sábado, septiembre 29

* La masonería femenina en España

"No siempre quien más pretende sobresalir públicamente es quien más trabaja. En masonería el trabajo es discreto y no se hace ostentación de ello, no responde a una necesidad de preeminencia personal, sino a un sentimiento de servicio generoso y solidario de obra colectiva."
Rosa Elvira Presmanes García

Cayó por fin en mis manos el libro de Rosa Elvira Presmanes. Se titula así: "La masonería femenina en España. Dos siglos de historia por la igualdad". Una amiga se había encargado de ponerme al tanto de su existencia. Ahora, una vez leído, quería dejar una pequeña reseña en Memoria Masónica ¿Cuál es mi impresión? Es buena. Muy buena. Vaya por delante antes de continuar escribiendo que a mí lo que me gusta es leer los libros; mi oficio no consiste en hacer esos linchamientos que pretenden pasar por crítica literaria. Así que si lo que leo no me gusta, me callo y punto. No es este el caso.
Si quien sigue estas líneas tiene interés en conocer un poco más sobre la masonería española y, en particular sobre la participación y presencia de las mujeres en esta institución, el trabajo de Rosa Elvira Presmanes le aportará no pocas luces.
He de confesar que he leído el libro sin seguir un orden estricto. Lo abrí por las páginas dedicadas a Rosario Acuña. Luego fui encontrándome con otras mujeres, algunas ya conocidas, otras a las que me he acercado por primera vez: La autora hace un completo repaso por la biografía de un buen número de personas que le han dado a nuestra historia y a la propia masonería todo un timbre de diginidad. Al lado de la librepensadora de Pinto están Hildegart Rodríguez -que conocí en su día gracias a la referencia que a ella hace Santiago Carrillo en sus memorias-, Belén Sárraga, Mariana Pineda, Concepción Arenal, Emilia Pardo Bazán, Ángeles López de Ayala, Amalia Carvia, Clotilde Cerdà, Teresa Claramunt, Carmen de Burgo, Clara Campoamor, Carme Monturiol, Consuelo Berges, Aurora Bertrana, Margarita Nelken y Libertad Morte, exiliada española que llegó a ser Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de Francia, y en buena medida responsable de la expansión de una concreta sensibilidad masónica cargada de identidad propia.
En muchas ocasiones hemos hablado desde Memoria Masónica de la participación de la mujer en la masonería, siempre en estricta igualdad con los hombres. Es de todos conocida mi postura y mi opción, favorable a las estructuras mixtas en los talleres; sin embargo también es conocido que defiendo el criterio de libertad de cada logia, y que en ese sentido aborrezco bastante de las posiciones absolutistas que empapan este debate. Me refiero a absolutismos que preconizan de forma excluyente la masculinidad, la feminidad o la propia "mixitidad". Éstos últimos también existen. El trabajo de Rosa Elvira Presmanes es ajeno a este tipo de posiciones y permite al lector distinguir muy bien qué es la masonería femenina y cómo ha sido el proceso de incorporación de la mujer a la entidad, dos procesos íntimamente ligados, qué duda cabe, pero diferentes.
He tenido la oportunidad de encontrar en Barcelona hace muchos años algunas de las personas citadas en el libro; así a Marie Françoise Blanchet y también a Rafael Vilaplana, pero nada sabía de Libertad Morte ni de su trabajo en pro de la expansión de la masonería femenina. Me la he encontrado entre estas páginas impresas con letra menuda, muy bien redactadas y de lectura amena y ágil. Ha sido todo un descubrimiento para mí.
También he hecho alguna anotación. Quizá la más extensa afecta a una reflexión de la autora que comparto en buena medida y que textualmente dice: "... Actualmente, y vistas las circunstancias, la masonería se encuentra aún frente al difícil reto de encontrar y ocupar su lugar, un lugar más allá de la Ilustración de las revoluciones, así como del nihilismo posmodernista. Tiene el difícil reto de conservar y transmitir su idiosincrasia atemporal adaptándola a los nuevos tiempos históricos y a los retos que estos nos plantean, en un contexto de profunda crisis de valores, causa esta de la grave crisis económica por la que se atraviesa..." Da para mucho. Y uno, que no es de natural pesimista, queda preguntándose si llegará a ver otro estado de cosas diferente al que ha conocido. Pienso al terminar mi nota que al gran libro en el que se narra el presente y futuro de las mujeres y los hombres que integran la masonería, le quedan aún muchas páginas por escribir. Se van llenando poco a poco, con muchos detalles y pequeños apuntes. A veces la letra es apretujada y el relato que hacemos intrascendente. Otras se narran cosas de mayor enjundia. Sucede así, por ejemplo, cada vez que una mujer da los pasos para incorporarse a un Taller o progresa en él; cada vez que el machismo intolerante pierde terreno; cada vez que las obediencias másonicas adogmáticas se entienden un poco mejor y dejan de competir mercantilmente por una población tratada a veces como un nicho de mercado. Queda mucho por hacer, quién lo duda...
Desde aquí mi agradecimiento a Rosa Elvira Presmanes García por su trabajo y por este pensamiento suyo tantas veces olvidado que encabeza la presentación de esta nota.

La masonería Femenina en España. Dos siglos de historia por la igualdad
Rosa Elvira Presmanes García
Año 2012, 350 páginas
Ediciones "Los Libros de la Catarata"

* El 14 de Octubre de 2012 la edición digital de Público sacaba a la luz la entrevista con Rosa Elvira Presmanes que aquí dejamos enlazada: Público

miércoles, septiembre 19

En contra de los integrismos: Comunicado del Gran Oriente de Francia

* El Gran Oriente de Francia contra todos los integrismos y sus manifestaciones públicas
La difusión vía web de una película titulada “Innocence of muslims” ha provocado una semana de violencias, exacciones, saqueos y asesinatos.
Este documento, que poca gente ha visto, no puede servir como pretexto para una escalada de violencia entre pro y anti religiosos, tanto en el mundo como en nuestra patria.
Francia es el país de los derechos del hombre y de la libertad de conciencia. El Gran Oriente de Francia reafirma que, frente a los integrismos, a la intolerancia y a los fanatismos religiosos, únicamente la laicidad permite asegurar la paz en la República. La laicidad sigue siendo el fundamento indispensable de la armonía social y de la unidad de la nación.
El Gran Oriente de Francia recuerda su adhesión fundamental al principio intangible de la libertad de expresión, a la laicidad y a su práctica emancipadora para todos los ciudadanos. El “valor laicidad”, distinción entre espacio público y vida privada, preserva la libertad absoluta de conciencia al diferenciar espiritualidad y religión, así como garantiza el principio de estricta igualdad entre mujeres y hombres. La laicidad asegura la tolerancia recíproca y el respeto mutuo, y hace que los seres humanos sean solidarios.

París, a 18 de septiembre de 2012

Fuente y traducción: Apuntes desde el Rito Francés

 * Nota añadida el día 23 de septiembre: Amén del comunicado obediencial anterior, las Logias españolas del Gran Oriente de Francia han puesto de manifiesto en el día de ayer su compromiso con los principios que sirven de soporte a la convivencia democrática, haciendo al tiempo un llamamiento a la sensatez para que la paz social, garantizada y fortalecida por la laicidad, deje de verse amenazada por todo tipo de integrismos.


domingo, septiembre 16

Clarté: Las Juventudes Masónicas



El 22 de marzo de 1936 se creó en Francia la Unión de Juventudes Masónicas "Clarté". Esta entidad asociativa surgió impulsada entre otros por Clément Camus, y agrupó en una única organización al Patronato Intermasónico, estructura interobediencial creada en 1923, a la Fraternidad de Lobatones "Fidelitas", de la Gran Logia de Francia, a la Fraternidad "El Despertar", de la Federación el Derecho Humano, y a la Fraternidad "La Rama", creada por el Gran Oriente de Francia. Desde entonces, con el paréntesis obligado marcado por la Segunda Guerra Mundial y sus consecuencias, ha mantenido una actividad ininterrumpida consistente en la atención brindada por Hermanos y Hermanas de diferentes obediencias a los más jovenes, basando su proyecto educativo en la promoción de los valores propios de la Francmasonería, de la solidaridad y laicidad como principios básicos de la pacífica convivencia social, y en la puesta en práctica de los más característicos valores republicanos y masónicos por todos conocidos: Libertad, Igualdad y Fraternidad.
"Clarté"-"Claridad"- ofrece unas vacaciones diferentes a los más pequeños y jóvenes. Los períodos de descanso y ocio se organizan en los meses de julio -tres semanas consecutivas- y agosto -dos semanas-. En lo que es ya una larga historia, "Clarté" ha dispuesto de diversas instalaciones en Francia, si bien en el momento actual cuenta con un centro de vacaciones situado en Arfeuilles, en la región del Allier: Un paisaje sorprendente algo conocido por quien escribe al estar próximo a Vichy. La capacidad del centro es de 140 personas; los precios creo que encajan en ese amplio espectro que abarca la expresión "moderados"; y en cuanto a los participantes, la Unión de Juventudes Masónicas "Clarté" declara expresamente que "desde su origen los hijos de las familias de nuestras instituciones que son acogidos durante los dos períodos han de tener entre 7 y 17 años de edad. Se trata de una originalidad de nuestro centro, que así promueve el apadrinamiento de los más pequeños por los mayores. Acogemos igualmente a los hijos de nuestros amigos profanos y a los del personal administrativo de las diferentes Obediencias."
Agotado el período estival correspondiente a 2012, para quien en un futuro pueda estar interesado dejo más abajo el correspondiente enlace.
No obstante me es inevitable plantearme si algo hecho en Francia hace más de setenta años podríamos ponerlo en práctica en España... Tengo clara la respuesta y creo que quienes me leen saben que a menudo deseo equivocarme...
Buena semana.

UJM Clarté: http://www.ujmclarte.asso.fr/

martes, septiembre 11

"Barbón, represaliado después de muerto": Un artículo de Ernesto Burgos

El haber estado de vacaciones unos días me ha impedido leer la prensa asturiana. A decir verdad no he querido saber nada de lo que sucedía por casa durante "mis" diez días de paz y puedo afirmar que conseguí mi objetivo. No obstante, uno de los inconvenientes de este ostracismo estival autoimpuesto (muy saludable por lo demás) fue el leer con retraso un nuevo artículo publicado por el historiador Ernesto Burgos. Éste está dedicado a la figura de un socialista asturiano, Cándido Barbón, miembro de la ovetense Logia Argüelles. Leo que Ernesto Burgos cita ya a Cándido Barbón en otro artículo publicado el año pasado titulado "La denuncia de Andrés Saborit", pero este nuevo texto se lo dedica en exclusiva a uno de esos hombres que participaron en la construcción del movimiento obrero y socialismo asturianos. 

Me he leído el artículo completo. Hago la precisión, aunque esté de más, por si a alguien le sorprende. Ha sido una lectura placentera que me ha permitido acercarme por primera vez -al igual que me sucedió con  "La carta del Hermano Nataniel"- a otro humilde hacedor de nuestro pasado. Les dejo con el trabajo de Ernesto Burgos y con la ilustración de Alfonso Zapico, tal y como apareció recogido en el diario La Nueva España el pasado día 28 de agosto. Desde aquí, una vez más, mi agradecimiento al autor.

 

Barbón, represaliado después de muerto

El tribunal especial contra la masonería y el comunismo aún recababa informes sobre el concejal socialista mierense tras fallecer en el frente del Cinturón de Hierro vasco

ERNESTO BURGOS HISTORIADOR Nadie se lo podía haber imaginado un par de meses antes, pero la vida tiene estas cosas. Cándido Barbón, masón, concejal socialista con Manuel Llaneza, revolucionario en 1934, preso y torturado más tarde, combatiente en la Guerra Civil, pero sobre todo asturiano de la Cuenca minera, fue a morir defendiendo la bandera vasca en el frente del Cinturón de Hierro. Ya lo ven, mucha historia para contar en una página, por eso empiezo ya, sin más adornos.
Cándido, hijo de Telesforo Barbón y Carmen Entrago, nació el 25 de julio de 1894, y empezó muy pronto a trabajar en las minas de Turón. Allí pasó su juventud y pudo formar su propia familia, participando muy pronto en la vida política del valle dentro de la Agrupación Socialista, que llegó a presidir en 1918, después de haber sufrido las consecuencias por su activa participación en la huelga revolucionaria que había tenido lugar un año antes, lo que le llevó a dar con sus huesos en el Penal de Cartagena. Su caso fue uno de los citados por Andrés Saborit en el informe que presentó ante el Congreso de los Diputados los días 24 y 25 de mayo de 1918: «?Los obreros Cesar Suárez, Clemente de Bueno, Benigno García y Cándido Barbón fueron cogidos a diferentes horas; les pegaron durante todo el día; a las once de la noche los sacaron a u despoblado; a Cándido Barbón le hicieron ponerse de rodillas, y haciendo un simulacro de fusilamiento le pusieron un revolver en la sien. Este hombre, este compañero asustado, dicen los mineros que llegó a manifestar algo de lo que quería la fuerza que dijera, y lo que quería la fuerza que dijese era dónde estaba Llaneza, donde estaban las armas?».
Las torturas no pudieron con él, ya que no tardó en volver a la propaganda socialista dirigiendo la publicación mensual «El despertar de Turón», que se comenzó a editar en 1919 y, como otras revistas políticas locales que salieron a la calle en el Mieres de aquella época, tuvo una vida corta: apenas cuatro números. Pero a la vez su inquietud intelectual le hizo buscar nuevos caminos y así llamó a las puertas de la Masonería en la Logia «Argüelles» nº 3 que se había constituido de Oviedo en 1925.
Seguramente llegó hasta allí de la mano de algún compañero socialista, que tal vez fuese el abogado Juan Pablo García, quien iba a ocupar el cargo de Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33º para España en la década de 1970, o el republicano Joaquín Fernández Riesgo, concejal de esta tendencia en el consistorio que dirigió Manuel Llaneza. Joaquín, también era de Turón y con él y otros vecinos que también se sentaban en la misma logia, pudo formar el Triángulo «Costa» en la localidad minera para evitar así los molestos desplazamientos a la capital.
Este invierno estuve en la Casa de Cultura turonesa dando una charla al alimón con Víctor Guerra, uno de los mayores expertos en estos temas, y él, que ha escudriñado en los archivos más que nadie, ha llegado a la conclusión de que Cándido Barbón fue el único minero iniciado como masón en Asturias, donde sí hubo capataces y otros empleados de las explotaciones pero ninguno más que hubiese llegado a compartir la oscuridad de la galería con la de la «cámara de reflexión». Y no por una cuestión de elitismo, ya que entre los miembros de las logias asturianas encontramos también a jornaleros, obreros manuales y hasta anarquistas de casta como Eleuterio Quintanilla.
Barbón, quiso compaginar su ideal socialista con la membresía masónica y por ello escogió como nombre simbólico el de «Kautsky», para homenajear así a un teórico marxista centroeuropeo. Su elección no fue inocente, ya que se dio en el marco de las disputas que se vivieron con intensidad en el socialismo de la Cuenca minera entre partidarios y detractores de la entrada en la III Internacional. Él se sumó inicialmente a las tesis pro-soviéticas con la Agrupación Socialista de Turón y llegó a ser uno de los primeros dirigentes del Partido Comunista de Asturias. Luego, se enteró de que Moscú consideraba a los masones como «restos de la burguesía decimonónica y como una quinta columna del capitalismo», prohibiendo a sus seguidores la permanencia en la Hermandad y, obligado a elegir, obró en consecuencia y volvió otra vez al socialismo donde no se planteaba este problema.
Sepan, de paso, que, mucho más tarde, cuando se empezó a conocer lo que Hitler estaba haciendo en los campos de concentración alemanes, según el profesor Aldo A. Mola, de la Universidad de Milán, los soviéticos seguían considerando que «los fascistas y nazis que eliminaban a los masones no hacían otra cosa que ahorrarles trabajo a los regímenes comunistas».
Esta es una cuestión que merece un estudio más detallado, sobre todo en España, donde se dieron casos como el Andréu Nin, iniciado en la logia barcelonesa «Adelante» nº 360 y maestro venerable en 1917 de la logia «Justicia» Nº 393, que tuvo que escuchar decir a Trotski opiniones como la de que la masonería no representaba otra cosa que un proceso de infiltración de la pequeña burguesía en todas las capas sociales.
En fin, volvamos a lo nuestro, al 14 de abril de 1931, para ver a Cándido Barbón dirigiéndose a los vecinos, al término de un espontáneo y bullicioso desfile popular de celebración, para proclamar la República y entrar a formar parte, tres días más tarde, de la nueva corporación, junto a Leoncio Villanueva, también compañero del Triángulo Costa. Ambos fueron destituidos tras la revolución de Octubre y pasaron directamente del Salón de Plenos a ser torturados en «El Hachu».
Con la Guerra Civil sabemos otra vez de él, luchando y participando activamente en la resistencia que se vivía en secreto en los barrios obreros de Oviedo. Vean este párrafo que dejó escrito el tránsfuga Oscar Pérez Solís sobre este episodio: «?Y me parece que antes de la ofensiva roja de octubre hubo bastante actividad de este género. Hasta sospecho que vinieron a Oviedo emisarios del campo rojo para dar instrucciones a nuestro enemigo interior sobre lo que debía hacer cuando los sitiadores hubiesen arrollado nuestra resistencia, cosa que ellos se figuraban, tenían al alcance de la mano. Por aquellos días se me dijo -y como es de cajón, puse el caso en conocimiento de la Policía- que a Cándido Barbón, un conocido jefe marxista de Mieres, donde creo que había sido alcalde, se le había visto en Santo Domingo. Por torpeza involuntaria de los que en el primer momento debían haber obrado con inteligencia y rapidez, las activas diligencias de la Policía no dieron el resultado apetecido, pero la impresión obtenida fue la de que, en efecto, el Cándido Barbón, cuya pista se perdió rápidamente, había estado en Oviedo. ¿A qué? Es de presumir». En efecto, el minero turonés pudo presumir de haber entrado en Oviedo, aunque no desfilando en señal de victoria, como habría deseado. Aquello fue poco antes de que el destino le mostrase inesperadamente una carta marcada. Después de haberse jugado tantas veces el pellejo en Asturias, fue a dejar su vida en un monte del Cinturón de Hierro vasco.
Cándido Barbón Entrago cayó en combate el 12 de junio de 1937 en Larrabetzu, cuando aquel frente sufrió los ataques más duros de la ofensiva franquista. Aquella fue una de las zonas más castigadas por los bombardeos de la «Legión Cóndor» y allí se pueden observar todavía hoy las fortificaciones que atravesaban el casco urbano del pueblo, cuya población civil había sido evacuada hacia la retaguardia en febrero de aquel año.
Para ayudar a la defensa de aquel punto estratégico, el Ejército Vasco (Euzko Gudarostea) fue apoyado por otras unidades del Ejército Popular que llegaron desde Santander y, sobre todo desde Asturias. Dicen que los asturianos no encajaron bien al principio entre los nacionalistas vascos porque defendían una revolución que no era la suya, pero el caso es que muchos, como Cándido Barbón, no dudaron en regar aquella tierra con su sangre.
Si ustedes se acercan alguna vez hasta allí, no dejen de visitar el pinar de Bolumburu y, si pueden, dejen unas flores ante la fosa común donde se encuentran los restos de los milicianos asturianos caídos en aquellos días de la primavera de 1937.
En cuanto a nuestro paisano, ni después de muerto pudo librarse de la persecución franquista, porque la obsesión de los vencedores no se paraba en minucias. En 1948, el Tribunal Especial para la Represión de la Masonería y el Comunismo aún andaba recabando informes para completar el expediente masónico del hermano «Kautsky». Aunque supongo que a él ya no le podría afectar mucho que le multasen y menos aún que le prohibiesen ejercer ningún empleo o cargo de carácter público? 

viernes, septiembre 7

Jose Gulino, nuevo Gran Maestro del GODF


No ha habido demasiadas sorpresas. De hecho este año la elección a Gran Maestro del Gran Oriente de Francia se ha presentado un tanto menos compleja que en otras ocasiones. Las posibles dudas además quedaron despejadas  ya a finales de agosto, con la retirada del otro candidato que optaba a colocarse a la cabeza del poder ejecutivo del G.O.D.F., P.H. Goutière. La circunstancia especial que rodea no obstante esta elección radica en que al nuevo Gran Maestro sólo le queda un año de ejercicio. El poder ejecutivo en el Gran Oriente de Francia está encarnado por el Consejo de la Orden. Sus miembros se renuevan parcialmente cada año y son elegidos por un total de tres ejercicios consecutivos. José Gulino ya lleva dos formando parte del gobierno de la Obediencia, habiendo sido parte activa en la gestión de Guy Arcizet al ocuparse de la gestión económica del Gran Oriente.
José Gulino tiene un discurso propio que no le impide seguir trazando la línea iniciada por su predecesor: Una preocupación notable por la intervención del Gran Oriente de Francia en lo que son las grandes cuestiones sociales de nuestro tiempo. Esto ha permitido al nuevo Gran Maestro poner de manifiesto qué piensa sobre la laicidad, expresando una idea que constituye prácticamente una seña de identidad obediencial: La laicidad no se circunscribe a los dominios de la convivencia entre lo público y lo religioso, a la defensa de la estricta separación de lo que son las creencias privadas de cada individuo y aquello que se encuadra dentro de esa expresión que conocemos como "interés general". La laicidad se extiende también al ámbito social tomado en su totalidad. Se habla en consecuencia de una concepción de la laicidad próxima al ideal de justicia social y nunca ajena al conocimiento de las desigualdades existentes y sus causas.
La preocupación por las consecuencias de la actual crisis económica ha estado presente siempre en el discurso público del GODF. Y no sólo de esta Obediencia. Creo que no nos costará encontrar a cada uno de nosotros ejemplos en nuestra memoria de algunas intervenciones y tomas de posición. Recuerdo que Guy Arcizet, tras la zozobra provocada por el segundo mandato de P. Lambicchi al que, no sé si con justicia, se le reprochó cierta cercanía a N. Sarkozy, puso el acento en "la cuestión social" desde el primer día, sobre todo en un momento en el que la crisis comenzaba a despuntar con cierta intensidad y a provocar estragos en las modestas economías de algunos países. A lo largo de los dos últimos años el G.O.D.F. como entidad obediencial -y muchos de sus talleres- han reflexionado y hablado largo y tendido de lo que está sucediendo. Han existido abundantes pronunciamientos públicos, y a ellos ha venido a sumarse el discurso inicial de José Gulino, ya público, llamando la atención sobre la peligrosa confusión de fronteras que vivimos en el tiempo actual entre "lo público" y "lo financiero". Esta es la parte que me resulta más interesante y en torno a la que espero se siga trabajando.
José Gulino no deja a un lado la dimensión "clásica" de la noción de laicidad -la referida a la neutralidad estatal ante todo credo- pero limitada a una cuestión "francofrancesa": Alsacia y Lorena, los departamentes colindantes con Alemania y objeto de tanta disputa bélica a lo largo de la historia, disfrutan en la actualidad de un status en el que una confesión religiosa determinada goza de ciertos privilegios. Resultará interesante contemplar desde este lado de la frontera todo el proceso. Quizá -y es lo que el Gran Oriente de Francia apoyará- veamos hacerse realidad esa promesa electoral de F. Hollande consistente en inscribir en el texto constitucional francés una parte del articulado de la vieja ley de 1905, de Separación entre las iglesias y el Estado. Lo que no obstante se critica, es el hecho de que las promesas electoras también se refieren a la "constitucionalización" del particular status quo que afecta a los dos históricos y católicos territorios galos. En el momento actual la constitución de nuestros vecinos únicamente contiene una referencia genérica al carácter laico e indivisible de la República. Y curiosamente, siguiendo con las constituciones, España -a pesar de su escasa fortuna histórica- logró plasmar un 9 de diciembre de 1931 en su norma fundamental un principio de laicidad muy semejante al ahora pretendido por el Presidente Hollande y que es el que apoya abiertamente el Gran Oriente de Francia. En cualquier caso habrá que esperar y ver. Habrá que ver si el Concordato de Alsacia y Lorena pasa a mejor vida o si, por el contrario, se convierte en una enojosa excepción a lo que denominamos la laica Francia. Y habrá que esperar y ver si las cosas no se quedan ocomo están o si por el contrario, la ley de 1905 (promulgada también un 9 de diciembre) pasa a formar parte del adn republicano, convirtiéndose en el modelo que otros ya conocimos pero que, pasado el tiempo -es una obviedad-, hemos olvidado. Otro tanto sucederá (me refiero a esperar y ver qué pasa) con la reforma del Matrimonio Civil prevista en Francia y sobre la que, no obstante no guardar ninguna relación con sacramento eclesial alguno, ya se ha pronunciado negativamente la Iglesia católica dedicando una jornada nacional de rezos el 15 de agosto último. José Gulino ha manifestado que a título personal nada tiene que objetar a que las personas del mismo sexo puedan casarse... Quizá aquí sí se eche en falta algún pronunciamiento expreso de la obediencia que vaya más allá de lo "personal". Como digo, también habrá que esperar y ver.