el dinero de los contribuyentes en clubs de alterne frecuentados ¡por hombres!Pobrecillo.
Sin novedad en el frente, pues: España ha recuperado el pulso normal de cada uno de sus días. La economía nacional entra en recesión con cada telediario, amodorrada bajo el peso de los precios del mercado internacional del petroleo y de los cereales. Sí, nuestro pequeño solar ya se ha calmado una vez que el recuento de papeletas ha llegado a su fin, emigrantes incluídos.
Viví este último domingo con cierta intranquilidad. Y es que como no me fío mucho de las encuestas cuando dan resultados muy ajustados, no las he tenido todas conmigo hasta que han cantado el bingo. Así que en el colegio electoral en el que actué como interventor encendí la radio a cada hora para saber cómo iba el índice de participación primero; y luego qué decían los sondeos a pie de urna.
Vencida la zozobra con la certidumbre, ahora todo el mundo anda tejiendo análisis de futuro complicados. Los adivinos y prestidigitadores abundan en las tertulias radiofónicas y en las columnas de los periódicos. Ellos ya sabían lo que iba a pasar el domingo y son sobrados conocedores de lo que sucederá. Las palabras se transforman en una sucesión interminable de consejos dirigidos al gobierno y a la oposición. Yo, por contra y felizmente, no tengo ni idea de lo que va a suceder. Ni tampoco de lo que tienen que hacer unos u otros.
Sé que ahora habrá que seguir trabajando pensando en que, a lo mejor, hasta somos capaces de ver en España un instante en el que el laicismo se revele como una realidad asentada con cierta calma y firmeza. Sé que nos corresponderá apuntalar nuestras pequeñas conquistas; superar algunos recursos de inconstitucionalidad que deberían avergonzar a quien los interpuso. Pleitear, incluso, contra algún foro familiar hecho magistrado de carne y hueso, en defensa de la Educación para la Ciudadanía, y contra una concepción confesinal del derecho a la objeción de conciencia y ajena a una mínima idea de legalidad. No soy quién para dar tanto consejos ni para extraer conclusiones precipitadas, ya lo digo; pero sí para seguir arrimando el hombro a mi manera. Por cierto, ¿veremos por fin la Paz con mayúscula en esta casa de locos tan necesitada de silencio a momentos, y de alegría en otros?
Sí hay algo que me gustaría que sucediera en un tiempo inmediato: Anhelo poder dejar de sufrir el temblor que provoca el miedo a que algunas personas puedan tener futuro haciendo carrera en la vida pública. De momento ésta es una sensación que no he podido evitar: Recuerdo al hilo de esto a la interventora del Partido Popular que me acompañó en la mesa electoral el domingo pasado: educada, tranquila, entregada a ayudar a todos los que estábamos implicados en el mismo proceso que ella. Me pregunto ¿llegará alguna vez el día en que la gente normal, con una idea u otra, sea capaz de regir los destinos de esta España nuestra?

sábado, marzo 8

Jornada de Reflexión



Ayer, en la ciudad vasca de Mondragón, fue asesinado por E.T.A. Isaías Carrasco.
¡Paz para España!
¡Libertad para España!

miércoles, marzo 5

Depo-Provera


Acabo de leerlo. El laboratorio Pfizer elabora, entre otros, un anticonceptivo inyectable que se vende como churros en los Estados Unidos de América. Treinta millones de consumidoras. El fármaco es conocido porque también es la propuesta que algunos plantean para hacer frente a los delitos de naturaleza sexual: la castración química.
Pfizer cotiza en bolsa. Y quienes emplean su capital convirtiéndolo en acciones del laboratorio que fabrica la pastilla azul más famosa del universo, excitan esa baja pasión que es la codicia. Sí, quienes invierten sus dineros, ganados con el disfrute de alguna ventaja fiscal, el roce con el poder terrenal, o, frecuentemente, con el sudor de frentes ajenas, anhelan un incremento en las ventas y beneficios que se obtienen por la mercantil en cuestión. Es lo que le sucede a la Iglesia católica.
Hoy escuchaba al locutor de televisión comentar cómo la confesión religiosa en cuestión se veía afectada por el descalabro que ha supuesto el exceso de confianza en las hipotecas locas. Un veinte por cierto de lo invertido por el clero español se ha convertido en éter, como por puro milagro, por obra y gracia; un veinte por ciento hecho nada. Al dar la noticia fue inevitable el recuerdo de Gescartera -aquella maravilla a la que se iba el dinero de las misiones para sufrir el correspondiente proceso de engorde. Al final el que engordó fue un señor llamado Camacho, con cara de chulo de club de tenis, que se largó con el botín amasado por tanto cura y monja modestos-. Y, al narrar la noticia, fue igualmente ineludible el rosario de inversiones aquí y allá del capital eclesiástico. Una vez más resultaba que Cristo llevaba bolsa; y por lo que se ve debía tratarse de un monedero bastante grande.
Cuando supe que el laboratorio farmacéutico Pfizer era uno de los destinatarios del blanco dinero del Obispado de Burgos y del Arzobispado de Madrid (sí, donde está Rouquiño Varela), sabía que no iban a tardar en salir a luz otros productos interesantes además de la azul Viagra.
Ya está, ya sabemos que Depo-Provera es uno de esos milagros a los que nos tienen tan acostumbrados los miembros de la jerarquía católica desde hace más o menos dos mil años: Decir una cosa y hacer otra.
Recuerdo que el rumor que vincula a la Iglesia con los anticonceptivos sonaba hace ya muchos años. Quizá es hoy la primera vez que lo veo recogido en medios de comunicación de alcance nacional. Y bueno es que esto suceda, sobre todo cuando voy viendo la que se nos avecina: el pulso que este detestable cuarto o quinto poder va a echarle a la sociedad española. España, dice el Papa Benedetto, será el campo de batalla en el que habrá de vencerse al laicismo radical. Ahí está su armada, recaudando sin escrúpulos, sin sonrojarse ante semejante impostura, preparada para volver a convertir nuestro suelo en una montaña agobiada, otra vez tierra martirial.
No gasten en hipotecas e inviertan en Pfizer; tomen ejemplo de quienes más saben sobre la entrega desinteresada, el amor al prójimo, el voto de pobreza y la coherencia. O mejor, háganse obispos.

martes, marzo 4

Eráse una vez un lobito bueno


No sé si me lo esperaba. No tenía, ni tengo, ni tendré un conocimiento tan profundo de lo que ocurre en los pasillos de la Conferencia Episcopal Española como para llegar a saber cuál puede ser el resultado de unas elecciones tan apretadas como éstas que se acaban de disputar.
Al delicado Blázquez le acaba de pasar por encima Rouco Varela, Arzobispo de Madrid y comandante en jefe de las fuerzas invasoras. El gallego se merendó al vasco por dos votos, y dicen que eso ha sido un paso atrás.
No lo tengo yo tan claro. Podría decir que desconozco en qué momento preciso se empezó a caminar hacia adelante; pero no quiero ser mal intencionado y prefiero entender que en esa santa casa siempre han caminado fijando los ojos en un punto imaginario -quizá no tan imaginario- en el horizonte y dirigiéndose hacia él. Porque quien se viste y desayuna todos los días con el don de la infalibilidad, no tiene más camino que el que le lleva hacia un dorado amanecer y, más allá, al paraíso.
Ayer Blázquez comparecía ante los medios recordando que la Iglesia nunca quiere imponer su doctrina. Todo ha sido un mal sueño. Y hoy Rouco Varela afirmaba sin empacho que su voluntad era la de trabajar por el bien común ¡Quién podía dudar tal cosa!
Desde hacía meses se venía jugando esta enrevesada partida de ajedrez entre sotanas, unas más acartonadas que otras, según dicen. Manifestaciones, proyectos de santuarios, mártires por España, peregrinaciones, familias modélicas... Todo ha formado parte de un tablero en el que a muchos -afortunadamente- se nos mezclan los colores de las casillas y no terminamos por saber ni dónde empieza lo blanco ni dónde acaba lo negro.
Pero que nadie se preocupe. El uno no quería imponer. Lo vivido durante su mandato no ha sido nada. Indudablemente algunos hemos interpretado mal las buenas intenciones que albergaba el obispado nacional para con este desagradecido rebaño español del que formamos parte. Y el otro ¡qué decir del otro!:Es la imagen de la moderación pura y dura. Pura y dura, pero moderación al fin y al cabo; un hombre progresista, abierto a la evolución y a los cambios, tolerante con las posiciones de otros, respetuoso con cuanta diversidad vital le rodea.
Que nadie tema, pues no va a pasar absolutamente nada. Todo el mundo ha de ser feliz y exhibir radiante una sonrisa nacarada. Tomen ejemplo de los magistrados de la Sala de lo Contencioso de Andalucía, que han querido darle la bienvenida a don Rouco Varela reconociendo el derecho de objeción de conciencia de un alumno de Bollullos Par del Condado frente a "Educación para la Ciudadanía". La algarada continúa.
No me digan que no vivimos en un país maravilloso.