domingo, febrero 20

La Francmasonería en Túnez (III)

Terminamos, con esta tercera entrega, la publicación del largo texto dedicado a Túnez y a la presencia de la Francmasonería en aquel país. Y tal y como comentábamos el domingo pasado, hoy continuaremos el desarrollo de la historia por el congreso de las logias norteafricanas. Buena lectura y mejor domingo.
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2 - El congreso de logias de Africa del Norte (Télemcen 1950)

Al reunirse los representantes de 21 logias de Africa del Norte, entre elllas las logias "Nueva Cartago y Salambo unidas", de Túnez, la Aurora del siglo XX, de Bizerte, y Thina, de Sfax, el congreso, que trata la cuestión colonial, va a preferir abordarla dentro del marco que supone "La Unión Francesa" y hace valer "la imperiosa necesidad de ampliar la conciencia nacional en la medida de la Unión Francesa". Este planteamiento cuestiona conceptos tales como "la soberanía nacional", en la forma en que fue formulada en los siglos XVIII y XIX, así como la independencia "que habrá de pronunciarse como inter-dependencia". Al rechazar además toda reivindicacion nacional, el congreso tendrá como aportación principal plantear la integración de Túnez y Marruecos en la Unión Euorpea, al ser protectorados y no colonias. Una prueba más de que el congreso de logias está completamente fuera de juego, en un contexto de lucha por la independencia y donde ya se están celebrando negociaciones entre la propia Francia y el gobierno tunecino, en ese momento dirfigido por Mohamed Chenik.

3 - Posiciones de los francmasones ante la lucha nacionalista (1952 - 1956)

Tenemos muy poca información sobre la posición mantenida por los francmasones ante el fenómeno de lucha nacional (1952-1956). Cómo reaccionaron en un momento grave caracterizado por las confrontaciones, por una restructuración, reconstrucciones de alianzas y "prudencia diplomática", todo ello aderezado con los intereses en juego, las afirmaciones identitarias y el incremento del peligro. Casi como una exclusiva, y teniendo en cuenta el estado actual de nuestra investigación, podremos decir que Paul Chevallier, uno de los grandes maestros del Gran Oriente, pidió al Residente General Jean de Hautecloque la liberación de los militantes del Neo Destour que se hallaban encarcelados en Jerba, en el año 1952. En cualquier caso la información fragmentada de la que disponemos apenas sí nos permite hacer mayores precisiones osbre las actitudes de consenso y opiniones personales de los masones. Todo ello no hace sino invitar al historiador a esperar y a ser humilde.

Destaquemos no obstante el compromiso tardío de importantes francmasones en favor de una solución al problema tunecino el 15 de julio de 1954. ¿Qué podemos pensar sino del llamamiento hecho por 39 personalidades

dirigido a Pierre Mendès France, que acababa de acceder al poder el 18 de junio de 1954, tras la derrota de Diên Biên Phu y de comprometerse a tratar la cuestión tunecina de manera inmediata una vez alcanzado un acuerdo sobre las Indochina? El llamamiento, firmado por personalidades de lo más diverso, liberales, socialistas, comunistas, y también colonos y partidarios de un Túnez francés tales como el coronel Guerin de Cayla, habría sido llevado a cabo a iniciativa de algunos francmasones.

Hay una evidencia, según señala "la détresse" en el comportamiento de esos franceses de Túnez, con puntos de vista tan diferentes, y que puede apreciarse en el momento en el que se entablan las negociaciones que terminarán sellando su suerte. Es un acto político valiente que les permite desmarcarse de lo que había sido "la mano roja" (grupo terrorista pro francés que operó en el Magreb), que demuestra la

voluntad de reconciliación con los tunecinos, "los indígenas de hierro", y que busca una puerta de salida, quizá el canto del cisne de la colonización... ¿Qué pensar sino de esta iniciativa de última hora que, sin duda alguna, favoreció la creación de un clima más favorable al tiempo de iniciarse las negociaciones? De todos modos no debemos olvidar que al final la trascendencia real será escasa: la suerte está echada y ya se ha tomado el camino de la descolonización.

Conclusión: la firma de los acuerdos franco-tunecinos el 3 de junio de 1955, precedida por el regreso triunfal del lider, Habib Bourguiba dos días antes, anunció una transformación irreversible. Preocupados por adaptarse a la nueva situación, los francmasones fundarán el 31 de diciembre de 1955 la logia "Emir Abdelkader", que tendrá "por vocación realizar sus trabajos en árabe e intentar recoger adeptos entre la población indígena". Haciendo valer la adhesión del emir argelino a la masonería en oriente, la iniciativa tenía por objetivo enraizar a la francmasonería entre la población tunecina, asegurando al tiempo la perennidad de la obediencia tras el cambio de régimen y la más que previsible salida de la colonia europea. Mohamed Maztoul, que había formado parte de la logia Voluntad Veritas, asumió la dirección del nuevo taller. A pesar de todo, esta creación hecha a contra corriente estaba condenada a fracasar. Sus promotores tuvieron que asumir tal circunstancia para poner fin al proyecto el 31 de diciembre de 1958.

La Fracmasonería no sobrevivió al régimen encarnado por el Protectorado. Debilitada con la salida de los francmasones franceses

que se produjo en las sucesivas etapas de la descolonización (autonomía interna, independencia, evacuación y nacionalización de la tierra), conoció un auténtico "estado de asfixia". El diagnóstico realizado por los propios francmasones apunta además a una valiosa autocrítica: "El gran error de los francmasones coloniales fue el de no introducir un número suficiente de habitantes autóctonos" en sus talleres, reconoció el Gran Orador de la Gran Logia al evocar el estado de la Francmasonería en Túnez. Vistas como instituciones extranjeras, desprovistas de sólidos lazos tunecinos, las logias masónicas no obtuvieron el reconocimiento del nuevo Estado. Sin embargo ¿no jugaron algunos de sus miembros un importante papel a la hora de acercar puntos de vista, de atenuar la represión y contribuir al establecimiento del diálogo?

Fuente: CHATER Khalifa; Les Cahiers de la Méditerranée, Vol 72


FRANCMASONES CÉLEBRES

Salahedinne Baccouche, Primer Ministro de Túnez, francmasón

Diremos primeramente que la participación tunecina fue muy limitada. Algunos nombres aparecen en los documentos que manejan el Gran Oriente de Francia y la Gran Logia: Entre los miembros de la élite tunecina encontramos a aquel que supo retener el monopolio de las responsabilidades administrativas: Mohamed Salah Mzali, quien aparece en los listados masónicos a partir de 1931, en la logia Estrella de Cartago. Tendría una promoción rápida tanto en el seno de la masonería como en la administración local. Fue privado de su cargo como administrador de Bizerte durante el régimen de Vichy a causa de su pertenencia a la Francmasonería. Su primo, Mohamed Aziz Sakka, califa en Sfax, hijo del administrador y perteneciente a una influyente familia de Monastir, formó parte de la logia de Thina, dependiente del Gran Oriente de Francia, mientras ejerció sus funciones en esa localidad. Otro miembro de lo que podríamos denominar élite loca, Salah Eddine Baccouche, integró la logia Veritas. Al alcanzar el rango de primeros ministros durante el proceso de lucha nacionalista, Salah Eddine Baccouche y Mohamed Mzali se distanciaron del Néo Destour (partido nacionalista) con el ánimo de poner así de manifiesto su voluntad de colaboración con las autoridades del Protectorado.
Fuente: "La Francmasonería en Túnez, sitio del Gran Oriente Árabe en "Estudios e investigaciones".

El Presidente Habib Bourguiba, Presidente de la República de Túnez de 1957 a 1987, ¿fue francmasón?

Sí, Bourguiba habría sido masón según la afirmación rotunda de Ali Smaoui Gafsa en un viejo artículo aparecido en "Joven África" (el 15 de agosto de 2000). Este periodista no obstante no aporta prueba alguna de su afirmación, que tiene su causa en la obra de Roger Peyrefitte al hacer alusión a la proximidad de Bourguiba con un destacado funcionario francés francmasón y, posteriormente, a una visita que realizó siendo ya Presidente de la República de Túnez al Gran Maestro del Gran Oriente de Francia, entonces Fred Zeller.

¿
Era francmasón? Antes de hablar de Bourguiba hay que resaltar que el doctor Mahmoud Elmateri, siendo Secretario General de la "Asociación de Amigos del Estudiante", presidida por el doctor Mohamed Tlatli desde su creación, a principios de 1928, tuvo que recurrir a influyentes miembros de la Francmasonería francesa en Túnez para obtener la intervención de los mismos ante la Residencia General de Francia en Túnez con el objeto de obtener la autorización oficial de esta asociación. En lo que respecta a Habib Bourguiba, la historiadora Juliette Bessis apunta este dato: Habib Bourguiba mantuvo importantes lazos con Félicien Challaye e incluso asistió al Congreso de la Liga de los Derechos del Hombre, que tuvo lugar en Vichy, allá por mayo de 1931. ¿Se afilió en ese momento -como se deduce de algunos testimonios- a la Francmasonería? Por su parte, Roger Peyrefitte, en su exhaustivo trabajo sobre la Francmasonería, sus iniciados y obediencias, en el que describe magistralmente las actividades de las logias masónicas en África del Norte antes de la independencia, escribe: "Los talleres de Túnez seguían existiendo sobre el papel, pero habían recibido de rue Cadet la instrucción de no moverse. Bourguiba, que había sido masón, no era precisamente más favorable que Nasser -protector nominal de la Gran Logia de Egipto- con respecto a aquello que le parecía una ideología judeo-cristiana y a la vez un recuerdo del colonialismo".
No obstante lo anterior, en el voluminoso Diccionario de la Francmasonería, realizado bajo la dirección de Daniel Ligou y en el que colaboraron nada menos que ciento cuarenta especialistas sobre la masonería, llegamos a saber un poco más sobre el pasado masónico de bourguiba. El artículo sobre la historia de la Francmasonería en Túnez, firmado por H.C. y R.P. no deja duda alguna sobre la fidelidad de Bourguiba, bastante tiempo después de la independencia: "El propio Presidente Bourguiba, amén de su formación universitaria, tuvo, mientras cumplió una condena de destierro, a un alto funcionario francés francmasón como compañero y mentor político, encargado además de dar una formación al futuro hombre de Estado".
Fuente: Extracto de la entrevista con el historiador
Adel Ben Youssef, por Fayçal Chérif

www.grandorientarabe.org

(Página : Algérie, Maroc, Tunisie )


*Traducción al español realizada íntegramente por el autor de este blog.

domingo, febrero 13

La Francmasonería en Túnez (II)


Seguimos hoy con la traducción del trabajo CHATER KHALIFA dedicado a la evolución de la Francmasonería en Túnez, justo donde lo habíamos dejado el sábado último. Queda en el tintero aun una aproximación al Congreso de Logias de África del Norte (1950), a la posición de los francmasones ante la lucha nacionalista en la mitad de esa década, y una referencia a algunos francmasones célebres obtenida a partir de una entrevista con el historiador Adel Ben Youssef. Será la tercera y última parte del que el otro día definía -creo que acertadamente- como un extensísimo artículo.

Como siempre, buen domingo y mejor lectura.


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2 - La Franc-masonería y las reivindicacines nacionales (1930-1940)


Percibidos como todo un desafío, el congreso eucarístico y la celebración del centenrio de la ocupación de Argel, así como del cincuentenario del protectorado sobre Túnez, van a reavivar el movimiento nacionalista paralelamente a un incremento del descontento general consecuencia de la crisis de 1929. La campaña contra la naturalización, que ilustra a la perfección el rechazo a enterrar a las personas naturalizadas en los cementerios musulmanes, nos permite tomar la medida al impacto que tiene la protesta. Nos podemos preguntar si la creación del Néo-Destour (partido político de corte nacionalista), las detenciones de 1934, los enfrentamientos de 1938 y la dura represión que siguió, son hechos que hacen figurar en el orden del día las reivindicaciones nacionalistas ¿Cuál fue la actitud de los francmasones? ¿Podían acaso ser transgresores con el "establishment" colonial del que formaban parte? Hay que decir que sus interese de casta estaban en juego. Algunos de ellos, adscritos al movimiento liberal, privilegiaban el tratamiento de la cuestión dentro de un marco "francés". Joachim Durel, destacado dirigente de la SFIO (Sección francesa de la Internacional Obrera) en Túnez, y que representó a la Logia Voluntad en el congreso de Bône al que antes hicimos referencia, rechazaban sin reparos las reivindicaciones nacionales. En sus intervenciones hace hincapié en que el socialismo condena "los movimientos xenófobos, así como los de fanatismo y nacionalismo indígenas", algo que en todo caso no le impide preocuparse por la emancipación de los pueblos colonizados.

La información fragmentaria que puede obtenerse de los archivos de distintas obediencias masónicas nos permiten precisar las posiciones de algunas de sus logias. Podemos resaltar por ejemplo que la Logia "Cartago y Salambo Unidas" redacta, en 1932, una propuesta que pretende que el gobierno francés "trabaje por el acercamiento de los pueblos para alejar así definitivamente la posibilidad de conflictos sangrientos" y pide al Gran Oriente "su apoyo enérgico en favor de las revindicaciones democráticas para Túnez, que en ningún caso afectarían a las aspiraciones de los franceses desde el punto de vista franco-tunecino". Lo anterior viene a corroborar cómo se privilegian las reivindicaciones de la colonia francesa establecida en Túnez, llegando a decir que se "lamenta la condescendencia excesiva de la autoridad francesa ante el Bey", poniendo de manifiesto que la misma se halla "rodeada de elementos hostiles a la influencia (francesa)", esto es, cargos electos nacionalistas. Reclamando al tiempo la conservación del "derecho de sufragio a los franceses que se expatrien", la logia pide "la modificación de las condiciones exigidas para formar parte del Gran Consejo, de manera tal que aquéllas sean reveladoras de una expresión real de la voluntad popular". ¿Cómo podemos interpretar estas sugerencias que evitan en todo momento hacer referencia a la representación de los tunecinos?
El informe presentado por esta logia en 1935 titulado "la situación material y moral del francés de Túnez" es más explícito. Diagnóstico lúcido, el informe pone de manifiesto que "a la política indígena... le ha faltado continuidad, que las condiciones de colaboración entre franceses y tunecinos siguen sin ser establecidas, abriéndose un abismo entre ambos elementos de la población". No obstante, esta logia que se preocupa de manera notable por una situación que "amenaza el futuro de Francia y Túnez" aporta soluciones asimétricas: apoyo a la agricultura (colonial) y establecimiento de "salarios para los indígenas". En relación con "el mantenimiento de la intervención colonial en beneficio de los franceses", la logia hace valer sus reservas frente al hecho de las naturalizaciones; sin embargo ha de tenerse en cuenta que este planteamiento tiene cabida en la voluntad de proteger los privilegios de la colonia y no de respetar la identidad tunecina. "Se trata, explica el informe, de buscar con paciencia y amplitud de miras, los elementos que en el seno de una pujante élite tunecina, son acordes con la política francesa". Un último deseo: que "todo francés que se expatrie, eche raíces en la tierra colonial, y que tenga la certeza, tanto respecto a él como para sus descendientes, de una vida digna, segura y respetada".
¿Y cuál fue la reacción de la Francmasonería a raíz de los acontecimientos de 1938 y de la subsiguiente represión desencadenada? Los documentos no han revelado aun todos sus secretos. Es un hecho indiscutido que las posiciones de los francmasones eran difícilmente conciliables con las reivindicaciones nacionalistas. Participaban, tal y como lo recordaba el diario "
Lit tout", en 1935, en la élite colonial:

"Podríamos haber esperado, como nos dice nuestro corresponsal, que la logia "Nueva Cartago y Salambo Unidas" hubiera aconsejado a sus adeptos semejante renuncia (se refiere a la celebración del 4 de agosto), una renuncia a los privlegios modernos que son los propios de un régimen que integran, como por casualidad, la mayoría de los efectivos de la francmasonería... Pero como sucede con la mayor parte de nuestros legiladores, no deja de ser un régimen con el que mantienen lazos indisolubles..."

Al margen del tono satírico y partidista, el texto recuerda una verdad de Perogrullo, a saber, que los francmasones de Túnez -o al menos los de la logia "Nueva Cartago y Salambo Unidas"- disfrutan de los privilegios ligados al sistema colonial y que además son los elementos mimados del régimen. Hay que poner de manifiesto no obstante que también existieron caminos aislados transitados por algunos intelectuales francmasones, que llegaron a manifestar sus simpatías por los dirigentes nacionalistas en un momento decisivo.


III - La Francmasonería en la encrucijada de la lucha nacionalista (1945-1956)


El régimen del protectorado no tardó en aplicar la ley del 13 de agosto de 1940, que ordenó la disolución de la fracmasonería en tanto que sociedad secreta. En aplicación de esta decisión, sus miembros dejaron de formar parte de los que conocemos como función pública el 15 de octubre de 1941.

La francmasonería reconstituida tras la guerra hubo de afrontar la cuestión colonial. Debemos recordar en todo caso que algunos francmasones estaban implicados en "los acontecimientos". Citemos algunos ejemplos: Nos encontramos en diciembre de 1945, en el seno de la logia "Voluntad y verdad", con un personaje tristemente célebre, Maurice de Guérin de Cayla. Juez instructor ante el Tribunal militar de Saigon, el coronel Guérin de Cayla destacó por su participación en la represión de la revuelta de Yen Bee. Adscrito al Tribunal militar de Túnez, en 1938, se hizo cargo del interrogatorio de nacionalistas tunecinos, detenidos tras las manifestaciones de 1938, y en concreto de su lider, Habib Bourguiba. Sus intentos de inculparlo bajo el pretexto de "provocación al odio racial, crímenes contra la vida, pillage o incendio, complot contra la seguridad interior del Estado" permiten clasificarlo como un notorio adepto de la represión colonial al servicio de los "poderosos". Cayla formaba parte, sin que quepa duda alguna, de la logia, y aunque pasó a la reserva en 1942, su presencia en el seno de la Francmasonería no podía pasar desapercibida. Tengamos en cuenta por otra parte que Salah Eddine Baccouche y Mohamed Salah Mzali, los dos primeros ministros tunecinos que acabarían llevando a cabo una "política de colaboración" con los residentes franceses, a contracorriente del movimiento nacionalista, tuvieron también un pasado francmasónico ¿Cabría hablar entonces de una alianza orgánica de facto entre los gobiernos que formaron y el movimiento masónico? Creemos que no, habida cuenta de la diversidad de posiciones de las diferentes obediencias, de las logias y de los propios masones. Vamos a ver algunos detalles obtenidos a partir de las tomas de posición en esta conyuntura tan complicada, donde el enfrentamiento entre los principales actores -el poder colonial y los poderosos de un lado, y los dirigentes de la lucha nacional del otro- debería haber alejado al movimiento masónico del primer plano, habida cuenta de que el futuro de la mayoría de sus integrantes, o lo que es lo mismo, su amplia composición francesa, podía dejarlo fuera de juego a partir del proceso descolonizador que, más pronto o más tarde, acabaría desencadenándose.

1-Una definición sobre la colonización en 1945

Una memoria de la logia "Voluntad y verdad" fechada en 1945, precisa las posiciones de la Francmasonería sobre la cuestión colonial. Recuerda que el último congreso de las logias de África del Norte, celebrado antes de la guerra en Túnez, "se emocionó ante la situación tunecina, si bien las reformas preconizadas entonces desgraciadamente aun no han visto la luz". Debemos no obstante poner de manifiesto que en este caso se trató de propuestas carbadas de buenas intenciones, recomendaciones generales, pero sin precisar en ningún caso las medidas a tomar:

"Los Francmasones de Túnez -dice la moción- han apelado siempre al formular sus propuestas a la puesta en práctica de una política musulmana ampliamente generosa y liberal, llevada a cabo desde la principio de una colaboración estrecha, leal y sincera entre franceses e indígenas, en interés de la madre Patria y de Túnez, a los que quieren unidos el uno al otro y de manera indisociable".

La identificación de los tunecinos como "indígenas", el enfoque del problema hecho en el marco de una "política musulmana", así como el bloqueo de todo horizonte que supone enunciar como postulado "los lazos indisociables", prueban que los francmasones quieren mantener un statu quo, admitiendo únicamente la introducción de aquellos cambios que no modifican la configuración del protectorado. El diagnóstico de 1945, que por otro lado revela una situación de urgencia, preconiza "el hacer valer la primacía de lo económico y social por encima de lo político, con la finalidad de asegurar la perennidad de los lazos".

El rechazo de la reivindicación nacional es categórico al evocar la moción la elección etre "los buenos actos de Francia y un subsiguiente régimen indígena, autoritario, en el que la espoliación encontraría amparo". La moción preconiza también la puesta en marcha de pequeñas reformas que en todo caso garantizan la continuidad de los privilegios coloniales, con el objeto de "poner fin a todo movimiento de división, cualquiera que sea, y asegurar la simpatía y adhesión de una población agradecida, que tendrá conciencia de la inutilidad de cualquier idea separatista, así como también certeza de que toda política orientada en esa dirección no será llevada a cabo sino por algunos que únicamente pretenden satisfacer intereses egoístas".

Podemos comprobar a partir de aquí que el Destour es visto como un movimiento secesionista que actúa únicamente para obtener la satisfacción de esos intereses egoístas. Es algo que permite por otro lado afirmar que la Francmasonería no supo apreciar el papel que el movimiento nacionalista desempeñó en tanto que actor principal sobre la escena tunecina.

sábado, febrero 5

La Francmasonería en Túnez (I)


Ahora que las cosas andan un poco revueltas por el norte de África y que uno asiste con cierto escepticismo a esta especial edición de la primavera de los pueblos, me ha parecido oportuno traer a Memoria Masónica un poco de historia. Hace ya algunos días, en el blog Gadlu.Info, me encontré con un extensísimo artículo firmado por CHATER Khalifa ("Les Cahiers de la Méditerranée, Vol 72"), dedicado a la evolución histórica de la masonería en Túnez.
Dando un repaso al texto, del que hoy publico la traducción de una primera parte, uno termina por intuir que determinados procesos en determinados lugares no son posibles por casualidad. Habrá quien entienda que en la moderna sociedad, la facilidad para que la información circule, ha hecho posible que en poco más de treinta días se estremezca una área geográfica tan amplia como el norte de África. Sin embargo, a partir de la lectura del texto que sigue, no dejo de apreciar que determinados valores ligados a la Ilustración (con todo lo que conllevaron en eso que se conoce como "occidente") debieron prender en algún resquicio. Del mismo modo, tampoco dejo de apreciar que no existen las revoluciones si no hay tras el movimiento ciudadano que las impulsa, un corpus intelectual y orgánico; y me temo que en este caso el único corpus que uno puede apreciar es el que han estructurado algunas oligarquías o los totalitarismos religiosos. Ver, veremos. De momento aquí dejo la primera parte de "La Francmasonería en Túnez" traducida al castellano.

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La Francmasonería en Túnez (I)

I -Predominio francés

Es la constatación de una evidencia, "la aventura de la francmasonería ha ido detrás de la de la Francia colonial". La génesis de la francmasonería, durante la Regencia de Túnez, se remonta sin lugar a dudas a la era precolonial. No obstante, la implantación puede considerarse modesta en el período anterior al establecimiento del Protectorado, en 1881. A partir de ese momento puede apreciarse un desarrollo lento pero progresivo de una francmasonería local, que agrupa básicamente a funcionarios y colonos franceses. La situación evoluciona notablemente en 1930, fecha que puede guardarse como de referencia, pues es en ese momento cuando se produce el apogeo del sistema colonial y, a modo de contragolpe, cuando aparece también el fenómeno del rechazo nacional que suscita. Las logias se multiplican, implantando el pensamiento masónico en "las redes coloniales" que han podido beneficiarse de un cierto apoyo por parte de las autoridades del Protectorado, y cuya población está integrada principalmente por franceses.

Distinta documentación nos permite conocer cuáles son los origenes de los francmasones de Túnez. Coexistiendo desde su creación en 1885, con dos logias italianas y una logia inglesa, la logia La Nueva Cartago, incardinada en la obediencia del Gran Oriente de Francia, estaba compuesta fundamentalmente por masones franceses. Se aprecia en la época una dicotomía entre el discursso y los actos; así el francmasón Nunez denuncia, en 1907, la actuación de la logia La Nueva Cartago que "no rechaza de forma oficial las peticiones de profanos no franceses, pero que en la práctica les cierra la puerta". Una situación similar puede apreciarse en la logia frances "La Voluntad", bajo la obediencia de la Gran Logia de Francia, que prohíbe, en aplicación de su reglamento interno, "la entrada a quienes no sean franceses". Todo esto es lo que explica la implicacion de sus dirigentes en la defensa de los privilegios de la colonia francesa. Reuniendo los estatutos de venerable de la logia La Nueva Cartago, el de empresario y también el de representante de la comunidad francesa en la Conferencia Consultiva de Túnez, Duclos reclama en 1911 "la instauración de un Consejo Colonial, elegido por sufragio universal, a cuyos miembros -exclusivamente franceses- debería otorgárseles una función deliberatoria". Tengamos en cuenta, no obstante, el interés de Duclos por "atraer a miembros de la comunidad israelita e indígenas inteligentes, poseedores de un elevado y tolerante espíritu". Sin embargo, esta voluntad aperturista enmarcada en un paternalismo colonial será cuestionada entre los francmasones que la reducirán "al ostracismo a partir de los prejuicios raciales", algo que el propio Duclos denunciará. Tal situación va a perdurar. la logia "Nueva Cartago y Salambo Unidas" considerará en 1935 que "representa los elementos democráticos de la colonia francesa", esto es, "el colono y el funcionario... Los hacedores del prestigio francés".

¿Representó la logia "Nueva Cartago y Salambo Unidas" un caso único"? Sabemos que los fundadores de la logia Veritas, dependiente de la Gran Logia, en 1926, eran en su mayor parte y habida cuenta de sus patronímicos, de origen italiano. Había entre ellos una gran mayoría de judíos procedentes de la ciudad de Livorno. Nada se dice de su nacionalidad. Otro elemento importante es el hecho de que más de la mitad de todos ellos había nacido en el interior del país. Los fundadores de la logia Veritas pertenecen a la esfera de los negocios. Ninguno de ellos es funcionario del sector de enseñanza ni tiene cargos administrativos. Parecen nuevos ricos, deseosos de exhibir su notoriedad con el fin de integrarse en "establishment" francés. Tampoco forma parte de los miembros fundadores de la logia ningún tunecino musulmán.

Un censo del taller Volonté y Veritas una vez unidos permite estudiar el desarrollo de la logia: Había en 1945 76 francmasones afilidos. Podemos encontrar entre ellos una mayoría de judíos -y esto gracias a sus patronímicos, pues las nacionalidades no viene reflejadas-, en su mayor parte de Livorno, un puñado de franceses de pura cepa y tres musulmanes. El examen de las actas de la logia pureba que sus miembros no se hallaban plenamente integrados en la sociedad colonial francesa, ya que algunos se quejaban de los inconvenientes que entorpecían los pasos para su naturalización, revelando que "muchos intelectuales (tunecinos) dignos y honestos, veían sus peticiones rechazadas o suspendidas eternamente". Al denunciar las medidas tomadas por la ley Dommange (el 19 de julio de 1934) manifestaban su preocupación por las disposiciones propuestas a la cámara legislativa, relativas al régimen legal de los naturalizados, y que tendían a crear "una categoría particular de franceses de segunda". La demanda de naturalización provenía mayormente de las élites judías de Túnez, que querían participar también del régimen de favor de los franceses en Túnez y culminar así su promoción en el seno de la sociedad colonial. Así las cosas, la campaña nacionalista tunecina contra las naturalizaciones, que tuvo su apogeo entre los años 1933 y 1934, contribuyó a sobredimensionar los efectos de la campaña e naturalización de los tunecinos que, por otra parte, era objeto de un rechazo categórico por parte de los musulmanes. Las naturalizaciones eran, además, bloqueadas por quienes ocupaban ya los puestos relevantes, que no querían que se produjera semejante extensión de los privilegios. Es decir, se puede constatar sin lugar a dudas que la logia Veritas, sino la totalidad de los masones tunecinos, actuaban contracorriente tanto del movimiento nacionalista como de quienes se hallaban en la cúspide del régimen colonial.
Hemos de llamar la atención sobre el hecho de que la participación genuinamente tunecina parece haber sido muy reducida. Hay algún que otro nombre en los listados y documentación del Gran Oriente de Francia y de la Gran Logia: Lo encontramos entre los miembros del makhzen (el sector más influyente por su posición cercana al poder político) tunecino, que son los que han podido asegurarse el monopolio del gobierno local. Es el caso del administrador Mohamed Salha Mzali, que aparece en los listados masónicos desde 1931, en el seno de la loiga la Estrella de Cartago, y que habría de tener una promoción muy rápida en el ámbito de la masonería y también del cuerpo administrativo. Precisamente fue privado de su cargo de "caíd" de Bizerte bajo el régimen de Vichy, a causa de su pertenencia a la Francmasonería. Su primo,
Mohamed Aziz Sakka, califa en Sfax, hijo de un "caíd" y perteneciente a una gran familia ligada al poder de Monastir, formará parte de la logia de Thina, adscrita al Gran Oriente de Francia, durante el tiempo que ejerció funciones administrativas en esa localidad. Otro miembro de las familias ligadas al gobierno local, Salah Eddine Baccouche, formaba parte de la logia Veritas. Cuando llegaron a ser Primeros ministros, gracias al esfuerzo de lucha nacionalista, Salah Eddine Baccouche y Mohamed Mzali, tuvieron que tomar cierta distancia con el movimiento Neo-Destour (partido político de corte nacionalista fundado durante el Protectorado francés), y ello habida cuenta de su voluntad de colaboración con las autoridades del Protectorado. Su actuación se basó más bien en una elección ante una situación concreta y también en la desconfianza hacia el movimiento popular. Otros funcionarios de menor nivel se unieron a ellos. Este fue el caso de Chadli Ben Habib Cabani, encargado de registro y que formó parte de la logia masónica Trabajo y Libertad, donde ingresó el 23 de junio de 1932.

Sin embargo, el peso de la Francmasonería adquirió toda su dimensión en el ámbito de la enseñanza: Inspector de escuelas coránicas, Basly Taïb, que entró el 9 de agosto de 1928 en la nueva logia Hadrumet y Sousse, no tardó en franquear las sucesivas etapas. Promovido a compañero en la misma logia el día 2 de marzo de 1930, alcanzó el grado de maestro en 1932. Inspector de enseñanza, Sadok Sebei fue iniciado el 15 de mayo de 1934 en la logia la Estrella de Cartago. Profesor en Bèjà, Mohamed Salah Gmati, pasó a formar parte de la Logia Nueva Cartago y Salambo Unidas el 22 de febrero de 1932. La Francmasonería también acogió al agricultor de Slimane, Mohsen Slim y al notable Mokaddem Béchir. Por su parte, un censo del taller Voluntad y Veritas Unidos, revela la presencia de 76 francmasones y permite atestiguar la presencia de tres tunecinos, a saber, Mohamed Ben Taïb, Yahia Dali y Mohamed Maztoul.

Podemos apreciar una transformación progresiva en el seno de la Francmasonería. Cuando se instauró el protectorado reclutó a sus adeptos entre "los colones y los nuevos funcionarios, especialmente aquellos ligados a la instrucción pública". Sin embargo, puede apreciarse cierta apertura llegados los años 30, respecto a la cual el autor Miche Khayat afirma: "En las logias de Túnez podemos encontrarnos con miembros de muy diverso origen, expatriados de todas las nacionalidades, refugiados o funcionarios en ejercicio. Los judíos de Livorno en un primer momento, y luego los judíos tunecinos fueron un componente numeroso, y con independencia de la obediencia de que se trate, suponían habitualmente una parte importante de los efectivos, y en algún caso la mayoría de los miembros".


II - Ideal masónico y práctica colonial (1930-1940)
Sin lugar a dudas, la Francmasonería no es ni "un foro, ni una iglesia". Sin embargo esta orden iniciática hace valer su visión del mundo, su filosofía humanista y su ideal tanto político como moral:
"Pensar bien, decir bien, hacer bien; seguir tras la búsqueda de la verdad; aprender en los templos la práctica de las ideas de libertad, igualdad y franternidad para llevarlas a la práctica en la vida profana; ayudar al desarrollo progresivo de la humanidad mediante el estudio teórico de todos los grandes problemas sociales y morales, valiéndose de e
scritos y libros. Tales son las obligaciones que la Francmasonería prescribe a todos sus miembros."
Definido de este modo el ideal de la Francmasonería es fácil entender que se ve atrapada por la custión colonial, más teniendo en cuenta la incompatibilidad entre los discursos fundadores, la práctica que sobre el terreno resulta discriminatoria, y el estatuto formal y o efectivo de los "indígenas" y la legitimación de los privilegios de los franceses. La cuestión colonial no puede ocultarse ni a las élites metropolitanas afectadas por las vicisitudes del imperio, ni a los francmasones de Túnez, territorio "solidario" de facto con el régimen de Protectorado, que además les confiere un estatuto distintivo entre la población que les acoge. La elaboración por el Convento de la Gran Logia, allá por el año 1927, de un informe titulado "colonias en una democracia" evoca precisamente este dilema. Para colmo, la mayor parte de las logias ponen en evidencia esta antinomia entre el ideal democrático y la empresa colonial.
Hay que hacer una observación preliminar: Es difícil deducir la existencia de un consenso de las obediencias masónicas en relación con la cuestión colonial, habida cuenta del "estado fragmentario en que se halla el espacio social masónico". Distinguiremo
s en primer lugar a los francmasones metropolitanos, que desconocen el hecho colonial y que reaccionan en función de su militancia política. No llegan a conciliar "el discurso civilizador de la colonización" y "las exacciones ligadas a la conquista y a la explotación colonial". Es precisamente lo que explica su incapacidad a la hora de abordar la cuestión, sus posiciones equívocas y su alienación de hecho frente a los francmasones de las colonias. Los miembros de las logias de Túnez están sin lugar a dudas más implicados en la gestión colonial. Aunque también en este terreno se impone la prudencia, porque hay que contar con la composición social (franceses de origen y nuevos naturalizados) y profesional (colonos, funcionarios de la administración, profesores), así como con la demarcación ideológica y las afinidades personales. Cualquier visión reductora sería equívoca al referirse a la escena tunecina presa del deseo de aquellos que ocupan los mejores puestos, y que ansían el fracaso de unas emergentes reivindicaciones nacionales. En esta coyuntura de enfrentamiento, también hay alguna que otra vía aislada y minoritaria que intenta moralizar la gestión colonial cuando no frenar la expansión colonial misma. Algunos de sus componentes pertenecerán a la Francmasonería. Pero no son sino excepciones.

1 - Toma de distancia a partir de la celebración de la colonización (1930)

La celebración del centenario de la ocupación de Argel (1830) y la organización del Congreso Eucarístico en Tunez, en 1930, pondrán a prueba las logias de Túnez. El IV Congreso de logias del Gran Oriente de Africa del Norte (Argel, 1927) exigirá la supresión de las fiestas del centenario. Representadno la Logia Voluntad, Durel pondrá énfasis en esta decisión que suscitó "una inmensa alegría de los francmasones del mundo árabe". Pero el mismo tema volvió a estar de actualidad a raíz del congreso de Bône, en 1928. La logia Voluntad sometió al congreso la siguiente mención, sabedora, sin duda alguna, de que ponía en solfa la decisión en cuestión:


"
Considerando que la solemne fiesta que el gobierno de la República quiere dar en Argel, para celebrar el aniversario del centenario de la ocupación de Arbgelia por el ejército, no hará sino herir el amor propio y reanimar el oido y sembrar la discorida, la R.L. Veritas de Túnez hace la siguiente proposición:

-Supresión de esta manifestación antidemocrática y levatamiento, en una de las plazas de la capital argelina, de la estatua de Abdelkader, héroe primero de la independencia argelina y luego amigo fiel y devoto de Francia;

-Para el supuesto de que el levantamiento de una estatua resultara incompatible con las leyes de la religión musulmana, la elevación de un monumento en el que figurara una estela conmemorativa en honor al emir Abdelkader".


Esta propuesta supone para la logia marcar con claridad distancia y poner a la par en cuestión el discurso fundador sobre el que se basó la colonización. La voluntad de conciliar al "héroe de la independencia" y la amistad con Francia superan el anhelo de recuperación de cualquier jefe de la resistencia. No sabríamos por otra parte explicar cómo se puede realizar esta evocación de "independencia" en una situación colonial. Suponemos que una mayoría pro-colonial debió preferir alinearse con las posiciones oficiales. Hay una última concesión en la proclama: acepta reducir los gastos suntuarios y quitarle a la ceremonia su carácter militar. Durrel volvió a la carga. Y para ello dejó bien claro que "no hace falta celebrar el centenario de una ocupación militar y tampoco hace falta recordarle al pueblo arabe que fue derrotado", en lo que hay que trabajar es en "el acercamiento de las distintas razas". Ante la oposición de la mayor parte de las logias de Argelia, el congreso decidió "rechazar todo sobrecoste" y "atenerse a la prouesta votada en el útlimo congreso". La Francmasonería no podía transgredir un compromiso alcanzado con tanto esfuerzo, so pena de correr el riesgo de entrar en un conflicto abierto con el "establishment" colonial, rompiendo los equilibrios en los que se basaba la fundación de las logias de África del Norte.

La oposición al congreso eucarístico de Cartago (1930) fue mucho más clara en la medida en la que se inscribió en la política anticlerical de la Francmasoenría. Reunido el 26 de noviembre de 1929, el Consejo Filosófico tomó una posición, por unanimidad, contra las peticiones del comité del Congreso, que pretendía que se acordara una excedencia escolar para liberar las escuelas y poder así alojar a los peregrinos. El Consejo pone de manifiesto, entre otros argumentos, la périda de tiempo que esto supone para el alumnado, "el desafío hecho a la población musulmana, que va a ver locales públicos ocupados por cristianos". A partir de esta demanda "las escuelas de Túnez no abrirán sus puertas a los miembros del Congreso eucarístico". Y como posición consensuada, el congreso de logias de Africa del Norte y el Taller "Luz y Progreso", piden que la Gran Logia intervenga ante sus parlamentarios para la supresión de toda subvención, tanto a los arzobispados coomo al congreso eucarístico. Ya se trate de un compromiso activo con el laicismo, o de una voluntad de dirigir la opinión pública tunecina, hemos de poner de manifiesto que la Francmasonería de Túnez se distanció de esta política abiertamente hostil que fue además objeto de una campaña de denuncia por parte de los nacionalistas tunecinos.

viernes, febrero 4

Cuando la semana expira... ¡Mandiles Azules!

Llevo una semana de esas que se van haciendo un poquito más insoportables cada día que pasa. Quizá por eso no he escrito "rien de rien" en el blog, aun a pesar de que haya habido bastantes temas novedosos, de calado suficiente para permitir algunas líneas.
Ayer, sin embargo, pude levantar ya el pie del acelerador. Por la noche revisé el correo electrónico y vi que, de la lista de publicaciones a la que estoy suscrito, me había llegado la correspondiente nota proveniente de Mandiles Azules.
Habrá a quien le resulten un tremendo petardo todas estas cuestiones ligadas a la masonería. Lo comprendo perfectamente porque en ocasiones padezco esa misma sensación. Pero creo que no es el caso concreto de esta página, nacida para compartir unas particulares sensibidad y experiencia que ecuentran sus raíces en el rito francés.
Recién publicada aparece la primera parte de un artículo de Michel L. Brodsky dedicado los rituales masónicos. Quien tenga interés en la cuestión creo que podrá disfrutar con un buen texto que no sé si a todas luces o no -al menos sí para las mías- le resultará muy ilustrativo. Aquí dejo el enlace. Muy buena lectura y mejor fin de semana.