miércoles, enero 28

La Europa de las Luces: Una nueva Logia del Gran Oriente de Francia

El 30 de septiembre de 2014 se daban en París los últimos pasos para hacer posible la creación de una nueva Logia. No es muy novedoso el hecho de que aparezcan nuevos talleres, pues afortunadamente uno ya ha asistido a esta experiencia en diversas ocasiones, pero en este caso sí concurre un componente diferencial que merece la pena resaltar.
Se trata de la creación de La Europa de las Luces. Un nuevo taller a cuyo frente estará un buen amigo, Gérard Contremoulin, y que encarna una forma de entender la Francmasonería como un fenómeno realmente universal, esto es, más allá de los límites fronterizos que a veces se interponen y proponen. No es el caso del Gran Oriente de Francia, que ha tenido una vocación internacional más o menos destacable a lo largo de su historia, pero sí sabemos que es regla común "nacionalizar" las iniciativas masónicas, e incluso -y esto es francamente peor y más desafortunado- tildar el empeño ajeno de sumisión colonial
La Europa de las Luces nace en un momento en que el proyecto de construcción europea hace aguas. Es un hecho constatado que la nave zozobra. Sin embargo el nuevo taller va a tener al viejo continente como objeto y objetivo: Una logia mixta en cuya declaración formal de intenciones consta la colaboración en la construcción europea y en la difusión de los valores humanistas, especialmente el de la laicidad.
Me parece una buena iniciativa. Más aun, cuando a veces se olvida la naturaleza histórica de esa dimensión internacional de la Obediencia -y de la entidad masónica en sí- a la que hacía referencia antes. Y más aun si tenemos presente el particular instante que vivimos.
Mañana creo que de alguna manera yo también estaré en París, pues es mañana cuando se encienden las luces que guiarán simbólicamente los pasos de este nuevo taller.

sábado, enero 10

La democracia en peligro, un artículo de Daniel Keller

La democracia en peligro

Miércoles por la tarde, al igual que sucede en todas las ciudades de Francia, un grave silencio se adueña de la Plaza de la República, en París, donde decenas de miles de hombres y mujeres se concentraron espontaneamente para decir que  la barbarie jamás tendría la última palabra. En un momento en el que resulta preocupante la fragementación de la sociedad, la unidad puesta de manifiesto ante una prueba tan doloros muestra que el compromiso democrático no es una palabra vacía y que los ciudadanos no están dispuestos a renunciar a sus derechos.
Es la democracia la que se ha visto amenzada desde el mismo momento en que se ha atacado a una de sus libertades fundamentales, a saber, la libertad de prensa. Es algo que cobra aun más sentido al referirnos a la caricatura, pues no existe ningún tipo de límite al derecho a la risa. Por su poder corrosivo, la acción del caricaturista hace que la democracia pase a ser el objeto del que quieren vengarse todos los fanatismos, para los que admitir que uno pueda reirse no deja de ser una forma de herejía. Pero el caricaturista no es el nuevo impío de los tiempos modernos, por el contrario es la encarnación última de una libertad en cuyo nombre ninguna norma, ninguna creencia, son son a priori intocables.
La democracia es igualmente hija de un humanismo opuesto a la barbarie que ensangrienta de ciegamente numerosos países del globo. En un tiempo en el que el genio humano permite vislumbrar la conquista del planeta Marte, ¿cómo no sentir un escalofrío ante una barbarie de otra época que sigue llamando a nuestra puerta?
Estaríamos olvidando que el fanatismo es una constante en la historia de la humanidad, se trate ya de los carniceros de la Inquisición, de la barbarie nazi o del terrorismo que noos golpea en nuestros días. Este fanatismo impone una nueva forma de guerra, sin cara, sin campo de batalla. Se podrá vencer a esta barbarie de rostro inhumano mediante al reafirmación intangible de nuestros propios principios, rechazando ceder al dictado de la violencia, y merced a la capacidad intratable del lápiz para desafiar los cánones establecidos.
También se trata de mostrar que la civilización de los derechos humanos y las libertades se haya en condiciones de vencer a sus enemigos, merced a la dimensión emancipadora que la sustenta y a la diversidad de derechos que promueve, a condición no obstante de renunciar al síndrome del odio. Sólo una sociedad unida y que crea en su propio futuro será capaz de hacer retroceder al terrorismo.
En un momento en el que ese terrorismo instrumentaliza la religión, nada sería peor que ceder a la tentación de amalgamar, apuntar cabezas de turco, o confundir la parte con el todo. Por contra, ante el clima de confrontación al que pueden llevarnos tales actos, es tiempo de recordar que la organización laica de nuestra sociedad es la única capaz de preservar el indispensable clima de concordia del que la República necesita para enterrar el terrorismo. En estas condiciones, el vivir juntos no podría basarse nunca en la reivindicación de una multitud de militancias confesionales. Bien al contrario, ha llegado el momento de entender la necesidad de hacer prueba de moderación. Si esto no sucede, serán los terroristas los que ganarán la guerra sucia que nos han declarado.
No olvidemos que los miembros de Charlie Hebdo, a los que no hace mucho y en nuestro propio suelo se quiso procesar por un delito de blasfemia, son soldados caídos en el campo de honor de la libertad, sirviéndose como únicas armas de su lápiz y su libertad de pensamiento.


Reproducimos este artículo para su libre difusión en la red, a partir de la traducción que del mismo hemos hecho al castellano. La fuente original en francés pueden consultarse en el diario digital Mediapart

La fotografía que ilustra este post procede del Blog La Lumière, de François Koch.

miércoles, enero 7

Comunicado del Gran Oriente de Francia

El Gran Oriente de Francia no puede sino expresar su más profunda indignación y la emoción más intensa ante el cobarde atentado del que han sido víctimas los trabajadores de Charlie Hebdo.

La desaparición trágica de muchos de ellos representa un crimen contra la libertad de prensa, la libertad de expresión y contra los principios de una sociedad libre y abierta que ha hecho del derecho a la caricatura uno de sus derechos fundamentales.

El Gran Oriente de Francia vuelve a poner de manifiesto que se mobilizará sin desfallecer frente a todos los ataques dirigidos a la prensa, de la que Charlie Hebdo es un pilar, y contra todas las instituciones garantes de una sociedad democrática.

En las próximas horas se producirán muchas manifestaciones espontáneas.

Los Francmasones del Gran Oriente de Francia están llamados a participar portando sus distintivos si así lo desean.

El Gran Maestro y los miembros del Consejo de la Orden, invitan desde este mismo momento a los Hermanos y Hermanas de la Obediencia a unirse a la concentración prevista para esta tarde a las 19:00 horas en la Plaza de la República.

En estas trágicas circunstancias, el Gran Oriente de Francia quiere también expresar su enorme sentimiento de pesar a las familias de las víctimas, tanto de los miembros de Charlie Hebdo como de las fuerzas del orden muertos en el cumplimiento de su misión.

Daniel Keller, Gran Maestro del Gran Oriente de Francia.

París, día 7 de enero de 2015

Je suis Charlie


Charb, editor y dibujante de Charlie Hebdo, asesinado en París hoy, 7 de enero de 2015, junto a otras 11 personas, entre ellas, el economista Bernard Maris, y los también dibujantes Tignous, Wolinski y Cabu.

 


 

sábado, enero 3

Jean Zay: Memoria del Gran Oriente de Francia al comenzar el año


"La historia que me concierne no ha terminado, porque únicamente acabará cuando se nos haya hecho justicia, y se nos hará justicia."

Jean ZAY (1904-1944)

Carta escrita desde la prisión a Madeleine, su esposa, el día 15 de octubre de 1940.

jueves, enero 1

2015: ¡A caminar! ¡A caminar!

Ha finalizado un año cuyo balance general sería bueno en lo personal. No he parado y me he divertido. He tenido la inmensa suerte de poder seguir trabajando, irme de vacaciones y viajar en diversas oportunidades.
Artículos, entrevistas, reportajes, mi primer libro -si se le puede llamar así-, una exposición, litigios y pleitos, mesas redondas, una conferencia... 2014 ha pasado cargado de acción y no pido menos para el año que acecha y ha comenzado ya a andar.
Me acuerdo en este momento también de los que se han ido. Hay voces que retengo en mi memoria pues sé que ya no las volveré a escuchar. Esa voz no basta, pero es irremediablemente lo único que me queda.
Miro adelante. Ni estoy ni estaré nunca libre de ser engullido por una catástrofe, lo sé. Pero eso no me impide plantearme el futuro emprendiendo tareas nuevas. 2015 viene cargado de retos que intentaré superar y experiencias que trataré de disfrutar.
Desde aquí, como siempre, mis mejores deseos para esta nueva fracción de futuro en la que comenzamos a contar partiendo de cero, a quienes son merecedores de ellos.
No son tiempos, aunque lo parezca, de emprender el "grand galop" que los franceses leen en algún conocidísimo poema de Rafael Alberti. Si caminamos, ya haremos mucho. Lo del mar, tarde o temprano vendrá solo.